lunes, 30 de enero de 2023

A LA MOVILIZACION POPULAR ESTE 14 DE FEBRERO

 Hemos sido suficientemente claros y explícitos al expresar que, por el hecho de tener una posición política independiente frente al Pacto Histórico, a Colombia Humana y en particular, frente al hoy Presidente Gustavo Petro, eso, de ninguna manera significa que asumamos posiciones en contra de todas las propuestas políticas, soluciones programáticas planteadas por ellos y las realizaciones que lleven a cabo. Hemos expresado con entera claridad, que apoyamos todas las reformas que contribuyan a profundizar y consolidar el proceso de democratización política del país, como la reforma agraria, en especial, para hacer justicia con todas las víctimas del despojo, desplazamiento forzado y la violencia; las reformas laboral, pensional, a la salud y la reforma política para mejorar la acción de los partidos y grupos políticos populares y democráticos, lo mismo que las medidas y cambios políticos que consideremos urgentes, necesarios y beneficiosos para las comunidades, de acuerdo a la situación política concreta que estamos viviendo. 

Nos parece sumamente importante en este momento, la reforma política, en la cual se redefina con la mayor claridad posible, el papel, la acción y la responsabilidad de los partidos y grupos políticos interesados en las transformaciones estructurales que necesita el país. En Colombia, cargamos con una deuda histórica con la sociedad, debido a que hemos aplazado indefinidamente un debate trascendental, alrededor del manejo, ya secular de los gremios económicos (ANDI, FENALCO, ASOBANCARIA, FNC, FEDEGAN y grupos financieros como SARMIETO ANGULO, SINDICATO ANTIOQUEÑO, SANTO DOMINGO), sobre el Estado y las políticas que este debe realizar para la solución de los problemas nacionales. Este es uno de los aspectos esenciales causantes de la desaparición prácticamente de los partidos tradicionales, incluidos algunos de izquierda. Estos fueron totalmente reemplazados por los gremios económicos, y las alianzas, que más que alianzas, son aglomeraciones coyunturales y accidentales que tanto hemos ensayado, así, con la rapidez y facilidad con que aparecen, desaparecen. En síntesis, ésta no puede reducirse a una reforma simplemente electoral, a quitarle, aumentarle o redactar de otro modo, unos cuantos artículos del Código Electoral y a cambiar unas cuantas butacas del Consejo Electoral. 

Pedir que el Presidente Petro haga presencia en cuanto derrumbe se presenta y en cuanto bloqueo de carreteras hagan comunidades, con razón o sin ella, no es el camino para consolidar realmente procesos democráticos que tanto hemos esperado. Por un Estado democrático que clamamos y reclamamos, con instituciones completamente democratizadas y al servicio de los intereses nacionales, es con lo que realmente tienen que comprometerse los partidos y grupos políticos que dicen apoyar las reformas. En una reforma política realmente democrática, estos no pueden limitarse a pedir derechos, sino principalmente, asumir responsabilidades y deberes frente los intereses nacionales de conjunto y de manera especial, con el pueblo colombiano. La transición energética, alrededor de la cual han levantado tanto polvo para ensuciarle los ojos a la gente e impedirle que vea a quienes es que realmente están defendiendo y con quienes es que están comprometidos, está íntimamente ligada al control de la deforestación y defensa de la Amazonía. De nada o muy poco serviría reducir las emisiones de CO2, si la destrucción de la Amazonía y la deforestación en general continúa. Esgrimir argumentos como el de que Colombia no aporta a la emisión de CO2 sino un mínimo de 0.66% en el global (ONU, datos de 2.018) y que por lo tanto el Gobierno no tiene por qué precipitarse en la transición, o que Petro asume compromisos internacionales porque “quiere figurar y convertirse en héroe de la redención del planeta”, solo revelan la poca inteligencia de quienes acuden a ese “rebusque” de argumentos. 

Al respecto, estos genios de la “genialidad” no tienen en cuenta que Petro lo que simplemente está haciendo es sumarse a una corriente universal que no solo está protestando y luchando por la descarbonización de la economía y sus emisiones al planeta, sino que en muchos casos ya están haciendo la transición energética, como Vietnam, con resultados maravillosos; y por otra parte, que con esos argumentos, lo que sencilla y llanamente están haciendo, es ponerse totalmente al lado de las gigantescas corporaciones petroleras, del carbón, de los Gobiernos a su servicio y de las ONG(s) que lagartean proyectos “ecológicos” y “ambientales”, quienes se la han pasado y se la pasan, ya casi por un siglo en el bla, bla, bla…, produciendo basura física y digital en todas las reuniones y foros mundiales sobre la crisis energética, la crisis ambiental y el calentamiento global, pero no han hecho absolutamente nada, y cuando alguien propone algo y comienza a hacerlo, entonces eso es “precipitado”; tampoco dicen nada de los recursos financieros que Petro logró conseguir con su Presencia en Davos (Suiza), y por último, lo que buscan es sembrarle la idea a la gente de que esa propuesta está condenada (¿por quienes?) al fracaso, que con eso va acabar con la inversión extranjera, con la propiedad privada, el veneradísimo, sacrosantísimo y eterno sistema capitalista, como si en las fuentes alternativas de generación de energía, por ahora, solar y eólica, no fueran las mismas grandes corporaciones explotadoras de ese recurso, las que van a invertir. 

Estamos presenciando cómo, esos gremios y grupos financieros que hace muchos años se adueñaron del país, con sus voceros en los partidos y grupos políticos de la extrema derecha, liberales “patiamarillos”, algunos encumbrados jefes de “izquierda” que pisan más cerca del uribismo que de los reclamamos de los colombianos, sus altoparlantes en TV y Radio, sus escuadrones armados oficiales y no oficiales, sus redes y todos los voz a voz que cuchichean en los oídos de las comunidades, abierta y concertadamente, han montado una altisonante campaña para oponerse, bloquear y, si se lo permitimos, echar abajo todo el proceso de reformas por las que se movilizaron las grandes mayorías del país en 2.019 y 2.021 y se expresaron en los resultados electorales de 2.022. …” Creemos que es el momento de pasar a la acción, de convocar a la movilización general del pueblo en apoyo y exigencia de que las reformas que ya han sido trasquiladas y debilitadas aún más, se retomen y se lleven adelante.” (EL FARO SOCIAL. Nov. 21/2.022). … “Pero para esto, antes que cualquier otra cosa, hay que romper la inercia que nos imponen el estilo, los métodos, hábitos, costumbres y marrullas de la politiquería tradicional. Tenemos primero, que desbloquear nuestro pensamiento y nuestras actitudes políticas, todas las fuerzas que estamos interesadas y necesitamos que las reformas democráticas prosperen y ojalá avancen mucho más. Una cosa son las reformas democráticas que logremos realizar y profundizar con el empuje de las fuerzas políticas populares desde abajo, y otra cosa es que nos quedemos como el pajarillo pichón chillando y abriendo el pico para que los papás nos lo llenen, que nos quedemos esperando que los beneficios de las reformas nos lleguen desde arriba” (EL FARO SOCIAL. Nov. 21/2.022. El subrayado es del texto). 

Las razones para exigir la ejecución de las reformas que están planteadas, por algunas de las cuales se ha derramado tanta sangre en el país, y para luchar porque se realicen, son imprescindibles, pero además, nos sobran. Sin embargo, esas razones, sin fuerza política y social adecuadamente orientadas, por muy brillantes que sean, no podrán realizarse o no tendrán efectividad. Si no queremos que este intento de avanzar en los procesos de democratización del país, sea una frustración más, debemos pasar a la movilización general del pueblo, sin titubeos, sin cobardías, y sobre todo, despojándonos del grupismo y sectorialismo que tanto daño hacen a la unificación y concentración de fuerzas en un momento crucial como este en que necesitamos romper el cerco que ha montado toda la reacción en contra de lo que el pueblo ha pedido y exigido durante tantos años. 

Desde cada barrio, cada vereda, cada rincón del país: ESTE 14 DE FEBRERO, A LEVANTAR UN SOLO PUÑO, UNA SOLA FUERZA Y UN SOLO GRITO: ¡¡¡NO MAS!!! ¡¡¡NO MAS MARRULLAS POLITIQUERAS!!! 

ESTE 14 DE FEBRERO SALGAMOS MASIVAMENTE DECIDIDOS A NO PERMITIR QUE NOS SIGAN MUTILANDO Y BLOQUEANDO LAS REFORMAS QUE NECESITAMOS.

¡VAMOS POR DEMOCRACIA POLITICA Y SOLUCIONES PUNTUALES A LAS NECESIDADES QUE TENEMOS! VAMOS POR LA DEFENSA DE LAS REFORMAS: POLÍTICA, LABORAL, PENSIONAL, DE LA SALUD, AGRARIA Y LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA.

 EL FARO SOCIAL 

Popayán, enero 30/2.023

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL "COROLARIO DE TRUMP" ESTÁ EN MARCHA

  Compañeros de EL FARO SOCIAL, simpatizantes, amigos y lectores; por la trascendencia de los acontecimientos sucedidos en Venezuela el 3 de...