jueves, 29 de enero de 2026

EL PELIGROSO ATRACO A MANO ARMADA ORDENADO POR TRUMP CONTRA EL GOBIERNO VENEZOLANO: INSOLENTE COROLARIO INCONCLUSO.

 

Al puro y clásico estilo de los pistoleros del Oeste norteamericano atracándose y robándose los ganados de unos a otros, el posmoderno pistolero Donald Trump, ordenó el asalto contra el gobierno venezolano para “capturar” al presidente de Venezuela Nicolás Maduro, con la ya archiconocida excusa de que éste promovía la comisión de delitos contra el Estado y la sociedad norteamericanos, al enviar drogas ilícitas a ese país y hacer parte del cartel de los soles, para tal efecto.

En agosto 5/2.024, en nuestro blog, publicamos un artículo en el que analizamos la grave situación y el riesgo en que encontraba el pueblo venezolano. Y aunque los acontecimientos del 3 de enero de 2026 no se dieron como pensábamos en ese momento porque carecíamos de información de cómo se estaban moviendo los operativos, eso no desvirtúo los análisis que hicimos; simplemente variaron las formas de operar las fuerzas agresoras.

Con toda la información vertida después de los sucesos por diferentes medios de comunicación, podríamos hacer un análisis amplio y objetivo de las circunstancias en que sucedieron, despejar situaciones y condiciones que no aparecen en las informaciones porque a los autores solo les interesa masificar la publicidad sobre el “triunfo”, magnificar “sus exitosos resultados” y engrandecer “su imagen de fuerzas invencibles”; creemos, dados la gravedad de los hechos y lo que está en juego para nuestros pueblos, que debemos es prestarle más atención a las inmensas perspectivas que se abren en América Latina, lo que debiéramos hacer en términos coyunturales, y ante qué responsabilidades y obligaciones nos coloca lo sucedido a los revolucionarios. Por tanto, solo nos limitamos, en este caso, a reseñar situaciones que los publicistas de los agresores menos están interesados en evidenciarlas, y otros que sí lo son, pero solo para fines publicitarios. En este sentido, mencionamos brevemente los siguientes aspectos:

Primero. El análisis del operativo de “captura” de Nicolás Maduro, al mismo tiempo que aclara realidades, deja muchos más interrogantes sin respuesta. Queda claro que Maduro se encontraba solo, abandonado por sus propios amigotes, prácticamente con unos pocos guardias que lo custodiaban, según se informa, gran parte de ellos, cubanos. Ni ejército ni Guardia Bolivariana aparecieron. Lo es también que integrantes de estos cuerpos castrenses y de las fuerzas políticas de la reacción tradicionales proveyeron suficiente información concreta de las circunstancias en que se encontraba y dónde se encontraba. Valiente “hazaña” de los “héroes” invencibles norteamericanos, sacar de su reducto a un “delincuente” que se encuentra solo y sin protección. Operación quirúrgicamente “limpia”. ¡Bravo! Mr. Trump, por semejante “hazaña”. Ese si puede hacerlo merecedor del Premio Novel de Paz. Porque nada a gusto quedó con el Premio Novel entregado a Corina Machado y por ello ahora la califica de “incapaz” para gobernar a Venezuela, pero su giro hacia Delcy Rodríguez que es peor, máxime si se tiene en cuenta la ilegitimidad que carga a sus espaldas junto con Maduro, al cual abandonó para poder hacer arreglos a espaldas de otros de los amigotes de antes y del pueblo venezolano.

Segundo. En declaraciones de Nicolás Maduro, días antes de los sucesos del 3 de enero, éste dejaba ventanas abiertas para posibles negociaciones con el gobierno norteamericano. Es muy probable que ya fuera consciente de su situación de aislamiento en que iba quedando y por eso, abría esas posibilidades, pero, por eso mismo, el abandono en que lo iban dejando acentuaba su aislamiento y, en tal caso, era una pretensión totalmente ilusoria porque el jefe de la banda de pistoleros norteamericanos no iba a contentarse si no con el lote de ganados arrebatados a los otros pistoleros; es decir, no iba a negociar con un “delincuente” abandonado y solo, más cuando ya lo habían sentenciado sin juzgarlo como culpable de narcoterrorismo.

Tercero. En todo lo ocurrido resulta un aspecto vital en la estrategia norteamericana para el manejo de la política en América Latina, el cual ya lo habíamos advertido en artículo anterior de EL FARO SOCIAL, referente a que uno de los propósitos fundamentales, no solo de Trump en particular, sino del Estado y los gigantes, dueños de las empresas de tecnología digital y de la exploración espacial que son los que manejan el gobierno actual de Estados Unidos, es el de recuperar y recomponer el dominio continental resquebrajado y deteriorado, a partir de la segunda década del presente siglo. En cuanto a este asunto, tenuemente se traslucen y así sea de manera borrosa, aparece la silueta, si no de acuerdos expresos y formales, sí acuerdos tácitos con las otras potencias imperialistas, Rusia y China, en el sentido de dejar que los europeos se responsabilicen de la guerra y sus posibles salidas negociadas entre Rusia y Ucrania reconociéndole los territorios que ha ganado ya, y que China recupere Taiwán, y ellos concentrar toda su atención y sus fuerzas en la recuperación de su patio trasero. El desarrollo de los acontecimientos tanto del 3 de eneros de 2.026 como los que le precedieron con el bloqueo armado al Caribe, parecen confirmar esta aseveración, a la cual se van agregando otros hechos y anuncios. Mr. Trump, en declaraciones posteriores al 3 de enero, expresó, con todo el cinismo que le es propio como pistolero bandido: “este es nuestro hemisferio”, aludiendo a América Latina. En castellano mejor construido, Mr. Trump dice: “este hemisferio es nuestro”, como inequívoca advertencia de lo que se nos viene “perna arriba” y a las otras potencias imperialistas Rusia y China, e inmediatamente después, aparece el anuncio de que el gobierno norteamericano ya ha decidido asignar recursos por un monto de 500 millones de dólares como fondo a invertir en Ecuador, “sin generar deuda externa y sin intereses” para impulsar la modernización de la economía de este país.

Cuarto. Para quienes nos esforzamos por analizar los hechos, las realidades, las acciones, los comportamientos y las actuaciones de las fuerzas políticas en sus contiendas permanentes, no solo del momento, sino de lo que han hecho atrás y la perspectiva de lo que proyectan hacia el futuro, queda al desnudo que lo sucedido en Venezuela, no es más que la patente comprobación de lo estúpida que ha sido, es y seguirá siendo la actitud de pretender someter y obligar los países y pueblos más débiles económicamente a “lamerles el trasero” a los jefes de los poderosos imperios mediante los bloqueos económicos e incluso, las intervenciones directas y/o invasiones. Así lo hicieron inmediatamente después de la Revolución rusa en 1.917; la bloquearon, la invadieron y atacaron en todas las formas posibles, pero los pueblos, a pesar del hambre en que los habían mantenido las monarquías zaristas y lo imperialistas del exterior, derrotaron todo eso, se unieron y crearon luego la poderosa Unión Soviética que fue capaz de derrotar a los “invendibles” nazi fascistas alemanes.

Así lo hicieron los imperialistas japoneses, ingleses, norteamericanos y otros que quisieron descuartizar el gran territorio chino, repartírselo y ahogar el proceso de su revolución democrática que se dirigía a independizarse precisamente de todos esos bandidos. Los revolucionarios y el pueblo se unieron y los derrotaron. Los mismos imperialistas norteamericanos lo saben y lo han vivido. Después de la Segunda Guerra Mundial, tras recoger la herencia perdida de los franceses en Indochina y embarcarse en la guerra contra el heroico pueblo vietnamita, éste los derrotó a finales de la década de los años 60 del siglo XX, solo que ahora, la ultraderecha de ese país, con su ideología supremacista blanca, racista y verdaderos creadores, promotores, defensores y sostenedores del sionismo, ideología profundamente reaccionaria, racista, chovinista y exclusivista, mucho más reaccionaria que el nazi fascismo, en cuanto a éste poco le importaba la mezcla con la religión, ha fabricado, sazonado y montado con los ultrarreaccionaria judíos y el Estado de Israel que crearon, han fundido el sionismo, ideología ultrarreaccionaria, con fanatismo religioso judío para destruir la resistencia de los pueblos árabes y establecer el control sobre los recursos petroleros del Medio Oriente.

Quinto. En EL FARO SOCIAL, asumimos una posición critica y rechazamos el fraude electoral con el que Maduro se abrogó el triunfo para continuar en el gobierno venezolano. Queremos ser claros con respecto a este asunto. Nada nos ha ligado o unido ni antes al chavismo y menos después, cuando asumió las riendas del gobierno venezolano Nicolás Maduro. Estuvimos de acuerdo con el Presidente Petro en su posición de no reconocer el “triunfo” de Nicolás Maduro en las elecciones pasadas; eso estuvo bien, porque los demócratas consecuentes y los revolucionarios no podemos siquiera guardar silencio respecto a actuaciones antidemocráticas e ilegales en asuntos tan sensibles y de tanta trascendencia como es la voluntad popular, así no compartamos lo que decide la gente. En ese caso, la actitud de Petro fue correcta al desmarcarse de actuaciones como esas, así sean de nuestros propios amigos. Pero de allí a terminar avalando y justificando la salvajada de Trump y su banda de pistoleros, es otra cosa muy diferente. Solo desde el punto de vista puramente liberal democrático, ese tipo de vandalismos en las relaciones entre gobiernos y Estados, es absolutamente inadmisible, inaceptable por ser violatorias del de las normas del Derecho Internacional. Ahora, el mismo Trump tambalea y no sabe qué hacer. No le da crédito a María Corina Machado, y en cierta medida, tiene razón porque no solo ella, sino todas esas derechas tradicionales venezolanas se han mostrado incapaces, de plantear y menos unificarse alrededor de una propuesta más acorde a la situación que está pasando Venezuela, y solo acude a los moldes tradicionales de la servidumbre con que gobernaron; y eso ya no lo soporta el pueblo venezolano.

 Sexto. Nada fácil le resultará al pistolero estabilizar gobiernos sumisos en Venezuela, así baladronee diciendo que “él va a gobernar a Venezuela”. La grave demencia senil de la que hemos hablado que padece no propiamente Trump, sino el aparato político y militar expansionista y agresor norteamericano con sus delirios y fantasías desbordados, desubicados y fuera totalmente de la realidad en que se encuentran, los lleva a dar ese tipo de zarpazos tan torpes, pero por ello mismo muy peligrosos en presencia de la explosiva situación que vive el mundo en este momento. He ahí las razones del tambaleo en que se mueve el mismo Trump. Descarta a las derechas tradicionales y a Corina Machado por incapaces y gira hacia Delcy Rodríguez que representa lo mismo o peor que Maduro, porque de allí no puede descartar a Dios Dado Cabello y al flamante ministro de Defensa, que de todo tiene, menos de ministro de Defensa.

De seguir esa vía, implica de hecho seguir en lo mismo o peor, porque ya la supuesta autodeterminación y soberanía nacional con la que justificaban su permanencia en el poder y el gobierno, volaría en pedazos puesto que Mr. Trump no aceptará soberanías que le cierren el paso a los pozos petroleros. Si a él y al gobierno norteamericano les garantizan esa recuperación de las reservas que es detrás de las que van, no tienen inconveniente en ponerse de acuerdo con quien sea, así toque hacerlo con Maduro nuevamente. De paso, esto implica, además, que Venezuela quedaría en la condición de un simple Protectorado manejado desde Washington. Eso y nada más que eso es lo que significan las palabras de Mr. Trump: “vamos a gobernar a Venezuela” que, complementada con la declaración tajante de que, uno de los objetivos fundamentales de las actuaciones en Venezuela es cerrarle el acceso al control de las reservas petroleras venezolanas a China, configura más claramente lo que viene para este país y para el continente. En tal caso, la confrontación y la competencia entre China y Estados Unidos, se agudizará y se intensificará, por cuanto China tiene presencia muy avanzada en la economía venezolana, y si, Mr. Trump cree ilusamente que la puede obviar y pasar por encima de ella, continuará revoloteando en el aire con su delirio, lejos de la realidad.

Y si a todo esto le sumamos que el modelo neoliberal o liberalismo económico que impusieron se agotó y su auge con que apuntalaron el dominio de la economía y hegemonía mundial casi que exclusiva de los Estados Unidos, ya entraron, no solo en crisis, sino en completa decadencia y desmoronamiento progresivo e irreparable y que la reconversión energética y su sustitución por energías alternativas limpias, no la han hecho en Estados Unidos precisamente porque creen tercamente que pueden seguir manejando el mundo a su antojo, como lo hacían en décadas pasadas y pueden disponer de las servas petroleras existentes de igual manera, ya la locura se convertiría en asunto clínico. Europa, Japón y China les llevan ventaja larga en ese terreno. La exploración espacial alocada en que se han embarcado para posicionarse fuera del planeta tierra en el afán de encontrar fuentes energéticas, los ha llevado a incrementar desmesuradamente el consumo de energía sin haber sustituido la que está, quieran o no quieran aceptar los tercos al estilo de Trump, saliendo del mercado.

Por ello, el nerviosismo y el desespero por recuperar las reservas de Venezuela, porque oponerse a la lucha contra el cambio climático y la utilización de energías alternativas, los llevará de manera directa a continuar perdiendo su preeminencia en el dominio mundial, pues China tiene el 70% de las tierras raras, el 90% del procesamiento del litio y el 100% de la producción de imanes, baterías y otros productos que se utilizan en la tecnología de hoy; por eso, continuar por esa senda, se incrementará la economía China, cuyo crecimiento para el año 2025 fue del 5,4% del PIB, con lo que quedó claro que, la guerra comercial y arancelaria declarada por los norteamericanos, ya la perdieron. Es por ello que creen que, la única forma de detener el crecimiento de China, es oponerse a la utilización de energías alternativas e incrementar el consumo de energías de origen fósil (petróleo, gas, carbón), para lo cual necesitan 3.8 millones de barriles que en sus buenas épocas producía Venezuela, bajar el precio del crudo, que  la utilización de energías limpias deje de ser un atractivo negocio y así, recuperar la industrialización de Norteamérica y Europa mediante la producción de motores a base de petróleo. Pareciera que los acuerdos petroleros de la década de los años 70 del siglo XX entre EE UU y Arabia Saudita para “regular” los precios del crudo por lo alto, ahora, sus afanes regulatorios, quieren imponerlos por lo bajo, incrementar la demanda mediante la producción de motores movidos por este combustible, recuperar su proceso de desindustrialización y frenar el crecimiento económico Chino; pero esta vez será Venezuela, su pueblo, los demás pueblos latinoamericanos, a costa de los recursos naturales y de sus procesos de democratización, quienes deben asumir esos costos. 

Es por todas estas razones que decimos que, en esta carrera contra reloj, Estados Unidos tiene todas las de perder, con mayor razón, si siguen tercamente aferrados a creer que pueden hacer lo mismo que hicieron en las dos guerras mundiales anteriores que, sin hacer prácticamente nada, obtuvieron los mayores beneficios del desangre, desastre y la ruina de los pueblos europeos y de otras partes del mundo.

Todas estas cosas y muchas más que quisiéramos exponer, son importantes, pero más importante en este momento es lo que estamos obligados a hacer los demócratas consecuentes y los revolucionarios frente al batazo o pistolazo que nos ha propinado Mr. Trump. Como revolucionarios creemos que, en este caso, debemos distinguir lo más clara posible, dos principios políticos que, si bien son complementarios, son diferentes y no se pueden confundir: Uno, es la visión y la misión estratégica de largo plazo que tengamos como revolucionarios y que sustentan los fundamentos de nuestro actuar político con vistas al futuro; y otra cosa muy diferente son las situaciones políticas coyunturales y de momento, que cambian, a veces de manera muy rápida y que nos obligan a modificar nuestro actuar político de manera inmediata para poder responder con agilidad y habilidad a las exigencias de la dinámica con que se mueven los acontecimientos. No se trata de hacer a un lado y desentendernos de los fundamentos estratégicos de nuestro actuar político porque ellos son la razón de nuestra existencia política, pero sí nos obliga a aprovechar con la mayor solvencia posible, esas situaciones coyunturales para fortalecer nuestras débiles fuerzas y avanzar en los objetivos estratégicos.

En ese orden de ideas, creemos que la situación política posterior al 3 de enero de 2.025, al producirse el atraco y secuestro de Nicolás Maduro, ha creado ya unas condiciones excepcionales tanto en Venezuela y Colombia, como en todo el continente latinoamericano. Estamos frente a una agresión brutal y un acto delincuencial llevado a cabo por un grupo de bandidos que van sin más ni más llevándose por delante toda la normatividad del Derecho Internacional que regula las relaciones entre los Estados, sean estos grandes o pequeños, débiles o fuertes, pobres o ricos. Como es apenas lógico, esto ha puesto en tensión muchas fuerzas políticas que, si bien no piensan lo mismo que nosotros los revolucionarios ni actúan de la misma manera, no están y no pueden estar de acuerdo con semejante salvajada, y se han desgranado rechazos y condenas a tales procederes por todo el mundo. Está en nuestras manos, en las manos de los demócratas consecuentes y de los revolucionarios, actuar con la mayor inteligencia posible y aprovechar al máximo una situación como éstas tan favorable para consolidar nuestras fuerzas.

Creemos que tales hechos han creado ya una excelente posibilidad de reconfigurar sobre bases verdaderamente democráticas la integración y unidad continental de nuestros pueblos, sueño tantas veces aplazado por la injerencia principalmente norteamericana y el sabotaje de las oligarquías tradicionales latinoamericanas; de hecho, ya se están dando avances que contribuyen a seguir en esa dirección; por ello, vemos con mucha simpatía, el pronunciamiento político de rechazo y condena de esas actuaciones contra el gobierno venezolano por pare de Brasil, México, Chile, Uruguay, Colombia y España. De la misma manera, vemos importante la convocatoria por parte de Colombia a reunión urgente de la CELAC y de la OEA, escenarios en los que hay que hacer todos los esfuerzos posibles por unificar una posición y respuesta común frente a la gravedad de lo acontecido. Estas acciones diplomáticas son prácticamente indispensables en el momento y, sin hacernos ilusiones infundadas, porque gran parte de los Estados y gobiernos latinoamericanos dependen y están atados a compromisos económicos y políticos no solo con Estados Unidos, sino también con otras potencias presentes en la disputa global por mercados y no responderán como quisiéramos y como pensamos, lo sucedido contra el gobierno venezolano los coloca en una situación de incertidumbre, inestabilidad, inseguridad política y jurídica y ante la amenaza de ser invadidos y convertidos en simples protectorados, como pretende Mr. Trump hacer con Venezuela.

Por ello, nos parece vital avanzar con los Estados y gobiernos que en este momento han asumido una posición política más independiente y soberana frente a lo que está ocurriendo. Nos referimos en este caso, a Brasil, México, Colombia, Uruguay y Chile, y en este conjunto, es importante la presencia de España, así tenga intereses de inversión de capitales en América Latina y facilitarle la presencia a la UE acá, también se encuentra en una posición demasiado incómoda ante las actuaciones de Trump que les derrumban su reiterada insistencia del respeto al Derecho Internacional en relación con la guerra en Ucrania y la barbarie a que han sometido a Palestina. Justificar todo eso y lo que acaban de hacer con Maduro en Venezuela les echaría por tierra su credibilidad política ante los pueblos latinoamericanos. Por eso están obligados a tomar distancia del Sionismo trumpista. Creemos que todo esto ha creado ya la posibilidad excepcional para consolidar la propuesta de reconfiguración de la integración y unidad de los pueblos latinoamericanos sobre las siguientes bases:

Reconocimiento y compromiso internacional de mantener a América Latina como zona de paz, libre de amenazas y guerras externas y solución de conflictos limítrofes o por otros motivos mediante instrumentos creados por los mismos pueblos latinoamericanos; en las condiciones actuales de la disputa global por territorios, mercados y recursos naturales y humanos por parte, en primer lugar de los dos grandes bloques de potencias y otras que buscan a como de lugar, consolidar sus posicionamientos en diferentes países del continente cada un por su lado, es urgente hacer los máximos esfuerzos posibles por avanzar en la conformación de mecanismos comunes que fortalezcan la capacidad de negociación colectiva con esos bloques o con una u otra potencia en particular, si no de todos los Estados y gobiernos latinoamericanos, lo que es muy difícil lograr, por ahora, por lo menos con los que haya mayor afinidad y disposición para hacerlo y avanzar hacia la integración posterior de los demás; en la dirección de caminar firmes hacia estos objetivos, es de vital importancia mantener la lucha por la defensa colectiva de la soberanía nacional, la autodeterminación nacional y el respeto incondicional de la normatividad que regula las relaciones internacionales de los Estados entre si mismos, y con mayor razón, frete a las potencias y de Estados de otros lugares del mundo. 

En relación a los asuntos internos en Colombia, la bofetada trumpista ha puesto igualmente en tensión todas las fuerzas políticas internas que van, desde la ultraderecha que, en su condición de socia menor en el negocio de explotar y exprimir a nuestro pueblo, con su antipetrismo enfermizo, descaradamente claman porque Mr. Trump haga lo mismo en Colombia; las derechas moderadas, a quienes los hechos ocurridos en Venezuela les ha obligado a pronunciarse condenando tales procederes, así sea contra la voluntad de cada cual, eso los ha colocado en abierta contradicción con sus esperanzas de contar con la cooperación desinteresada de la gran democracia norteamericana. Trump les ha arrancado violentamente la imagen idílica de esa máscara y la ha arrojado a la basura como lo que ha sido y es: un simple trapo sucio. Y sin lugar a dudas, a todas las fuerzas políticas democráticas y revolucionarias, nos ha colocado ente un gran reto que nos obliga a hacer todos los esfuerzos posibles por superar la dispersión política, organizativa y de actuación, y a luchar sin desmayo por la unificación alrededor de objetivos políticos inmediatos y, en lo posible, avanzar hacia objetivos de más largo alcance.

Teniendo suficiente claridad y firmeza sobre lo que tenemos que hacer los demócratas consecuentes y los revolucionarios, hay el ambiente propicio para plantear y trabajar por la conformación de un Gran Frente Político Democrático que incluya a todos los que quieran sumarse de ese sector político por la defensa de la soberanía nacional, por la sujeción incondicional a las normas del Derecho Internacional, por la autodeterminación nacional, por el mejoramiento de las relaciones independientes y soberanas con todas las potencias que hagan parte de los bloques existentes o no y todos los Estados que quieran mantener relaciones con el país, siempre y cuando se hagan bajo el respeto irrestricto al Derecho Internacional y que, si bien no comparten y no quieren apoyar los procesos de democratización internos del país, por lo menos no los obstaculicen, garantizándoles el derecho a ejercer libremente su función crítica. Y por supuesto, uno de los objetivos fundamentales de este Gran Frente es el aislar y reducir a la mínima expresión a la ultraderecha y cuanto antes se la pueda poner fuera de combate, mucho mejor. Este sería un logro de la mayor trascendencia que permitiría avanzar en los procesos de democratización política del país. Para esto, es vital que todos los demócratas consecuentes y los revolucionarios, hagamos conciencia de lo trascendental que es salir del grupismo y sectorialismo para mejorar nuestras posibilidades de aprovechar las excelentes condiciones que la coyuntura nos brinda.  

 

 EL FARO SOCIAL

 Popayán, enero 9 / 2.026  

         

             

        

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL "COROLARIO DE TRUMP" ESTÁ EN MARCHA

  Compañeros de EL FARO SOCIAL, simpatizantes, amigos y lectores; por la trascendencia de los acontecimientos sucedidos en Venezuela el 3 de...