Merecido Homenaje…
“Miles de
hombres y mujeres en este país, han entregado hasta su vida por la causa de los
explotados y oprimidos y hoy están olvidados. Nosotros mismos hemos contribuido
a sepultarlos en el olvido. No sigamos por ese camino. Recuperemos y
reconstruyamos su espíritu revolucionario”. Es uno de los mejores tributos que
podemos rendir a la vida y a la revolución.
Reiteramos una
vez más nuestros más sinceros agradecimientos a todos los que nos acompañaron
en el homenaje a nuestro amigo y a quienes no pudieron hacerlo por diferentes
motivos, igualmente les agradecemos su acompañamiento de corazón.
Agradecemos
inmensamente a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) Seccional Cauca, su
invaluable colaboración, dándonos la posibilidad de realizarlo en sus
instalaciones, especialmente por mediación de su Presidente, compañero Oscar
Sánchez quien, al poco tiempo de haber intervenido para esta colaboración ante
sus compañeros de Junta Directiva, entró en una situación delicada de salud,
encentrándose ahora postrado en cama y ante difíciles posibilidades de
recuperación. Extendemos a todos sus familiares nuestra voz de solidaridad en
una situación tan difícil como estás y nos unimos en la esperanza de que pueda
recuperarse y cuanto antes, mejor.
DE EL FARO SOCIAL A
NUESTRO ENTRAÑABLE AMIGO, COMPAÑERO Y SOLIDARIO ALONSO MUÑOZ SANCHEZ.
El 12 de mayo
de 2.022, muy cerca de las 12M, nuestro entrañable amigo, compañero y solidario
Alonso Muñoz Sánchez, cerró sus ojos y se despidió de nosotros, de su familia y
de todos quienes lo conocimos y compartimos pocos o muchos momentos de su vida.
Alonso nació y
creció en el seno de una familia trabajadora en los años 50 y 60 del siglo XX,
y como todos los que hemos nacido, nacemos y pertenecemos a la entraña popular
de nuestro pueblo, le tocó apoyar la pesada carga de procurarse lo
indispensable para vivir y luchar no solo contra estas limitaciones, sino,
además, contra las hostilidades políticas e ideológicas del ambiente social en
que le tocó crecer y abrirse camino, la discriminación social de un entorno
medieval como todavía, era la “villa de Don Sebastián” en esas décadas, y
contra todos los riesgos y peligros de perdición y destrucción de la niñez y la
juventud a una temprana edad, encarnada en el sistema capitalista que, aunque
muy lentamente en lo local, seguía transformando la realidad y trayendo con
ello, nuevos conflictos o agravando los ya existentes.
Hizo sus
estudios de secundaria en el Liceo Alejandro de Humboolt y los de pre-grado en
la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad del Cauca, donde
se graduó como Abogado en la promoción de 1.978, desempeñándose también como
docente en la Escuela primaria José María Obando, en un Programa de Educación
para adultos. Cabe señalar que estas
actividades de docencia que ocasionalmente desempeño, no las realizó solo por
devengar sueldo, sino por estar en contacto con sectores sociales a los que él
quería llevar su pensamiento revolucionario. Se dedicó luego al ejercicio del
Derecho, destacándose como un excelente y muy recursivo litigante, en su gran
mayoría, en defensa de los más vulnerables, víctimas de las continuas
violaciones a sus derechos. Entre 1.985-1.986, fue Personero Municipal de
Popayán.
Posteriormente,
en 1.992, fue asesor de Floro Alberto Tunubalá en la Unidad Técnica Legislativa
del Senado de la República, después de varios años de haber acompañado a
Autoridades Indígenas del Suroccidente colombiano (AISO) en sus luchas por la
recuperación de sus tierras en Guambía, Jambaló, Munchique Tigres (Santander),
La Paila (Buenos Aires), Jebalá y Novirao (Totoró), como activista y solidario,
desde el Movimiento de Solidaridad con las luchas de los pueblos indígenas que
existió en los años 70 del siglo XX, y luego al Movimiento de Autoridades
Indígenas de Colombia (AICO), a continuación de la aprobación de la
Constitución Política de 1.991. En su formación académica realizó dos
especializaciones; una en Derecho Público y Administrativo mediante Convenio de
la Universidad del Cauca con la Universidad Externado de Colombia; la otra en
Finanzas Públicas con la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP). En
el año 2.000, apoyó a la Asociación de Institutores del Cauca (ASOINCA) en los
Cursos de Actualización Pedagógica para los ascensos en el Escalafón Docente.
Entre los años 2.000 y 2.014 ejerció el cargo de Defensor Público en los
Municipios de Silvia y Totoró, y entre 2.010 y 2.011, fue docente de Filosofía
en la Institución Educativa Comercial del Norte (Popayán – Jornada nocturna).
Cargos y funciones estos que desempeñó distinguiéndose por su responsabilidad,
siempre luchando y buscando la manera de que su trabajo fuera útil para los pobres,
para su gente, para los sectores populares, a quienes debía toda su entrega, a
quienes siempre defendió. En abril de 2.007 participó, al lado de otros
profesionales y dirigentes cívicos, en la creación de la Corporación
CORPOASEAN, que dedicaría sus esfuerzos, según sus organizadores, a la
elaboración de proyectos ambientales y entre los años 2.008 y 2.015, participó
en el Programa radial “ALGO DE ALGUIEN” de la Emisora 1.040, desde donde
ejerció su labor crítica con respecto a los problemas de la ciudad.
En agosto,
septiembre y octubre de 2007, en conjunto con amigos profesionales y dirigentes
cívicos, conformaron el Movimiento Cívico Popular “Todos por Popayán”, el cual
lo escogió para que lo representara como candidato a la Alcaldía de Popayán, desde
donde hizo importantes denuncias con respecto a las deficiencias, el
clientelismo y la politiquería en las administraciones públicas, la no solución
oportuna de muchas necesidades de la ciudadanía, en especial de los sectores
populares, entre ellas, desde ese momento planteó la propuesta de creación,
organización y puesta en funcionamiento del Banco de Tierras con destino a la
construcción de proyectos urbanísticos para dar solución a las necesidades de
vivienda, especialmente para los sectores populares de Popayán.
Acompañó las
luchas de los damnificados del terremoto de 1.983 en Popayán, en las que, con
el concurso de un grupo de activistas, se logró superar el propósito de un
sector de la clase dirigente de Popayán y el Cauca que pretendió encaletar y
secuestrar las decisiones jurídicas y políticas del Gobierno central para
beneficio exclusivo del llamado “Centro Histórico”, y extenderlos a todos los
afectados por el terremoto. Con la reconstrucción de la ciudad, ésta se
extendió y surgieron nuevos barrios, en los que creció la demanda por servicios
públicos, lo que exigió esfuerzos y luchas comunitarias, gran parte de las
cuales, él acompañó, igual que los esfuerzos por la canalización del río Ejido
al sur de Popayán. Contribuyó en la formación y desarrollo del Movimiento
Campesino de El Tambo (C) en sus luchas, primero, por dotación de servicios
públicos, y luego en su participación electoral, tanto a nivel local, como
departamental y nacional. Bridó asesoría jurídica a los trabajadores
organizados en la Unión Nacional de Trabajadores de la Energía (UTEN) y
contribuyó significativamente brindando asesoría jurídica y política a la
Cooperativa del Sur del Cauca (COSURCA) y a sus organizaciones afiliadas.
Como activista
revolucionario forjado en las luchas callejeras del Movimiento Estudiantil de
los años 70 del siglo XX, fue muy recursivo para sortear situaciones difíciles
en las que necesitaba actuar de manera rápida. Recogió y manejo con destreza,
algo de “la picardía patoja”, destacándose como un buen cuentista y un
excelente repentista, tanto en sus maneras de responder verbalmente las burlas
o las sátiras de sus contrincantes, como en sus maneras de actuar, cuando
necesitaba salir del paso con urgencia, pero, sobre todo, fue decididamente
irreverente con las manías formalistas, con los convencionalismos clasistas
discriminatorios, y de manera especial, contra sus adversarios políticos.
Alonso fue un
amigo, un compañero, un revolucionario con una innegable actitud solidaria, en
especial con sus compañeros de lucha más cercanos. Si bien, con otros
activistas mantuviera diferencias con sus maneras de pensar y de actuar, eso no
le impidió guardar su compostura de respeto frente a ellos, sin dejar de
expresar su solidaridad, cuando la necesitaran. Pero su mayor y más destacada
virtud, claro está, bajo el enfoque revolucionario, fue su total lealtad a la
causa revolucionaria, a sus compañeros de lucha, a las comunidades a las que
acompañó. Nunca abandonó a su gente, a las comunidades, a las clases populares de
donde salió, creció y acompaño. Nunca hizo a un lado los vínculos y la cultura
revolucionaria que adquirió con el trabajo y el estudio para relacionarse con
su gente. A pesar de ser un estudioso de la Jurisprudencia, no fue un defensor
incondicional del Derecho burgués, porque fue suficientemente consciente del
carácter de clase del mismo y sus limitaciones; siempre lo usó como una
herramienta para defender a quienes se les vulnerara y desconociera sus
derechos económicos, sociales y políticos. ¿Errores en su vida familiar y
personal? Seguro los tuvo, pero no somos nosotros los llamados a juzgarlos.
¿Errores políticos en algunos momentos y en algunas de sus actuaciones? Sí.
Claro que los tuvo. Pero a pesar de esos errores manifiestos, nunca traicionó
ni a la causa revolucionaria ni a sus compañeros ni a las comunidades con las
cuales compartió sus luchas.
Alonso fue una
persona que supo rodearse siempre de la gente. María Luz Dary, su compañera es
sin duda, la persona que más cerca estuvo de él, nunca lo abandonó, ni en los
momentos más difíciles y desde su rol de mujer y compañera aportó en las causas
revolucionarias que caracterizó su andar. Forjaron una familia y un hogar; y
como bien sabemos quienes hemos trasegado por los caminos de la lucha popular,
los sacrificios no solo son de los solidarios y los comuneros, sino también de
nuestras familias. Alonso y Luz Dary construyeron una casa donde todos, quienes
pudimos contar con sus atenciones, siempre fuimos y somos bienvenidos.
Quienes
trabajamos, luchamos y actuamos muy cerca de él y con él, hemos evaluado y podemos seguir evaluando los errores que
conocimos; no para comidilla de sus enemigos, de sus adversarios y sus
“críticos” permanentes o de ocasión, que no le podían faltar; si no para honrar
precisamente su memoria y destacar su papel revolucionario, y para que este
sencillo homenaje, pueda contribuirles en algo a las jóvenes generaciones para
hacer conciencia de que, los compromisos revolucionarios con los pueblos que
viven sometidos a los horrores del capitalismo agonizante actual, exigen mucho
trabajo, estudio constantes y muchos sacrificios.
Quienes
estuvimos acompañándolo hasta última hora en sus difíciles condiciones a que lo
redujo la enfermedad que lo consumió, no podemos hacer cosa distinta a guardar
eterna gratitud para él y su familia. Y precisamente, queremos cerrar este
sencillo homenaje a nuestro entrañable amigo, compañero y solidario, con las
palabras de su hijo Lenin Alonso Muñoz, en el último instante de sus exequias:
“Ayer el pueblo me habló y me dijo que serás recordado por siempre en la
memoria de tu familia, en tus amigos y en las comunidades a quienes tocaste con
tu corazón revolucionario, que alentaste con tu voz revolucionaria y que
alimentaste con tus ideas revolucionarias…
Ayer el pueblo me habló y me dijo y hoy me sigue hablando. Hasta siempre
Alonso”.
Marino Ausecha Cerón
Popayán, nov./12/2.022.
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