LO QUE VA DE PALOMA VALENCIA A FRANCIA MARQUEZ
Y
eso fue lo que hizo la Señora Francia Márquez. Servirle esas comidillas a
Caracol Radio y Tv, a RCN, a Red + Noticias, etc., etc.
y, a los sectores políticos de esa extrema derecha que esperaban hambrientos,
el plato. El momento no podía ser mejor. Una paz total que no ha funcionado.
Una elección de directivas del Congreso que no resultó tan a la medida de lo
que esperaba esa extrema derecha. Un juicio penal que podía resultarle no
favorable al gran jefe. Una extrema derecha en Estados Unidos que hostiga
insistentemente a Gustavo Petro. El carnicero de Gaza, exterminando a un pueblo
que ha sido puesto en completa indefensión y agonizando por el hambre, con una
saña peor que la de los nazis en Alemania, Polonia y otros lugares. Todos
sorbiendo y alimentándose de la comidilla fermentada del anti-Petrismo. Porque
no tienen más de qué alimentarse. Exactamente igual que la Señora Francia
Márquez, Paloma Valencia y María Fernanda Cabal.
Señora Francia Márquez. Esa sublime pieza literaria que lanzó contra Petro, de esa manera y en ese momento, es muy probable que le pueda significar otra Vice-Presidencia al lado de María Fernanda o de Paloma. En momentos de decadencia tan bárbara como los que estamos viviendo, nada está escrito. Todo es posible. Pero si debe entender que no puede seguir alimentándose de suspiros quejumbrosos y lastimeros. Esos quejidos se los escucharán muchos, pero se los creerán muy pocos. Al menos en los espacios de eso que tanto esgrimen para asustar a los inconformes como “izquierda”, no volverá a cosechar votos. Y no los recibirá porque no ha hecho absolutamente nada, ni siquiera por su tierra. Pero además de no hacer nada, sí elige bien con sus asesores, el momento para echarle la culpa Petro y a los demás.
Y
qué hacer es lo que hay en el Cauca, sin necesidad de plata ni Ministerios, ni burocracia
estatal. Entre otras razones, porque conquistar la igualdad económica, social y
política se logra solo con transformaciones revolucionarias, no con Ministerios
y burocracia. Pero a Usted, Señora Francia, lo único que se le ha ocurrido es
la ocurrencia (perdón por la redundancia) de crear el Departamento del
Pacífico, es decir, acabar de desvertebrar el Cauca. También la Señora Paloma
Valencia planteó en algún momento que, aquí en el Cauca, había que crear otro
Departamento aparte para los indios. Y el Consejo Regional Indígena del Cauca
(CRIC) con su Decreto ATEA que le aprobó el gobierno actual y le firmó Petro,
va por el mismo camino. No se nos escapa, y no se nos puede escapar a los
caucanos y al país entero, el subliminal pero evidente sentido racista que encierran
esas propuestas y normas. El racismo, esté en los blancos “aristócratas” que
siempre se han abrogado el don de la estirpe noble española, o esté en los
negros, o esté en los indios, es igual de detestable y siempre lo condenaremos,
lo rechazaremos y lo combatiremos.
Desde
1.983, a pocos meses de sucedido el evento sísmico en Popayán, llamamos la
atención e insistimos que no era solo Popayán la que necesitaba reconstrucción,
sino todo el Cauca. En documento de la época, expusimos el desvertebramiento
del Departamento y aislamiento de las diferentes zonas geofísicas y
geoecosistémicas que lo componen. Cómo, una de éstas, estaba completamente
aislada del resto, y cómo, otras iban en proceso de integrarse a otros
Departamentos. Allí propusimos emprender un amplio Plan de integración física
del Departamento mediante las vías de comunicación; de integración económica
con propuestas de desarrollo productivo industrial, comercial y de servicios; y
desde luego, de integración social y política.
Además, la Corporación Autónoma Regional del Cauca, creada en ese entonces, realizó un diagnóstico del Departamento que, en buena medida confirma lo que nosotros estábamos planteando, y propone un derrotero a seguir que también, en cierta medida, coincide con lo que estábamos proponiendo. Hoy, después de más de 40 años, vemos con profunda tristeza, que ese proceso de desvertebramiento del Cauca, continuó agravándose y sin perspectivas de solución; y lo que más produce, no solo tristeza, sino una gran frustración en las comunidades, es presenciar, en ese deprimente espectáculo desgarrador, a unos grupos armados delincuenciales, disputarse territorios en el Cauca a MORDISCOS; a unos llamados movimientos y organizaciones sociales deshechos y perdidos en el clientelismo al menudeo, y unos grupos y actores políticos de mentalidad parroquial, aferrados a la defensa de sus clientelas locales, autoilucionándose candorosamente con la idea de que están haciendo resistencia para enfrentar a los grandes poderes externos, cuando, al menos, algunos de ellos, consciente o inconscientemente, hacen parte de esos poderes. Pero ese proceso de languidecimiento y despedazamiento del Cauca ya está llegando a su fin, sin que ellos quieran verlo, oírlo y sentirlo.
Nada
hay más frustrante y desmoralizante para las comunidades, que hablarle,
clamarle y porfiarle a una congregación de sordos, no por razones físicas o
fisiológicas, sino porque no quieren oír el clamor de amplios
sectores políticos y sociales que han insistido y, aún abrigan la esperanza, de
poder encontrar eco a sus reclamos, a quienes estén dispuestos a asumir un
nuevo liderazgo político que saque al Cauca del despedazamiento a que lo han
conducido la politiquería y la desidia. Porque este es el problema central a
resolver, el de convocar a un nuevo liderazgo de conjunto, que dote al
Departamento y a todos sus componentes físicos, geoecológicos, políticos,
sociales y culturales, de una propuesta común, claro está, sin desconocer ni
desplazar lo particular y propio de cada cual.
La
realidad es que los viejos gamonalatos, para sus propios intereses, claro está,
mantenían el vínculo y la unión del Departamento; pero en la medida en que
éstos fueron despareciendo y reemplazados por los gamonalitos locales que hoy
existen, la dispersión se agravó, y unir el Departamento en esas condiciones,
sin superarlas, es prácticamente imposible. Este es un ambiente en el que
todos, unos más que otros, pretenden unir al Departamento y que los demás se
unan, pero alrededor de lo suyo, de su grupo y su sector, o a lo sumo de su
zona. Y eso es totalmente absurdo e imposible. Por eso, nos parece
absolutamente absurdas e inaceptables, las propuestas de las Señoras Paloma
Valencia y Francia Márquez de, ya no solo acabar de despedazar el Cauca, sino
terminar enfrentando unos pedazos contra otros. No será otra cosa lo que se
obtiene por ese camino, porque además de las connotaciones racistas que
conllevan, su perfil político y social es profundamente reaccionario.
¿O
no es cierto que, el Norte del Cauca lo invadieron de caña de azúcar
directamente los empresarios de ese renglón de producción por las ventajas que
les ofrece la región? ¿Y no es cierto que allí afluyeron empresarios de otros
ramos en la década de los años 90 porque, uno de los restos de ese poder
terrateniente, ya sin nada que ofrecer, les abrió la puerta con una ley para
beneficiarlos? ¿O estamos mintiendo? ¿Y no es cierto que el movimiento indígena
todo, que puso una cuota bastante alta para derrumbar ese poder terrateniente,
abandonó el Decreto 1811 que les garantizaba la atención gratuita a todos los
comuneros con el único requisito de la constancia del cabildo de pertenecer a
una comunidad, en la Red Pública Hospitalaria, y se dedicaron a crear empresas
de salud, convirtiéndose en los mejores agentes sociales del modelo, no solo en
el Cauca, sino en todo el país? ¿Y no es cierto que muchas otras organizaciones
de otros sectores sociales hicieron lo mismo, pero con el agravante que buena
parte de esos “emprendimientos” fueron a parar a manos de las grandes empresas
de salud? ¿O habrá alguien que pueda argumentar que estas son falsas
acusaciones? ¿O que es que, a nosotros, como a Petro, nos encanta polarizar?
Como
es apenas obvio, esta es una concepción, un método y un procedimiento
radicalmente opuestos al de las Señoras Paloma Valencia, Francia Márquez y el
CRIC, para quienes la integración del Cauca solo se puede hacer, creando guetos
por razones étnicas o de color de piel que, en el ambiente de debilidad
política en que nos encontramos las fuerzas políticas democráticas, es posible
que tome fuerza y se convierta en un hecho de consecuencias aún más desastrosas
de las que ya tenemos de sobra. Con todo el sentido solidario que nos ha
animado y nos anima, le hacemos un ferviente llamado a todos las personas,
grupos, organizaciones y sectores políticos y sociales conscientes y
democráticos, a que hagamos conciencia de que las propuestas de estas Señoras y
el CRIC, no son tan “traídas de los pelos”, como aparentemente nos puede
parecer; no; esas propuestas son totalmente funcionales al modelo neoliberal
que tantas desgracias nos ha traído a los pobres y tantas dichas y bendiciones
le ha reportado a esos grandes poderes económicos extranjeros y nacionales. Y
lo es así, porque uno de sus procedimientos para imponer sus decisiones y
poderes, es destruir, desorganizar, desarticular y desvertebrar todo aquello
que le pueda ser incómodo a sus propósitos, y a los que les permite sobrevivir,
es porque no le incomodan o son funcionales a sus objetivos. Esto lo viene
haciendo no solo en el Cauca, sino en todo el país y en el mundo entero. Solo
que nuestras angustias, premuras y penurias, no nos dejan ni nos dan tiempo
para observar y pensar sobre lo que está sucediendo.
Nuestro vocero, EL FARO SOCIAL, es un ejemplo claro y palpable de lo que estamos planteando, proponiendo y haciendo. En él compartimos negros, indios, mestizos y, en el momento que lleguemos donde hay predominio de población blanca o de origen blanco, podrá hacer parte de la manera más normal, porque estamos construyendo no solo identidad ideológica y política, sino también cultural Somos de la región. Nos hemos levantado sobre la base de todas las diferencias existentes en la cuna de donde salimos y, con todo ello, no nos hemos quedado alienados y enamorados de esas diferencias. Esa es una riqueza, pero nuestro patrimonio común está por construir. A eso es que estamos dedicados. Seguiremos inflexibles por ese camino, sin dejarnos doblegar por las dificultades ni intimidar por las hostilidades. Tenemos el convencimiento sólido de que la razón está de nuestro lado. Por ello, nuestro lema ha sido, es y será:
¡¡RESISTIR, ¡INSISTIR, PERSISTIR Y RECONSTRUIR HASTA
VENCER!!
¡¡LLAMAMOS A LOS CAUCANOS A LUCHAR POR LA INTEGRACIÓN
FÍSICA, ECONÓMICA, POLÍTICA, SOCIAL Y CULTURAL DEL CAUCA SIN RACISMOS DE
NINGUNA ESPECIDE!!
EL FARO SOCIAL
Popayán,
agosto 5 de 2.025
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