viernes, 20 de enero de 2023

 

SEGUIMOS CON EL MISMO SONSONETE DESGASTADO QUE LO SUCEDIDO EN ROSAS ES “UNA TRAGEDIA ANUNCIADA”, ¿O NOS ATREVEMOS A LEVANTARNOS CONTRA LA MALDITA POLITIQUERIA QUE ES LA VERDADERA RESPONSABLE DE ESTE Y TANTOS DESASTRES MAS?

 

Terrible. Sencillamente la tragedia llevada hasta el horror. Esto es lo que nos sucede en nuestras queridas y amadas tierras del Cauca. El narcotráfico y la violencia de los grupos armados a él asociados, se pasean por los cuatro costados “como Pedro por su casa”; las condiciones de pobreza crónica en que se debate la inmensa mayoría de la población del Depto. son ya insoportables; la desarticulación, desbertebramiento y desintegración del Cauca en zonas prácticamente sin conexión de unas con otras, sigue agravándose; los mal llamados conflictos interétnicos, que más que reales, han sido creados y promovidos por determinados sectores reaccionarios empotrados en organizaciones indígenas para justificar sus posiciones racistas y expansionistas, aprovechando la anarquía reinante y la situación de debilidad política e institucional de unos actores de la politiquería tradicional y alternativa en ruina porque no pudieron ni ofrecer y darle salida a los problemas más sentidos, ya cruzó la línea roja hasta donde se les puede considerar  conflicto político y se ha convertido en una fuerza y posición ideológica que amenaza con hacer estallar las ruinas en que nos encontramos; la deprimente situación en que se debate la frágil economía caucana por el impacto de todas esas adversidades y gravada por la incidencia de la pandemia, de los bloqueos de la panamericana por grupos infiltrados en las justas protestas sociales de 2.019, 2.021 y de la guerra en Ucrania, continúa ese fatigoso curso, sin ninguna perspectiva de solución a corto o, siquiera a mediano plazos.

Y como si todo lo anterior fuera poco, a estas tragedias ha venido a sumarse el deslizamiento de grandes masas de capas terrestres superficiales en el Municipio de Rosas, destruyendo y bloqueando completamente la vía panamericana, y con ello, la comunicación terrestre del Sur Occidente del país y gran parte del centro con Ecuador.

Que este evento esté o no asociado directa o indirectamente a la falla geológica que cruza el Depto. por ese corredor, no es, en este momento, el problema central a discutir y no podemos enredarnos en esa discusión, a pesar de la importancia que reviste; ese es un asunto que se tiene que despejar desde el punto de vista técnico y científico. Lo que el movimiento económico de la región y las comunidades necesitan con urgencia, es que se habiliten cuanto antes, las vías alternas de comunicación terrestre que, como es obvio, han permanecido y permanecen en estado lamentable. Otra cosa muy distinta es la evaluación crítica de las responsabilidades políticas de quienes han estado al mando de las instituciones oficiales y de las decisiones gubernamentales locales, regionales y nacionales y la manía de utilizar las palabrejas “falla geológica” por parte de esos mismos actores, o bien para justificar que cuanto derrumbe se presenta en el país, es ocasionado por “la falla geológica”, o bien para ocultar la responsabilidad de los mismos, como lo hicieron en el vecino Municipio de La Sierra. Por eso, no basta con ir a solidarizarse con los damnificados en los albergues y promover la recolección de alimentos y otros elementos que ellos necesitan. Con toda la importancia que estas formas de solidaridad revisten, es necesario hacer conciencia que, ante muchos de estos desastres, que ya se sabía que podían suceder, no se tuvieron en cuenta las recomendaciones y soluciones formuladas, por la simple y llana irresponsabilidad de la politiquería con que se ha gobernado el país y en especial, el Cauca, amén de la ausencia de mecanismos efectivos de control ciudadano y de la pasividad general que ha reinado, cuando se trata de resolver problemas que van más allá de los beneficios grupales, sectoriales y clientelares.

Es sabido hasta la saciedad en el Cauca que, hace 44 años, fueron entregados al Gobierno nacional de entonces, los diseños  para la construcción de la variante, por parte de la firma Pablo Emilio Bravo, de reconocida trayectoria e idoneidad profesional en esta especialidad del diseño de vías, y mucho antes existía la conciencia de que no había más alternativa que desviarse al llegar a la población de Timbío hacia el lado de El Tambo, bajar al corregimiento de Quilcasé (El Tambo), para conectarse nuevamente con la panamericana después de la población de El Bordo, porque el tramo desde el corregimiento de Párraga (Rosas) hasta el corregimiento de El Ensenillo (Timbío), continuamente presentó daños en la banca, algunos pequeños hundimientos y deslizamientos. Fueron ingentes los recursos que demandaron los arreglos de la vía en ese tramo para mantenerla en condiciones de transpirabilidad. Con la introducción de los tractocamiones, el problema se agravó, precisamente por la inestabilidad de los terrenos asociada a la falla, lo cual convenció a los ingenieros civiles de que no había alternativa distinta a la de salvar ese tramo con la variante que propusieron en el momento.  

Y aún más. No solo en el Cauca, sino en el país y hasta en el exterior, es conocido hasta la saciedad, la vulnerabilidad de esta como la única vía de comunicación terrestre del Sur Occidente y con Ecuador, por los continuos taponamientos, en algunos casos, por organizaciones campesinas, pero principalmente por parte de algunos sectores de una de las organizaciones indígenas que aquí existen, con todos los traumatismos que esto ha causado a la precaria economía caucana. Sin embargo, hasta hoy no ha sido posible que se aboque en serio la construcción de esa variante, y menos la búsqueda y realización de la integración vial del Depto. que ayudaría a romper esa dependencia convertida ya en negocio para unos y fatalidad para toda la región y para la inmensa mayoría de la población.

Además de las pérdidas en animales y cultivos en las parcelas de las familias afectadas, el tiempo en que tendrán que permanecer cesantes, los traumatismos sicológicos y morales ocasionados a estas familias, los costos de la reubicación de las mismas, ¿a cuantos miles de millones ascenderán las pérdidas por la interrupción del transporte, en especial, el de carga pesada, la adecuación de algunas vías alternas que debe hacerse cuanto antes?, ¿cuánto tiempo se extenderá, no la rehabilitación de la vía por ese sitio porque eso ya es imposible, sino la construcción de la variante?, y ¿cuánto será el costo de la misma? ¿Todo esto se pudo haber prevenido y evitado? ¡¡¡Claro que sí!!! La prevención ya estaba formula, puesto que se sabía que la única solución era hacer la variante. Pero ésta fue engavetada y en vez de evitar la tragedia, llegó lo que ya conocemos.

Ahora, después de este desastre, ¿cómo y de qué manera pretenden justificarse la caterva de parlamentarios caucanos con sus asesores, tanto de los tradicionales como alternativos y hasta de los de “izquierda” que han desfilado por la pantalla de los cajeros de los Bancos, recibiendo los voluminosos fajos de billetes? ¿Cómo y de qué manera intentarán justificarse la chorrera de altos funcionarios del Estado como Ministros de Transporte, de Comercio, de Agricultura y otras Instituciones gubernamentales que tienen que ver más directamente con la prevención de lo que allí ha ocurrido? ¿Cómo y de qué manera pretenderán justificarse Gobernadores y Alcaldes del Sur Occidente colombiano, algunos de los cuales continuaron en la caterva de parlamentarios y otros andan haciendo cola para ir a ella, cuando no hicieron más que dedicarse a la baja tarea de alimentar las pequeñas clientelas con el propósito de escalar a más altos cargos, sin importarles para nada los tantos y tan graves problemas que, de manera recurrente, han afectado al Cauca?  

Lo que ha sucedido en Rosas no es tanto el efecto causado por la falla geológica o consecuencia de la ola invernal intensificada por el cambio climático que ha contribuido a desestabilizar aún más las capas terrestres superficiales. Lo que ha sucedido, con todas las consecuencias que de ello se derivan, es el producto, el resultado de la irresponsabilidad y los estragos causados por esa plaga endémica de la politiquería, pero de esa politiquería miserable, mezquina y paupérrima, porque todo el país ha estado plagado de lo mismo, pero en otras regiones han sabido sacarle provecho, no solo como grupos y familias, sino de una manera más social y colectiva.

Desde el momento en que se conoció la propuesta de la variante, los politiqueros principalmente de El Bordo, Rosas y Timbío, pusieron el grito en el cielo, diciendo que se los iba a dejar aislados e iniciaron las “gestiones” ante los gamonales de Popayán, y con éstos, ante “los jefes naturales” de los partidos tradicionales en Bogotá, para oponerse a la solución planteada, todo esto contando desde luego, con el silencio, complicidad, tolerancia y pasividad de los demás sectores sociales y políticos del Cauca, porque aquí no ha existido ni existe, aún hoy, conciencia colectiva de región, sino de grupos y familias, al estilo de las épocas doradas del feudalismo.  

Alguien decía que toda gran crisis o, aunque sea un rompimiento brusco de la normalidad (decimos nosotros), obliga a que salga a la superficie todo lo ruin y mezquino que se oculta tras los floridos discursos, la charlatanería y palabrería huera, sean estos del carácter y la tonalidad que sean, o a que brote el espíritu humanitario, solidario, de ayuda y colaboración a quienes padecen las inclemencias de los desastres naturales o sociales. Ahora, quienes han tenido que ver con estos hechos desde esa maldita politiquería, se esconden, huyen o agazapados guardan silencio. Otros que pretenden copar los espacios que han dejado la politiquería tradicional y alternativa, saltan al ruedo haciendo actividades que rayan ya en lo puramente delincuencial. Nos referimos en este caso, a lo que hicieron cabildos indígenas yanaconas de La Sierra (C), asociados al Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), que salieron a poner y cobrar peajes por la variante Rosas-La Sierra-Piedrasentada, en un momento tan crítico como este; actitud que contrasta totalmente con la asumida por los campesinos en estos trayectos, los cuales han expresado su solidaridad con los viajeros afectados por el derrumbe.

Y para colmo de los colmos, el Ministro de Transporte acaba de denunciar que estos sectores indígenas se oponen a la construcción de la variante que tanto tiempo ha sido encaletada y aplazada por la acción de la politiquería. Esto ya es sencillamente inaceptable e intolerable. Simple y llanamente el 97.5% de la población colombiana que somos los mestizos, blancos y negros, tenemos que doblegar el espinazo y someternos sin chistar nada a lo que le dé la gana hacer a cualquiera de estos grupos, parapetados en “el Derecho Mayor”, la “Ley de Origen” y “los Derechos ancestrales”.  Y decimos esto de manera explícita y con toda la fuerza, la convicción y la autoridad que nos concede el haber sido actores de “primera línea” (como se dice ahora), en el movimiento indígena desde la década de los años 70 del siglo XX y el seguir acompañando hasta hoy, a algunas comunidades en su lucha por su reconstrucción económica, social y cultural, claro está, que con otra política completamente distinta a esa.

Y para que quede aún más explícito, desde aquí, le expresamos nuestro reconocimiento a la Senadora Aida Quilcué por su gesto al ir hasta los albergues de los damnificados a expresarles su solidaridad, no exento de clientelismo electoral tal vez, pero al fin y al cabo un gesto que merece la atención, y eso marca diferencia. Jamás se nos ha ocurrido culpar a las comunidades indígenas de estos comportamientos reprobables. Para nosotros está fuera de toda duda que en el CRIC se mueven diferentes grupos y fuerzas con intereses distintos, pero que algunos de estos, han venido adoptando posiciones ideológicas, políticas y prácticas etnocentristas, reaccionarias, revanchistas y racistas, sumamente peligrosas en este momento de tanta debilidad del Movimiento Político Revolucionario y del movimiento social y popular en general.

Siempre hemos sostenido y dicho con claridad que esos desmanes son responsabilidad política y penal de algunas personas, grupos y sectores asociados la CRIC. Penal porque el desalojo violento mediante la fuerza a una comunidad misak en Caldono e incendiarles una escuela, es un delito, aquí y en la cochinchina (como reza el proverbio popular), y ante lo cual, la justicia depravada que tenemos no hizo nada. Pero no es ese el único hecho delincuencial que han cometido. Ya es larga la lista de desmanes, atropellos y delitos que vienen cometiendo estos grupos y personas, con la complicidad y pasividad de la gran mayoría de sectores populares del pueblo colombiano, porque supuestamente son “hermanos luchadores”.

A quienes han sostenido que estos son “hermanos luchadores”, que el CRIC es “una organización hermana”, que las demás organizaciones indígenas “son electoreras y politiqueras”, como si el CRIC no hubiera hecho politiquería y electorerismo de la peor especie, y a quienes se inventaron el cuento, según el cual, había que adoptar “una posición neutral frente al CRIC” en el momento más álgido en que estaban cometiendo delitos contra un grupo de comuneros misak en Caldono, les preguntamos ahora: ¿De qué les ha servido a ustedes mismos la bonachona y bondadosa actitud política de considerarlos “hermanos luchadores” y la de reclamar “neutralidad” con ese tipo de sectores y sus actuaciones? Por supuesto que, al mismo movimiento indígena, a los campesinos, a los docentes que vienen siendo atropellados y muchos otros sectores que han sido y siguen siendo víctimas de estas conductas, lo que han recibido son enormes perjuicios, decepciones, muertos, heridos y cicatrices físicas, sicológicas y políticas muy difíciles de sanar. A ese tipo de revanchismos y comportamientos racistas agresivos, no queda más remedio que enfrentarlos, organizando la lucha política en todos los sectores sociales del pueblo colombiano, estén directamente afectados o no.

Con respecto al desastre en Rosas planteamos:

1)    Es indispensable y urgente concentrarse en este momento, no solo en habilitar las vías alternas para resolver, aunque sea parcialmente, el problema del transporte terrestre, sino principalmente, acometer el mejoramiento de las mismas, en especial las de Piedrasentada- Los Uvos- Santa Bárbara- Altamira- La Sierra; la de La Depresión- La Sierra, y la de Piedrasentada- Quilcacé- El Tambo, puesto que la construcción de la variante demorará un buen tiempo.

2)    Es superurgente poner a funcionar los buques de la armada nacional para aliviar, por lo menos, el abastecimiento de combustible entre Buenaventura-Tumaco-Pasto. En este caso en particular, imaginémonos todo lo que serviría la comunicación vial terrestre Guapi-Popayán. E imaginémonos todo lo que serviría la comunicación vial terrestre entre San Pablo (Nariño)-Florencia (Cauca)-San Lorenzo (Bolívar)-Bolívar-Almaguer-La Vega; la vía Popayán-Santa Rosa-Piamonte-Mocoa (Putumayo).

3)    Es absolutamente necesario el control por parte del Gobierno nacional, del transporte aéreo Bogotá-Pasto, Cali-Popayán-Pasto, a sabiendas de los abusos que estaban cometiendo las aerolíneas en el cobro de tiquetes.

4)    Y definitivamente hay que acometer cuanto antes, la construcción de la variante. Pero aquí queremos llamar la atención. Hay que definir con claridad y de acuerdo a la situación de emergencia, si se acomete como construcción de la doble calzada, o de una sola, mientras se sale de la emergencia. Luego, con más calma, se definirá si la doble calzada puede ser construida por ese mismo corredor.

5)    Consideramos de suma importancia la solidaridad social y la atención oficial que se está haciendo a las familias damnificadas. Sin embargo, su permanencia en los albergues no puede prolongarse mucho tiempo. Por ello, es necesario que el Gobierno nacional y las entidades oficiales que tienen que ver con el asunto, agilicen al máximo, la reubicación de las mismas, en las mejores condiciones posibles para que puedan recuperarse y emprender su nueva vida.

6)    Creemos que es necesaria la declaratoria de Emergencia Económica, Ecológica y Ambiental, herramienta jurídica y política que permite la apropiación rápida de presupuestos y recursos para agilizar los trámites y acciones gubernamentales de atención a la situación que, ya de por sí, es muy delicada y puede agravarse aún más.

Por último, nos preguntamos nosotros y le extendemos la pregunta a la inmensa mayoría de caucanos: ¿Cuantos desastres más de estos necesitaremos para que nos atrevamos a sacudirnos y deshacernos de la mugre y de los escombros de la politiquería y de los abusos de cuanto granuja se le ocurre pisotearnos?     

        

     Marino Ausecha Cerón

     Especial para El Faro Social

     Popayán, enero 20 de 2.023

Nota.  Cuando ya habíamos terminado la redacción del presente escrito, recibimos, vía redes, un audio de un periodista de BLU Radio, en el que se hace una severa denuncia sobre el mismo tema de los estragos de la politiquería en el Cauca con respecto a lo sucedido en Rosas y la construcción de la variante. Lo planteado allí, es mucho más contundente que lo que estamos expresando nosotros. Solo que el periodista se queda en el asunto específico de la variante. En cambio, nosotros que miramos las cosas desde dentro, tenemos que tratar de abarcar toda la compleja situación y las diferentes fuerzas que se mueven.

domingo, 25 de diciembre de 2022

PROPUESTA CULTURAL PARA CONTRIBUIR EN LOS PROCESOS DE DEMOCRATIZACIÓN DEL PAIS Y DEL CAUCA EN PARTICULAR.

Estimados compañeros y amigos de EL FARO SOCIAL. Como pueden apreciar, el documento que adjuntamos aquí para su publicación, está elaborado desde sept. 15/2.022, pero la propuesta cultural de la que se habla en él, ha tenido un largo proceso de maduración, el cual viene de mucho antes. En estos últimos meses, hemos intentado poner en práctica dicha propuesta y hemos avanzado, es cierto; sin embargo, aún nos falta mucho camino por recorrer, tanto en los mecanismos organizativos e institucionales que nos permitan su ejecución, como también en el debate, la discusión, análisis y desarrollo del conocimiento en un campo tan amplio, complejo y sensible como es la creación artística y cultural y su papel en la vida social y política de los pueblos. Con la relativa comprensión de su magnitud, creemos que podemos avanzar en su realización porque estamos convencidos que, en las circunstancias en que nos encontramos, particularmente en el Cauca y en general en todo el país, la cultura puede ser el bálsamo que ayude a cicatrizar muchas heridas en nuestro cuerpo social y jugar un papel trascendental en los procesos de Reconstrucción económica, política, social y cultural del Cauca y Colombia, siempre y cuando se mantenga fiel a la creación auténtica de nuestros pueblos, les ayude a ellos a liberarse de todo lo nocivo que los perjudica y cree unas más sólidas y diáfanas relaciones de comunicación, entendimiento mutuo y solución de sus múltiples contradicciones, conflictos y desacuerdos. 

 

EL CAUCA NECESITA EL FRESCO “DIVINO” DE LOS VIENTOS DE DEMOCRATIZACIÓN DEL PAIS, PERO MAS QUE ESO, NECESITA RECORRER NUEVOS CAMINOS DE RECONSTRUCCION CULTURAL, SOCIAL Y ECONOMICA.

 

Con toda la importancia y significación histórica que tuvieron las luchas campesinas, democráticas y del Movimiento Indígena liderado por Manuel Quintín Lame y José Gonzalo Sánchez en los años 20. 30 y 40 del siglo XX en Colombia y  el Cauca, el poder y la fuerza de los terratenientes caucanos siguió siendo muy superior, puesto que contaban con el apoyo, no solo de los demás integrantes de su clase, sino de la Iglesia Católica, de todos los sectores políticos más reaccionarios presentes en los Gobiernos nacionales, con lo cual podían seguir sosteniendo el dominio sobre amplias extensiones de tierra o haciendas de las que se habían apropiado dentro de los resguardos, de manera especial,  en los Municipios de Puracé, Totoró, Silvia, Caldono, y al amparo de la derrota de la propuesta de Reforma Agraria planteada por López Pumarejo y de la violencia desatada por la reacción terrateniente y la oligarquía en los años 40 y 50, igualmente continuaron apoderándose de tierras de los resguardos en los Municipios de Jambaló,Toribío, Santander de Quilichao y Caloto.

Mientras tanto, muchas comunidades campesinas, indígenas y negras se fueron asentando a lado y lado y a lo largo de los afluentes del rio Cauca, desde muy cerca de sus nacimientos hasta su entrada al Valle del Cauca, que aún en esa época, era utilizado para la navegación. En particular, en toda la zona del Norte del Cauca y Noroccidental, el desarrollo económico estaba sustentado en una producción agrícola muy variada con cultivos de caña panelera, plátano, maíz, fríjol, café, frutales y el fique, producción ésta que abastecía los mercados locales, a Cali y otras poblaciones. De manera muy significativa existió la producción de cacao en los Municipios de Puerto Tejada y Padilla, destacándose por su calidad y volumen a nivel nacional y mundial. A esta importante y variada producción agrícola, hay que agregar el papel jugado por la vía férrea entre Popayán y Cali que se sostuvo hasta los años 50 y, por último, en los años 60, solo llegó hasta Suarez, medio de transporte que facilitaba el movimiento de pasajeros y de productos agropecuarios entre estas dos capitales y un amplio conjunto de cabeceras municipales, corregimientos y verdes, a lo largo de la red vial.

A esta diversidad productiva correspondía una gran diversidad cultural, comenzado por su riqueza gastronómica en panes, dulces, la multiplicidad de formas y maneras de preparar platos, la pesca deportiva en ríos y madreviejas, el juego y campeonatos de esgrima, organización y presentación de bandas de música de viento, chirimías, conjuntos de cuerdas, fabricación de instrumentos musicales, carnavales de blancos y negros, fiestas de adoraciones y de reyes magos, como las más representativas. 

Esta importantísima modalidad de desarrollo agropecuario que, al menos temporalmente permitió la consolidación de una economía campesina fuerte y tuvo sus expresiones en amplias fuerzas democráticas en las luchas agrarias en los años 30 y 40, de manera abrupta y acelerada, va a cambiar en los años 60, con la arrolladora invasión en toda la zona plana del Norte del Cauca de los cultivos de caña de azúcar, la cual trajo como resultado, una gran concentración de la propiedad territorial en manos de agroindustriales descendientes de familias tradicionales mediante el despojo y desalojo de sus parcelas, principalmente a la población negra del sector, la instalación de nuevos ingenios azucareros y/o la ampliación de otros, y de otros cultivos como el arroz, sorgo, soja, etc., hechos que atrajeron mano de obra principalmente del Sur del Cauca, Norte de Nariño  y la costa pacífica; la producción intensiva  en las laderas y montañas vecinas, y el cultivo del fique para la obtención de fibra para la fabricación empaques, responsables en buena medida del deterioro de la fertilidad natural de los suelos y la pauperización de los productores del campo. A estos procesos violentos vino a sumarse la irrupción en todo el Suroccidente del país, la siembra, procesamiento y tráfico de cultivos de uso ilícito a fines delos años 60, y más adelante, de la instalación de muchos cristalizaderos de pasta del alcaloide en el Norte del Cauca y la minería ilegal, financiada con los dineros provenientes de esas actividades.

Todos estos fenómenos trajeron nuevos conflictos que vinieron a sumarse a los que habían sido heredados y que no habían sido resueltos. Vinieron nuevas formas de despojo, desalojo y desplazamiento de las comunidades campesinas, nuevas formas de violencia y, por consiguiente, la destrucción de los tejidos sociales, el empeoramiento de las fracturas sociales, la desarticulación y desintegración del Cauca y su progresiva integración hacia otras entidades territoriales, como lo veremos en adelante. 

Ya desde la década de los años 70 del siglo XX, aparecieron en el Diario EL ESPECTADOR, una serie de artículos en los cuales se daba cuenta del proceso de desintegración económica, política y social del Departamento del Cauca y del aislamiento de sus diferentes zonas geográficas; de su desarticulación como unidad político-administrativa y territorial del país, y al mismo tiempo, de su integración progresiva hacia otras regiones y entidades territoriales vecinas. Allí se exponía de manera muy certera, como el Norte del Cauca, con la invasión de los cultivos de caña de azúcar, se iba integrando económica y socialmente al Valle del Cauca; la Costa pacífica que formalmente ha hecho parte del Cauca, se iba integrando también al Valle del Cauca, vía Buenaventura; el Oriente (Inzá y Benalcázar) hacia el Huila; y el Sur hacia Nariño.

Con toda la importancia que revestía, ya desde esa época, ese campanazo de alerta, nadie le prestó atención. Ni la clase dirigente local, ni la academia y demás intelectuales, ni organizaciones de izquierda y revolucionarias que ya existían; y, por el contrario, algunas de ellas, lo que han hecho es ayudar a que esa deprimente realidad se siga ahondando.

Sin reclamar méritos ni reconocimientos, sí debo decir que, en 1.983, inmediatamente después del terremoto del 31 de marzo, cuando se estiló tanta palabrería sobre el movimiento telúrico geofísico, se acuño el aforismo del “terremoto social” que sería peor que el otro, y se cacareó tanto sobre “la reconstrucción de Popayán”, elaboré un artículo que fuera publicado por directivos del sindicato de docentes del Cauca, expresando de manera clara y enfática, que no era solo Popayán la que necesitaba ser reconstruida, si no todo el Cauca. Retomando el proceso de desintegración y desarticulación del Cauca ya expuesto antes, pero analizándolo desde dentro, forzoso era identificar cuáles y dónde estaban las causas económicas, políticas y sociales que habían conducido a esa situación, y quiénes eran los principales responsables de la misma. Valga la pena recordar que, especialmente un sector político de la clase dirigente caucana, hizo todo lo que estuvo a su alcance para encaletar, secuestrar y aprovechar en su exclusivo beneficio, los Actos Legislativos y las decisiones del Gobierno central para apoyar la reconstrucción del llamado Centro Histórico de Popayán. Maniobra que no pudieron consumar gracias a que un grupo de líderes sociales, entre ellos nuestro entrañable amigo, compañero y solidario Alonso Muñoz Sánchez, logramos destapárselas y extender los beneficios (Ley de Alivio y otros), a todos los damnificados por el terremoto.

En los años 90 del siglo pasado volví a editar y publicar el documento de la desintegración y desarticulación del Cauca, después de 10 años más o menos del lanzamiento de un gordo y enjundioso PLAN DE DESARROLLO DEL CAUCA, presentado al Gobierno Nacional por el Señor José Arquímedes de Angulo, a cargo en el momento, de la CORPORACIÓN PARA LA RECONSTRUCCIÓN Y EL DESARROLLO DEL DEPARTAMENTO DEL CAUCA (C. R. C.), en el cual, en carta de fecha 11 de marzo de 1.984 dirigida al Señor Presidente del República de Colombia, Dr. Belisario Betancourt C. dice:

“Señor Presidente:

La Corporación para la Reconstrucción y el Desarrollo del Cauca (C. R. C.) presenta a usted y por su digno conducto, a todos los estamentos políticos, técnicos y administrativos del Departamento y del país, la versión definitiva del Plan que le fue confiado por mandato expreso de la Ley 11 de octubre de 1.983. Es este el primer Plan que sobre el Cauca se elabora en toda la historia del Departamento. A pesar del corto plazo de 180 días para su formulación, creemos haberlo concebido y realizado para responder a una necesidad sentida del pueblo caucano que, de tiempo atrás, deseaba despejar sus horizontes a fin de alcanzar unas mejores condiciones de vida y seguir aportando su contribución al desarrollo económico del país, como antes lo hiciera al forjar gran parte de la historia política y democrática de la Nación”.

El desfile de datos, cifras estadísticas, buenas intenciones y propósitos fue largo, aunque como siempre, de muy escasos resultados porque en la clase dirigente caucana, no había en el momento, como no la hubo antes ni la ha habido después, voluntad política para emprender otros caminos que condujeran al crecimiento y desarrollo de las fuerzas productivas del Departamento, sino para medrar, vivir y languidecer lentamente al abrigo de la renta del suelo y de la burocracia estatal.  Y si bien fue cierto que, con la ayuda del Gobierno Nacional, de la solidaridad internacional y nacional y con la lucha y el esfuerzo de las comunidades de Popayán, se reconstruyó la ciudad, en particular, de la parte institucional, el progreso y desarrollo para Cauca siguieron desdeñosamente sonrientes desde lejos, sin la tan esperada disposición a ir en auxilio de los rezagados a la cola de la competencia. Con mayor razón, aquello de que el Plan había sido, en tiempo record, concebido y realizado “para responder a una necesidad sentida del pueblo caucano que, de tiempo atrás, deseaba despejar sus horizontes a fin de alcanzar unas mejores condiciones de vida y seguir aportando su contribución al desarrollo económico del país, como antes lo hiciera al forjar gran parte de la historia política y democrática de la Nación”, no podía quedar en el momento, y de acuerdo a la mirada retrospectiva actual, más que en un lánguido ditirambo a ese crecimiento y prosperidad capitalista burlona desde la distancia y a la nostalgia de lo que fuera “el Estado soberano del Cauca”, “el Gran Cauca”, ese “Cauca de los próceres” y de los “constructores de la Patria” en, y después de las Guerras de Independencia.

Ese “Gran Cauca” fue, y solo pudo ser, en cuanto heredó no solo física, sino económica e institucionalmente, el legado de las Encomiendas coloniales y que a partir de la Independencia cambió sí, pero no más que el nombre de Encomienda por el de Hacienda, ya con título de propiedad. Haciendas en las cuales sus poseedores, herederos de los encomenderos coloniales acreditados con falsos títulos de nobleza y con títulos de concesión dados por la Corona española, y después de la Independencia ya con títulos de propiedad, continuaron sometiendo a los indígenas a las mismas relaciones de servidumbre y al pago de terraje, con mayor razón en el Cauca, donde estas condiciones permanecieron inalterables hasta la década de los años 70 del siglo XX, y los negros continuaron siendo esclavos hasta más de la mitad del siglo XIX. ¿A qué “historia política y democrática de la Nación” … que “antes ayudara a forjar el pueblo caucano”, será que se refiere el Señor José A. de Angulo, cuando ellos tenían excluidos de toda decisión política a los blancos y mestizos pobres y con mayor razón a los indígenas y a los negros, quienes no tenían otra función que cumplir, sino trabajar para sobrevivir en condiciones misérrimas y pagar terraje unos, para trabajar sometidos a esclavitud los otros, y ser reclutados por igual en las mismas haciendas para llevarlos de carne de cañón a sus tantas guerras civiles?

Lo que sí es verdaderamente asombroso y admirable, es que esas comunidades indígenas sobrevivientes a la conquista y el coloniaje, lograran conservar muchos de sus fundamentos culturales en las condiciones a que fueron sometidas. Que esos fundamentos culturales sigan vivos y que puedan ser no solo conservados, sino, y esto es lo más importante, que puedan ser, en una buena medida, recuperados, reconstruidos y desarrollados. Que los afrocolombianos de hoy, hayan logrado imprimirle al patrimonio cultural colombiano y caucano, muchos de sus rasgos específicos, a pesar del desarraigo, del sometimiento y exclusión racial y cultural a que fueron sometidos.   

Posteriormente, el 6 de junio de 1.994, sobrevino el terremoto de Tierradentro que originó la avalancha del rio Páez con un saldo de 1.100 muertos y alrededor de 500 desaparecidos. Este evento que sacudió al Suroccidente del país, al Cauca y especialmente la zona del Oriente caucano (Municipios de Inzá y Benalcázar), removió estructuras geológicas, causó la avalancha del rio Páez que arrasó con muchas vidas humanas, animales domésticos, viviendas e infraestructura institucional y de comunicaciones, pero no pudo remover la superestructura politiquera del Departamento. De hecho, el mismo sector político tradicional mayoritario en el momento que tratara en l.983 de encaletar y secuestrar para el beneficio de los mismos la legislación y las decisiones del Gobierno central para apoyar la reconstrucción de Popayán, fue el que ahora, en 1.994, promoviera y tramitara la Ley de Páez, confeccionada, no para resolver la postración de la zona afectada y del Cauca, sino para premiar a empresarios vallecaucanos y extranjeros con un Zona Franca en la que pueden eludir el cumplimiento de la normatividad nacional laboral, exonerarlos de impuestos y conferirles toda clase de ventajas.

Igual que en Popayán en 1.983, fue reconstruida la infraestructura institucional, de vías, las viviendas destruidas y surgieron nuevos barrios, ahora en Tierradentro en 1.994, se hizo lo mismo; fue reconstruida la infraestructura institucional, la vivienda, las vías terrestres de comunicación, pero los beneficios gordos los han obtenido los empresarios que se instalaron en el Norte del Cauca, al amparo de la Ley de Páez.

El Cauca continúa como enfermo sin dolientes, moribundo y sin nadie quien le ayude a calmar sus dolores, pero sí asediado por visitantes avaros nacionales y extranjeros que lo aguijonean por todos los costados para ruñirse el patrimonio natural que aún le queda. Continúa cada día más descuartizado, desarticulado y desintegrado, como si la resignación se hubiese apoderado del alma de muchos de sus moradores; otros ya impacientes, esperan recoger algunos despojos, y los más aviesos, frotándose las manos y con maléficas sonrisas a flor de labios, solo esperan la partida de defunción, última barrera que les ha impedido repartirse los recursos que, de hecho, ya vienen usufructuando.

El Cauca hoy se disputa, en lúgubre competencia, el último lugar en la jerarquía creada de acuerdo al desarrollo de sus fuerzas productivas y su aporte al PIB nacional. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, para el año 2.020, con una población de 1.491.937 habitantes, solo aporta al PIB nacional, $18.245 millones, equivalentes al 1.8%. (Fuente: Datos tomados de Wikipedia, de acuerdo al DANE). Si tenemos en cuenta que el Norte del Cuaca, que es la zona donde hay mayor desarrollo industrial y agroindustrial, allí se genera algo más, algo menos del 1.2% de ese 1.8% total; el resto del Departamento solo genera algo más, algo menos del 0.6% de ese aporte al PIB nacional. Y, además, no es toda la zona norte la que genera ese aporte, sino unos Municipios de la misma, que son: Santander, Puerto Tejada, Villa Rica, Padilla, Guachené (nuevo), Caloto, Corinto y Miranda. Es decir que, mucho menos de un quinto (1/5) del territorio, aporta ese algo más, algo menos del 1.2% al PIB nacional.

Lo anterior son apenas pálidos reflejos de la deshonrosa y afrentosa situación que padece el Cauca, y sigue deteriorándose lenta pero progresivamente por los conflictos, heredados unos, agregados recientemente otros, por la proverbial desidia de su clase dirigente y por la decadencia y crisis crónica ya de la actividad intelectual y espiritual de sus gentes. Todo en el cauca ha sido saqueo de recursos, sobre todo naturales y de mano de obra. En la Colonia fue la metrópoli colonial la que saqueó el oro. En la república, los hacendados criollos acumularon riqueza para llevársela a otros lugares del país. La mano de obra no calificada y calificada constituida principalmente por trabajadoras domésticas, trabajadores no calificados y profesionales, ha sido y es confeccionada para que salga a producir riqueza en otras partes. La producción industrial y agroindustrial actual del Norte del Cauca, le genera riquezas, pero a sus propietarios extranjeros, nacionales y vallecaucanos. La producción de agua, una de sus más grandes y valiosas riquezas al día de hoy, es aprovechada por otros en otras regiones. La producción de narcóticos (base de coca y cannabis), llena los bolcillos de dólares, pero a los carteles mexicanos y a los narcos de otras regiones del país. A nosotros solo nos quedan los conflictos, la violencia, los muertos y la pobreza. Ya ni siquiera su población crece al ritmo que debía crecer.

Y para rematar, desde el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), ahora Consejo Nacional Indígena de Colombia, se ha promovido y se está promoviendo el enfrentamiento de indígenas contra los trabajadores de los Ingenios Azucareros del Norte del Cauca que es principalmente población afrocolombiana. Con el propósito de recuperar tierras en manos de esos Ingenios en la parte plana del Norte del Cauca, lo que han propiciado es el enfrentamiento contra los trabajadores, usados como escudos por los propietarios, sin reparar ni reflexionar sobre las implicaciones económicas, políticas y sociales que conllevan y generan tales acciones, además de reclamarle al nuevo Presidente que, en sus propósitos de Reforma Agraria, entregue tierras en ese sector, a comunidades indígenas nasa cercanas, creyendo que eso es cosa muy simple y sencilla, debido al  triunfalismo que se les ha subido a la cabeza con la elección de Gustavo Petro. Y ya lo verdaderamente preocupante, es que, en el Pacto Histórico, se esté acariciando por parte de la Vice-Presidenta Francia Márquez, la propuesta de crear un nuevo Departamento en la Costa Pacífica, uniendo lo que pertenece hoy a Nariño, Cauca y Valle del Cauca, porque el Chocó no creemos que desista de su categoría para unirse a otro. El solo presentar esa propuesta, sería darle un arsenal político a los politiqueros tradicionales y a la ultraderecha para atacar y enredar lo poco que pueda hacer este sector político en sus propuestas de contribuir a solucionar el cúmulo de conflictos existentes, y por lo demás, crearle más complicaciones al Gobierno que ha sido elegido.

Creemos que lo anterior, de continuar por ese camino, es ayudar a agregar y agudizar más conflictos destructivos, en vez de contribuir a resolver los muchos y graves que ya tenemos. Estamos lejos, bien lejos de oponernos a que todas las comunidades, no solo los indígenas, resuelvan los déficits de tierras que aún siguen cargando. El problema es cómo, dónde, y por qué procedimientos hacerlo. Por eso, planteamos que lo que el Cauca necesita con urgente urgencia (perdón por la redundancia), es un proceso de RECONSTRUCCIÓN CULTURAL, ECONÓMICA Y SOCIAL. Necesita ir más allá del simple reconocimiento de las tan manoseadas “multiculturalidad”, “pluriculturalidad” y “diversidad cultural”, avanzando con paso firme y sin pausa, en la construcción de una INTEGRACIÓN CULTURAL positiva, es decir, de una interculturalidad capaz de reflejar lo que cada cual aporta e identifique a todos, sin que eso implique despojarse de lo propio, de lo que cada uno es. Esta interculturalidad debe ser el aporte más importante en el momento para ayudar a resolver los conflictos étnicos, políticos y sociales existentes, para ayudar a crear un ambiente más apropiado a la unión de comunidades, no para separarlas y dividirlas y menos para enfrentarlas.

En esta dirección, en actividades recientes de algunas comunidades indígenas, negras y campesinas, ha surgido la propuesta de “la Creación de los Territorios de Vida, Interétnicos e Interculturales” que nos ha parecido muy importante y que puede ser, si la manejamos con el suficiente cuidado, un camino más apropiado para avanzar, en los terrenos económico, productivo y de organización social, en la propuesta que estamos planteando de la Interculturalidad, válidas no solo para el Cauca, sino para muchas otras regiones del país.              

Por eso, en el terreno propiamente cultural que es lo que más nos interesa en este caso, es de suma importancia recordar que, hasta los primeros años de la década de los 60 del siglo XX, en Popayán, y en cierta medida en el Suroccidente colombiano, se celebraba cada fin de año, las Festividades de Blancos y Negros. Es más, estas festividades tuvieron su origen en las tradiciones culturales de esta región del país, pero con el correr de los años, fueron degradándose por la incidencia negativa de diferentes causas y factores que no han sido hasta ahora, objeto de evaluación, análisis y ponderación debida para extraer las consecuentes conclusiones que ayuden a dar una explicación satisfactoria de lo sucedido. Posteriormente, tales eventos culturales fueron retomados en Nariño y especialmente en Pasto, donde han tenido un importante desarrollo, así sea solo por el lado turístico y de diversión.

La otra actividad cultural de cierta consideración que continúa desarrollándose en Popayán y se sostiene, es la Semana Mayor o Semana Santa; sin embargo, con los procesos de modernización del país, también ha ido perdiendo peso y significación para muchos sectores sociales del Cauca, Popayán y el país, hasta tal punto que fue necesario que le introdujeran la exposición de artesanías para reforzar el interés de turistas y creyentes, y aun así, continúa perdiendo el atractivo religioso que tenía. Por lo demás, ésta ha sido, es y continuará siendo una expresión de la imposición cultural dominante, y hoy, con los cambios operados en la legislación y las prácticas de la libertad de cultos religiosos, con el tránsito de muchos sectores sociales y políticos hacia otras sectas, tendencias ideológicas y grupos que reclaman libertad para ejercer sus cultos, esta imposición religiosa y cultural dominante irá perdiendo más y más fuerza en las comunidades creyentes.

Lo real es que, desde este punto de vista cultural y espiritual, las comunidades caucanas no cuentan con una propuesta diferente construida desde sus propias tradiciones, desde sus vínculos con sus entornos físico-naturales, desde las precarias condiciones de vida en que subsisten y que cada día se deterioran, en vez de mejorar; y, sobre todo, desde las insoslayables potencialidades que subyacen en nuestro Departamento del Cauca. Se ha creído que la multiculturalidad reconocida hoy jurídica y en gran medida socialmente en Colombia, es suficiente para superar las barreras y obstáculos que se interponen en los procesos de integración cultural positiva que ayude a crear y fortalecer una cultura común en donde todos aporten, unos más otros menos, pero que los identifique en un ambiente social más favorable. Esa multiculturalidad o existencia de diferentes culturas, allí está; ha existido, existe y seguirá existiendo, pero no ha sido, no es ni será suficiente para que surja, como si pudiera darse por generación espontánea, una creación cultural común que los identifique a todos, sin que ello implique despojarse cada uno de lo que le es propio.

Por el contrario, el no haber avanzado en ese proceso de integración cultural positiva o interculturalidad consciente y democrática,  debido al mal tratamiento político que se le ha dado y se le está dando por parte de sectores políticos a algunas de estas diferentes culturas, lo que está ocurriendo es que se está contribuyendo a acentuar los roces y fricciones entre esas diferentes culturas, a generar nuevos conflictos, a reactivar los choques económicos, políticos y culturales,  aislamiento entre unas culturas y otras y de unas zonas geográficas y otras, y a ahondar más las fracturas ya existentes, unas heredadas históricamente, otras por añadidura nuestra. Más allá de esto, se necesita con urgencia, y en el Cauca más que en ningún otra parte del país, unos procesos de construcción intercultural, de mutuos reconocimientos y aprendizajes interculturales que desarrollen y profundicen la construcción de esa cultura común en la cual puedan seguir diferenciándose sus actores y creadores, pero al mismo tiempo, compartan lo que cada uno es y aporten a ese patrimonio común.

Por todos estos motivos y razones, hemos llegado desde hace varios años, a la conclusión de que en el Cauca necesitamos de manera apremiante, una política de RECONSTRUCCION ECONÓMICA, POLÍTICA, SOCIAL E INTERCULTURAL que ayude a superar los graves conflictos existentes, que comience a cerrar las fracturas en vez de abrirlas y ahondarlas más, que emprenda estos procesos de reconstrucción desde las diferentes zonas del Departamento y desde las diferentes culturas existentes, en los cuales es indispensable el fortalecimiento de esas culturas sí, pero también y con mayor razón, el fortalecimiento de la integración cultural positiva o interculturalidad con el propósito de la construcción de ese patrimonio cultural común que nos identifique a todos, que juegue el papel de nexo profundo, de vínculo, de pegante, si se nos permite el término, en la perspectiva de una sociedad moderna, pero consciente y consecuentemente democrática, respetuosa de los derechos y las  culturas que han sido sometidas y excluidas tradicionalmente, pero también, que esas culturas que fueron sometidas y excluidas, luchen dentro de sí mismas contra las posiciones y actitudes de rechazo y prepotencia que se están expresando hoy, frente a todos los portadores de la cultura dominante, sin tener en cuenta realmente quienes fueron los causantes de ese sometimiento y exclusión, porque de otra manera, no tendría sentido hablar de integración cultural positiva o interculturalidad.

Hoy, cuando “hay ya silbos de llama en la barza” porque soplan nuevos vientos de democratización en nuestro país, urge y nos fustiga el apremio, sobre todo a quienes hemos recorrido los caminos no solo físicos, sino políticos y sociales del Cauca y del país, a que reflexionemos sobre el escenario económico, político, social y cultural que tenemos ahora; sobre las inmensas potencialidades que graciosas nos sonríen, pero también sobre los graves conflictos que nos están carcomiendo y los aún más graves riesgos que nos amenazan si se siguen agudizando; sobre la propuesta política de RECONSTRUCCIÓN ECONOMICA, POLÍTICA, SOCIAL E INTERCULTURAL del Cauca que necesita materializarse en guías y propuestas concretas e inmediatas de acción, y de la cual es parte esencial y prioritaria ahora, la INTEGRACIÓN CULTURAL POSITIVA O INTERCULTURALIDAD. A su vez, esta INTERCULTURALIDAD, igualmente deberá materializarse en una propuesta concreta con acciones, mecanismos organizativos y operativos, logísticos, actores iniciales y potenciales a exponer en otro documento adjunto.

 

Marino Ausecha Cerón

Popayán, Sept. 15/2.022

 

Nota. El presente documento es apenas un intento por presentar algunas de las características y situaciones que conforman la realidad caucana en la cual estamos planteando la propuesta cultural en la que estamos interesados en llevar adelante. No constituye, por tanto, una posición con la que necesariamente hay que estar de acuerdo para poder hacer parte del esfuerzo que creemos, tenemos que hacer todos. Se puede estar de acuerdo en todo o en parte con lo que allí se dice, o incluso no estar de acuerdo. Sin embargo, eso no es impedimento para participar en la realización de la propuesta. De lo que se trata es que sirva para desatrancar y reactivar la discusión, el debate y la construcción de propósitos y objetivos comunes que nos ayuden a todos a salir de la difícil situación por la que atravesamos en nuestro Depto.

 

PROPUESTA DE INTEGRACIÓN CULTURAL POSITIVA O INTERCULTURALIDAD PARA EL CAUCA.

 

De acuerdo a lo planteado en el documento anterior, hemos llegado a concluir que en el Cauca, más que en ninguna otra parte del país, necesitamos con urgente urgencia (valga la pena repetir la redundancia), construir una propuesta de INTEGRACIÓN CULTURAL POSITIVA O INTERCULTURALID, que nos ayude a superar los retrasos que penosamente arrastramos en lo económico, político y social; a superar los recurrentes conflictos crónicos unos, añadidos otros por quienes actuamos hoy; que contribuya a recomponer y curar las fracturas que cada día se ensanchan y ahondan más, en vez de curarse; que nos permita, ojalá de una vez por todas, salir de la desintegración, desarticulación y aislamiento de las diferentes zonas geográficas, sectores sociales, grupos étnicos y diferentes expresiones culturales; que nos aporte un nuevo escenario social, cultural e intelectual con nuevas posibilidades de un verdadero crecimiento y desarrollo; y sobre todo, que en ese proceso, podamos construir una cultura común con la que nos identifiquemos y que todos crezcan, de acuerdo a lo que cada uno es.

Ante la acumulación, agravamiento y recurrencia de los conflictos existentes y la ausencia de propósitos y propuestas comunes con capacidad y posibilidades de interesar a la gran mayoría de la población que espera soluciones y los bloqueos resultantes y sus secuelas de radicalización de los comportamientos políticos,  generadores de ambientes sociales y políticos de desconfianza entre dirigentes, grupos, sectores políticos y organizaciones a todos los niveles, creciente pérdida de credibilidad en los liderazgos sociales y políticos, el consecuente deterioro progresivo de la situación económica y social que esto ocasiona en las comunidades que pierden o dejan de aprovechar mejor las posibilidades que han existido y  existen y las potencialidades que tenemos, hemos llegado igualmente a la conclusión de que, en el momento en que nos encontramos, es principalmente a la cultura a quien le toca entrar a jugar un papel protagónico en la exploración de nuevos caminos para salir de la poco honrosa situación en que nos encontramos.

Creemos que hace muchos años, han existido y siguen existiendo fuerzas económicas y políticas que, por razones diferentes sí, pero con igual resultado, se han opuesto al crecimiento y desarrollo del Departamento del Cauca, llevándolo a donde está. Hemos dicho ya que no podemos esperar a que alguien venga en forma auxiliadora a sacarnos del purgatorio, mientras nosotros mismos no cambiemos el ambiente social y político al que nos hemos dejado reducir. Así es que no acariciemos la falsa expectativa de “un gran salto” en lo económico, en un crecimiento espectacular de los índices económicos, sin antes remover las trabas que nos impiden avanzar. Por eso decimos que es a la cultura a la que le corresponde jugar ese gran papel de unir al Cauca, ayudar a integrarlo, crear y desarrollar esa interculturalidad, esa cultura común que la podamos enarbolar orgullosamente todos, sin que eso implique borrar y desaparecer lo que cada cual es, en ese nuevo escenario. Tampoco creemos que, dadas las circunstancias ya anotadas, pueda surgir a corto y mediano plazos, como por encanto, un movimiento político con la fuerza y capacidad suficientes para recomponer todos los liderazgos y remover los obstáculos y barreras levantas que tanto se resisten a ceder el paso a quienes insistimos en modificar el escenario existente.     

Por ello, lo que estamos proponiendo es la realización de Encuentros Culturales a realizarse anualmente en Popayán, entre los meses de julio y agosto en los que se expongan creaciones culturales de artistas, gestores culturales e investigadores de la cultura de las 5 zonas geo-culturales que conforman el Departamento, en las especialidades de: música popular y folclórica, danza, teatro, poesía y declamación, saberes ancestrales, tradicionales y cosmogónicos; la creación de un escenario donde se encuentren los artistas, creadores, gestores e investigadores de la  cultural, compartan sus saberes y sus creaciones; aprendan los unos de los otros; que realicen un verdadero intercambio constructivo y productivo de la diversidad cultural existente; y en especial, que esta actividad, en la medida que adquiera consistencia y permanencia, pueda dar su aporte fundamental a la construcción de esa integración positiva social y cultural o interculturalidad, a esa cultura común que tano necesitamos.

Tales Encuentros adquirirán su verdadera contextura, si se realizan, no tanto, o no principalmente para “hablar de cultura, de culturas o de la diversidad cultural”, sino para exponer, socializar y compartir las culturas existentes, para conocerlas y extraer de ellas, todo aquello que sea común, o que, no siendo común, puede ser adoptado y compartido por los demás para construir, a partir de allí, esa cultura común que nos identifique a todos; y pueden constituirse en un gigantesco paso adelante si parten del respeto a los creadores, gestores e investigadores culturales, a las culturas y creaciones culturales existentes, si modestamente las apreciamos, las escuchamos, si sabemos encontrar e identificar sus aportes positivos y aprender de ellos. Más allá de las creaciones artísticas y exposiciones culturales, con toda la trascendencia que la sola realización de un Encuentro así tiene, nada fantasioso es aspirar, a que de allí surja, un gran Movimiento Cultural e Intelectual que ayude a superar unas condiciones ya de por sí insoportables, pero que con mayor razón, nos ayude a crear otro escenario económico, político, social e intercultural con un espíritu renovado y renovador Si esos Encuentros y sus resultados culturales nos ayudan a esa integración social e intercultural del Cauca que tanto necesitamos, habrá valido la pena promoverlos. Sus frutos serán la mejor recompensa a los esfuerzos que hagamos por su consolidación. Solo entonces el Cauca dejará de ser un cúmulo de intentos fallidos y de esfuerzos perdidos.

Lo que vendría a continuación, sería la formulación del Proyecto de Integración Cultural Positiva o Interculturalidad para el Cauca, con antecedentes, justificaciones, objetivos generales y particulares, propuesta de organización y responsables, criterios básicos de participación, presupuesto y financiación, plan operativo de convocatoria y realización.   





domingo, 27 de noviembre de 2022

CAMBIOS REALES EN COLOMBIA SOLO SE LOGRARÁN CON LA CONSTRUCCIÓN DE PROCESOS POLITICOS DEMOCRATICOS REVOLUCIONARIOS CON PRACTICAS DIFERENTES A LAS DE LA POLITIQUERIA TRADIIONAL.

 

CAMBIOS REALES EN COLOMBIA SOLO SE LOGRARÁN CON LA CONSTRUCCIÓN DE PROCESOS POLITICOS DEMOCRATICOS REVOLUCIONARIOS CON PRACTICAS DIFERENTES A LAS DE LA POLITIQUERIA TRADIIONAL.

 

De ninguna manera se nos ha escapado ni se nos puede escapar que, llevar a cabo las reformas democráticas propuestas por Colombia Humana y con mayor razón, por el Pacto Histórico, es una empresa bien complicada y difícil, de manera especial, en nuestro país. Así lo expresamos en el FARO SOCIAL cuando expusimos nuestra posición crítica antes de iniciarse la campaña electoral que llevaría a Gustavo Petro a la presidencia de la República, sus posibilidades, limitaciones y alcances de su Gobierno. Allí manifestamos nuestras preocupaciones y apreciaciones críticas con respecto a algunas de las reformas planteadas, especialmente la Agraria y la Tributaria.

Los acontecimientos que hemos presenciado en estos últimos días en los trámites económicos y legales de estas dos reformas, demuestran mejor que miles de discursos, toda la capacidad marrullera, no solo de lo que hemos denominado la extrema derecha, o lo que es lo mismo: la alianza de los sectores burgueses del capital financiero (bancos), grandes industriales y comerciantes con los agroindustriales y terratenientes íntimamente ligados al narcotráfico, el paramilitarismo y  el capital imperialista (que incluye el capital imperialista norteamericano,  de la Unión Europea, Rusia y China), sino también de sectores que hacen parte del Pacto Histórico, en primera instancia, los “del centro” o “centristas” que, cuando se trata de la lucha contra el régimen político que queremos y necesitamos cambiar, son neutrales, es decir, no hacen nada, pero cuando se trata de realizar las reformas como debe ser, también les sobran marrullas y con la rapidez del relámpago, se ponen de acuerdo con la ultraderecha,  y las diferentes expresiones de la llamada “izquierda” que tampoco aportan mayor cosa, hasta liberales y conservadores que a última hora se “unieron” para poder actuar mejor desde dentro.

Con el insidioso apoyo y concurso mediático de los amarillistas, no hay sacudida de trapos o de polvo en Palacio o expresión del Presidente u otros colaboradores que no sean convertidos en comidilla de mal olor y sabor, pero apta para saciar esos voraces apetitos primarios de “destrozar” la presa y engullirla antes de masticarla. Así han procedido y por eso, la propuesta de reforma tributaria, la fueron trasquilando hasta que solo quedó una hilacha; del mismo modo, la propuesta inicial de entrega de 3 millones de hectáreas de tierras a las víctimas que propuso el Presidente, ya van en millón y medio, y pueden lograr reducirlas a mucho menos. Lo mismo está sucediendo con la propuesta de transición energética y así sucederá con la reforma del sistema de salud.

¿Cuáles son las razones para que lo anunciado por el Gobierno Petro baya quedando en ese hilachero de reformas? ¿Las dificultades por la férrea oposición de la extrema derecha, que a pesar de encontrarse desarticulada y en una situación política de crisis sin posibilidades de recuperación, continúa con mucho margen de maniobra? ¿La imprevista actitud que adoptarían, por parte del Gobierno, los “centristas” y sus congéneres liberales y conservadores del Pacto Histórico y de no pocos amigotes de esa la llamada “nueva izquierda” que, como hemos dicho, en términos de discursos defienden “a muerte al Gobierno Petro y sus reformas” pero en términos prácticos y reales, en no pocas situaciones concretas, su “izquierdismo” queda a la derecha del Centro Democrático?

Todo esto ha incidido y seguirá incidiendo. No hay que dudarlo. Pero la razón fundamental, principal, y esencial que más está pesando en lo que se denominó el Pacto Histórico, es que este conglomerado político accidental, coyuntural, hecho para resolver contingencias, no para resolver los problemas de fondo que necesita el país, aun tratándose de soluciones simplemente democráticas, sin ir más allá, no es ni puede ser más que eso: una montonera de retazos provenientes de la politiquería tradicional en su gran mayoría, de la politiquería de las ONG(s) otros, y no pocos de la politiquería de la “nueva izquierda” que, en términos de lucha, es peor que la “vieja”. Allí lo que más pesa no es lo nuevo, sino lo viejo, lo tradicional y su estilo, las viejas mañas del sistema clientelista de la politiquería tradicional. Todos los que componen ese retacero son el peor peso muerto que tiene que cargar Petro en “su pasión por subir al Monte de los Olivos”.

Y este problema no se resuelve con floridos y hasta elocuentes discursos hechos en casa o fuera de ella. Mucho menos lo puede resolver ese retacero de los “centristas” o “moderados”, los descendientes de las viejas clientelas de las ONG(s), de la “nueva izquierda” y de liberales y conservadores, en contubernio con los restos de esas agrupaciones políticas que aterrizaron cunado ya no tenían más opción. Esto solo lo puede resolver la construcción de procesos económicos, políticos y sociales revolucionarios fuertes, sólidos y profundamente enraizados en las masas trabajadoras de obreros urbanos y rurales, campesinos, indígenas y todos los sectores medios de la ciudad y del campo; con procesos de reconstrucción y unificación organizativa y política, de reconstrucción cultural y social, reconstrucción de programas políticos parciales y generales, y en fin, de construcción de un poderoso Movimiento Político Revolucionario capaz de llevar adelante, no solo reformas que sin lugar a dudas son necesarias, sino principalmente transformaciones en el ejercicio del poder político, en las instituciones estatales y sociales y en la distribución de las riquezas generadas por el trabajo.

Sin embargo, estos procesos no son realizables de la noche a la mañana. Necesitan tiempo y un esfuerzo inmenso de reconstrucción económica, política, social y cultural; mientras tanto, no podemos quedarnos en la lamentación lanzando maldiciones contra quienes están bloqueando y aniquilando las reformas planteadas, con todo lo limitadas que puedan ser. Creemos que es el momento de pasar a la acción, de convocar a la movilización general del pueblo en apoyo y exigencia de que las reformas que ya han sido trasquiladas y debilitadas aún más, se retomen y se lleven adelante.

Desde luego, entendemos que en el régimen vigente, que sigue siendo el viejo régimen político, no lo puede hacer el Presidente ni el Gobierno. Pero para eso están las organizaciones políticas y sociales. Son éstas las que deben tomar la iniciativa y asumir el compromiso de profundizar el proceso de democratización del país y avanzar por él. Pero para esto, antes que cualquier otra cosa, hay que romper la inercia que nos imponen el estilo, los métodos, hábitos, costumbres y marrullas de la politiquería tradicional. Tenemos primero, que desbloquear nuestro pensamiento y nuestras actitudes políticas, todas las fuerzas que estamos interesadas y necesitamos que las reformas democráticas prosperen y ojalá avancen mucho más. Una cosa son las reformas democráticas que logremos realizar y profundizar con el empuje de las fuerzas políticas populares desde abajo, y otra cosa es que nos quedemos como el pajarillo pichón chillando y abriendo el pico para que los papás nos lo llenen, que nos quedemos esperando que los beneficios de las reformas nos lleguen desde arriba  

No es para apoyar a Petro que hay que movilizarse y menos al Gobierno con las debilidades que está mostrando. Hay que pasar a la movilización general del pueblo para no permitir más recortes, mutilaciones y bloqueos a las reformas y luchemos por: el avance en los procesos de desmovilización de los grupos armados con negociación política en los casos que amerite hacerlo; el cambio de la política antidrogas actual y la solución al narcotráfico para poder alcanzar la paz; la defensa de los páramos y de la Amazonía que no es asunto solo de los países que tienen parte de la cuenca amazónica ni solo de los países latinoamericanos, sino un asunto de supervivencia de la especie humana y de la vida en el planeta; la construcción de los rieles de la transición energética; verdadera política estatal de fomento y ampliación de las micro, pequeñas y medianas empresas nacionales industriales, comerciales y de servicios para resolver en parte los problemas de desempleo y subempleo, y una  reforma laboral que por lo menos alivie un poco las tragedias de la “informalidad” y contribuya en la reconstrucción del movimiento sindical de los trabajadores.

Son contadas con los dedos de una sola mano las voces que hemos escuchado en el Pacto Histórico, proponer la movilización política y social para respaldar las reformas que se está tratando de realizar, y aun así, algunas de ellas, provenientes de “buenos” liberales, “tiraron la piedra y escondieron la mano”. Los revolucionarios, los demócratas y las masas populares no podemos esperar que un Estado profundamente corroído por la corrupción y cooptado por las mafias de todo orden, haga lo que solo puede hacer el pueblo organizado y en un proceso ascendente de desarrollo de su conciencia política. Esto no ha cambiado ni va cambiar porque Petro y el Pacto Histórico hayan llegado a ocupar los altos cargos en el Gobierno. Lejos de eso, esos poderes, la gran mayoría armados, siguen intactos y están creando situaciones preocupantes de zozobra porque saben perfectamente las debilidades que tienen al frente.

Y como nuestra cantaleta no es solo para criticar y menos para descalificar simplemente, sino también para apoyar y celebrar los avances, así sean muy pocos y precarios, consideramos de gran importancia el reinicio y continuación de las negociaciones políticas con el ELN para completar el proceso de negociación política del conflicto armado y ojalá se pueda llegar al desarme de todos los grupos armados existentes en el momento; bien por haberse atrevido a plantear un cambio sustancial en la política antidrogas indispensable para poder desatrancar salidas y soluciones al problema del narcotráfico, principal agente generador de violencia y corrupción en el país; y sobre todo, haber dado el paso de reanudar las relaciones diplomáticas y comerciales con el país y el hermano pueblo venezolano. Con todo lo dura que ha sido y es nuestra posición crítica frente a la tragedia que vive este pueblo hermano y frente a las responsabilidades de quienes han estado al mando del Estado y Gobiernos de este país, siempre estuvimos en contra de las arbitrariedades cometidas por los Gobiernos de la extrema derecha colombiana contra la República Bolivariana de Venezuela, empujada por la extrema derecha norteamericana. A un pueblo no se le puede revictimizar, so pretexto de diferencias ideológicas y políticas con sus dirigentes. Por eso, es apenas justo que este Gobierno colombiano esté reparando esa tropelía cometida con el hermano pueblo venezolano  

Y a propósito de las arbitrariedades cometidas por los Gobiernos de la extrema derecha colombiana contra Venezuela, estuvo primero, la de vender por parte del Gobierno Uribe, las acciones que tenía en la Empresa Monómeros colombo-venezolanos al de Venezuela por 50 millones de dólares, como un paso para empezar a envenenar las relaciones con el Estado venezolano. Venta que, entre otras cosas, sería muy importante que el Gobierno colombiano actual, investigara a fondo, qué se hicieron esos recursos, a dónde fueron a parar; luego el Gobierno Duque completó la torpeza convirtiéndola en monumental arbitrariedad, al reconocer al figurín de la derecha tradicional venezolana y entregarle el control de la empresa que ya era de propiedad completa de Venezuela, al supuesto Gobierno de ese figurín.

El Presidente Petro lanzó la idea de volver a comprar, por parte del Gobierno colombiano, la mitad de las acciones de la empresa. Sin titubear para nada, consideramos que ese sería un paso de enorme trascendencia económica, política y social, no solo por la posibilidad de recuperar la autosuficiencia en materia de fertilizantes para el agro en Colombia, sino porque ese paso podría constituirse en la cuota inicial de reconstrucción de la economía y la política de la Gran Colombia. Haciendo a un lado los romanticismos históricos, la desastrosa utilización que hicieran de esa propuesta las fuerzas políticas existentes en el momento que la planteó Bolívar, los odios partidistas que incentivaron, más lo equivocado en su aplicación por parte de él mismo, dieron al traste con una posibilidad que bien pudo ayudar a crear otra realidad en el continente. Bolívar con su capacidad visionaria y su aguda apreciación de las fuerzas económicas y políticas que se movían en su momento, creyó en la necesidad de crear un bloque fuerte con mayor capacidad para defenderse de las potencias imperialistas de Europa, Norteamérica, y en cierta forma, de los más fuertes en Sur América como Brasil y Argentina. Solo que él no supo cómo hacerlo. Su delirio absolutista y bonapartista al estilo francés, junto con el arraigo a los poderes locales de las dirigencias de entonces que no se habían removido y que no pudo tratar, lo llevaron al fracaso. Sin embargo, en el siglo XX, cundo se hizo un buen intento de retomarla y darle vida, dio excelentes resultados. Testimonio claro de ello lo tenemos en empresas como la Flota Mercante Gran Colombiana, Avianca, y otros emprendimientos que fueron orgullo internacional de nuestros pueblos.

Hoy, más que en los tiempos de Bolívar, y ahora más que nunca, cobra actualidad y es necesaria la reconstrucción de la Gran Colombia, de la que, en la actualidad, podría hacer parte Panamá; hay que acariciar esa idea, hay que intentar, por lo menos, retomarla, y hasta donde sea posible, luchar por su realización de acuerdo a las circunstancias que estamos viviendo, pero con una política y unas formas estatales muy diferentes de las que intentó Bolívar. En su momento, eran varias potencias imperialistas que se diputaban el dominio del mundo, pero de manera separada, cada una por su lado. Ahora, nos encontramos frente a dos grandes bloques imperialistas: EE. UU. de Norteamérica, la Unión Europea y Japón y todos sus aliados de un lado, y del otro, Rusia, China y demás aliados. Bien sabemos que el bloque Rusia-China ha penetrado profundamente en nuestro continente latinoamericano y EE. UU. hace cuánto puede por tratar sostener el control sobre estos países como lo ha hecho durante casi dos siglos.

A esta disputa de gigantes no podemos escapar, pero si podemos, si actuamos con inteligencia, contrarrestarla y ganar posiciones de independencia, soberanía y autodeterminación, valores políticos históricos que actualmente el modelo neoliberal que se nutre del saqueo de nuestros pueblos, nos quiere hacer creer que no sirven para nada y que no tienen razón de ser. Ya es hora de convencernos que, uno de los más resonantes triunfos económicos y políticos del modelo neoliberal y su globalización actual, ha sido y ha consistido en destrozar económica, política y militarmente no solo a los Estados nacionales creados como producto de las luchas por la descolonización de Asia, África y América Latina, sino y de manera especial, las agrupaciones de Estados nacionales que se conformaron con el propósito de defenderse en mejores condiciones del avasallamiento de las potencias imperialistas, y si en algún momento subsistieron o las reconformaron, fue solo porque pasaron a ser funcionales al modelo o quedaron bajo su absoluto control.

La irracionalidad y la orgía de la muerte impuesta por la barbarie nos enceguece y empequeñece a cada momento, pero podemos, como David, desafiar a Goliat y derribarlo, si sabemos utilizar las pequeñas fuerzas que tenemos, si actuamos con inteligencia y hacemos lo que hay que hacer. Si no hay propuestas audaces, viables y sólidas para reconstruir la unidad de América Latina con independencia, soberanía nacional, autonomía y autodeterminación, seguiremos siendo enanos que nos vapulean por todas partes.

Atrevámonos a desafiar gigantes y a destronar al Rey. A eso estamos abocados y condenados. Y no tenemos más alternativas recuperadoras de la dignidad de nuestros pueblos que Resistir, Insistir y Persistir para Resurgir, Reconstruir y Triunfar.

 

Marino Ausecha Cerón

Popayán, nov. 21/2.022      

 

     

 

   

         
 

 

 

jueves, 17 de noviembre de 2022

DE EL FARO SOCIAL A NUESTRO ENTRAÑABLE AMIGO...

 

Merecido Homenaje…

 Este 12 de noviembre de 2.022 se cumplieron 6 meses del sensible fallecimiento de “nuestro entrañable amigo, compañero y solidario Alonso Muñoz Sánchez”, motivo por el cual, familias Muñoz Giraldo y Muñoz Sánchez, EL FARO SOCIAL, organizaciones sociales y amigos suyos, decidimos realizar un merecido y muy sentido homenaje en su memoria, en el que EL FARO SOCIAL, dejó mensajes de alto impacto solidario, afectivo y sentimental, pero al mismo tiempo, de hondo calado político revolucionario, al expresar por boca de su Presidente: “Aquí, con este homenaje al compañero Alonso, no estamos haciendo un rito o un culto a la muerte; aquí estamos rindiéndole un tributo a la vida y a la revolución”. “El espíritu revolucionario de Alonso ha estado aquí presente con nosotros, en este día, en este momento, y queremos que siga estando con nosotros, que siga acompañándonos”.

“Miles de hombres y mujeres en este país, han entregado hasta su vida por la causa de los explotados y oprimidos y hoy están olvidados. Nosotros mismos hemos contribuido a sepultarlos en el olvido. No sigamos por ese camino. Recuperemos y reconstruyamos su espíritu revolucionario”. Es uno de los mejores tributos que podemos rendir a la vida y a la revolución.

Reiteramos una vez más nuestros más sinceros agradecimientos a todos los que nos acompañaron en el homenaje a nuestro amigo y a quienes no pudieron hacerlo por diferentes motivos, igualmente les agradecemos su acompañamiento de corazón.

Agradecemos inmensamente a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) Seccional Cauca, su invaluable colaboración, dándonos la posibilidad de realizarlo en sus instalaciones, especialmente por mediación de su Presidente, compañero Oscar Sánchez quien, al poco tiempo de haber intervenido para esta colaboración ante sus compañeros de Junta Directiva, entró en una situación delicada de salud, encentrándose ahora postrado en cama y ante difíciles posibilidades de recuperación. Extendemos a todos sus familiares nuestra voz de solidaridad en una situación tan difícil como estás y nos unimos en la esperanza de que pueda recuperarse y cuanto antes, mejor. 

 

 

 

DE EL FARO SOCIAL A NUESTRO ENTRAÑABLE AMIGO, COMPAÑERO Y SOLIDARIO ALONSO MUÑOZ SANCHEZ.

 

El 12 de mayo de 2.022, muy cerca de las 12M, nuestro entrañable amigo, compañero y solidario Alonso Muñoz Sánchez, cerró sus ojos y se despidió de nosotros, de su familia y de todos quienes lo conocimos y compartimos pocos o muchos momentos de su vida.

Alonso nació y creció en el seno de una familia trabajadora en los años 50 y 60 del siglo XX, y como todos los que hemos nacido, nacemos y pertenecemos a la entraña popular de nuestro pueblo, le tocó apoyar la pesada carga de procurarse lo indispensable para vivir y luchar no solo contra estas limitaciones, sino, además, contra las hostilidades políticas e ideológicas del ambiente social en que le tocó crecer y abrirse camino, la discriminación social de un entorno medieval como todavía, era la “villa de Don Sebastián” en esas décadas, y contra todos los riesgos y peligros de perdición y destrucción de la niñez y la juventud a una temprana edad, encarnada en el sistema capitalista que, aunque muy lentamente en lo local, seguía transformando la realidad y trayendo con ello, nuevos conflictos o agravando los ya existentes.

Hizo sus estudios de secundaria en el Liceo Alejandro de Humboolt y los de pre-grado en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad del Cauca, donde se graduó como Abogado en la promoción de 1.978, desempeñándose también como docente en la Escuela primaria José María Obando, en un Programa de Educación para adultos.  Cabe señalar que estas actividades de docencia que ocasionalmente desempeño, no las realizó solo por devengar sueldo, sino por estar en contacto con sectores sociales a los que él quería llevar su pensamiento revolucionario. Se dedicó luego al ejercicio del Derecho, destacándose como un excelente y muy recursivo litigante, en su gran mayoría, en defensa de los más vulnerables, víctimas de las continuas violaciones a sus derechos. Entre 1.985-1.986, fue Personero Municipal de Popayán.

Posteriormente, en 1.992, fue asesor de Floro Alberto Tunubalá en la Unidad Técnica Legislativa del Senado de la República, después de varios años de haber acompañado a Autoridades Indígenas del Suroccidente colombiano (AISO) en sus luchas por la recuperación de sus tierras en Guambía, Jambaló, Munchique Tigres (Santander), La Paila (Buenos Aires), Jebalá y Novirao (Totoró), como activista y solidario, desde el Movimiento de Solidaridad con las luchas de los pueblos indígenas que existió en los años 70 del siglo XX, y luego al Movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia (AICO), a continuación de la aprobación de la Constitución Política de 1.991. En su formación académica realizó dos especializaciones; una en Derecho Público y Administrativo mediante Convenio de la Universidad del Cauca con la Universidad Externado de Colombia; la otra en Finanzas Públicas con la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP). En el año 2.000, apoyó a la Asociación de Institutores del Cauca (ASOINCA) en los Cursos de Actualización Pedagógica para los ascensos en el Escalafón Docente. Entre los años 2.000 y 2.014 ejerció el cargo de Defensor Público en los Municipios de Silvia y Totoró, y entre 2.010 y 2.011, fue docente de Filosofía en la Institución Educativa Comercial del Norte (Popayán – Jornada nocturna). Cargos y funciones estos que desempeñó distinguiéndose por su responsabilidad, siempre luchando y buscando la manera de que su trabajo fuera útil para los pobres, para su gente, para los sectores populares, a quienes debía toda su entrega, a quienes siempre defendió. En abril de 2.007 participó, al lado de otros profesionales y dirigentes cívicos, en la creación de la Corporación CORPOASEAN, que dedicaría sus esfuerzos, según sus organizadores, a la elaboración de proyectos ambientales y entre los años 2.008 y 2.015, participó en el Programa radial “ALGO DE ALGUIEN” de la Emisora 1.040, desde donde ejerció su labor crítica con respecto a los problemas de la ciudad.

En agosto, septiembre y octubre de 2007, en conjunto con amigos profesionales y dirigentes cívicos, conformaron el Movimiento Cívico Popular “Todos por Popayán”, el cual lo escogió para que lo representara como candidato a la Alcaldía de Popayán, desde donde hizo importantes denuncias con respecto a las deficiencias, el clientelismo y la politiquería en las administraciones públicas, la no solución oportuna de muchas necesidades de la ciudadanía, en especial de los sectores populares, entre ellas, desde ese momento planteó la propuesta de creación, organización y puesta en funcionamiento del Banco de Tierras con destino a la construcción de proyectos urbanísticos para dar solución a las necesidades de vivienda, especialmente para los sectores populares de Popayán.

Acompañó las luchas de los damnificados del terremoto de 1.983 en Popayán, en las que, con el concurso de un grupo de activistas, se logró superar el propósito de un sector de la clase dirigente de Popayán y el Cauca que pretendió encaletar y secuestrar las decisiones jurídicas y políticas del Gobierno central para beneficio exclusivo del llamado “Centro Histórico”, y extenderlos a todos los afectados por el terremoto. Con la reconstrucción de la ciudad, ésta se extendió y surgieron nuevos barrios, en los que creció la demanda por servicios públicos, lo que exigió esfuerzos y luchas comunitarias, gran parte de las cuales, él acompañó, igual que los esfuerzos por la canalización del río Ejido al sur de Popayán. Contribuyó en la formación y desarrollo del Movimiento Campesino de El Tambo (C) en sus luchas, primero, por dotación de servicios públicos, y luego en su participación electoral, tanto a nivel local, como departamental y nacional. Bridó asesoría jurídica a los trabajadores organizados en la Unión Nacional de Trabajadores de la Energía (UTEN) y contribuyó significativamente brindando asesoría jurídica y política a la Cooperativa del Sur del Cauca (COSURCA) y a sus organizaciones afiliadas.

Como activista revolucionario forjado en las luchas callejeras del Movimiento Estudiantil de los años 70 del siglo XX, fue muy recursivo para sortear situaciones difíciles en las que necesitaba actuar de manera rápida. Recogió y manejo con destreza, algo de “la picardía patoja”, destacándose como un buen cuentista y un excelente repentista, tanto en sus maneras de responder verbalmente las burlas o las sátiras de sus contrincantes, como en sus maneras de actuar, cuando necesitaba salir del paso con urgencia, pero, sobre todo, fue decididamente irreverente con las manías formalistas, con los convencionalismos clasistas discriminatorios, y de manera especial, contra sus adversarios políticos.

Alonso fue un amigo, un compañero, un revolucionario con una innegable actitud solidaria, en especial con sus compañeros de lucha más cercanos. Si bien, con otros activistas mantuviera diferencias con sus maneras de pensar y de actuar, eso no le impidió guardar su compostura de respeto frente a ellos, sin dejar de expresar su solidaridad, cuando la necesitaran. Pero su mayor y más destacada virtud, claro está, bajo el enfoque revolucionario, fue su total lealtad a la causa revolucionaria, a sus compañeros de lucha, a las comunidades a las que acompañó. Nunca abandonó a su gente, a las comunidades, a las clases populares de donde salió, creció y acompaño. Nunca hizo a un lado los vínculos y la cultura revolucionaria que adquirió con el trabajo y el estudio para relacionarse con su gente. A pesar de ser un estudioso de la Jurisprudencia, no fue un defensor incondicional del Derecho burgués, porque fue suficientemente consciente del carácter de clase del mismo y sus limitaciones; siempre lo usó como una herramienta para defender a quienes se les vulnerara y desconociera sus derechos económicos, sociales y políticos. ¿Errores en su vida familiar y personal? Seguro los tuvo, pero no somos nosotros los llamados a juzgarlos. ¿Errores políticos en algunos momentos y en algunas de sus actuaciones? Sí. Claro que los tuvo. Pero a pesar de esos errores manifiestos, nunca traicionó ni a la causa revolucionaria ni a sus compañeros ni a las comunidades con las cuales compartió sus luchas.

Alonso fue una persona que supo rodearse siempre de la gente. María Luz Dary, su compañera es sin duda, la persona que más cerca estuvo de él, nunca lo abandonó, ni en los momentos más difíciles y desde su rol de mujer y compañera aportó en las causas revolucionarias que caracterizó su andar. Forjaron una familia y un hogar; y como bien sabemos quienes hemos trasegado por los caminos de la lucha popular, los sacrificios no solo son de los solidarios y los comuneros, sino también de nuestras familias. Alonso y Luz Dary construyeron una casa donde todos, quienes pudimos contar con sus atenciones, siempre fuimos y somos bienvenidos.

Quienes trabajamos, luchamos y actuamos muy cerca de él y con él, hemos evaluado y podemos seguir evaluando los errores que conocimos; no para comidilla de sus enemigos, de sus adversarios y sus “críticos” permanentes o de ocasión, que no le podían faltar; si no para honrar precisamente su memoria y destacar su papel revolucionario, y para que este sencillo homenaje, pueda contribuirles en algo a las jóvenes generaciones para hacer conciencia de que, los compromisos revolucionarios con los pueblos que viven sometidos a los horrores del capitalismo agonizante actual, exigen mucho trabajo, estudio constantes y muchos sacrificios.

Quienes estuvimos acompañándolo hasta última hora en sus difíciles condiciones a que lo redujo la enfermedad que lo consumió, no podemos hacer cosa distinta a guardar eterna gratitud para él y su familia. Y precisamente, queremos cerrar este sencillo homenaje a nuestro entrañable amigo, compañero y solidario, con las palabras de su hijo Lenin Alonso Muñoz, en el último instante de sus exequias:

“Ayer el pueblo me habló y me dijo que serás recordado por siempre en la memoria de tu familia, en tus amigos y en las comunidades a quienes tocaste con tu corazón revolucionario, que alentaste con tu voz revolucionaria y que alimentaste con tus ideas revolucionarias…

Ayer el pueblo me habló y me dijo y hoy me sigue hablando. Hasta siempre Alonso”.

 

Marino Ausecha Cerón

Popayán, nov./12/2.022.  

    

 


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