lunes, 20 de febrero de 2023

CARTA ABIERTA...

 CARTA ABIERTA AL SEÑOR PRESIDENTE GUSTAVO PETRO URREGO 


¡Ojo al Suroccidente del país, Señor Presidente! Es muy bien sabido para Ud., los demás altos funcionarios del Gobierno y para la ciudadanía en general que la región del Suroccidente colombiano (Valle del Cauca, Cauca y Nariño), puso una alta cuota de votación para el triunfo del Pacto Histórico. 

Nos ha llamado poderosamente la atención y hemos recibido con mucha preocupación, el ver la pobreza, la languidez y lo paupérrimas que fueron las marchas en apoyo a las reformas por las que ha luchado nuestro pueblo durante tantos años, que clama, reclama y se movilizó con tanta fuerza en 2.019 y 2.021. 

La movilización en Popayán fue prácticamente decepcionante; en Pasto no hubo, y en Cali, fue demasiado pobre. Entendemos perfectamente que el evento ocurrido en la vía panamericana ha generado serios traumatismos en la región, sobre el cual, no se le pueden adjudicar culpabilidades anteriores a este Gobierno, pero sí se le deben exigir responsabilidades actuales. 

El Cauca se encuentra en este momento totalmente al garete, sin dirección, sin liderazgo ni social ni político. Con un Gobernador totalmente perdido en el laberinto, y el Alcalde de la capital, más interesado en la venta de algunos activos del Municipio y el contrato con el IGAC de actualización del catastro multipropósito, que en ver cómo contribuye a resolver los delicadísimos problemas del Depto. y la ciudad, estamos como el derrumbe en la panamericana: atravesados en el camino sirviendo de obstáculos, en vez de contribuir en algo a resolver la grave situación de la región. 

Pasto y Nariño están ahogados, y las promesas hechas por Ud. mismo de resolver necesidades de emergencia y problemas que necesitan soluciones inmediatas, no llegan por que la politiquería que penosamente arrastran la mayoría de dirigentes del Pacto Histórico paralizan la acción, con mayor riesgo, en un momento crucial como éste. Y si a esto agregamos la simple y escueta realidad de que las Instituciones gubernamentales y oficiales siguen en manos de la politiquería tradicional y de una burocracia acostumbrada a vegetar en la molicie y la sinvergüencería, el cuadro ya deja de ser dramático y se convierte en apocalíptico, absolutamente insoportable e intolerable. 

Por encima y por en medio de estos escombros de la politiquería, han pasado terremotos, grupos armados, movilizaciones, paros, taponamiento y bloqueo de vías, pero a pesar de ser escombros, allí siguen vivos, marchitando toda esperanza y ahí sí, bloqueando política, institucional y mentalmente todo intento de sacudirse esa costra por parte de las comunidades. 

Cali, por mucha salsa que tenga, irremisiblemente ve agravarse sus condiciones sociales de existencia porque allí confluyen y se concentran las consecuencias y efectos del narcotráfico, la violencia y la pobreza que abundan en toda la región. Allí confluye todo el desplazamiento forzado del Pacífico, Nariño, Cauca, y en buena medida, el de Chocó, huyendo de la guerra con la esperanza de encontrar soluciones donde tampoco las hay. 

Creemos que el Cauca necesita, y con alta urgencia, un proceso de recomposición de liderazgos y de fuerzas políticas con la disposición de emprender la renovación política e institucional del Depto. Con una Vice-presidenta y Gobernador que no se les ve por ninguna parte; con un exparlamentario del Pacto Histórico con un pie en San Isidro y otro afuera; con un Comisionado de Territorios que arrastra un desprestigio acentuado desde hace varios años; con unos exparlamentarios de los partidos tradicionales y otros más recientes que desaparecieron por completo y sin pena ni gloria del escenario; con unos “Movimientos Sociales” que penosamente caminan con balas de oxígeno a la espalda, y con unos parlamentarios elegidos en las elecciones pasadas que tampoco mugen por ningún lado, a no ser, cuando se trata de obtener recursos y beneficios inmediatos y sectoriales; qué podemos esperar de esta Sala de Cuidados Intensivos y sin médicos, Señor Presidente? 

Pareciera que el “Movimiento Social” que tanto protagonismo hizo en el Cauca, igualmente desapareció sin dejar huellas; que los indígenas del CRIC, que tanta alharaca hicieron en la campaña electoral para su elección creyendo que con el triunfo podrían darle rienda suelta a su expansionismo, ahora que deberían estar en “la primera línea” apoyando las reformas, y en especial la de la salud, como por arte de magia, desaparecieron; sin campesinos rezongando porque no se sabe si se los “tragó la montaña” o se los tragó el modelo neoliberal; sin trabajadores de las agroindustrias en el Norte del Cauca, pues cuando salen, lo hacen para ir a defender a los dueños de las agroindustrias de “los indios invasores” porque “hay que ir a defender el trabajo”; y obreros de instituciones oficiales que no asoman ni la nariz por la ventana e informales que llenan las calles de Popayán y otros Municipios igualmente perdidos, movilizarse a apoyar, no únicamente las reformas, sino principalmente los procesos de democratización del país, les parecen discursos retóricos que “no dan resultaos concretos”, es decir, beneficios puntuales, particulares y/o sectoriales. 

En este mes largo que la región ha estado sometida a una de sus situaciones más delicadas, la Señora Vice-presidenta, por obligación política y moral, debió estar acá, liderando, organizando, uniendo fuerzas y esfuerzos, al frente de las soluciones, moviendo y removiendo esa institucionalidad que vegeta en la modorra, promoviendo apoyo y solidaridad dentro y fuera de la región. ¿De qué “sabrosura” fue que habló Ud., Señora Francia Márquez en la campaña electoral? ¿Su “sabrosura” es estar en estado de somnolencia al “suave arrullo” en la poltrona del Ministerio de la Igualdad, dejando escapar plácidos suspiros? Por su puesto, que esto no pasa de ser igual a lo que hacen los altos burócratas y tecnócratas del Estado que han vivido en la sabrosura a costa de la miseria de nuestro pueblo; solo que para ellos no es motivo de suspiros porque están acostumbrados a esa vida. Y Ud. lo sabe mejor que nadie. 

Y, ¿de qué igualdad es que se trata entonces? Si alguna lucha por igualdad tiene sentido y razón es la lucha contra la DES-igualdad que vive el Cauca, con respecto al resto del país, y en particular, el territorio de donde es oriunda. 

¡Ojo al Suroccidente del país, Señor Presidente! Si el Pacto Histórico echa a perder este baluarte de la democracia, pierde todo; después no pueden salir a echarle la culpa a la extrema derecha de lo que Uds., dirigentes de ese Pacto y muchos otros que aterrizaron allí para seguir en lo mismo, no pudieron, no quisieron o no les dio la gana hacer lo que tenían que hacer. 

En las comunidades urbanas, campesinas e indígenas hay reservas y fuerzas sociales y políticas más que suficientes en las que hay que recuperar la credibilidad y confianza para que puedan actuar con mayor consciencia y decisión de profundizar los cambios y reformas que necesitan y hay que hacerlas. Si se crean otros mecanismos e instrumentos políticos diferentes a la politiquería tradicional que es lo que predomina en el Pacto Histórico, veremos crecer, reverdecer y florecer las fuerzas democráticas que reiteradamente han sido obstruidas, anuladas y condenadas a no poder proponer ni hacer nada porque la legalidad y los retenes de esa minoría oligárquica que siempre ha gobernado el país, no permite que se le modifiquen ni que se los muevan o remuevan. 

 O ¿no es eso lo que hemos visto con respecto a la reforma al sistema de salud? ¿Quiénes crearon y montaron el sistema y con él las EPS? Estamos en plena presencia del escándalo que han montado alrededor de la modificación de ese sistema criminal, que ha ocasionado más muertos que toda la violencia en el país. Y eso que hasta allí, no se trata de acabarlo, como alegan, sino de modificarlo simplemente, aunque no podemos desconocer que la reforma sí les acaba un negocio gigantesco con los recursos que pertenecen a todo el pueblo colombiano. Ahora las EPS son la maravilla, son el modelo que deben imitar en todo el mundo. 

Y en este monumental escándalo, no ha podido faltar lo que hemos presenciado. El espadachín Petro (el Único) defendiendo su reforma. No había nadie más quien lo hiciera. Es decir, él, el Único, el cura, tenía que tocar las campanas (convocar a las movilizaciones), dar la misa con la santa bendición y salir a recoger las limosnas; y él, el Único, como buen caudillista, hizo toda la liturgia, mientras los feligreses esperan, igual que en las iglesias religiosas y en las de la politiquería, que el cura “salve las almas” o el “jefe” resuelva todo. Allí no aparecieron los dirigentes políticos del Pacto Histórico ni los dirigentes sociales a dar la cara al público, a comprometerse en la lucha no solo por una reforma, sino por las soluciones de fondo que necesita el país y por la consolidación de los procesos democráticos. Es ya conocido que nosotros no estamos de acuerdo que el Gobierno haga todos esos oficios y se ocupe de todos esos menesteres. Es allí donde deben actuar los partidos y/o grupos políticos que supuestamente están comprometidos con los procesos de democratización del país y las organizaciones sociales, o el tan promocionado movimiento social, que de todo ha tenido, menos de movimiento social. 

Pero la verdad es que no se sabe dónde reside la mayor languidez, si en los funcionarios del Gobierno, en la burocracia y tecnocracia del Estado que son diligentes cuando les conviene a sí mismos y a sus patronos, e insolentes cuando se trata de atender las necesidades de la ciudadanía, o en las organizaciones sociales, partidos y grupos políticos y sus burocracias y politiqueros que allí son peor. Por eso y por muchas otras razones, una amplia proporción de sectores sociales y políticos que apoyamos el proceso de democratización del país, no confiamos en buena parte de los “dirigentes” del Pacto Histórico porque su trayectoria demuestra que no son confiables y que incluso, ante sus propios electores, han perdido la credibilidad. Si aterrizaron allí, fue para reencaucharse, recuperar imagen y continuar por lo mismo. 

Por eso, hemos planteado la necesidad urgente de recomponer las fuerzas, los liderazgos, las maneras de reconstruir las organizaciones políticas y de hacer el ejercicio político. De reconstruir las organizaciones sociales con movimiento social y todo, pues el más grande y elocuente testimonio de lo que son realmente los partidos, grupos políticos, organizaciones sociales y movimiento social, lo pudimos ver a plenitud, el 14 de febrero. 

Consideramos que este aspecto en particular, tiene una trascendencia enorme, puesto que es allí donde hay que hacer la diferencia con la politiquería tradicional, y que, además, no se resuelve solo con las reformas, por muy necesarias y urgentes que sean, y menos con unas cuantas lánguidas marchas, como las que se hicieron. 

De Ud. atentamente, Señor Presidente. 

EL FARO SOCIAL 

Febrero 20 de 2.023

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