lunes, 3 de noviembre de 2025

MAS QUE A LOS INSULTOS Y OFENSAS, PRESTEMOLE ATENCION A LO QUE HAY Y VIENE DETRÁS DE LOS MISMOS

 

 MAS QUE A LOS INSULTOS Y OFENSAS, PRESTEMOLE ATENCION A LO QUE HAY Y VIENE DETRÁS DE LOS MISMOS

En estos últimos días, hemos podido apreciar a plenitud, cómo, después que Mr. “Cara dura”, el “Señor de los Cielos”, o de las pistolas al cinto ordenara movilizar las fuerzas armadas imperiales de intervención hacia el Caribe, además de rodear por agua a Venezuela, con el ya archiconocido pretexto de la cacería de narcotraficantes, ha escalado aún más el bloqueo, ya no solo contra Venezuela, bombardeando lanchas en aguas internacionales del Mar Caribe y del Océano Atlántico, sino contra Colombia, y aparece bombardeando lanchas en aguas internacionales  del Océano Pacífico.

Los insultos y ofensas al presidente de Colombia Gustavo Petro U., que nos guste o no, encarna la unidad nacional del Estado colombiano y de la sociedad colombiana ante el mundo y que, desde luego, son intolerables, inaceptables e inadmisibles, no tienen propósitos distintos a los de:

1)    Demeritar, descalificar, enlodar y ensuciar la reputación de la persona del presidente, y con ello, insultar y ofender; solo que en este caso, no se ofende e insulta solo al Presidente; más que eso, constituyen insultos y ofensas a nuestro pueblo, a nuestro país, por parte de un personaje como estos que siguen actuando como esos emperadores brutales asiáticos o romanos, repartiendo látigo contra sus súbditos esclavos o siervos. Ese es un camino trillado más que suficientemente conocido. Antes, en las décadas de los años 30, 40 y 50 del siglo XX, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que ahora revive este personaje, heredando los mismos métodos y procedimientos nazi-fascistas de enlodar y arruinar la reputación personal de revolucionarios o simples opositores, han intervenido a través de sus secuaces, las extremas derechas, en el mundo entero y, particularmente en nuestro país, de lo cual no se escapó ni el mismo Alfonso López Pumarejo. Así lo hicieron contra Saddam Hussein en Irak y Muamar el Gadafi en Libia, contando con “los buenos servicios” de sus secuaces en Israel, Arabia Saudita y otros en Oriente Medio. Lo insólito es que, en este caso, “los diálogos para no polarizar” no aparezcan dándole lecciones a Trump y a Marco Rubio, como deberían expresarse para “no polarizar”. 

2)    No puede haber la menor duda que otro de los propósitos fundamentales en estas acciones es el ganar audiencia, reforzar y envalentonar a todas las derechas, desde las extremas, hasta las moderadas y, de manera especial, en los llamados progresistas de centro, porque todos, incluida la mayoría de estos últimos, están de acuerdo en que Petro y su gobierno, deben “bajarle el tono” a “la agresividad” con los respetabilísimos gobierno y Señor Trump de EE UU., es decir, hay que doblar la rodilla y bajar la cabeza; pero ese gobierno y su cabecilla, no están obligados a respetar a los gobiernos y  Presidentes de esos pueblos, así sean “tercermundistas” saqueados y arruinados por ellos. Ante el emperador asiático o romano, hay que doblegarse sumiso y pedir excusas por el más mínimo gesto de disgusto. La dignidad nacional de los pueblos y países vale un soberano rábano.

3)    Tampoco debe quedar la menor duda. Detrás de estos arrogantes e insolentes comportamientos del pistolero de Oeste norteamericano, están, ya no solo el bloqueo marítimo con sus fuerzas navales por Mar y Océanos Atlántico y Pacífico a Venezuela, sino también a Colombia. Sus patanerías y bravuconadas no son otra cosa que la cortina para preparar la intervención directa territorial y la invasión a nuestros pueblos. La urgencia y aparente actitud razonable para buscar y proponer soluciones a las guerras en Ucrania y la Franja de Gaza, no tienen otro sentido que el de entregarle la responsabilidad de las mismas a sus secuaces en Europa y Oriente Medio y poderse concentrar en recuperar y recomponer el dominio sobre “el Patio trasero” ya bastante resquebrajado. Pero este juego macabro puede resultarle más macabro de lo que él cree, no solo para nuestros pueblos, que lo es y será, ante la inminente invasión, sino principalmente para los propósitos imperiales del emperador asiático o romano. Muy clara y elocuentemente, lo han expresado altos funcionarios del gobierno de Brasil, incluido Lula Da Silva, al decir que “el más mínimo desliz e intento de invadir Venezuela, puede incendiar a toda Suramérica”. Y nosotros diríamos aquí, que no solo Suramérica puede incendiarse; lo más seguro es que Centroamérica también arderá en llamas y los achicharrados no serán solo los pueblos de estos países. También lo serán los invasores. Que no les quepa la menor duda de esto.

Con el mismo desparpajo con que insulta y ofende gobernantes y pueblos de otros países, insulta y arroja como papel de su sanitario el saber científico, mientras la ciencia no cumpla el borreguil papel de cortesana a su servicio. Él solo entiende y quiere que todo el mundo le obedezca. No quiere saber nada del más mínimo análisis de la realidad en que se encuentra su imperio en el momento actual y solo responde y actúa con la idea fija que aprendió de las décadas de los años 1.960 a 2.010, período durante el cual asumió el papel de principal cabecilla del mundo capitalista de Occidente, de policía del mundo que podía actuar como quisiera y le diera la gana en todo el mundo; es decir, como la superpotencia imperialista con su dominio “unipolar”, como lo denominaban hasta hace poco tiempo. Ahora no puede hacer eso; ahora hay otras potencias imperialistas que pisan fuerte en el escenario de la disputa global por áreas de influencia, mercados, fuerza de trabajo y zonas estratégicas en las perspectivas de los mercados del futuro y de tipo militar, entre ellas, lo que siempre ha considerado como “su Patio trasero”, y por ello, la urgencia, la premura en recomponerlo principalmente con sus secuaces de la extrema derecha.

4)    Detrás de la disputa imperialista global actual está el control de los minerales estratégicos para la alta tecnología digital y para la exploración espacial, como ayer lo estuvo el oro y luego el petróleo. Quien controle los yacimientos de estos minerales y su explotación, puede controlar esa tecnología, su uso y los mercados o, al menos tendrá posibilidades de competir con los rivales. Latinoamérica alberga muchos recursos de estos. Además, es suficientemente conocido que, en el Guaviare y Vichada, en los límites con Venezuela y por supuesto allá, hay abundante mineral Coltán, indispensable hoy para esa tecnología, del cual se han apoderado algunos de los grupos armados que existen en Colombia, estableciendo redes de comercio por ese país. Por eso, la urgencia y premura por “combatir y perseguir narcotraficantes”; que ya no lo harán solo hundiendo lanchas en aguas internacionales del Caribe, Océanos Atlántico y Pacífico. Así fue anunciado el 26 de octubre de 2.025. Realizarán intervenciones terrestres en Colombia y Venezuela. Y será precisamente en esa región. Esta ya comenzó con los preparativos previos: enlodar y ensuciar a Petro, justificación necesaria para poner argumentos en boca y micrófonos de la extrema derecha y todo ese espectro que es el que necesitan fortalecer para garantizar el control político en todos los terrenos.

Si el propósito fuera realmente combatir y acabar con el narcotráfico, como lo han predicado desde las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX, ya deberían, desde hace años atrás, haber declarado el consumo de narcóticos como problema de salud pública. Es la sociedad norteamericana con todos sus desajustes, conflictos y decadencias, la que ha creado la necesidad sicosocial y psicoafectiva que generan el consumo. Y es esa misma sociedad la que debe resolver el problema de los consumidores. Solución que nunca llegará simplemente persiguiendo narcotraficantes. Y además, exigiéndole a nuestros campesinos cultivadores que resuelvan su problema. Se ha hablado mucho de que “esa ha sido, es y seguirá siendo una política fracasada”. Desde nuestro punto de vista, esta no ha “sido, ni es ni seguirá siendo una política fracasada” por la elemental razón de que ellos nunca tuvieron el propósito verdadero y real de combatir y acabar con el narcotráfico, sino perseguirlo para poder sostenerlo y mantenerlo, porque está más que comprobado y claro que esa actividad, les ha proporcionado inmensos beneficios, no solo económicos, sino primordialmente políticos.

Es por eso que hicieron la sencilla operación de invertir el problema, es decir, “ponerlo cabeza abajo” y de paso invertirle la cabeza, la mente, a mucha gente en todo el mundo, especialmente en el mundo de la política y las relaciones oficiales de las sociedades. Es de una elemental lógica en las relaciones mercantiles existentes en la sociedad capitalista en que vivimos, que mientras haya consumo y demanda de una mercancía, cualesquiera que ella sea, habrá quienes la produzcan y ofrezcan, es decir, habrá oferta. Si no hay consumo y demanda, nadie, absolutamente nadie, ni curas ni evangélicos, fabricarán productos simplemente para verlos o para prenderles velas y venerarlos. Los estupefacientes se fabrican porque hay consumo y demanda. Y esos consumidores y esa demanda están, en su gran mayoría, allá, en EE. UU. Y es este el problema que sus principales beneficiarios nunca hay tenido el propósito de resolver porque los réditos que les ha dejado y les sigue dejando, son muchos; hasta para justificar intervenciones directas, como en este caso, les sirve.

Para los revolucionarios, demócratas y todos quienes estamos comprometidos con la defensa de nuestros pueblos, nuestros derechos y nuestra dignidad nacional, debemos tener suficientemente claro que Venezuela no es solo Maduro y Diosdado Cabello, como tampoco Colombia es solo Petro, o solo narcotráfico, a lo cual groseramente se le trata de vincular. En Venezuela existe una fuerza revolucionaria independiente que no está al lado de una u otra potencia imperialista de las que se disputan el dominio mundial ahora; que está luchando en defensa de su pueblo, se fortalece, fortalecerá y cada día más ganará el apoyo mayoritario de su pueblo y hará de Venezuela un pueblo verdaderamente independiente, libre y soberano. En Colombia, aunque la situación, por ahora, es aún más difícil, estamos absolutamente convencidos que no todos o la mayoría, doblaremos la rodilla ni bajaremos la cabeza ante el emperador siguiendo la miserable genuflexión de la extrema derecha y los pusilánimes, que también los hay. Por el contrario, la lista de deudas por cobrar es larga. Y aún sin cobrarlas, tenemos enormes potencialidades, posibilidades y capacidades para construir una nación grande, próspera, independiente y soberana. Los revolucionarios, demócratas y luchadores sociales no nos llenaremos de pánico ante la intervención imperialista gringa, en este caso. Lucharemos y defenderemos nuestro país.

Así lo ha demostrado nuestro pueblo en múltiples ocasiones. El Movimiento de Los Comuneros que surgió en España en 1.522, cuando aún no había terminado la conquista española, se repitió en lo que hoy son los Departamentos de Santander y Norte de Santander en l.781. Y a pesar de haber sido derrotado y descuartizado su máximo dirigente José Antonio Galán, volvió a resurgir en la denominada “Campaña Admirable” que realizara Bolívar sobre Cartagena, convirtiéndose en la principal base combatiente del Ejército patriota. Así lo demuestran las innumerables guerras civiles del siglo XIX en las que los sectores más conscientes de nuestro pueblo lucharon sin desmayo por hacer de este país algo diferente a lo que ha sido bajo el mando de las mismas derechas extremas de la mano con las potencias imperialistas de la época y de la Iglesia Católica. Y así lo demuestran todos los acontecimientos sociales y políticos del siglo XX. Y hoy, frente a amenazas mucho mayores, nuestro pueblo no se doblegará. Nuestros pueblos de Sur y Centroamérica no se doblegarán. Haga lo que haga el emperador romano que puede ser un Trajano o un Bruto, o ambos a la vez, no podrá recomponer el dominio mundial unipolar que tuvo en años pasados. La correlación de fuerzas que existe hoy a nivel global, no le permite hacer eso. Mas posibilidades hay de que esté cavando su propia tumba.

 

EL FARO SOCIAL

Popayán, octubre 30 de 2.025   

 

 

  

 

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