viernes, 5 de enero de 2024

PRIMERO LEAMOS...

 PRIMERO LEAMOS, INFORMEMONOS BIEN, ESTUDIEMOS Y REFLEXIONEMOS, ANTES DE OPINAR SOBRE HECHOS TAN ATERRADORES.


Con profundo dolor y sensiblemente afectado por no haber podido hacer algo más rápido y a tiempo sobre el horror que hemos presenciado y que tantas veces le ha tocado soportar al pueblo palestino, me dirijo a Uds. con un modesto aporte para apoyar la causa del pueblo palestino, en momentos tan aciagos de su vida y su lucha, aunque, a decir verdad, es peor el asco y repugnancia que siento al ver y escuchar ese pestilente espectáculo de ciertos círculos de periodistas exigiéndole al Gobierno colombiano actual y a Gustavo Petro en particular, que salga a condenar el terrorismo de Hamas, pero eso sí, como mínimo, silenciando las monstruosidades del Estado y Gobierno de Israel, o de manera más cínica y descarada, exigiéndole apoyo a esos verdugos. 

Creo que la selección de tres documentos que he logrado reunir y que presentamos a los compañeros y amigos de EL FARO SOCIAL, permiten formarse una idea suficientemente clara para poder entender con un mínimo de racionalidad, todo lo que ha significado para el pueblo palestino el despojo de su territorio, el desalojo y la persecución, aun viviendo en territorios ajenos. 

¡Claro que Hamas es una organización terrorista! Y no solo es terrorista; es, además, un grupo político-militar imbuido del fanatismo religioso, apoyado por el Estado teocrático y Gobierno fanático de Irán y por el Gobierno Sirio que, a su vez, son fichas e instrumentos movidos por el bloque imperialista ruso-chino que se disputa el control geopolítico del Oriente Medio con el otro bloque de Estados Unidos- Unión Europea-Japón. ¡Claro que los demócratas consecuentes, los alternativos (no patiamarillos) y, sobre todo, los revolucionarios, tenemos el deber de rechazar y condenar el terrorismo, venga de donde venga! ¡Desde el punto de vista revolucionario, esta debe ser nuestra actitud y conducta política! 

Y en ese propósito y en esa dirección, solo los tres documentos, sin acudir a miles y miles más que existen, puestos a disposición y la consideración de los lectores, nos arrojan la suficiente claridad sobre quiénes son los verdaderos terroristas, de dónde y desde cuando viene el terrorismo al que ha sido sometido el pueblo palestino. Dejamos al juicio del lector que juzgue por su propia cuenta. Para nosotros está fuera de toda duda desde hace varios años antes que sucedieran estos últimos acontecimientos que, al pueblo palestino y a los luchadores que han defendido, defienden y defenderán su causa y sus derechos, no les han dejado, no les dejan ahora, y no les dejarán en el futuro inmediato, otra opción distinta al terrorismo o, someterse y humillarse, renunciando a sus derechos al territorio, a organizarse y constituir su propio Estado nacional, a su autonomía y autodeterminación, mientras las fuerzas revolucionarias, alternativas y democráticas del mundo no nos levantemos, junto con el pueblo palestino, a doblarle el brazo genocida, criminal y terrorista de los sionistas israelíes y sus padrinos, los ex colonialistas ingleses y los “civilizados” agresores posmodernos norteamericanos, 

¡Para exigirle a otros, o en este caso a mis adversarios que no hagan terrorismo, primero tengo que dejar de hacerlo yo contra esos otros o contra el adversario! Hay que dejar de hacer terrorismo cualquiera que sea: Social, cultural, moral, político, económico, militar o sicológico. El despojo territorial o de derechos, el desalojo y/o desplazamiento forzado, la exclusión, la discriminación, el racismo y el sometimiento, son formas de terrorismo que tarde o temprano, serán respondidas con terrorismo, si a las víctimas no se les deja más opción de respuesta. Y para este caso en particular y en concreto, el sionismo es una ideología profundamente reaccionaria, racista, mesiánica y xenófoba, apuntalada hoy como sea y al precio que sea, dadas ya las condiciones de tránsito del estado de crisis crónica del sistema imperialista mundial, a unas condiciones de decadencia imparable, puesta de manifiesto precisamente en el sostenimiento y respaldo irrestricto a estas formas ultrarreaccionarias de dominación política, en la desaforada confrontación entre los dos bloques imperialistas por la dominación mundial, en el agotamiento del breve período de recuperación que ha tenido ese sistema imperialista después del cambio de política y de destrucción del Sistema Socialista en la Unión Soviética desde la década de los años 50 del siglo XX, y en el uso y adopción como medio principal de sometimiento a los pueblos, del terrorismo de Estado y del paramilitarismo. 

Si hay algo en lo cual debemos apoyar, respaldar, reconocerle y valorarle a Petro, es precisamente esta actitud política de no dejarse amedrentar y someter a la exigencia de salir a condenar el terrorismo de Hamas y silenciar la conducta genocida, criminal y terrorista de los sionistas israelíes. Esa es, y es lo mínimo que se le debe exigir a un demócrata consecuente. Petro, como demócrata consecuente, ha demostrado prácticamente en toda su vida, de manera valerosa, la defensa de sus convicciones de demócrata. Así lo hizo en el Congreso de la República, enfrentando sin temor a la jauría uribista. Lo hizo en la Alcaldía de Bogotá, y no podía dejar de hacerlo ahora. Otra cosa muy diferente es que, desde posiciones políticas revolucionarias, no estemos de acuerdo en muchas posiciones y actitudes políticas de Petro y que lo expresemos con entera claridad. Desde estas posiciones, estamos obligados a tener mucho cuidado de no “cruzar la línea roja” y situarnos en el coro de los uribistas, so pretexto de no estar de acuerdo con el Pacto Histórico, o con Petro en particular y, sobre todo, estamos obligados a contribuir con todas nuestras fuerzas a la recuperación, el fortalecimiento y la consolidación de la democratización del país, manteniendo nuestra independencia política. 

Esta no es una posición caprichosa de nuestra parte. La hemos adoptado con pleno conocimiento y convencimiento de lo que son y representan las fuerzas políticas que integran el Pacto Histórico, desde el lado del repunte de las fuerzas democráticas y sus posibilidades de consolidar la democratización del país. Pero también teniendo en cuenta la consolidación de todos los sectores de ultraderecha a nivel mundial, principalmente debido a que el modelo económico neoliberal impuesto en estas décadas pasadas, ya agotó sus posibilidades de expansión y crecimiento y, como resultado de esto, la confrontación entre los dos bloques imperialistas del momento se intensifica y agudiza sin remedio y sin remedio vemos que los regímenes políticos de las potencias imperialistas, endurecen cada vez más el despotismo y la represión contra toda actitud de desobediencia, de protesta y de lucha contra ese comportamiento político. Estas son las principales razones por las cuales, los revolucionarios debemos sumarnos, apoyar y contribuir a recuperar, mantener y consolidar las fuerzas políticas democráticas y las libertades democráticas, manteniendo siempre nuestra independencia política. 

Todos los demócratas consecuentes merecen su sitio de privilegio en la Historia. Por eso, no nos queda más que levantar la voz y el puño con toda la energía que podamos expresar: ¡¡¡Gloria eterna al gran demócrata y luchador del pueblo palestino Yasser Arafat!!! Este indoblegable demócrata, luchador político y guerrero, fue el único que logró con su tenacidad, alcanzar una unificación relativa de los diversos grupos y organizaciones de la resistencia palestina y del pueblo palestino, y guiarlos hasta el reconocimiento internacional de su derecho a conformar su propio Estado independiente, su autonomía y autodeterminación nacional. Si bien no logro terminar su obra de construir toda la institucionalidad estatal que consolidara la independencia y liberación, y los padrinos de los sionistas israelís se encargaron de congelarla, eso no le resta nobleza, grandeza y sublimidad a su inconclusa obra. 

Y en esa inconclusa obra, es de enorme trascendencia para nosotros, dadas las condiciones internacionales en que nos encontramos y con mayor razón, en las condiciones locales en que nos ha tocado participar en la lucha social, política y revolucionaria, llamar la atención sobre el hecho de que, Arafat tuvo que enfrentar enormes dificultades para convencer y unificar a los múltiples grupos y organizaciones de la resistencia palestina, muchas veces y muchos de ellos influidos por intereses políticos externos que sembraban en ellos confusión y dispersión, expresado todo esto en posiciones y actitudes políticas en ciertos casos opuestas, que iban desde las expresiones radicales y extremistas, a las moderadas y hasta las conciliadoras con algunos de sus adversarios externos. Las condiciones de dispersión y de andar errantes por diferentes países vecinos en que le ha tocado resistir al pueblo palestino, han contribuido a que se reflejen internamente en su manera de actuar en el terreno político, situación que no la ha podido superar todavía. En buena medida, el que Arafat no pudiera coronar su obra, obedece a esta dificultad que ha pesado mucho sobre las espaldas del pueblo palestino y le ha costado demasiado caro. No poco de esto, lo padecemos en nuestra realidad local, y si no hacemos conciencia de ello; si seguimos jugando al grupismo, al localismo, al etnocentrismo y a la dispersión, igual que los palestinos, lo pagarán demasiado caro nuestras comunidades. 

Por más que los padrinos de los sionistas israelíes y todos los demás reaccionarios que se disputan el control geopolítico del Oriente Medio y envenenan el ambiente, incluidos algunos que utilizaron la lucha del pueblo palestino y de Arafat, pretendan silenciar y borrar de la memoria del pueblo palestino martirizado, de los revolucionarios y pueblos del mundo entero, su grandiosa lucha, su imagen de gran demócrata, ésta se acrecentará y hará monumental sin que lo puedan evitar. Y en este momento, frente a los horrores cometidos contra el pueblo palestino, esa imagen se ha agigantado, aunque sionistas y padrinos quieran ocultarlo y la mayoría de la opinión pública internacional no lo vea. 

Por ello, parte esencial de nuestra lucha y trabajo político como demócratas, como alternativos (no patiamarillos) y como revolucionarios, es reconstruir la historia y la menoría de nuestros mejores luchadores y enaltecer su gran significado histórico y político. El pueblo palestino necesita, hoy más que nunca, la solidaridad y el apoyo de la clase obrera internacional, de todos los demócratas y fuerzas populares, a su más que justificada causa. Acciones como la de estudiantes, intelectuales, obreros y sectores populares del pueblo norteamericano ante el Congreso y otras que se han expresado exigiendo detener el brazo genocida, criminal y terrorista de los sionistas israelíes, son las que deberíamos multiplicar por todo el mundo. 

Marino Ausecha Cerón 


EL FARO SOCIAL. 

Popayán, oct. 20/2.023 

Nota. - Los otros documentos se los enviaremos al WhatsApp cada uno por separado para evitar que en conjunto se haga demasiado extenso. 

PARTIDO NACIONAL DEMOCRATCIO-PNDPALESTINA. 

1882: En Palestina, la población judía era de sólo un 8%. El 92% de la población NO era judía. 

1882 a 1903: Entran en Palestina 35.000 judíos. 

1904 a 1914: Entran 40.000 judíos más. La población judía se cuadruplica en 32 años, de 24.000 a casi 100.000.  

1919 a 1923: Entran otros 40.000 judíos. 

1920: Disturbios de Jerusalén. Mueren 4 palestinos y 5 judíos. 

1921: Disturbios de Jaffa. Mueren 48 palestinos y 45 judíos. 

1924 a 1929: Entran 82.000 judíos más, esta vez, además, de ideología netamente sionista. 

1929: Disturbios en Jerusalén, Hebrón, Safed y Jaffa. Mueren 116 palestinos y 133 judíos. 

1929 a 1939: Entran 250.000 judíos más. La población judía se triplica en 10 años, de 150.000 a 450.000, duplicándose su porcentaje, de un 15% a un 30%. 

1936 a 1939: Revuelta árabe de Palestina. Mueren 5000 palestinos, 2000 casas son demolidas, y otros 9000 palestinos son encerrados en campos de concentración británicos. Un 10% de la población total palestina –unos 150.000– se encuentra entre los muertos, heridos, encarcelados y exiliados. 

1947 a 1948: Guerra palestino-sionista. El 88% de la población no-judía –1.200.000 personas– es expulsada, y jamás se les permite regresar. La población judía pasa, en tan solo dos años, del 30% al 90%. 

1947: Caso Exodus. 4500 judíos no autorizados a emigrar llegan a Palestina en un solo barco 

1947: Masacre de la refinería de petróleo de Haifa. 6 palestinos mueren tras el lanzamiento de granadas por parte de una organización paramilitar/terrorista judía contra una multitud de 100 jornaleros palestinos. 

1947: Masacre de Balad al-Shayj. 70 palestinos muertos a manos de organizaciones paramilitares/terroristas judías. Los británicos ejecutan a tres terroristas judíos y, en represalia, éstos ahorcaron a dos sargentos británicos. 

1948: Un camión-bomba colocado por paramilitares/terroristas judíos destruye las oficinas del Gobierno Local y mata a 26 palestinos. 

1948: Masacre de Deir Yassin, pueblo de apenas 600 habitantes. 254 palestinos son asesinados por paramilitares/terroristas judíos. 

1948: Masacre de Ein al Zeitun. 70 palestinos son asesinados por paramilitares/terroristas judíos. 

1948: Masacre de Tantura. 250 palestinos son asesinados por el ejército israelí en una limpieza étnica de jóvenes civiles desarmados, enterrados en fosas comunes. 

1948: Masacre de Safsaf. 64 aldeanos palestinos son maniatados, asesinados y enterrados en una fosa común por el ejército israelí. 

1948: Masacre de Eilaboun. 14 palestinos CRISTIANOS son asesinados por el ejército israelí, 12 de ellos ejecutados después de rendirse el pueblo y ondear la bandera blanca, y 5 empleados como escudos humanos por los soldados israelíes, que después expulsaron a todos sus habitantes y saquearon la aldea.

1948: Masacre de Al-Dawayima. Cientos de civiles son asesinados por el ejército israelí tras la captura de la aldea palestina, comandados por Moshé Dayán, posteriormente ministro en varios gobiernos israelíes. 

1948: Haifa, Safed y Beisán caen en manos de los paramilitares judíos. En cuestión de días, la población palestina pasa de 70.000 a 3000 en Haifa, y de 10.000 a absolutamente nadie en Safed, que se convierte “por arte de magia” en una ciudad íntegramente judía. 

1948: Guerra árabe-israelí. 15.000 muertos árabes y 6000 judíos. Israel toma varias ciudades y expulsa a 700.000 palestinos. Palestina prácticamente desaparece, e Israel ocupa el 70% del territorio, frente al 55% que le otorgaba el plan inicial de Naciones Unidas, un 23% más de lo asignado. • 1948: Militares judíos asesinan al mediador de la ONU, el noble sueco Folke Bernadotte, conde de Wisborg, también dirigente de la Cruz Roja Sueca. Son detenidos varios militares israelíes, pero el gobierno israelí les declara inocentes, aun existiendo pruebas que los inculpaban. Diez años después, prescritos los delitos, algunos admitieron estar implicados en el asesinato. 

1949: Sólo un año después, aceptan a Israel como miembro de Naciones Unidas, esperando que, como miembro, acataría sus Resoluciones. Sin embargo, el Estado árabe de Palestina, que estaba previsto en la misma resolución que promovía el Estado judío, nunca llega a materializarse. Y la resolución que decretaba de retorno de los palestinos expulsados nunca se llega a respetar. Los refugiados no regresarán jamás. 

1949 a 1950: Operación Alfombra Mágica. Traslado de 50.000 judíos desde Yemen, en 380 vuelos de aviones británicos y norteamericanos, en una operación secreta que no se hizo pública hasta varios meses después de haberse terminado. Otros 200.000 llegan también desde Libia y Marruecos. • 1950 a 1952: Operación Esdras y Nehemías. Traslado de 120.000 judíos desde Irak, alcanzándose un 90% de habitantes en Palestina exclusivamente judíos. 

1953: Masacre de Qibya. Asesinato de 69 civiles palestinos, ⅔ de ellos mujeres y niños, por el ejército israelí, en represalia por el asesinato dos días antes de una mujer israelí y sus dos hijos, tras el lanzamiento de una granada en su casa. • 1956: Masacre de Kafr Qasim. La policía de fronteras israelí asesina a 49 civiles árabes que volvían de trabajar, entre ellos 6 mujeres –una de ellas embarazada– y 24 niños. 

1982: Masacre de Sabra y Shatila. En un campo de refugiados, durante 36 horas y con conocimiento del ejército israelí, asesinato sistemático de más de 3000 palestinos. 

1987 a 1993: Revuelta de las piedras. El ejército de Israel responde con fuego real al lanzamiento de piedras de los palestinos. Mueren 1400 palestinos y 90 israelíes. 

1994: Masacre de Hebrón. Un colono ilegal israelí abre fuego sobre una multitud que rezaba en la Tumba de los Patriarcas de la Mezquita Ibrahimi, asesinando a 29 palestinos e hiriendo a 125. 

2000 a 2005: Revuelta de Al-Aqsa. Los palestinos lanzan piedras y la policía israelí abre fuego real. Mueren 3400 palestinos y 1000 israelíes. Se destruyeron muchas infraestructuras palestinas, se construyó un muro de separación, y se reocuparon algunas de sus ciudades. 

2006: Operación Lluvia de Verano. El ejército israelí mata a 405 palestinos, con bajas de 11 israelíes. 

2008: Masacre de Gaza. El ejército israelí mata a 1400 palestinos -320 de ellos, niños-, con unas bajas propias de tan sólo 9 soldados, cuatro de ellos por fuego amigo. Los lanzamientos de cohetes palestinos, en respuesta a la ofensiva, mataron a 4 israelíes. 

2014: 2ª Masacre de Gaza. El ejército israelí mata a 2200 palestinos, con bajas propias de 71 israelíes. 

2021: Enfrentamientos entre manifestantes palestinos y la policía israelí. Mueren 264 palestinos –incluidos 67 niños, con más de 1900 heridos– y 10 israelíes. 

2023: la ONU reconoce 5,9 MILLONES de refugiados palestinos. El Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) calcula que este número alcanza los 7 MILLONES. ✍🏻 Después de tan contundente e inapelable despliegue de datos oficiales, al menos, se debería hablar del GENOCIDIO PALESTINO con cierta propiedad y prudencia. Todo lo demás entraría directamente en el campo del ‘bocachanclismo’, por desgracia tan popularizado mayoritariamente en nuestros oscurecidos días de cartón piedra…``` 

 *Los israelitas si están haciendo un holocausto con los palestinos*» 

Publicado en WhatsApp de EL FARO SOCIAL en octubre 21/2.023 

Biografía de Yasser Arafat, el gran líder de Palestina. 

Yasser Arafat, el hombre que salvó la vida más de diez veces, el errante guerrillero y caudillo, el gobernante sin Estado, pero con un poder indiscutible; ha sido, es y seguirá siendo, pese a su muerte, la cara más visible de Palestina. Yasser Arafat, el hombre que salvó la vida más de diez veces, el errante guerrillero y caudillo, el gobernante sin Estado, pero con un poder indiscutible; ha sido, es y seguirá siendo, pese a su muerte, la cara más visible de Palestina. 

Su nombre propio Mohamed Abdel Rahmán Abdel Rauf Arafat Al-Kudua Al-Husseini. 

Abdel Rauf, por su padre; Arafat, por su abuelo paterno y la montaña desde la que los peregrinos de La Meca apedrearon al diablo; Al-Kudua, el apellido; y Al-Husseini, el nombre del clan jerosolimitano al que pertenecía su familia. 

El dirigente, de 75 años de edad y quien de forma repentina murió tras permanecer tres años confinado por parte de Israel en sus oficinas de la ciudad cisjordana de Ramala, a lo largo de su vida enfrentó diversos obstáculos para dar forma a la naciente Palestina. 

Atrás quedaron aquellos años en que el guerrillero al frente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) no dormía dos días seguidos en el mismo lugar. 

Vida de Arafat 

Hijo de padre natural de Gaza, un comerciante casado con una mujer palestina perteneciente a una familia aristocrática, Arafat asegura que nació el 4 de agosto de 1929 en Jerusalén, aunque jamás se supo con certeza si fue en El Cairo o en la franja de Gaza. 

Su familia materna tenía estrechos contactos con uno de los más empedernidos anti sionistas de la época, el mufti (o representante musulmán) de la ciudad santa, Amin Al-Husseini. 

Por ello, algunos historiadores concluyen que los sangrientos enfrentamientos entre árabes y judíos de aquellos años, sumados a los contactos familiares, influyeron en el joven Arafat, quien creció en medio de una violencia encarnizada acompañada por el odio religioso. 

La proclamación del Estado de Israel el 14 de mayo de 1948 supuso un punto de inflexión en la historia de Medio Oriente y en la vida de miles de palestinos que como Arafat, decidieron combatir a la nación emergente durante la primera guerra árabe-israelí (1948-1949). 

Arafat, quien sólo vivió en Jerusalén entre 1933 y 1937, emprendió más tarde el exilio, en lo que ha sido casi una constante a lo largo de su carrera al frente del nacionalismo palestino. 

Su educación discurre en El Cairo, Egipto, donde estudió ingeniería, con calificaciones indiferentes, preside la Asociación de Estudiantes Palestinos y comenzó una militancia que lo vinculó a los fundamentalistas Hermanos Musulmanes. 

Arafat se enroló en un batallón palestino durante la guerra de Suez en 1956 y tomó parte activa en los combates. 

Sin embargo, su activismo entre la Hermandad Musulmana no fue visto con buenos ojos por el Egipto de Gamal Abdel Nasser, lo que llevó al joven palestino a tomar de nuevo la salida del exilio. 

Una vez que concluyó sus estudios se trasladó a Kuwait en 1959 para trabajar como ingeniero. Allí fundó su propia empresa constructora, lo que le valió el apodo de Abu Amar, «El Constructor «, emulando también el nombre de un guerrero del profeta. 

En esa etapa de su vida, su trayectoria política va cobrando fuerza y crea «Al-Fatah» (Conquista), un movimiento que reclama el territorio palestino ocupado por Israel. 

El movimiento, que se convertiría con los años en el principal partido del nacionalismo palestino, una suerte de organismo de conducción política en el seno de la ANP, tiene su prueba de fuego en 1965 cuando reivindica un acto de sabotaje en Israel. 

De esta manera, el primero de enero de 1965 pasó a ser la fecha conmemorativa del comienzo de la lucha armada palestina. 

La creación de la OLP, la Organización para la Liberación de Palestina 

A finales de 1964, el presidente egipcio Nasser hace que funden la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), pero sólo es tras la derrota de los Estados árabes en la Guerra de los Seis Días (junio de 1967), cuando Arafat se hace con su presidencia. 

Las milicias acaudilladas por Arafat infringen severas bajas a las fuerzas israelíes en el Valle del Jordán en 1968, lo que sumado a la derrota árabe en la guerra contra el Estado Judío aumentó su popularidad hasta convertirlo en líder indiscutible de la OLP. 

Es en este momento cuando el histórico líder palestino, caracterizado por su barba rala, el fusil al hombro y la «kefía«-el pañuelo a cuadros, que según dicen algunos recuerda el mapa de Tierra Santa-, adquiere unas cotas de popularidad nunca vistas antes. 

La imagen de un individuo que apenas supera el 1.60 metros de estatura y de retórica emocional y populista comenzó a ser sinónimo de la causa palestina en el mundo y se postula como el «Saladino» abanderado del combate y la exaltación. 

Su creciente protagonismo en una región donde muchos se disputaban el liderato del panarabismo, le ganó no pocos enemigos. Más de diez veces fue objeto de atentados lo que lo llevó a un constante ir y venir de un sitio a otro. 

Tras vivir en Jordania, donde Al-Fatah se había convertido en una amenaza para el monarca Hussein, Arafat se trasladó en los años 70 a Líbano, su nueva base de operaciones, donde abre una etapa nueva para buscar el reconocimiento internacional. 

En un discurso ofrecido en 1974 ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Arafat se presentó armado con un fusil en una mano y en la otra una rama de olivo y aseveró «no dejen que caiga el ramo de mi mano», como parte de su disposición a hacer la paz. 

Sin embargo, en los años 70 la OLP inició un periodo de actos de sabotaje a nivel internacional contra su enemigo histórico: Israel. 

Fueron los años de la piratería aérea, de los atentados contra atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich a manos de la «causa palestina». 

En 1982 se produce la invasión del Líbano por parte de Israel y Arafat tiene que salir del país, viaja a Argelia, pasa por Trípoli, de donde también fue expulsado, y luego se radica en Túnez a donde traslado el cuartel general de la OLP desde Beirut. 

Las milicias palestinas son vencidas y escapa de ser eliminado por Ariel Sharon, entonces ministro de Defensa de Israel que lo tuvo en su punto de mira. 

La primera Intifada. 

En 1987 estalla la primera «Intifada «, la revuelta de las piedras en Cisjordania y Gaza contra el ocupante israelí, lo que revive su desgastada figura. 

Durante la Guerra del Golfo mostró su apoyo a Saddam Hussein, lo que le valió críticas. Sin embargo, volvió a recuperar su posición cuando se celebró la Conferencia de Paz de Medio Oriente que tuvo lugar en Madrid y luego en Washington en 1991. 

En estos años los sectores más exaltados de la población palestina le criticaron por emplear la vía negociadora para lograr el reconocimiento de lo que sería el Estado palestino. 

La paz entre Palestina e Israel. 

Yasir Arafat (Palestina) e Isaac Rabin (Israel), 1993. Crédito: Librería del Congreso de Estados Unidos. 

La Intifada concluyó años más tarde con la firma de los Acuerdos de Oslo y el histórico apretón de manos del 13 de septiembre de 1993 entre el entonces primer ministro israelí, Isaac Rabin y Arafat, ambos acogidos en Washington por el presidente Bill Clinton. 

La declaración reconocía la autonomía de Palestina y exigía a Israel y la OLP el reconocimiento mutuo y la retirada de las fuerzas israelíes en la franja de Gaza y Cisjordania. 

Arafat: Premio Nobel de la Paz 

En 1994, Arafat recibió el Premio Nobel de la Paz y el Príncipe de Asturias y en 1996 fue elegido presidente de recién creada Autoridad Nacional Palestina (ANP) tras las celebraciones de elecciones legislativas llevadas a cabo en los territorios palestinos. 

Con la irrupción de la «Intifada de Al-Aksa «, en septiembre de 2000 y cientos de atentados realizados por grupos armados palestinos, Israel deslegitimó a Arafat a nivel internacional al calificarlo de «terrorista» y de no ser un «interlocutor válido para la paz». 

El gobierno del primer ministro Ariel Sharon lo confinó desde diciembre de 2001 en sus oficinas de Ramala y boicoteó en forma diplomática a los estados que mantienen relaciones con Arafat, a quien amenazó con deportar e incluso asesinar. 

La figura de Arafat, quien estuvo casado con Saha Arafat y con quien tuvo una hija, es todo un símbolo para el pueblo de Palestina, la cual se ensombreció en los últimos años por la actuación extremista de diversos grupos armados. 

Tomado de: redhistoria.com, biografía – Yasser – Arafat – gran – líder – Palestina. Publicado en WhatsApp de EL FARO SOCIAL en oct.22/2.023

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