viernes, 3 de julio de 2020

DUQUE: SABOTEADOR DE LA LUCHA CONTRA LA PANDEMIA EN BOGOTA.

Sin ser la única cuestión, es en este momento en el que mejor se nos revela el perfil, el papel politiquero y demagógico que el señor presidente de Colombia, Iván Duque está jugando en favor de los gremios que agrupan a la reducidísima élite dueña de las principales actividades económicas del país (grandes industriales, comerciantes, agroindustriales y demás terratenientes, financieros y de servicios).

Desde el mes de mayo, este fiel representante de los sectores económicos y políticos más recalcitrantes y oligárquicos del país, ha venido bloqueando a la Administración Distrital de Bogotá, en cabeza de la Alcaldesa Claudia López, no por ella como persona y como figura pública con potencialidades de convertirse en opción nacional, sino porque su éxito político es el mejor aliciente que puede consolidar una amplísima fuerza política nacional de oposición que, en difíciles condiciones, ha sostenido la lucha contra la extrema derecha recalcitrante y todas sus tropelías y barbaridades que ha cometido y sigue cometiendo, a pesar de la franca bancarrota en que se encuentra.

En una actitud que raya en lo criminal, Duque ha venido incumpliendo los compromisos de fortalecer la red pública y privada y todo el sistema de salud para atender con mayor eficiencia los embates de la pandemia; fue en su condición de mandatario nacional quien, obedeciendo a las presiones de todos sus patrones, dio luz verde a la apertura de diferentes actividades económicas, en momentos en que el ascenso de los contagios no estaba aún controlado ni existía la suficiente capacidad de atención a la pandemia, medidas a las que se había opuesto la alcaldesa, no porque se opusiera a la reactivación económica, sino porque consideraba hacerlo de una manera más lenta, pausada, ordenada y con una preparación más rigurosa.

Peor aun cuando fue él, obedeciendo a las presiones del gran comercio, quien dio luz verde de manera deliberada y calculada a la reactivación comercial, eximiendo a esos grandes comerciantes del pago del IVA, más las gabelas que obtuvieron con las alzas de precios que hicieron a última hora. Sin embargo, se convirtió en un verdadero fiasco al darle vía libre a una medida que, desde el punto de vista del manejo de la pandemia, se llevó a cabo de una manera totalmente improvisada, atolondrada e irresponsable, sin el cumplimiento de estrictos controles, como debía hacerse.

Al igual que Claudia López, no negamos ni desconocemos la necesidad de la apertura y reactivación económica porque, a la larga, sin producción y sin intermediación comercial y consumo, tampoco podrá garantizarse la vida en el país y en el mundo. No obstante, más allá de los discursos “inclusivos”, es necesario devolverle la capacidad de decisión a las comunidades, entregarles la capacidad de control y poner todos los medios necesarios a su disposición, algo a lo cual esas minorías oligárquicas y todos sus sirvientes le han tenido, le tienen y le seguirán teniendo terror.

Como hemos dicho al principio, el asunto al que hemos hecho mención aquí no es el único que ha quedado al desnudo debido al agravamiento de la situación por la acción de la pandemia. Hasta sus propios áulicos se han visto obligados a reconocer la corruptela bandidesca alrededor de la contratación con los dineros destinados a mitigar los efectos de la pandemia; como los subsidios se han dirigido a beneficiar a las grandes industrias, la reactivación comercial dirigida a beneficiar a las grandes superficies y no al pequeño comercio que es el verdadero damnificado, la reactivación de las actividades productivas agropecuarias hechas para el beneficio de los grandes agroindustriales y terratenientes, y para el pequeño productor, si acaso, unos auxilios asistencialistas, con una incertidumbre completa en cuanto a las posibilidades de retorno a las actividades educativas normales y por las secuelas negativas que va a ocasionar una educación virtual que arrastra un retraso enorme, con un sistema de salud que ha puesto a la luz del día la calamitosa situación en que trabaja todo el personal médico y demás trabajadores; temas sobre los cuales podríamos exponer nuestra posición crítica, pero hemos escogido el mencionado antes, porque está más a la vista en la vitrina del señor Duque.

Dicha vitrina en la cual se ha dedicado todos los días de 6 a 6 y media de la tarde a embellecer el desastroso manejo de una situación tan delicada como esta, a pretender ocultar las realidades desagradables que no convienen, a recibir elogios de sus ministros y de otros áulicos que no faltan, a oscurecer y poner sombras sobre los logros de gobernantes locales por fuera de sus mandatos y decisiones, a darle preferencia a quienes se suman al coro de alabanzas y a perseguir a quienes, con altivez, asumen una posición crítica independiente como la Alcaldesa de Bogotá y otros mandatarios locales que, con mucha gallardía han asumido actitudes y decisiones autónomas. Es desde ese espacio televisivo que puede seguir no solo “metiéndole los dedos en la boca” al pueblo, sino que, además, este le pide la mano para “metérselos él mismo”.

Independientemente de las diferencias que nos separan de las maneras, de buena parte de los objetivos y propósitos políticos y de criterios de Claudia López y del Partido Verde que ella representa, creemos que los golpes que el señor Duque y la jauría del Centro Democrático dirigen en su contra, no son para ella propiamente. El blanco son todas las fuerzas democráticas del país, y por ello les proponemos y las convocamos con fraternidad y respeto a que le demos de manera expresa un respaldo nacional a su administración, a su entereza para luchar contra unas fuerzas siniestras que tratan soterradamente de bloquear sus acciones en el manejo de una situación como la pandemia en Bogotá, a que la rodeemos de un apoyo político acogedor y solidario, ahora que es cuando más se necesita.

No olvidemos que, si esas fuerzas logran hacer fracasar la administración de Claudia, este no sería su fracaso, sería el de todas las fuerzas democráticas del país. Ya lo hicieron con Petro, lo han hecho en tantas otras ocasiones y seguirá sucediendo mientras los revolucionarios y las fuerzas democráticas - por prejuicios, por ignorancia, por negligencia o por cualquier otro motivo - dejemos de actuar en los momentos cruciales que la historia pone sobre el escenario y que la realidad nos exige.

 

Fraternalmente.

Marino Ausecha Cerón

FARO SOCIAL DEL CAUCA

Popayán, junio 30/2.020


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