EL FARO SOCIAL SE APAGA POR MOMENTOS, PERO “EL MUNDO
SIGUE ANDANDO”.
Hemos tenido una pausa en EL FARO SOCIAL. Diferentes causas
han incidido en ella. Dificultades que no faltan, nuevos trabajos políticos y
sociales que hemos emprendido, edición y publicación de
algunos documentos en los cuales hemos hecho alguna contribución,
situaciones que nos han consumido esfuerzo y tiempo, pero principalmente, el
cambio de imagen que hemos considerado necesario hacer en su presentación. La
que adoptamos en 2.017 ya no corresponde a lo que éste es ahora. EL FARO
SOCIAL en estos 7 años ha experimentado cambios profundos, definiendo
cada vez más el carácter de su propuesta política, el rumbo que debe seguir, su
composición social se fortalece cada día más en la clase obrera, en sectores
sociales de pequeños y medianos productores del campo, indígenas, trabajadores
de la cultura, intelectuales y profesionales que sí están dispuestos a asumir
compromisos de lucha y, en consecuencia, su imagen debe corresponder más a
estas realidades, expresar lo que somos ahora y lo que pretendemos ser. Hasta
este momento no hemos podido llegar a la solución deseada por dificultades
técnicas, pero continuamos trabajando en la tarea. Por eso, tuvimos que publicar
este artículo con la imagen que hemos tenido.
Desde antes de terminar el año 2.024, teníamos presupuestado publicar, por
lo menos otros dos artículos, uno sobre las nuevas perspectivas políticas
internacionales que se abrirían con el regreso de Donald Trump al gobierno
norteamericano y otro sobre los presagios poco halagadores que asomaban en el
horizonte político del gobierno Petro en Colombia. Sobre el primero, habíamos
iniciado su redacción, pero tuvimos que suspenderla y concentrar nuestros
esfuerzos en otras actividades; y el segundo, solo estaba en mente, en la idea
y en la programación y se quedó allí. Lo sucedido en estos meses posteriores,
nos ha comprobado y comprueba que esos artículos eran absolutamente necesarios
y que los análisis que debíamos hacer, evidenciar en su contenido y publicar,
no estaban lejos de lo que hemos visto.
Han sucedió muchas cosas en este lapso de tiempo tan corto, pero
desafortunadamente ahora no nos queda más remedio que limitarnos a mencionar
los hechos cumplidos y emitir un lacónico rechazo a actuaciones que a todas
luces son peligrosas y ponen más al descubierto la decadencia por la que vamos
cuesta
abajo. Los nubarrones que tenemos en el cielo encapotado y las tempestades
que anuncian son bastante amenazadores. Y no son solo las crudas realidades que
vivimos en las veredas perdidas en el mapa y que amenazan agravarse. Es en el
país y en el mundo, es en la aldea global que los riesgos se acrecientan. Los
grandes grupos y corporaciones financieras internacionales, sus dueños y
agentes promotores y usufructuarios del modelo neoliberal que nos impusieron,
globalizaron la producción de bienes y servicios, el comercio y las finanzas.
Ahora, y cada día más, somos más dependientes de los circuitos productivos,
comerciales y financieros; cada día más, somos más dependientes unos de otros.
Dependencia que, por supuesto, no beneficia ni perjudica a todos por igual. La
globalización de los conflictos por repartición del mundo y las guerras,
devoran a los que soportaos el modelo, no a sus promotores y usufructuarios,
por ahora. Sin embargo, llegará el momento en que tendrán que cosechar lo que
sembraron.
En la aldea global y en lo que respecta al retorno de Trump al gobierno
norteamericano, de ninguna manera podía sorprendernos, pero si ha puesto a
tambalear a sus propios seguidores en Europa y muchos otros rincones del mundo
con su aplanadora con la que ha convertido en piltrafa plana a ciertos
personajes y sus actuaciones que ya no le son útiles. Arrancó desafiando y
amenazando retomar el control de Canal de Panamá; imponiendo aranceles
(impuestos) a la entrada de productos extranjeros a EE. UU. a diestra y
siniestra, pero tuvo que retroceder en relación con los productos provenientes
de China y pactar acuerdos con ellos; continúo haciendo acuerdos y arreglos
(cosa aparentemente insólita) con el gobierno ruso sobre la guerra en Ucrania, arrojando
a Zelenski a los lobos como algo ya completamente inservible; amenaza y no solo
de palabra, sino que estamos seguros, lo hará, de tomar el control de la Franja
de Gaza con el carnicero de Gaza y su gobierno, porque con éstos van,
sin ningún escrúpulo, tras el jugoso negocio de la reconstrucción de las ruinas
que dejaron, después de haber asesinado a cerca de 50.000 personas, entre ellos
más de 17.000 niños, miles de ancianos y haber destruido físicamente toda esa
parte del territorio palestino, es decir, completar el despojo al pueblo
palestino de los últimos metros cuadrados de territorio que le habían dejado. Son
problemas de negocios, así son los negocios.
El Señor Trump que es hombre de negocios y piensa como hombre de negocios,
fue llevado nuevamente al gobierno de EE. UU., no solo por ser gringo “cara
dura” ni por la gracia de Dios, sino porque, además de eso, es el representante
más caracterizado del Ku klux klan (KKK) que “es un grupo de odio supremacista
blanco
estadounidense de extrema derecha, conocido por promover por medios
violentos y propagandísticos el racismo, la xenofobia y el antisemitismo, así
como la homofobia, el anticatolicismo y el anticomunismo” (caracterización de
Google), que personifica y expresa de la manera más simple todo lo más oscuro
de la ideología (aunque Fukuyama diga que ésta ya no existe) y del pensamiento
reaccionario en la política imperial norteamericana.
Junto a lo anterior y por lo anterior, sintetiza y simboliza la profunda e
irreversible decadencia en que se hunde la sociedad norteamericana y en
particular su supremacía económica mundial que ostentó durante décadas, su
dominio político mundial y su hegemonismo unipolar como lo denominan hoy. Los
factores que le permitieron retomar la iniciativa y rehacer ese maltrecho
hegemonismo a partir de la década de los años 70 del siglo XX e imponer, junto
a Inglaterra, el modelo neoliberal con el cual estrangularon muchas economías
en el mundo y acumular ingentes cantidades de riquezas extraídas a los demás,
ya no existen hoy. Este corto período de orgía del saqueo a los más débiles y
de amortiguamiento de las crisis que ya venían desde antes, se acabó. Este
modelo ya rindió a sus promotores lo poco que podía rendir y camina, sin
poderlo evitar, al desfonde total. Nuevos tahúres con los mismos apetitos han
levantado cabeza en estos años y han entrado en el gran Casino del mercado
mundial, y ese “dominio unipolar” de EE. UU. terminó. Ahora tiene que
entendérselas con esos nuevos apostadores, los cuales ya no se someten a su
arbitrio porque son competidores fuertes que se han hecho sentir y duro en esta
última década. Rusia con su enorme capacidad bélica y China con su potencial
económico. La propuesta ahora de esos nuevos actores es que “existe un mundo
multipolar”, es decir, que hay otros competidores fuertes que han regresado o
entran en el juego y que hay que aceptar que ellos también tienen “derecho” a
competir, o lo que es lo mismo, a sacar tajada y lo más grande posible en la
repartición.
Así es que esa sociedad norteamericana que se acostumbró a imponerle sus
reglas, su modo de vida y, sobre todo, a exigirle a sus gobiernos que pisoteara
a los pueblos en todo el mundo para obligarlos a seguir sus reglas, se
encuentra con que ya son cada día menos los que le obedecen. Que hasta Nicolás
Maduro se burla de ellos, y que ese mundo de dominio en el que cabalgaron por
décadas, se está desmoronando. Por eso, acude a todo lo más turbio de su
ideología y pensamiento político reaccionario, esperando a que un personaje
como Trump le haga el milagro de rehacerle ese mundo perdido. Y Trump, como
hombre de negocios, prefiere
ponerse de acuerdo con rusos y chinos para tratar de salvar negocios,
porque confía en que, si puede salvar ese mundo de los negocios, puede
recomponer la supremacía perdida, sin contar con que la economía norteamericana
hoy, es una de las más endeudadas y que el comercio internacional ya no lo
controla como antes, pero eso sí, manteniendo a como dé lugar su cofradía con
el carnicero de Gaza.
Esa es la conducta, el comportamiento de los bandidos, Señor Zelenski. Hoy
te halagan y te usan. Mañana te arrojan como perro sarnoso que no mereces
vivir. Eso les ha sucedido a muchos y les seguirá sucediendo a quienes no
quieran entender que los bandidos son así. Y eso sucede no solo allá en las
mega-plataformas de negocios. También aquí, abajo, en los micropoderes
establecidos hasta en los rincones miserables. El bandidaje desafía, hace de
las suyas y se burla de los inocuos “poderes democráticos legales” y, sobre
todo, de los aterrorizados pobladores doblegados e impotentes ante el terror.
Es la disputa global por el reparto del mundo. Es la disputa por el control de
lo que se ha tenido y aún se tiene, y por arrebatarle partes de lo que tienen
los competidores.
Sobre los nubarrones poco halagadores de los cuales ya detectábamos señales
preocupantes en nuestro país, también desde el fin del año anterior, nuestra
gran pregunta ahora es: ¿Cuantas Franjas de Gaza más vamos a soportar en
Colombia? Ya no es solo el Catatumbo. Es todo el Dpto. de Norte de
Santander el que está convertido en una Franja de Gaza, con riesgos catastróficos
que se nos cruzan por la mente. El Depto. del Chocó está en las mismas
condiciones. El Cauca va para lo mismo, con la sola diferencia que éste no se extiende
a lo largo, sino al través.
La Amazonía, ese último refugio de vida que, junto con el gran ecosistema
de la cordillera de los Andes, desde Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y su
remate en Venezuela, es la última esperanza de pervivencia del género humano, y
posiblemente de la vida en este planeta, en el año pasado la deforestación
avanzó en un 35%, los cultivos de coca y la minería ilegal han invadido grandes
extensiones, las gigantescas corporaciones agroindustriales extranjeras y
nacionales se apoderan de esta región; una sola empresa de estas de propiedad
de un grupo religioso extranjero, ha adquirido 45.000 hectáreas en el Depto.
del Meta. Los grupos armados ilegales andan a sus anchas controlando todo,
menos a esos nuevos invasores de la Amazonía que van detrás de los cultivos de
coca
incentivando, promoviendo y comprando las ganaderías que brotan como si las
vacas las produjera la tierra, lo mismo que sucede con las retroexcavadoras y
demás maquinarias de la gran minería ilegal.
Colombia ha sido, es y seguirá siendo un gran Casino en el que siguen
existiendo muchas riquezas para subastarlas y meterlas al juego, en el que los
jugadores y apostadores, han impuesto su ley y su control. El Estado “Social de
Derecho” que el mismo bandidaje defiende a muerte, no es más que una fachada en
la que se camuflan y ocultan gran parte de sus diferentes grupos y modalidades.
Con entera claridad pudimos ver que en el momento en que Petro indicó con todo
acierto que en el sector del transporte abundan los hechos de corrupción y
exigió a la Ministra recién nombrada que debía vigilar muy de cerca los
convenios y contratos, primordialmente los que se hacen con el Estado,
automáticamente, como cauchitos de juguete y sin ningún escrúpulo, saltaron los
políticos alcahuetas, los abogados defensores y los beneficiarios a rasgarse
las vestiduras defendiendo la “honorabilidad” del gremio, como si en Colombia
fuera un gran secreto, la descomposición y corrupción que allí se mueven.
Un Estado que se doblega ante el bandidaje y se deja arrinconar por él, es
un Estado fallido porque sus súbditos, sus ciudadanos no confían en él, porque
perdieron la credibilidad en sus instituciones y las mafias de todo orden solo
lo necesitan para camuflarse en él y oficializar el delito. Por eso, hemos
insistido y reiteramos una y otra vez que, esa institucionalidad, así como
está, no sirve apara hacer ningún cambio, por leve que sea; que no confiamos en
ella, y que nada en común tenemos con ese tipo de instrumentos que solo son
funcionales a los grandes intereses capitalistas que coexisten, conviven o
cohonestan con todas las modalidades del delito. Menos confiamos en sus tres
agrupaciones partidistas tradicionales, extrema derecha, centro, “izquierda” y/o
alternativos, porque los hechos han demostrado con toda contundencia que, sobre
todo, las dos últimas expresiones políticas, no fueron sino llamarada de hoja
seca que relumbró mucho, pero las nueces no llegaron.
La Salud hoy está peor que antes, después de hacer tanto ruido con esa
Reforma; la laboral ya comienza a hacer los estragos que era de esperar, pues
ya está poniendo y pondrá contra las cuerdas a muchos pequeños y medianos
empresarios de la industria, el comercio y los servicios; la de la Educación
tampoco ha dado ni dará los resultados que esperaba la gente. Ya se pasaron 3
años y al carro de paletas, hasta las campanillas se le están enmudeciendo. Y
el remate sí que
provocó el soponcio, como decía el humorista Eber Castro. Un Consejo de ministros mandado a transmitir
por Televisión a última hora. Ese deprimente espectáculo sí “fue la tapa” y le
“puso el moño” a las fruslerías del gobierno Petro. Todos, por lo menos los que
intervinieron, lo hicieron para salvar su pellejo, o para disculparse por no
haber hecho lo que debían haber hecho, y para echarle la culpa al mismo Petro
por tener en el gobierno a Laura Sarabia y Benedetti. Y la Señora vicepresidenta,
para escozor y vergüenza, sobre todo de los caucanos, enfrascada en una pelea
de cocina con Laura, al poner ese “gran debate político” en el plano de un
infantilismo increíble, algo así como que Laura “lo que hacía a toda hora en
Palacio, era sacarle la lengua”.
Por último, en cuanto a la edición y publicación de algunos documentos en
los cuales hemos hecho alguna contribución, le informamos, en particular a EL
FARO SOCIAL, que fue publicado recientemente un pequeño libro bajo la
autoría del Dr. Orlando Noguera Q. y Marino Ausecha C., que titula: MEMORIAS
DE VENCIDOS Y OLOVIDADOS. Importante documento histórico, político y
cultural, soportado en una excelente documentación de memoria oral y archivos,
cuyo objetivo es rescatar del olvido a tres grandes personajes que actuaron
principalmente en el Cauca, dos de ellos de esta región, y recrear una
experiencia, sin duda alguna, valiosa.
EL FARO SOCIAL
Popayán, febrero 22/2.025
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