martes, 3 de febrero de 2026

EL "COROLARIO DE TRUMP" ESTÁ EN MARCHA

 

Compañeros de EL FARO SOCIAL, simpatizantes, amigos y lectores; por la trascendencia de los acontecimientos sucedidos en Venezuela el 3 de enero de 2.026, decidimos publicar en nuestro blog los siguientes 4 artículos del Periódico OPCION en los que los autores nos dan a conocer sus apreciaciones políticas en forma breve, pero que aun así, nos ayudan a complementar y enriquecer nuestros conocimientos sobre los motivos y razones del imperio norteamericano para actuar en la forma que actuó en Venezuela, donde las otras dos grandes potencias están al asecho de lo que haga su adversario y competidor. Buen provecho, y solo nos queda destacar la buena dosis de coincidencia entre lo que planteamos nosotros en el artículo sobre el tema y lo que plantean los autores en sus comentarios, dejándonos claro, de paso, que por fortuna no somos los únicos que estamos luchando contra esas injerencias imperiales cualesquiera que sean, que no estamos solos y que esta lucha crecerá, se fortalecerá y triunfará.  

 

El “Corolario Trump” está en marcha

 

Periódico OPCIÓN

Última actualización: 07/01/2026

Por Juan J. Paz y Miño Cepeda

 

La historia del monroísmo contribuye a comprender las dimensiones de su actualidad. En efecto, podemos señalar cinco momentos en su desarrollo. El primero corresponde a lo que podemos denominar americanismo imperfecto entre 1.823 y 1.898, es decir prácticamente durante el siglo XIX. Después de la independencia de los Estados Unidos (1.776) las independencias de América Latina, iniciadas con Haití en 1804, fueron procesos generalizados desde 1809 (Chuquisaca, La Paz y Quito), que concluyeron durante la década de 1820. Bajo ese contexto, el 2 de diciembre de 1823 el presidente James Monroe presentó ante el Congreso la política exterior en materia hemisférica, que proclamó la idea “América es para los americanos”, que tuvo el propósito de frenar cualquier intento europeo por restaurar el coloniaje en el continente americano. Sin embargo, ese “americanismo” no impidió una serie de incursiones europeas en distintos países latinoamericanos y tampoco las intervenciones de los propios EE.UU. Por eso, el Congreso de naciones americanas de 1896 realizado en México (su promotor fue el ecuatoriano Eloy Alfaro) y que solo logró la participación de ocho países (el boicot provino de los EE.UU.) concluyó con un contundente documento que cuestionó la aplicación unilateral de la “Doctrina Monroe” y la necesidad de sujetarla a un verdadero derecho público americano.

El segundo momento fue fijado por el “Corolario Roosevelt” y caracterizó al monroísmo expansivo, entre 1.898 y 1.945. Precisamente a raíz de las independencias de Cuba y Puerto Rico, con la guerra Hispano-cubana de por medio y el ascenso de los EE.UU. a la era imperialista, el presidente Theodore Roosevelt (1.901-1.909) utilizó el monroísmo para sostener el “derecho” de EE.UU. para intervenir, con un “gran garrote”, en cualquier país con el fin de garantizar la seguridad estadounidense, la “democracia” continental y los intereses norteamericanos. Se inició así una agresiva época de intervenciones directas sobre todo en Centroamérica y el Caribe, que solo se alivió con la política del “Buen vecino” impulsada por el presidente Franklin D. Roosevelt (1.933-1.945).

Pero enseguida se desplegó el tercer momento, expresado por el monroísmo de la Guerra Fría, entre 1.945 y 1.990. El TIAR (1.947) en la esfera militar y la OEA (1.948) en la diplomática, pasaron a ser los instrumentos del “americanismo” destinado a desalojar e impedir el “comunismo” en el continente. La Revolución Cubana (1.959), así como despertó esperanzas transformadoras en América Latina, igualmente sirvió como pretexto para justificar el macartismo, que condujo a golpes de Estado militares construidos con intervención de la CIA y que en el Cono Sur definieron una línea sangrienta de violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. El derrumbe del socialismo en la URSS y Europa del Este afirmó la hegemonía mundial y unipolar de los EE.UU., el auge de la globalización y la imposición del neoliberalismo en América Latina a través del FMI y el Consenso de Washington. El triunfo de Occidente y la primacía mundial de los EE.UU. durante la última década del siglo XX aflojó el monroísmo anticomunista.

Si bien el desarrollismo de las décadas de 1.960 y 1.970 posibilitó un adelanto latinoamericano inédito, las dos décadas finales del siglo XX afirmaron la modernización dependiente y economías empresariales incapaces de provocar el bienestar social. Pero, al mismo tiempo, crecieron las relaciones económicas de América Latina con Rusia, China y otros países distintos a los de la órbita tradicional concentrada en los EE.UU. y Europa. En tales condiciones, coincidiendo con el ingreso al siglo XXI, se produjo la “marea rosa” con diversos gobiernos progresistas que abandonaron la vía neoliberal para sentar las bases de economías sociales del bienestar. Además, esos gobiernos coordinaron acciones para garantizar los intereses de la región frente a las políticas imperialistas. De modo que el latino americanismo progresista determinó el cuarto momento del americanismo caracterizado por la crisis relativa del monroísmo, entre 1999 y 2.024, expresado, por un lado, en el creciente fracaso de las Cumbres de las Américas y, por otro, la formación de nuevas entidades como ALBA y, sobre todo, CELAC, que cuestionaron los roles históricos de la OEA. Fue la firme posición latinoamericanista la que provocó el acercamiento entre EE.UU. y Cuba durante el gobierno de Barack Obama (2.009-2.017).

Los síntomas del cambio aparecieron con el primer gobierno de Donald Trump (2.017-2.021) quien delineó el interés por retornar al viejo monroísmo del “gran garrote”, interrumpido levemente por el sucesor Joe Biden (2.021-2.025), incapaz de comprender el evidente desarrollo del mundo multipolar en ascenso, por el auge de Rusia, China, los BRICS y un “Tercer Mundo” igualmente conectado con políticas e ideales anticoloniales, antimperialistas y con nuevas relaciones económicas mundiales. De modo que el segundo gobierno de Donald Trump (2025-2029) ha iniciado el quinto momento del americanismo al que podemos definir como neomonroísmo del siglo XXI. De hecho, el reciente documento “National Security Strategy of the United States of America” (November 2025, https://t.ly/jBXp7) explícitamente instaura el “Corolario Trump”, dando continuidad al predecesor “Corolario Roosevelt”. Deja en claro que el hemisferio occidental es “prioridad estratégica absoluta”, interesando estabilizar la región, asegurar gobiernos “dóciles” o alineados, prevenir migraciones masivas hacia EE.UU., combatir narcotráfico, crimen organizado, narcoterrorismo, tráfico de personas, espionaje o influencia extranjera. Y destaca: “Reafirmaremos y haremos cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental, y para proteger nuestra patria y nuestro acceso a geografías claves en toda la región”.

Hasta hoy, en la experiencia práctica, las reglas internacionales dejan de importar, la institucionalidad creada en la segunda postguerra igual. Para América Latina este giro internacional se ha traducido en la persecución y expulsión de inmigrantes, acuerdos militares revestidos de apoyo a la seguridad contra el narcotráfico y el crimen organizado, presiones contra los gobiernos progresistas, el cerco militar en el Caribe para preparar una posible intervención en Venezuela y con amenazas sobre Colombia y cualquier otro país que reaccione. Trump y otras autoridades de gobierno han sido explícitos en recalcar que China es el primer “enemigo” a derrotar, seguido por Rusia y los BRICS, pues representan intereses “ajenos” al continente. Bajo esta ideología, lo que les interesa es que los países latinoamericanos dejen de tener relaciones económicas con esos “enemigos”.

Una América Latina desunida, sin la fuerza que alcanzaron durante los primeros lustros del siglo XXI los gobiernos progresistas, va a tener que afrontar el agresivo neomonroísmo de la era Trump. México y Brasil, con gobiernos progresistas y como grandes países pueden jugar en ello un papel de vanguardia, mientras los actuales gobiernos en Argentina y Ecuador están a la vanguardia del alineamiento con Trump. Y si se produce la intervención militar en Venezuela, se habrá destapado un proceso de larga resistencia y conflictividad que inevitablemente involucrará a Sudamérica y alterará el campo de los enfrentamientos internos de cada país entre élites que pretenden consagrar su dominio y las poblaciones nacionales afectadas con el perverso sistema de la libertad económica fundamentada en la hegemonía de la empresa privada a costa de la soberanía, el progreso y los derechos sociales, laborales y ambientales.

 

ULTIMO DIA DEL DESPOTISMO Y PRIMERO DE LO MISMO

 

Periódico OPCIÓN

Publicado: 07/01/2026

Por Ab. Juan Pablo Sansur Ode.

 

No causa sorpresa, ni deberíamos estar anonadados, estupefactos, ni atónitos, peor perplejos por la incursión armada perpetrada en contra de Venezuela, en tanto en cuanto según un reporte del Congreso de los EEUU este país ha realizado al menos 469 intervenciones militares en países extranjeros entre (1.798-2.022), esto incluye conflictos armados, desembarcos de tropas, ocupaciones breves o prolongadas y otras operaciones de fuerza que implicaron participación militar gringa,  no podemos olvidar ciertas intervenciones militares por parte del imperio norteamericano como: en Cuba y el fallido intento de invasión en Bahía de Cochinos que buscó derrocar a Fidel Castro, como tampoco en Guatemala en 1.954  donde la CIA organizó un golpe de Estado que derrocó al presidente Jacobo Árbenz cuyo programa de reformas agrarias afectaba intereses de empresas gringas como: United Fruit Company, tampoco podemos olvidar lo de Brasil en 1964 mediante el cual EEUU apoyó el golpe militar que destituyó al presidente João Goulart, hay que agregar el capítulo de República Dominicana en 1.965 mediante el cual 42.000 marinos estadounidenses intervinieron para evitar el establecimiento de un gobierno de izquierda tras una guerra civil bajo la justificación de proteger vidas estadounidenses.

Ahora le tocó el turno a Venezuela, al bombardear ese país dejó en evidencia que el derecho internacional está proscrito, que la soberanía de los Estados es una reliquia de antaño y que cualquier superpotencia puede agredir a un país para saquear sus riquezas naturales, tanto es así que Trump ha manifestado de que necesitamos el acceso total al petróleo y a otros recursos en Venezuela que nos permitan reconstruir su país,  en otras palabras saquearán, esquilmarán y robarán literalmente sus recursos naturales para luego “reconstruirlo”.

Hay que sumar otro aspecto:  Venezuela entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo y que los ingresos serán controlados por él, es lo manifestado por Trump, en otras palabras, pagará por el crudo venezolano, pero ese dinero ingresará a las arcas gringas donde “garantizará” que se use en beneficio de Venezuela y de los EEUU.

Lo que han hecho con Maduro es secuestrarlo violando el derecho internacional y bombardear un país es un acto de barbarie. Oponerse a una agresión militar extranjera y rechazar la guerra de Trump no significa apoyar a Maduro,

El llamado multilateralismo, el “orden internacional” que surgió después de la segunda guerra mundial no existe, esta pulverizado, los organismos que se crearon han sido suprimidos, extinguidos, no sirven de nada, entre los cuales están: la CELAC, la ONU,  la OEA, el MERCOSUR, el CARICOM, hay que mencionar que se ha violado el artículo 2 párrafo cuarto de la Carta de la Naciones Unidas que dice textualmente: “los miembros de la organización en sus relaciones internacionales se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra  la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas”.

Por otra parte, fuera de las fronteras mandan las corporaciones capitalistas mafiosas que a través de sus Estados canallas como el estadounidense entran con violencia militar a robar los recursos de las naciones a vista y paciencia de las fuerzas armadas nacionales y de los vetustos organismos internacionales que agonizan. Resulta curioso que las defensas del ejército de Venezuela no se hayan activado ante el ataque de los gringos, más si se sabía que tenían asesoramiento cubano y ruso, sin lugar a dudas se vendieron Delcy Rodríguez hoy presidenta con el beneplácito del imperio norteamericano, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López.

Lo suscitado en contra de Venezuela marca un precedente funesto en la medida que los propios EEUU invadirán mañana Colombia o cualquier otra nación que no esté alineada, ni adocenada a sus intereses protervos y perniciosos, o simplemente cualquier otra potencia que no sea la norteamericana tendrá carta blanca para invadir cualquier otro país.

 

Venezuela: la trampa de Trump

 

Periódico OPCIÓN

Por Jaime Chuchuca Serrano

 

Con la intervención en Venezuela, Trump fortalece la estrategia imperial de los Estados Unidos sobre los países latinoamericanos y del mundo. Se renuevan las ansias de los países grandes sobre los países pequeños, de cualquier alianza sobre un país lo suficientemente desprotegido. Para Trump prevalece la fuerza y quiere apoderarse del petróleo y recursos venezolanos. Además, Trump ha subrayado sus objetivos expansionistas sobre Groenlandia, México, Colombia, Panamá y otros países. La lucha de clases y la guerra imperial ocupan el centro del tablero geopolítico; esta es la forma de comprender la consigna de Trump: Make America Great Again (Hagamos América Grande de Nuevo).

En el desarrollo de la Doctrina Monroe y la estrategia nacional de seguridad, Estados Unidos se inventó la guerra preventiva “a discreción”, un verdadero crimen de guerra. Lo cual es completamente diferente a la guerra de anticipación cuando un adversario incrementa su capacidad bélica y de acción militar. En las guerras, EE.UU. ha creado las coartadas menos creíbles: en Irak habló de las “armas de destrucción masiva” que en realidad nunca existieron; ahora, Trump creó el misterioso Cartel de los Soles, atribuyendo a Maduro la dirección. A los pocos días, el Departamento de Justicia lo contradijo, cambiando el cargo de “narcoterrorismo” a “clientelismo” y “corrupción”, tras el secuestro.

Todo esto, mientras Trump acuerda que Delcy Rodríguez se quede en la presidencia (Rusia también la respalda). A Rodríguez le toca pactar con todos, en las complejas circunstancias internas y externas; entre ellas la escisión del chavismo. La creación de un frente interno proestadounidense dentro del gobierno venezolano permitió el secuestro de Maduro y el enfrentamiento al chavismo, lo que podría desembocar en una guerra civil. Estados Unidos tiene larga experiencia en las operaciones políticas; a veces camufladas de golpes de Estado (Zelaya, Evo, Rousseff, Castillo, Lula); otras, de intervenciones armadas directas (Husein, Al-Gadafi, Yúshchenko, Al-Assad, Maduro); así como una gama numerosa de fraudes electorales o presiones institucionales.

El poder del más fuerte se impone sobre el derecho, es la estructura imperial del sistema global y nacional. A Trump le importan más los recursos naturales que ninguna democracia. En el ataque a Venezuela, Trump se fue sobre la propia Constitución de EEUU, no tuvo aprobación del Congreso; y no había amenaza de guerra. La lucha por la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la soberanía cobra relevancia, en momentos en que el autoritarismo yanqui prevalece en el mundo. Los pueblos tienen derecho a elegir a sus gobiernos y a estar libres de coacciones. Trump envía un mensaje a todos los gobiernos que no se supediten a su poder. Se amplían las características fascistoides del trumpismo y su séquito.

De la política internacional de Trump, Rusia y China sacan como conclusión que no pueden sobrevivir sin fortalecer su poder bélico, aunque esta última ha practicado la convivencia pacífica.

 

Venezuela: la vía hacia la recolonización

 

Periódico OPCIÓN

Por Francisco Escandón Guevara

 

Trump por fin lo hizo, luego de meses de amenazas, se deslizó hacia la barbarie. Al bombardear Venezuela dejó en evidencia que el derecho internacional está proscrito, que la soberanía de los Estados es una reliquia de antaño y que cualquier superpotencia puede agredir a un país dependiente para saquear sus riquezas naturales.

El telón de fondo no es la lucha contra las drogas, ni la liberación de Venezuela del régimen de Maduro, lo que le interesa es el control continental: la implementación de la recientemente elaborada Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América, también llamada corolario Trump de la doctrina Monroe.

Durante doscientos años la Doctrina Monroe fue la guía de la política exterior norteamericana para justificar su hegemonía; hoy no es diferente, se profundiza. Las acciones ordenadas por Trump son un ultimátum: no está dispuesto a compartir su preeminencia continental con otras voraces potencias imperialistas, por lo que intervendrá y controlará América Latina para favorecer los intereses de los monopolios y las transnacionales.

A los venezolanos les expropiarán la mayor reserva de petróleo del planeta, hostilmente Trump ofrece ocupar ese territorio, gobernarlo, hasta encargarlo a quien él decida; ese alguien tendrá que pasar el test de fidelidad a los capitales internacionales, no el de los derechos que el pueblo ansía. La medicina podría ser peor que la enfermedad.

El fantasma de la recolonización amenaza a Latinoamérica y el mundo. ¿Cuál será el próximo país invadido? ¿Cuál es el límite de quien se cree emperador del planeta? ¿Qué otra riqueza natural del subcontinente reclamará como suya Trump y su pandilla?  El tiempo lo dirá, serán los pueblos quienes dibujen esos límites, de ninguna manera la Organización de Estados Americanos (OEA) o la Organización de Naciones Unidas (ONU) que no garantizan el derecho internacional, sino los negocios millonarios de los dueños del mundo.

Por cierto, esta no es una apología al régimen de Maduro ni a sus socios de bandera China o Rusia, su criticable huella no debería ser justificación válida para aplaudir la agresión, la ocupación y el saqueo que le espera a esa nación. Al fin y al cabo, dos errores históricos no hacen un acierto democrático.

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 29 de enero de 2026

EL PELIGROSO ATRACO A MANO ARMADA ORDENADO POR TRUMP CONTRA EL GOBIERNO VENEZOLANO: INSOLENTE COROLARIO INCONCLUSO.

 

Al puro y clásico estilo de los pistoleros del Oeste norteamericano atracándose y robándose los ganados de unos a otros, el posmoderno pistolero Donald Trump, ordenó el asalto contra el gobierno venezolano para “capturar” al presidente de Venezuela Nicolás Maduro, con la ya archiconocida excusa de que éste promovía la comisión de delitos contra el Estado y la sociedad norteamericanos, al enviar drogas ilícitas a ese país y hacer parte del cartel de los soles, para tal efecto.

En agosto 5/2.024, en nuestro blog, publicamos un artículo en el que analizamos la grave situación y el riesgo en que encontraba el pueblo venezolano. Y aunque los acontecimientos del 3 de enero de 2026 no se dieron como pensábamos en ese momento porque carecíamos de información de cómo se estaban moviendo los operativos, eso no desvirtúo los análisis que hicimos; simplemente variaron las formas de operar las fuerzas agresoras.

Con toda la información vertida después de los sucesos por diferentes medios de comunicación, podríamos hacer un análisis amplio y objetivo de las circunstancias en que sucedieron, despejar situaciones y condiciones que no aparecen en las informaciones porque a los autores solo les interesa masificar la publicidad sobre el “triunfo”, magnificar “sus exitosos resultados” y engrandecer “su imagen de fuerzas invencibles”; creemos, dados la gravedad de los hechos y lo que está en juego para nuestros pueblos, que debemos es prestarle más atención a las inmensas perspectivas que se abren en América Latina, lo que debiéramos hacer en términos coyunturales, y ante qué responsabilidades y obligaciones nos coloca lo sucedido a los revolucionarios. Por tanto, solo nos limitamos, en este caso, a reseñar situaciones que los publicistas de los agresores menos están interesados en evidenciarlas, y otros que sí lo son, pero solo para fines publicitarios. En este sentido, mencionamos brevemente los siguientes aspectos:

Primero. El análisis del operativo de “captura” de Nicolás Maduro, al mismo tiempo que aclara realidades, deja muchos más interrogantes sin respuesta. Queda claro que Maduro se encontraba solo, abandonado por sus propios amigotes, prácticamente con unos pocos guardias que lo custodiaban, según se informa, gran parte de ellos, cubanos. Ni ejército ni Guardia Bolivariana aparecieron. Lo es también que integrantes de estos cuerpos castrenses y de las fuerzas políticas de la reacción tradicionales proveyeron suficiente información concreta de las circunstancias en que se encontraba y dónde se encontraba. Valiente “hazaña” de los “héroes” invencibles norteamericanos, sacar de su reducto a un “delincuente” que se encuentra solo y sin protección. Operación quirúrgicamente “limpia”. ¡Bravo! Mr. Trump, por semejante “hazaña”. Ese si puede hacerlo merecedor del Premio Novel de Paz. Porque nada a gusto quedó con el Premio Novel entregado a Corina Machado y por ello ahora la califica de “incapaz” para gobernar a Venezuela, pero su giro hacia Delcy Rodríguez que es peor, máxime si se tiene en cuenta la ilegitimidad que carga a sus espaldas junto con Maduro, al cual abandonó para poder hacer arreglos a espaldas de otros de los amigotes de antes y del pueblo venezolano.

Segundo. En declaraciones de Nicolás Maduro, días antes de los sucesos del 3 de enero, éste dejaba ventanas abiertas para posibles negociaciones con el gobierno norteamericano. Es muy probable que ya fuera consciente de su situación de aislamiento en que iba quedando y por eso, abría esas posibilidades, pero, por eso mismo, el abandono en que lo iban dejando acentuaba su aislamiento y, en tal caso, era una pretensión totalmente ilusoria porque el jefe de la banda de pistoleros norteamericanos no iba a contentarse si no con el lote de ganados arrebatados a los otros pistoleros; es decir, no iba a negociar con un “delincuente” abandonado y solo, más cuando ya lo habían sentenciado sin juzgarlo como culpable de narcoterrorismo.

Tercero. En todo lo ocurrido resulta un aspecto vital en la estrategia norteamericana para el manejo de la política en América Latina, el cual ya lo habíamos advertido en artículo anterior de EL FARO SOCIAL, referente a que uno de los propósitos fundamentales, no solo de Trump en particular, sino del Estado y los gigantes, dueños de las empresas de tecnología digital y de la exploración espacial que son los que manejan el gobierno actual de Estados Unidos, es el de recuperar y recomponer el dominio continental resquebrajado y deteriorado, a partir de la segunda década del presente siglo. En cuanto a este asunto, tenuemente se traslucen y así sea de manera borrosa, aparece la silueta, si no de acuerdos expresos y formales, sí acuerdos tácitos con las otras potencias imperialistas, Rusia y China, en el sentido de dejar que los europeos se responsabilicen de la guerra y sus posibles salidas negociadas entre Rusia y Ucrania reconociéndole los territorios que ha ganado ya, y que China recupere Taiwán, y ellos concentrar toda su atención y sus fuerzas en la recuperación de su patio trasero. El desarrollo de los acontecimientos tanto del 3 de eneros de 2.026 como los que le precedieron con el bloqueo armado al Caribe, parecen confirmar esta aseveración, a la cual se van agregando otros hechos y anuncios. Mr. Trump, en declaraciones posteriores al 3 de enero, expresó, con todo el cinismo que le es propio como pistolero bandido: “este es nuestro hemisferio”, aludiendo a América Latina. En castellano mejor construido, Mr. Trump dice: “este hemisferio es nuestro”, como inequívoca advertencia de lo que se nos viene “perna arriba” y a las otras potencias imperialistas Rusia y China, e inmediatamente después, aparece el anuncio de que el gobierno norteamericano ya ha decidido asignar recursos por un monto de 500 millones de dólares como fondo a invertir en Ecuador, “sin generar deuda externa y sin intereses” para impulsar la modernización de la economía de este país.

Cuarto. Para quienes nos esforzamos por analizar los hechos, las realidades, las acciones, los comportamientos y las actuaciones de las fuerzas políticas en sus contiendas permanentes, no solo del momento, sino de lo que han hecho atrás y la perspectiva de lo que proyectan hacia el futuro, queda al desnudo que lo sucedido en Venezuela, no es más que la patente comprobación de lo estúpida que ha sido, es y seguirá siendo la actitud de pretender someter y obligar los países y pueblos más débiles económicamente a “lamerles el trasero” a los jefes de los poderosos imperios mediante los bloqueos económicos e incluso, las intervenciones directas y/o invasiones. Así lo hicieron inmediatamente después de la Revolución rusa en 1.917; la bloquearon, la invadieron y atacaron en todas las formas posibles, pero los pueblos, a pesar del hambre en que los habían mantenido las monarquías zaristas y lo imperialistas del exterior, derrotaron todo eso, se unieron y crearon luego la poderosa Unión Soviética que fue capaz de derrotar a los “invendibles” nazi fascistas alemanes.

Así lo hicieron los imperialistas japoneses, ingleses, norteamericanos y otros que quisieron descuartizar el gran territorio chino, repartírselo y ahogar el proceso de su revolución democrática que se dirigía a independizarse precisamente de todos esos bandidos. Los revolucionarios y el pueblo se unieron y los derrotaron. Los mismos imperialistas norteamericanos lo saben y lo han vivido. Después de la Segunda Guerra Mundial, tras recoger la herencia perdida de los franceses en Indochina y embarcarse en la guerra contra el heroico pueblo vietnamita, éste los derrotó a finales de la década de los años 60 del siglo XX, solo que ahora, la ultraderecha de ese país, con su ideología supremacista blanca, racista y verdaderos creadores, promotores, defensores y sostenedores del sionismo, ideología profundamente reaccionaria, racista, chovinista y exclusivista, mucho más reaccionaria que el nazi fascismo, en cuanto a éste poco le importaba la mezcla con la religión, ha fabricado, sazonado y montado con los ultrarreaccionaria judíos y el Estado de Israel que crearon, han fundido el sionismo, ideología ultrarreaccionaria, con fanatismo religioso judío para destruir la resistencia de los pueblos árabes y establecer el control sobre los recursos petroleros del Medio Oriente.

Quinto. En EL FARO SOCIAL, asumimos una posición critica y rechazamos el fraude electoral con el que Maduro se abrogó el triunfo para continuar en el gobierno venezolano. Queremos ser claros con respecto a este asunto. Nada nos ha ligado o unido ni antes al chavismo y menos después, cuando asumió las riendas del gobierno venezolano Nicolás Maduro. Estuvimos de acuerdo con el Presidente Petro en su posición de no reconocer el “triunfo” de Nicolás Maduro en las elecciones pasadas; eso estuvo bien, porque los demócratas consecuentes y los revolucionarios no podemos siquiera guardar silencio respecto a actuaciones antidemocráticas e ilegales en asuntos tan sensibles y de tanta trascendencia como es la voluntad popular, así no compartamos lo que decide la gente. En ese caso, la actitud de Petro fue correcta al desmarcarse de actuaciones como esas, así sean de nuestros propios amigos. Pero de allí a terminar avalando y justificando la salvajada de Trump y su banda de pistoleros, es otra cosa muy diferente. Solo desde el punto de vista puramente liberal democrático, ese tipo de vandalismos en las relaciones entre gobiernos y Estados, es absolutamente inadmisible, inaceptable por ser violatorias del de las normas del Derecho Internacional. Ahora, el mismo Trump tambalea y no sabe qué hacer. No le da crédito a María Corina Machado, y en cierta medida, tiene razón porque no solo ella, sino todas esas derechas tradicionales venezolanas se han mostrado incapaces, de plantear y menos unificarse alrededor de una propuesta más acorde a la situación que está pasando Venezuela, y solo acude a los moldes tradicionales de la servidumbre con que gobernaron; y eso ya no lo soporta el pueblo venezolano.

 Sexto. Nada fácil le resultará al pistolero estabilizar gobiernos sumisos en Venezuela, así baladronee diciendo que “él va a gobernar a Venezuela”. La grave demencia senil de la que hemos hablado que padece no propiamente Trump, sino el aparato político y militar expansionista y agresor norteamericano con sus delirios y fantasías desbordados, desubicados y fuera totalmente de la realidad en que se encuentran, los lleva a dar ese tipo de zarpazos tan torpes, pero por ello mismo muy peligrosos en presencia de la explosiva situación que vive el mundo en este momento. He ahí las razones del tambaleo en que se mueve el mismo Trump. Descarta a las derechas tradicionales y a Corina Machado por incapaces y gira hacia Delcy Rodríguez que representa lo mismo o peor que Maduro, porque de allí no puede descartar a Dios Dado Cabello y al flamante ministro de Defensa, que de todo tiene, menos de ministro de Defensa.

De seguir esa vía, implica de hecho seguir en lo mismo o peor, porque ya la supuesta autodeterminación y soberanía nacional con la que justificaban su permanencia en el poder y el gobierno, volaría en pedazos puesto que Mr. Trump no aceptará soberanías que le cierren el paso a los pozos petroleros. Si a él y al gobierno norteamericano les garantizan esa recuperación de las reservas que es detrás de las que van, no tienen inconveniente en ponerse de acuerdo con quien sea, así toque hacerlo con Maduro nuevamente. De paso, esto implica, además, que Venezuela quedaría en la condición de un simple Protectorado manejado desde Washington. Eso y nada más que eso es lo que significan las palabras de Mr. Trump: “vamos a gobernar a Venezuela” que, complementada con la declaración tajante de que, uno de los objetivos fundamentales de las actuaciones en Venezuela es cerrarle el acceso al control de las reservas petroleras venezolanas a China, configura más claramente lo que viene para este país y para el continente. En tal caso, la confrontación y la competencia entre China y Estados Unidos, se agudizará y se intensificará, por cuanto China tiene presencia muy avanzada en la economía venezolana, y si, Mr. Trump cree ilusamente que la puede obviar y pasar por encima de ella, continuará revoloteando en el aire con su delirio, lejos de la realidad.

Y si a todo esto le sumamos que el modelo neoliberal o liberalismo económico que impusieron se agotó y su auge con que apuntalaron el dominio de la economía y hegemonía mundial casi que exclusiva de los Estados Unidos, ya entraron, no solo en crisis, sino en completa decadencia y desmoronamiento progresivo e irreparable y que la reconversión energética y su sustitución por energías alternativas limpias, no la han hecho en Estados Unidos precisamente porque creen tercamente que pueden seguir manejando el mundo a su antojo, como lo hacían en décadas pasadas y pueden disponer de las servas petroleras existentes de igual manera, ya la locura se convertiría en asunto clínico. Europa, Japón y China les llevan ventaja larga en ese terreno. La exploración espacial alocada en que se han embarcado para posicionarse fuera del planeta tierra en el afán de encontrar fuentes energéticas, los ha llevado a incrementar desmesuradamente el consumo de energía sin haber sustituido la que está, quieran o no quieran aceptar los tercos al estilo de Trump, saliendo del mercado.

Por ello, el nerviosismo y el desespero por recuperar las reservas de Venezuela, porque oponerse a la lucha contra el cambio climático y la utilización de energías alternativas, los llevará de manera directa a continuar perdiendo su preeminencia en el dominio mundial, pues China tiene el 70% de las tierras raras, el 90% del procesamiento del litio y el 100% de la producción de imanes, baterías y otros productos que se utilizan en la tecnología de hoy; por eso, continuar por esa senda, se incrementará la economía China, cuyo crecimiento para el año 2025 fue del 5,4% del PIB, con lo que quedó claro que, la guerra comercial y arancelaria declarada por los norteamericanos, ya la perdieron. Es por ello que creen que, la única forma de detener el crecimiento de China, es oponerse a la utilización de energías alternativas e incrementar el consumo de energías de origen fósil (petróleo, gas, carbón), para lo cual necesitan 3.8 millones de barriles que en sus buenas épocas producía Venezuela, bajar el precio del crudo, que  la utilización de energías limpias deje de ser un atractivo negocio y así, recuperar la industrialización de Norteamérica y Europa mediante la producción de motores a base de petróleo. Pareciera que los acuerdos petroleros de la década de los años 70 del siglo XX entre EE UU y Arabia Saudita para “regular” los precios del crudo por lo alto, ahora, sus afanes regulatorios, quieren imponerlos por lo bajo, incrementar la demanda mediante la producción de motores movidos por este combustible, recuperar su proceso de desindustrialización y frenar el crecimiento económico Chino; pero esta vez será Venezuela, su pueblo, los demás pueblos latinoamericanos, a costa de los recursos naturales y de sus procesos de democratización, quienes deben asumir esos costos. 

Es por todas estas razones que decimos que, en esta carrera contra reloj, Estados Unidos tiene todas las de perder, con mayor razón, si siguen tercamente aferrados a creer que pueden hacer lo mismo que hicieron en las dos guerras mundiales anteriores que, sin hacer prácticamente nada, obtuvieron los mayores beneficios del desangre, desastre y la ruina de los pueblos europeos y de otras partes del mundo.

Todas estas cosas y muchas más que quisiéramos exponer, son importantes, pero más importante en este momento es lo que estamos obligados a hacer los demócratas consecuentes y los revolucionarios frente al batazo o pistolazo que nos ha propinado Mr. Trump. Como revolucionarios creemos que, en este caso, debemos distinguir lo más clara posible, dos principios políticos que, si bien son complementarios, son diferentes y no se pueden confundir: Uno, es la visión y la misión estratégica de largo plazo que tengamos como revolucionarios y que sustentan los fundamentos de nuestro actuar político con vistas al futuro; y otra cosa muy diferente son las situaciones políticas coyunturales y de momento, que cambian, a veces de manera muy rápida y que nos obligan a modificar nuestro actuar político de manera inmediata para poder responder con agilidad y habilidad a las exigencias de la dinámica con que se mueven los acontecimientos. No se trata de hacer a un lado y desentendernos de los fundamentos estratégicos de nuestro actuar político porque ellos son la razón de nuestra existencia política, pero sí nos obliga a aprovechar con la mayor solvencia posible, esas situaciones coyunturales para fortalecer nuestras débiles fuerzas y avanzar en los objetivos estratégicos.

En ese orden de ideas, creemos que la situación política posterior al 3 de enero de 2.025, al producirse el atraco y secuestro de Nicolás Maduro, ha creado ya unas condiciones excepcionales tanto en Venezuela y Colombia, como en todo el continente latinoamericano. Estamos frente a una agresión brutal y un acto delincuencial llevado a cabo por un grupo de bandidos que van sin más ni más llevándose por delante toda la normatividad del Derecho Internacional que regula las relaciones entre los Estados, sean estos grandes o pequeños, débiles o fuertes, pobres o ricos. Como es apenas lógico, esto ha puesto en tensión muchas fuerzas políticas que, si bien no piensan lo mismo que nosotros los revolucionarios ni actúan de la misma manera, no están y no pueden estar de acuerdo con semejante salvajada, y se han desgranado rechazos y condenas a tales procederes por todo el mundo. Está en nuestras manos, en las manos de los demócratas consecuentes y de los revolucionarios, actuar con la mayor inteligencia posible y aprovechar al máximo una situación como éstas tan favorable para consolidar nuestras fuerzas.

Creemos que tales hechos han creado ya una excelente posibilidad de reconfigurar sobre bases verdaderamente democráticas la integración y unidad continental de nuestros pueblos, sueño tantas veces aplazado por la injerencia principalmente norteamericana y el sabotaje de las oligarquías tradicionales latinoamericanas; de hecho, ya se están dando avances que contribuyen a seguir en esa dirección; por ello, vemos con mucha simpatía, el pronunciamiento político de rechazo y condena de esas actuaciones contra el gobierno venezolano por pare de Brasil, México, Chile, Uruguay, Colombia y España. De la misma manera, vemos importante la convocatoria por parte de Colombia a reunión urgente de la CELAC y de la OEA, escenarios en los que hay que hacer todos los esfuerzos posibles por unificar una posición y respuesta común frente a la gravedad de lo acontecido. Estas acciones diplomáticas son prácticamente indispensables en el momento y, sin hacernos ilusiones infundadas, porque gran parte de los Estados y gobiernos latinoamericanos dependen y están atados a compromisos económicos y políticos no solo con Estados Unidos, sino también con otras potencias presentes en la disputa global por mercados y no responderán como quisiéramos y como pensamos, lo sucedido contra el gobierno venezolano los coloca en una situación de incertidumbre, inestabilidad, inseguridad política y jurídica y ante la amenaza de ser invadidos y convertidos en simples protectorados, como pretende Mr. Trump hacer con Venezuela.

Por ello, nos parece vital avanzar con los Estados y gobiernos que en este momento han asumido una posición política más independiente y soberana frente a lo que está ocurriendo. Nos referimos en este caso, a Brasil, México, Colombia, Uruguay y Chile, y en este conjunto, es importante la presencia de España, así tenga intereses de inversión de capitales en América Latina y facilitarle la presencia a la UE acá, también se encuentra en una posición demasiado incómoda ante las actuaciones de Trump que les derrumban su reiterada insistencia del respeto al Derecho Internacional en relación con la guerra en Ucrania y la barbarie a que han sometido a Palestina. Justificar todo eso y lo que acaban de hacer con Maduro en Venezuela les echaría por tierra su credibilidad política ante los pueblos latinoamericanos. Por eso están obligados a tomar distancia del Sionismo trumpista. Creemos que todo esto ha creado ya la posibilidad excepcional para consolidar la propuesta de reconfiguración de la integración y unidad de los pueblos latinoamericanos sobre las siguientes bases:

Reconocimiento y compromiso internacional de mantener a América Latina como zona de paz, libre de amenazas y guerras externas y solución de conflictos limítrofes o por otros motivos mediante instrumentos creados por los mismos pueblos latinoamericanos; en las condiciones actuales de la disputa global por territorios, mercados y recursos naturales y humanos por parte, en primer lugar de los dos grandes bloques de potencias y otras que buscan a como de lugar, consolidar sus posicionamientos en diferentes países del continente cada un por su lado, es urgente hacer los máximos esfuerzos posibles por avanzar en la conformación de mecanismos comunes que fortalezcan la capacidad de negociación colectiva con esos bloques o con una u otra potencia en particular, si no de todos los Estados y gobiernos latinoamericanos, lo que es muy difícil lograr, por ahora, por lo menos con los que haya mayor afinidad y disposición para hacerlo y avanzar hacia la integración posterior de los demás; en la dirección de caminar firmes hacia estos objetivos, es de vital importancia mantener la lucha por la defensa colectiva de la soberanía nacional, la autodeterminación nacional y el respeto incondicional de la normatividad que regula las relaciones internacionales de los Estados entre si mismos, y con mayor razón, frete a las potencias y de Estados de otros lugares del mundo. 

En relación a los asuntos internos en Colombia, la bofetada trumpista ha puesto igualmente en tensión todas las fuerzas políticas internas que van, desde la ultraderecha que, en su condición de socia menor en el negocio de explotar y exprimir a nuestro pueblo, con su antipetrismo enfermizo, descaradamente claman porque Mr. Trump haga lo mismo en Colombia; las derechas moderadas, a quienes los hechos ocurridos en Venezuela les ha obligado a pronunciarse condenando tales procederes, así sea contra la voluntad de cada cual, eso los ha colocado en abierta contradicción con sus esperanzas de contar con la cooperación desinteresada de la gran democracia norteamericana. Trump les ha arrancado violentamente la imagen idílica de esa máscara y la ha arrojado a la basura como lo que ha sido y es: un simple trapo sucio. Y sin lugar a dudas, a todas las fuerzas políticas democráticas y revolucionarias, nos ha colocado ente un gran reto que nos obliga a hacer todos los esfuerzos posibles por superar la dispersión política, organizativa y de actuación, y a luchar sin desmayo por la unificación alrededor de objetivos políticos inmediatos y, en lo posible, avanzar hacia objetivos de más largo alcance.

Teniendo suficiente claridad y firmeza sobre lo que tenemos que hacer los demócratas consecuentes y los revolucionarios, hay el ambiente propicio para plantear y trabajar por la conformación de un Gran Frente Político Democrático que incluya a todos los que quieran sumarse de ese sector político por la defensa de la soberanía nacional, por la sujeción incondicional a las normas del Derecho Internacional, por la autodeterminación nacional, por el mejoramiento de las relaciones independientes y soberanas con todas las potencias que hagan parte de los bloques existentes o no y todos los Estados que quieran mantener relaciones con el país, siempre y cuando se hagan bajo el respeto irrestricto al Derecho Internacional y que, si bien no comparten y no quieren apoyar los procesos de democratización internos del país, por lo menos no los obstaculicen, garantizándoles el derecho a ejercer libremente su función crítica. Y por supuesto, uno de los objetivos fundamentales de este Gran Frente es el aislar y reducir a la mínima expresión a la ultraderecha y cuanto antes se la pueda poner fuera de combate, mucho mejor. Este sería un logro de la mayor trascendencia que permitiría avanzar en los procesos de democratización política del país. Para esto, es vital que todos los demócratas consecuentes y los revolucionarios, hagamos conciencia de lo trascendental que es salir del grupismo y sectorialismo para mejorar nuestras posibilidades de aprovechar las excelentes condiciones que la coyuntura nos brinda.  

 

 EL FARO SOCIAL

 Popayán, enero 9 / 2.026  

         

             

        

 

 

 

PETRÓLEO Y MEDIO ORIENTE: CREACIÓN DEL PETRODÓLAR, BASES MILITARES. PARTE II

 

Petróleo y Medio Oriente: Creación del Petrodólar, Bases Militares. Parte II


 


Periódico Opción

Última actualización: 18/11/2020 12:44 pm

Por Mariano Santos N

 

Decíamos en el artículo precedente, sobre este espinoso tema de los conflictos del Medio Oriente (parte I, Creación de Israel), que el Estado de Israel fue creado como parte de una estrategia imperialista norteamericana que implicaba el mantener el control de los recursos petroleros en esta área, el Medio Oriente, que tendría entre el 30 y el 55% de las reservas mundiales (de acuerdo a diferentes fuentes), En tratándose de que los EE.UU. son, de largo, tanto ayer como ahora, los principales consumidores de combustibles en el planeta.

Es que el petróleo es un elemento estratégico para los Estados Unidos, pero fundamentalmente es un medio estratégico para su seguridad nacional.

Los años 1971 y 1973 fueron claves en esta dinámica de las políticas norteamericanas, como veremos luego.

Algunos antecedentes:

El oro como sustento del dólar Bretton Woods, es un pequeño poblado turístico de los EE.UU. que quedó registrado en la historia del mundo porque ahí se desarrolló la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, terminada la segunda guerra mundial, en la cual se firmaron acuerdos que dieron forma a la economía de la posguerra, con la creación de dos instituciones clave: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, conocido hoy como Banco Mundial (BM), ambos con sede  en Washington.

Sin embargo, un acuerdo trascendental fue el que decidió fijar al dólar como la moneda de referencia mundial; el patrón dólar-oro hizo que todos los países cotizaran sus monedas frente al dólar, que, a su vez, como ancla o garantía, debía ser convertible en oro a un precio fijo: 35 dólares la onza troy (que equivale a 31,1 gramos).

Se puso en marcha entonces un nuevo sistema monetario mundial liderado por EE.UU. que consagró el dólar estadounidense como única moneda convertible en oro, y por lo tanto, como única divisa internacional. Por ello, las diferentes divisas del mundo pasaron a cotizar frente al dólar (y no frente al oro), y su tipo de cambio fijo estaba determinado por la cantidad de oro que un país tuviera almacenada en la Reserva Federal.

Otras monedas podían devaluarse frente al dólar, y por lo tanto contra el oro. Sin embargo, el dólar no podía devaluarse, al menos en teoría. Era la piedra angular de todo el sistema, destinado a estar anclado permanentemente al oro.

Más tarde, en la década de los años 60 del siglo pasado, el presidente francés, de esos años, Valéry Giscard d’Estaing se refirió a este sistema como a un “privilegio exorbitante”.  Precisamente por esas épocas, se hizo bastante evidente que el volumen de dólares circulando en todo el mundo era muy superior a la cantidad de oro disponible en las bóvedas de seguridad (Fort Knox) de EE.UU.

Lo que siguió después de una serie de sustos y de crisis financieras reiteradas fue un pánico bancario (back run en inglés); acciones y movimientos de protesta por todo lado, cuestionando la cantidad de las reservas de oro de EE.UU., movimientos liderados por los franceses y, con muchos países exigiendo a los norteamericanos la devolución de su oro Guardado allá, pues consideraban que se había cometido una verdadera estafa global.  La salida de las reservas de oro desde Fort Knox alcanzó proporciones tan alarmantes que Richard Nixon se vio obligado a poner fin a la convertibilidad del dólar con el oro físico, el 15 de agosto de 1971, lo cual se anunció como una medida temporal.

El imprimir, a su antojo, más dólares en el banco central (reserva federal), les servía a los gringos, no solamente para maquillar sus problemas fiscales sino también para financiar sus guerras (como la de Vietnam), sus intervenciones en otros países y, no se diga, la implementación de las bases militares. Desde entonces, los estados unidos imprimen billetes y billetes, sin cesar.

Por esos años, los países miembros de la OPEP, que venía de ser formada, ya se dieron cuenta que el dólar se estaba devaluando frente a otras monedas por lo que estaban pensando en buscar alternativas al respecto para no verse perjudicados económicamente.

Nacimiento del petrodólar.

La historia cuenta que, dos años después de la “liberación “del dólar frente al oro, en 1973 el mismo Nixon envió en una misión secreta a Arabia Saudita a Henri Kissinger para una serie de conversaciones de alto nivel.

Un año más tarde se llegó a un acuerdo: “Sorprendentemente, un nuevo sistema fue ideado que permitió a los Estados Unidos continuar operando las máquinas de impresión de la moneda de reserva mundial sin restricciones. Esto le dio al dólar un lugar especial entre las monedas del mundo y, en esencia, el dólar se convirtió entonces en una moneda respaldada por petróleo.

Todo lo anterior, a cambio de la entrega de armas norteamericanas y la «protección militar», llámense bases militares, de los campos petrolíferos sauditas, «protección» esta que se hizo extensiva, luego de las negociaciones correspondientes, al resto de países con Presencia de las monarquías árabes.

¿Por qué los líderes de la OPEP llegaron a este acuerdo con EE. UU para crear el petrodólar?

Había dos razones principales. La primera tiene que ver con la naturaleza de los cárteles. La única forma para que el cartel pudiera funcionar a largo plazo era asegurar que los miembros individuales no hicieran trampa, con una moneda única rastreable para el comercio internacional del petróleo se aseguraba la viabilidad del cartel.

La segunda razón es que Estados Unidos prometió protección a los líderes de la OPEP contra invasiones extranjeras o levantamientos nacionales. Al ser un plan estratégico, cada administración norteamericana posterior, mantuvo a esos gobernantes lacayos y serviles en el poder, Al igual que a sus descendientes, de sus respectivos países; países en los que existe Dios, pero no ley, pues la ley es dictada por esos dictadores; no tienen una Constitución como tal, sino una norma básica otorgada a imagen y semejanza de la familia real…

Es a partir de esta época (años 70 del siglo anterior) en que se comienzan a implementar y generalizar las bases norteamericanas en la región.

El negocio se fue extendiendo de tal modo que cualquier país que quería comprar petróleo estaba obligado a cambiar su moneda nacional por dólares. De hecho, el sistema de intercambiar petróleo por dólares generó una gran demanda artificial de dólares en todo el mundo, y a medida que se necesitaba más crudo más se incrementaba la producción de la moneda estadounidense.

Sin embargo, esta negociación para la creación del petrodólar con las monarquías árabes no se supo sino 33 años después, hasta el año 2006.

En efecto, uno de los que decidió hablar sin temor fue el Congresista Ron Paul [1], un Republicano de Texas. Ante el pleno de la Cámara, el 15 de febrero del 2006, ofreció un discurso titulado «El Fin de la hegemonía del dólar», pues a la época el Petrodólar ya no funcionaba tan bien… En su alocución, Paul señalaba entre otras cosas…»la elite que manejaba el dinero, con el especial y fuerte apoyo de las autoridades de Estados Unidos, hizo un trato con la OPEP para valorar el petróleo en dólares de Estados Unidos exclusivamente, para todas las transacciones mundiales.

Esto le dio al dólar un lugar especial entre las monedas circulantes del mundo y, en esencia, el dólar era «respaldado» con el petróleo. A cambio, los EE.UU. prometió proteger a las diversas monarquías ricas en petróleo en el Golfo Pérsico, contra la amenaza de una invasión o insurrecciones internas.

Igualmente, dijo «El acuerdo le dio al dólar una fuerza artificial, con beneficios financieros tremendos para los Estados Unidos. Nos permitió exportar nuestra inflación monetaria comprando petróleo y otros bienes a precios rebajados, en tanto la influencia del dólar florecía».

Como lo dijo el propio Paúl, ese petrodólar ya en el 2006 no funcionaba tan bien; peor ahora, pues el imperialismo se “inventó” una nueva forma, bastante SUCIA para sostener al dólar, tema este que lo veremos en la parte IV de esta serie de artículos.

Las bases militares

Si bien el resguardar las riquezas petroleras del oriente medio consideradas como “suyas” era una prioridad, es indudable que otra de las preocupaciones de los norteamericanos era el campo socialista y, por ende, la Unión Soviética, que venía de erigirse (con Stalin a la cabeza), como el gran vencedor en la Segunda Guerra Mundial, por lo cual cuidar y vigilar este patio estratégico era de suma importancia para Los Estados Unidos; Así, de esta manera, mataban dos pájaros de un tiro.

Por estas razones, las primeras bases militares fueron instaladas en Turquía, casi inmediatamente luego de la II guerra mundial; igualmente se creó la base militar más grande del Medio oriente: Israel. De Irán, se desconoce si también lo hicieron, lo que sí es cierto es que, en el país persa, en complot con Inglaterra (antiguo país colonizador y dominante de la región) los norteamericanos impulsaron un sangriento golpe de Estado en 1953, para instalar en el poder una rabiosa Dictadura anti socialista con el Shah Mohammad Reza, en las que la CIA jugó un rol protagónico y fundamental, después del golpe y durante los 26 años que duro esa dictadura con una agresiva represión que terminó en 1979 con la denominada revolución islámica.

Precisamente, a la época (luego de la Segunda Guerra Mundial), Irán al este y Turquía al oeste eran países limítrofes con la antigua Unión Soviética Socialista.

En el año 1956, cuando se desató la primera guerra árabe-israelí, Guerra del Sinaí o también llamada «Crisis del Canal de Suez», Israel era ya una verdadera y gigantesca base militar gringa, por eso no tuvo problemas para vencer a los árabes.

Desde esa época, el sionismo y el imperialismo norteamericano posicionaron en los grandes medios de comunicación bajo su control, la idea de que una nación pequeña y con pocos habitantes como Israel, ganaba una guerra a varios países grandotes y con tropas mucho más numerosas; posicionaron entonces la pelea del David contra Goliat; ¡claro!, Era la guerra de los propios EEUU, utilizando su gigantesca base militar, llámese Israel, contra los países árabes…

Más tarde, en 1967, Se repitió la historia, Israel  ( Llámese EEUU) tampoco tuvo problemas para vencer nuevamente a los países árabes durante la Guerra denominada “de los seis días” en la que Israel ocupó (hasta ahora): la Franja de Gaza Y la península del Sinaí Pertenecientes a Egipto; los altos del Golán, Perteneciente a Siria, y; Cisjordania(incluyendo Jerusalén Este), de Jordania, sitios que en la actualidad están tomados por los colonos sionistas, armados hasta los dientes, con asentamientos que se incrementan año a año, pese a las resoluciones en contra de la propia ONU.

Con el pasar del tiempo con a los norteamericanos vieron la necesidad De instalar más Bases militares…

Es por eso que en la actualidad, existen 12 países(11 son aliados a los norteamericanos) en donde existen bases norteamericanas que precisamente están al servicio de estos propósitos eminentemente guerreristas: Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Bahréin, Irak, Jordania, Líbano, Turquía, Afganistán, a los que hay que sumar Siria, que no es aliado, en donde los gringos están metidos “a la brava”(al igual que en Irak, donde el gobierno,  el parlamento y la población han pedido la salida de esas bases), tema este que ya lo veremos en un artículo posterior.

Notas. –

[1]. - Luis Aguilar, El petróleo y la hegemonía del dólar.  Rebelión, 22/03/2006.

PETRÓLEO Y MEDIO ORIENTE. PARTE I: CREACION DE ISRAEL

 


 Compañeros, amigos y en general, lectores de EL FARO SOCIAL: Nos permitimos poner en sus manos el artículo de Mariano Santos N. para el PERIODICO OPCION. Según el autor, se trata de una serie de artículos sobre una temática de tanta actualidad, trascendencia y delicada, como es la del Medio Oriente y, específicamente con lo que le sucede al Pueblo Palestino.

Creemos que éste, que es el primero de la serie, contribuye de manera muy significativa a darnos mayor claridad sobre lo que allí sucede y a dotarnos de muchas más herramientas históricas, económicas, políticas, ideológicas y sociales de análisis sobre el origen y las razones reales de, por qué sucede lo que sucede, y todo lo que resuelvan las Naciones Unidas y lo que sentencien los Organismos Internacionales de Justicia, van muriendo y desapareciendo en los archivos sin ninguna efectividad.

Esperamos que este importantísimo aporte del autor y del Periódico sea aprovechado lo mejor posible por nuestros lectores y, de nuestra parte, hacer todos los esfuerzos por poner a su disposición el resto de artículos de la serie. Sin más, les dejamos, y que disfruten de ese agradable bocado.

 

EL FARO SOCIAL

Popayán, diciembre 5/2.025

 

Petróleo y Medio Oriente. Parte I: Creación de Israel

Periódico Opción. Última actualización: 19/09/2020 6:58 pm

Por Mariano Santos N.

El medio oriente es el epicentro de una serie de conflictos a nivel regional, que repercuten a nivel mundial y que tienen que ver básicamente con la extracción refinación, transporte y comercialización del petróleo. Por ser ésta una temática bastante amplia, vamos a compartir una serie de reflexiones en varios artículos sobre estos conflictos, comenzando con el primero que es la creación del Estado de Israel.

En los siguientes artículos, abordaremos otros conocidos conflictos del Medio Oriente como son los de Irán, Afganistán, Irak, Siria, todos en relación con el petróleo, que los compartiremos cronológicamente.

PARTE I: CREACIÓN DE ISRAEL

A.- el medio oriente, cuna de varias civilizaciones milenarias, pero divididas artificialmente por la guerra

Los países que hoy conocemos como Egipto, Jordania, Líbano, Siria, el Estado de Palestina, Irak, Turquía, Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Yemen y otras monarquías del Golfo tienen varios milenios de historia común; pero su división política es reciente ya que data de la Primera Guerra Mundial y se debe a los acuerdos secretos negociados, en 1916, entre Mark Sykes (representante del Imperio británico), Francois Georges-Picot (representante del Imperio francés) y Serguei Sazonov (representante del Imperio zarista-ruso). El proyecto de tratado negociado entre estos tres diplomáticos había fijado la repartición del Oriente Medio, del imperio turco-Otomano entre las tres grandes potencias de aquella época con vista a la postguerra.

Debido al derrocamiento del zar ruso y al triunfo de la revolución bolchevique en 1917, el nuevo gobierno ruso, presidido por Lenin, no participó en las siguientes negociaciones, por lo cual el reparto del Medio Oriente se centró básicamente a Inglaterra y Francia, con el denominado «Acuerdos Sykes-Picot» y su contenido fue denunciado posteriormente por los bolcheviques, quienes se opusieron a lo pactado por los zaristas.

Entonces, esa repartición del Medio Oriente fue muy artificiosa, no contempló la existencia de pueblos-culturas existentes a la época; así, por ejemplo, los kurdos, que hoy son más de 30 millones fueron «repartidos» en un territorio que hoy se dividen Turquía, Siria, Irak, Irán y Armenia, lo que ahora se conoce como el KURDISTÁN. Su historia es milenaria y se dice que su origen se remonta al año 2.500 AC cuando se asentaron en un territorio del suroeste de Asia que en la actualidad forma parte de los 5 países ya mencionados. Conservan una lengua y una cultura propia, pero no han logrado tener un Estado, peor un territorio independiente; más aún, hay países en donde son reprimidos, como es el caso de Turquía.



                                             Mapa de Medio Oriente antes de la Primera Guerra Mundial

En contrapartida, en 1948 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que venía de ser formada luego de la Segunda Guerra Mundial, resolvió la creación del Estado de Israel en un territorio que ya estaba ocupado durante varios siglos por un pueblo, al igual que los kurdos, con una cultura igualmente milenaria, los palestinos, pese a los cuestionamientos generalizados de los países árabes del Medio Oriente. Al comparar Kurdistán e Israel, podemos constatar que el primero aglutina a millones de seres humanos, con una cultura milenaria ininterrumpida, muchos más numerosos que los judíos y en un territorio casi propio, mientras que los segundos no han tenido una presencia ininterrumpida en la región y más bien se sacrifica a otro pueblo para crearles “su espacio”.

Evidentemente para el Kurdistán no había promotor alguno, en cambio para Israel existió una poderosa organización internacional: el sionismo que representa a la gran burguesía financiera mundial.

B.- El poderío sionista

El denominado LOBBY Sionista es actualmente parte de la gran burguesía norteamericana, con influencia gravitante en la política imperialista de los EE.UU., cuentan con grandes capitales, a través de sus MAGNATES que dirigen las megacorporaciones: petroleras, armamentistas, tecnológicas, financieras, que hacen negocios tanto con el Complejo Industrial como con Wall Street y la Reserva Federal norteamericana.

La mayoría de los presidentes estadounidenses de las últimas décadas, salieron del corazón del Council on Foreign Relations (CFR), de la Comisión Trilateral y del Bilderberg Group, columnas vertebrales del poder sionista [1].

En el CFR, se concentra todo el poder mediático del sionismo: CNN, CBS, NBC, The New York Times, The Daily Telegraph, Le Figaró, The Economist, The Wall Street Journal, Le Monde, The Washington Post, Time, Newsweek, Business Web, RTVE, etc. Esos poderosos grupos sionistas, fueron los que apadrinaron la creación de Israel y su poder es tan grande que incidió igualmente en varios países europeos donde se hizo una gran promoción para que se afirme como verdadera la cifra oficial  de 6 millones de fallecidos en el Holocausto y que negar sea considerado un delito penado con cárcel en varios países como la mismísima Alemania,  Francia, Austria, una verdadera aberración, una flagrante contradicción con lo que se jacta Europa de la llamada libertad de expresión.

El Holocausto es actualmente tratado como un DOGMA inmutable que no puede ser cuestionado bajo ninguna consideración, cuestión que ha sido comparada incluso con la antigua forma de castigar las herejías durante la INQUISICIÓN del OSCURANTISMO en la era medieval. Así entonces, por cuestionar el holocausto una anciana de 89 años, la historiadora alemana Ursula Haverbeck, fue condenada a dos años de prisión en el 2018; pues en Alemania, el negar o minimizar el holocausto es penado con hasta cinco años de cárcel.

C.- Los judíos, el Sionismo y el Racismo

En 1948 nace el Estado de Israel, a través de la Resolución 181 de la Asamblea General de Naciones Unidas en noviembre de 1947 con la «partición» de la Palestina, que no era, más que la parte sur de Siria, seccionada por los acuerdos de Sykes-Picott ya mencionados.

La decisión, fruto de una gran presión norteamericana, liderada en la época por el Presidente estadounidense Truman, fue dividir la Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe (decisión que hasta ahora no existe), así como la jurisdicción internacional sobre Jerusalén, ciudad santa para judíos, musulmanes y cristianos, decisión esta última que ha sido borrada recientemente, con el accionar de Donald Trump que reconoce a Jerusalén únicamente como parte y capital de Israel.

El 14 de mayo de 1948, se proclamó el nuevo estado de Israel, pocas horas antes de que las últimas tropas británicas abandonaran Palestina. Sin embargo, de la tierra que deberían ocupar los dos Estados (Palestino e israelí), en menos de un año, ya el sionismo se apoderaba del casi 80% de la misma, expulsando o asesinando a casi un millón de palestinos de su propia casa.

Es así como «Israel» se convierte en 1948, de un «idealista» proyecto de país para los judíos, en un «Estado de GUERRA» construido en tierra robada y limpiada étnicamente con actos de barbarie descomunales. Hay una larga lista de ciudades, pueblos, aldeas, granjas, campos de cultivo y tierra que fueron ocupados, demolidos o directamente borrados del mapa por el Estado israelí en 1948 e incluso antes.


                                         Mapa de Israel, después de la Segunda Guerra Mundial

Días antes de la creación de Israel, En abril nueve de 1948 hubo una de esas masacres en el poblado de Deir Yassin, donde unos 254 aldeanos palestinos fueron asesinados y mutilados por bandas sionistas. Al día siguiente de la masacre, el célebre científico físico nuclear Albert Einstein envió una carta a Shepard Rifkin, líder sionista de Estados Unidos, condenando el hecho y rechazando el sionismo y tratándolos de ‘gente criminal y engañadora' [2], carta que fue en respuesta a las solicitudes de los sionistas para contar con el apoyo de Einstein. Vale precisar que Einstein era judío, pero anti sionista… Entonces, Einstein y otros connotados JUDIOS de mediados del siglo anterior ya definían algunos conceptos acerca del Sionismo: Ultranacionalismo, racismo, fascismo, que utiliza la religión y el terrorismo. Sin embargo, no es el único judío que cuestiona… Hay otro, llamado Norman Flinkestein, que escribió un Libro cuyo título es «La industria del Holocausto», en donde cuestiona al sionismo por haber convertido el holocausto en una gran industria para generar dinero y justificar la creación de Israel.

Pero, hay otro también antisionista, que revela cosas muy interesantes, es Shlomo Sand, historiador, Profesor de historia en la Universidad hebrea de Tel-Aviv, que escribió un libro cuyo título muy sugestivo es «La invención del pueblo judío» [3]. San Sostiene la tesis que los actuales judíos provienen de pueblos paganos que se convirtieron al judaísmo (pueblos llamados Conversos) lejos de Palestina y por lo tanto no descienden de los antiguos judíos, y que los palestinos árabes son los únicos descendientes de los antiguos judíos. “No hay consideraciones antropológicas, culturales, históricas que puedan probar la idea de un “pueblo judío” en aquellos que han ocupado y colonizado Palestina, ya que los actuales judíos deben su ascendencia más a los conversos de la Edad Media que a los antiguos semitas”, afirma Sand.

Más aún, cuestiona la diáspora, cuando reseña, «El exilio nunca existió. Cuando los romanos destruyeron el Templo en el año 70 de la era cristiana, no expulsaron a los judíos por la fuerza. Los romanos nunca exiliaron a pueblos, algo que sí hicieron los asirios y los babilonios con algunas élites».

El sionismo propiamente dicho nace en el siglo XIX con un precepto básico nacionalista y, ofrece una nueva definición del ser judío: la identidad judía pierde su sentido normativo y el nuevo judío se asimila a una raza, a un pueblo o a una etnia.  Resulta muy interesante recurrir a la obra del mencionado Sand, pues demuestra que el mito nacional de Israel principaliza sus orígenes en el siglo XIX, no en los tiempos bíblicos, en los que muchos historiadores judíos y no judíos reconstruyeron un pueblo imaginado con la finalidad de modelar una futura nación.

Por las acciones criminales, racistas, colonialistas, que ha implementado Israel desde su fundación y, hasta la presente fecha, hay muchas razones que nos hacen pensar que Israel no es sino un estado artificial, no es sino la cara mucho más sucia, mucho más sangrienta del propio imperialismo norteamericano en el medio oriente, en otras palabras, es la misma presencia de los Estados Unidos, ya no de América sino del Medio Oriente, pero, insistimos, con su cara mucho más agresiva, racista, colonialista y asesina..

Si hoy en día estamos asistiendo a enormes marchas contra el racismo en numerosas ciudades norteamericanas como producto de la reacción de la gente frente a la discriminación racial, en Israel y Palestina asistimos a una exacerbación de ese racismo, que raya en el Apartheid, funesto período del racismo en África del Sur durante más de 40 años en la segunda mitad del siglo XX.

¿Qué hace entonces USA o Israel en el Medio Oriente?, Pues simple y llanamente cuidar los activos petroleros, en tratándose de que EE.UU. es el primer consumidor de combustibles en el mundo y de crudo (hasta hace poco, ahora es China).

Según las fuentes, en esta parte del planeta estarían concentradas entre el 30 y el 50% de las reservas mundiales de petróleo y los gringos cuidan el oro negro no sólo con un Estado propio en la región, armado hasta los dientes, incluyendo armas atómicas, sino con una serie de bases militares instaladas en 11 países de la región. Sí, en once (11) Estados.

Esa cara agresiva, racista, criminal de Estados Unidos o Israel, es el sionismo. El sionismo a su vez, no es sino la utilización de la religión para fines políticos protervos, para consolidar la supremacía blanca-sionista sobre una tierra ocupada, colonizada, donde prima el racismo y el crimen contra sus habitantes. Un sionismo, que ha pervertido la esencia misma del judaísmo, tergiversándolo y mutando la identidad religiosa pacífica que tenían, gran parte de los profesaban esa fe.

El carácter racista tipo Apartheid de Israel es desnudado por una propia resolución de la ONU: Es la resolución Nª 3379 del 10 de noviembre del año 1975 que equiparó al sionismo con el racismo en general y con el apartheid sudafricano en particular, llamando a su eliminación, entendiéndola como una forma de discriminación racial [4] (aunque otra resolución de 1.991 la borró). Sin embargo, desde 1948, se han emitido una veintena de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU con las más amplias exigencias a Israel, sin que ninguna de ellas haya sido atendida en lo más mínimo.

Agreguemos a lo mencionado, el ignorar los dictámenes, acuerdos y resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, las continuas violaciones al IV Convenio de Ginebra, a la propia carta de la ONU en sus propósitos y principios, como también aquellos dictámenes de la Unesco y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Lo que contabiliza, al menos, un centenar de documentos, ignorados por la entidad sionista y que dan cuenta de los más amplios crímenes cometidos en estos 72 años: asesinatos, deportaciones, demolición de viviendas, leyes segregacionistas, construcción de muros de apartheid, control y limitación del libre tránsito del pueblo palestino. Miles de detenidos, entre ellos muchos menores de edad; construcción de carreteras exclusivas en Palestina, pero sólo para israelíes. Bloqueo aéreo, naval y terrestre del mayor campo de concentración del mundo que es la Franja de Gaza.

¿Quién estuvo siempre respaldando todas esas acciones delincuenciales y yéndose en contra de todas esas resoluciones de la ONU? Pues los Estados Unidos…

D.- Incidencia del Petróleo.

El petróleo en la región ya se lo conocía desde hace varios siglos, pero, Arabia saudita lo encontró en grandes cantidades con la perforación del pozo Dammam-7, el 3 de marzo de 1938. Éste fue el primero de varios descubrimientos que finalmente se revelaron como la mayor fuente mundial de petróleo, descubrimiento que inició la alteración de las relaciones geopolíticas en la región.

Michael Klare, en su libro «Blood and Oil» [5], considera que sólo hasta 1940 el petróleo fue un asunto de “política interna”, en tanto Estados Unidos tenía suficientes hidrocarburos para satisfacer sus necesidades. A partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, se hizo evidente que sus reservas se agotarían y tendría que depender crecientemente de la adquisición de petróleo en el extranjero.  A partir de entonces, los hidrocarburos pasaron a formar parte medular de su “política exterior”. Según Klare, las políticas de todos los gobiernos posteriores a 1945, consideraron el petróleo un asunto de seguridad nacional, vital para la economía estadounidense, cuyo acceso debía ser garantizado y protegido ¡a cualquier precio!

Sí, ¡a cualquier precio!

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los líderes de la posguerra eran muy conscientes de que el petróleo era una mercancía preciosa y estratégica. Su control había sido clave para ganar la guerra.  Desde antes de derrotar a la Alemania nazi, Theodor Roosevelt y Winston Churchill ya les habían apuntado a las crecientes reservas medio orientales. En agosto 8 de 1944 se firmó el Acuerdo Petrolero Anglo-Americano, que dividía el petróleo de Medio Oriente entre Estados Unidos y Reino Unido.

En forma por demás arrogante Roosevelt dijo: «El petróleo persa… es tuyo. Compartiremos el petróleo de Irak y Kuwait. Respecto al de Arabia Saudita, es nuestro», según la BBC de Londres. [6].

Por supuesto, el acuerdo no tuvo en cuenta a la gente de los países involucrados.

Entonces, la “creación” de Israel era la necesidad imperiosa de EEUU de tener a un fiel perro guardián en la región para controlar y vigilar el energético que mueve la economía gringa o, ¿el mismo imperialismo con otro nombre?, llamado Israel…

Vale sin embargo comentar ciertos hechos que abonan en favor de nuestra tesis. Así,  el sionismo con el imperialismo norteamericano pretenden cambiar y reescribir una nueva historia en la región: La UNESCO a través de investigaciones y denuncias ha sido muy clara en señalar que las excavaciones y otras labores arqueológicas que se realizan, principalmente en la explanada de las Mezquitas en Al Quds pretenden judaizar dicha ciudad y desarabizar otros lugares de la Cisjordania ocupada como es el caso de Al Jalil – Hebrón – generando una narrativa falsa, destinada a demostrar la presencia judía en aquellos lugares donde su presencia e influencia ha sido inexistente [7].

Esta fue la razón fundamental para que EEUU se retire de la Unesco. En junio de este año ya abandonaron también el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, quejándose de que este organismo «acosaba» demasiado a Israel, con una serie de resoluciones que han exigido a Estados Unidos e Israel respetar el Derecho Internacional en materia de protección al pueblo palestino y detener los crímenes en la Franja de Gaza. Definiendo además que el Muro de la Vergüenza, que rodea la Ribera occidental y la construcción de nuevos asentamientos, poblados por colonos extremistas, en los territorios ocupados, son crímenes de lesa humanidad y por tanto sujetos a investigación y eventual enjuiciamiento…

Para rematar. Como ahora los pájaros disparan contra las escopetas, Estados Unidos amenaza con enjuiciar al tribunal de la Corte de la Haya por haber osado acusar de genocidas a los sionistas del Medio Oriente… Expresaron que EEUU no cooperará ni participará en la Corte Penal Internacional y “emplearemos cualquier medio para proteger a nuestros ciudadanos y aliados – léase Israel – de los procesamientos injustos que realiza «ese tribunal ilegítimo. Una institución ineficaz, irresponsable y francamente peligrosa”.

Son tan audaces que incluso “…sancionará a los jueces de esta Corte si procesan a estadounidenses o sus aliados. “Prohibiremos el ingreso de jueces y fiscales a EE.UU., sancionaremos sus fondos en el sistema financiero norteamericano y los enjuiciaremos en nuestro sistema criminal y haremos lo mismo con cualquier compañía o Estado que ayude a una investigación de la CPI contra estadounidenses» declaraba hace poco John Bolton.

No hay duda entonces, de que estamos en presencia de dos estados unidos: el de América y el de Medio Oriente…

NOTAS. –

[1]. Las «dos caras» del lobby judío: El antes y el después de Bush, parte 3.

La catedral del poder sionista

http://elsur21.spaces.live.com/blog/cns!EB66F6218007DC5C!551.entry

[2]. Carta de Albert Einstein, rechazando el sionismo y tratándolos de ‘gente criminal y engañadora’, 22 noviembre 2012, PALESTINALIBRE.ORG.

[3]. Reseña de «La invención del pueblo judío» de Shlomo Sand, Jesús Aller, 8 abril de 2015.

Reseña de «La invención del pueblo judío» de Shlomo Sand

[4]. Resolución 3379 de la Asamblea General de las Naciones Unidas – Wikipedia, la enciclopedia libre

[5] Blood and Oil, Michael Klare

http://www.google.com.ec/search?hl=es&q=Blood+and+Oil%2Cklare+Michael+K lare&meta=&aq=f&oq=

[6]. ¿Cómo llegó el petróleo a dominar el mundo?, 4 abril 2015, BBC, iWonder

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150331_iwonder_historia_petroleo_finde_dv

 [7]. Pablo Jofre Leal, Imperialismo y sionismo: La hipocresía sin fin,

https://www.telesurtv.net/bloggers/Imperialismo-y-sionismo-La-hipocresia-sin-fin-20181016-0004.html

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