lunes, 20 de febrero de 2023

CARTA ABIERTA...

 CARTA ABIERTA AL SEÑOR PRESIDENTE GUSTAVO PETRO URREGO 


¡Ojo al Suroccidente del país, Señor Presidente! Es muy bien sabido para Ud., los demás altos funcionarios del Gobierno y para la ciudadanía en general que la región del Suroccidente colombiano (Valle del Cauca, Cauca y Nariño), puso una alta cuota de votación para el triunfo del Pacto Histórico. 

Nos ha llamado poderosamente la atención y hemos recibido con mucha preocupación, el ver la pobreza, la languidez y lo paupérrimas que fueron las marchas en apoyo a las reformas por las que ha luchado nuestro pueblo durante tantos años, que clama, reclama y se movilizó con tanta fuerza en 2.019 y 2.021. 

La movilización en Popayán fue prácticamente decepcionante; en Pasto no hubo, y en Cali, fue demasiado pobre. Entendemos perfectamente que el evento ocurrido en la vía panamericana ha generado serios traumatismos en la región, sobre el cual, no se le pueden adjudicar culpabilidades anteriores a este Gobierno, pero sí se le deben exigir responsabilidades actuales. 

El Cauca se encuentra en este momento totalmente al garete, sin dirección, sin liderazgo ni social ni político. Con un Gobernador totalmente perdido en el laberinto, y el Alcalde de la capital, más interesado en la venta de algunos activos del Municipio y el contrato con el IGAC de actualización del catastro multipropósito, que en ver cómo contribuye a resolver los delicadísimos problemas del Depto. y la ciudad, estamos como el derrumbe en la panamericana: atravesados en el camino sirviendo de obstáculos, en vez de contribuir en algo a resolver la grave situación de la región. 

Pasto y Nariño están ahogados, y las promesas hechas por Ud. mismo de resolver necesidades de emergencia y problemas que necesitan soluciones inmediatas, no llegan por que la politiquería que penosamente arrastran la mayoría de dirigentes del Pacto Histórico paralizan la acción, con mayor riesgo, en un momento crucial como éste. Y si a esto agregamos la simple y escueta realidad de que las Instituciones gubernamentales y oficiales siguen en manos de la politiquería tradicional y de una burocracia acostumbrada a vegetar en la molicie y la sinvergüencería, el cuadro ya deja de ser dramático y se convierte en apocalíptico, absolutamente insoportable e intolerable. 

Por encima y por en medio de estos escombros de la politiquería, han pasado terremotos, grupos armados, movilizaciones, paros, taponamiento y bloqueo de vías, pero a pesar de ser escombros, allí siguen vivos, marchitando toda esperanza y ahí sí, bloqueando política, institucional y mentalmente todo intento de sacudirse esa costra por parte de las comunidades. 

Cali, por mucha salsa que tenga, irremisiblemente ve agravarse sus condiciones sociales de existencia porque allí confluyen y se concentran las consecuencias y efectos del narcotráfico, la violencia y la pobreza que abundan en toda la región. Allí confluye todo el desplazamiento forzado del Pacífico, Nariño, Cauca, y en buena medida, el de Chocó, huyendo de la guerra con la esperanza de encontrar soluciones donde tampoco las hay. 

Creemos que el Cauca necesita, y con alta urgencia, un proceso de recomposición de liderazgos y de fuerzas políticas con la disposición de emprender la renovación política e institucional del Depto. Con una Vice-presidenta y Gobernador que no se les ve por ninguna parte; con un exparlamentario del Pacto Histórico con un pie en San Isidro y otro afuera; con un Comisionado de Territorios que arrastra un desprestigio acentuado desde hace varios años; con unos exparlamentarios de los partidos tradicionales y otros más recientes que desaparecieron por completo y sin pena ni gloria del escenario; con unos “Movimientos Sociales” que penosamente caminan con balas de oxígeno a la espalda, y con unos parlamentarios elegidos en las elecciones pasadas que tampoco mugen por ningún lado, a no ser, cuando se trata de obtener recursos y beneficios inmediatos y sectoriales; qué podemos esperar de esta Sala de Cuidados Intensivos y sin médicos, Señor Presidente? 

Pareciera que el “Movimiento Social” que tanto protagonismo hizo en el Cauca, igualmente desapareció sin dejar huellas; que los indígenas del CRIC, que tanta alharaca hicieron en la campaña electoral para su elección creyendo que con el triunfo podrían darle rienda suelta a su expansionismo, ahora que deberían estar en “la primera línea” apoyando las reformas, y en especial la de la salud, como por arte de magia, desaparecieron; sin campesinos rezongando porque no se sabe si se los “tragó la montaña” o se los tragó el modelo neoliberal; sin trabajadores de las agroindustrias en el Norte del Cauca, pues cuando salen, lo hacen para ir a defender a los dueños de las agroindustrias de “los indios invasores” porque “hay que ir a defender el trabajo”; y obreros de instituciones oficiales que no asoman ni la nariz por la ventana e informales que llenan las calles de Popayán y otros Municipios igualmente perdidos, movilizarse a apoyar, no únicamente las reformas, sino principalmente los procesos de democratización del país, les parecen discursos retóricos que “no dan resultaos concretos”, es decir, beneficios puntuales, particulares y/o sectoriales. 

En este mes largo que la región ha estado sometida a una de sus situaciones más delicadas, la Señora Vice-presidenta, por obligación política y moral, debió estar acá, liderando, organizando, uniendo fuerzas y esfuerzos, al frente de las soluciones, moviendo y removiendo esa institucionalidad que vegeta en la modorra, promoviendo apoyo y solidaridad dentro y fuera de la región. ¿De qué “sabrosura” fue que habló Ud., Señora Francia Márquez en la campaña electoral? ¿Su “sabrosura” es estar en estado de somnolencia al “suave arrullo” en la poltrona del Ministerio de la Igualdad, dejando escapar plácidos suspiros? Por su puesto, que esto no pasa de ser igual a lo que hacen los altos burócratas y tecnócratas del Estado que han vivido en la sabrosura a costa de la miseria de nuestro pueblo; solo que para ellos no es motivo de suspiros porque están acostumbrados a esa vida. Y Ud. lo sabe mejor que nadie. 

Y, ¿de qué igualdad es que se trata entonces? Si alguna lucha por igualdad tiene sentido y razón es la lucha contra la DES-igualdad que vive el Cauca, con respecto al resto del país, y en particular, el territorio de donde es oriunda. 

¡Ojo al Suroccidente del país, Señor Presidente! Si el Pacto Histórico echa a perder este baluarte de la democracia, pierde todo; después no pueden salir a echarle la culpa a la extrema derecha de lo que Uds., dirigentes de ese Pacto y muchos otros que aterrizaron allí para seguir en lo mismo, no pudieron, no quisieron o no les dio la gana hacer lo que tenían que hacer. 

En las comunidades urbanas, campesinas e indígenas hay reservas y fuerzas sociales y políticas más que suficientes en las que hay que recuperar la credibilidad y confianza para que puedan actuar con mayor consciencia y decisión de profundizar los cambios y reformas que necesitan y hay que hacerlas. Si se crean otros mecanismos e instrumentos políticos diferentes a la politiquería tradicional que es lo que predomina en el Pacto Histórico, veremos crecer, reverdecer y florecer las fuerzas democráticas que reiteradamente han sido obstruidas, anuladas y condenadas a no poder proponer ni hacer nada porque la legalidad y los retenes de esa minoría oligárquica que siempre ha gobernado el país, no permite que se le modifiquen ni que se los muevan o remuevan. 

 O ¿no es eso lo que hemos visto con respecto a la reforma al sistema de salud? ¿Quiénes crearon y montaron el sistema y con él las EPS? Estamos en plena presencia del escándalo que han montado alrededor de la modificación de ese sistema criminal, que ha ocasionado más muertos que toda la violencia en el país. Y eso que hasta allí, no se trata de acabarlo, como alegan, sino de modificarlo simplemente, aunque no podemos desconocer que la reforma sí les acaba un negocio gigantesco con los recursos que pertenecen a todo el pueblo colombiano. Ahora las EPS son la maravilla, son el modelo que deben imitar en todo el mundo. 

Y en este monumental escándalo, no ha podido faltar lo que hemos presenciado. El espadachín Petro (el Único) defendiendo su reforma. No había nadie más quien lo hiciera. Es decir, él, el Único, el cura, tenía que tocar las campanas (convocar a las movilizaciones), dar la misa con la santa bendición y salir a recoger las limosnas; y él, el Único, como buen caudillista, hizo toda la liturgia, mientras los feligreses esperan, igual que en las iglesias religiosas y en las de la politiquería, que el cura “salve las almas” o el “jefe” resuelva todo. Allí no aparecieron los dirigentes políticos del Pacto Histórico ni los dirigentes sociales a dar la cara al público, a comprometerse en la lucha no solo por una reforma, sino por las soluciones de fondo que necesita el país y por la consolidación de los procesos democráticos. Es ya conocido que nosotros no estamos de acuerdo que el Gobierno haga todos esos oficios y se ocupe de todos esos menesteres. Es allí donde deben actuar los partidos y/o grupos políticos que supuestamente están comprometidos con los procesos de democratización del país y las organizaciones sociales, o el tan promocionado movimiento social, que de todo ha tenido, menos de movimiento social. 

Pero la verdad es que no se sabe dónde reside la mayor languidez, si en los funcionarios del Gobierno, en la burocracia y tecnocracia del Estado que son diligentes cuando les conviene a sí mismos y a sus patronos, e insolentes cuando se trata de atender las necesidades de la ciudadanía, o en las organizaciones sociales, partidos y grupos políticos y sus burocracias y politiqueros que allí son peor. Por eso y por muchas otras razones, una amplia proporción de sectores sociales y políticos que apoyamos el proceso de democratización del país, no confiamos en buena parte de los “dirigentes” del Pacto Histórico porque su trayectoria demuestra que no son confiables y que incluso, ante sus propios electores, han perdido la credibilidad. Si aterrizaron allí, fue para reencaucharse, recuperar imagen y continuar por lo mismo. 

Por eso, hemos planteado la necesidad urgente de recomponer las fuerzas, los liderazgos, las maneras de reconstruir las organizaciones políticas y de hacer el ejercicio político. De reconstruir las organizaciones sociales con movimiento social y todo, pues el más grande y elocuente testimonio de lo que son realmente los partidos, grupos políticos, organizaciones sociales y movimiento social, lo pudimos ver a plenitud, el 14 de febrero. 

Consideramos que este aspecto en particular, tiene una trascendencia enorme, puesto que es allí donde hay que hacer la diferencia con la politiquería tradicional, y que, además, no se resuelve solo con las reformas, por muy necesarias y urgentes que sean, y menos con unas cuantas lánguidas marchas, como las que se hicieron. 

De Ud. atentamente, Señor Presidente. 

EL FARO SOCIAL 

Febrero 20 de 2.023

sábado, 11 de febrero de 2023

SOÑAR DORMIDOS...

SOÑAR DORMIDOS PUEDE SER HASTA DIVERTIDO, PERO NO PODEMOS SEGUIR EN LA DIVERSIÓN; HAY QUE DESPERTAR Y PONER LOS PIES EN LA TIERRA. 


La guerra en Ucrania en la que están comprometidos los dos bloques imperialistas del momento, de un lado Rusia-China con su cola de aliados, y del otro Estados Unidos de Norteamérica-Unión Europea-Japón, también con la suya, el primero haciendo la guerra directamente en el terreno y el segundo apoyando a los neo-nazi-fascistas ucranianos con millones y millones de dólares de ayuda material y financiera, no cesa ni hay solución a la vista para el caso en particular. La confrontación en Oriente Medio que igualmente compromete a los dos bloques, aunque con apaciguamientos temporales, tampoco se detiene. Si hay treguas temporales, es debido a que los conflictos internos en algunos de los regímenes políticos ultrarreaccionarios de la región, se agravan, provocando reacciones populares que amenazan su permanencia en el poder, como en el caso de Irán, en donde hemos presenciado la ejecución de algunos participantes en las recientes protestas. 

En África, las guerras promovidas por esa misma disputa no cesan y, en general, los pueblos africanos han visto empeorar sus condiciones de vida, retrocediendo a situaciones peores que las que vivieron en el siglo pasado, durante el Movimiento de Liberación Nacional y conformación de los Estados Nacionales. Y América Latina hoy, está sometida a una intensa disputa por ganar aliados y por el control de los Gobiernos existentes, unos en manos de fuerzas políticas ultraderechistas, otros que han pasado a manos de sectores políticos de “izquierda”, pero todos con un denominador común: abrumados por una gran inestabilidad económica, política y social, producto tanto de la herencia colonial, como de la incidencia del modelo neoliberal que profundizó las desigualdades en todos los sentidos. Eso es lo que estamos presenciando en todos los países suramericanos, en Centro América y el Caribe y México. 

Para facilitar la comprensión sobre la incidencia actual del bloque Rusia-China en América Latina, realidad en la que hemos insistido desde hace varios años, es necesario presentar una ligera visión panorámica del asunto en su conjunto, pero también de cada uno de los dos actores centrales de la comedia (o tragedia, diríamos mejor), Rusia y China, sin entrar a recabar en aspectos históricos y la evolución de los lazos políticos, primero, y luego económicos de cada uno de ellos con Latinoamérica, puesto que aquí no disponemos del espacio que se necesita para ello; eso tendríamos que hacerlo con un análisis y sustentación que no corresponde a un comentario periodístico como éste. En cuanto a lo que corresponde a Rusia, los vínculos políticos de esta con Latinoamérica, inicialmente con Suramérica, se regularizaron prácticamente en la década de los años 20 del siglo XX, primero con Argentina, al constituirse los primeros Partidos Comunistas en esta región, como resultado de la influencia y expectativas generadas inmediatamente después de la Revolución de Octubre de 1.917 y la expansión de las actividades políticas de la Organización Internacional de los Trabajadores (III Internacional). 

Con respecto a Colombia, adquirieron permanencia desde 1.930 con la creación del Partido Comunista colombiano (Comuñangas, como irónicamente los bautizara Jorge Eliécer Gaitán). Enfaticemos este aspecto en particular: esos vínculos no eran de negocios, inversión y exportación de capitales, como ahora, sino políticos, de apoyo al fortalecimiento del Partido Comunista, a las luchas obreras, campesinas, indígenas y populares. Luego, estos vínculos se extendieron a toda Latinoamérica y el Caribe. Desde luego, las relaciones sociales y políticas de la clase obrera norteamericana con el Movimiento Obrero europeo, y en gran parte con la clase obrera rusa, ya existían desde el siglo XIX. Esos nexos se mantuvieron hasta 1.953, momento en que la nueva dirigencia del Partico Comunista de la Unión Soviética cambió toda la política comunista revolucionaria que caracterizó al Partido bolchevique y al Estado soviético, cambió el rumbo, y dicha nueva dirigencia inició la restauración del capitalismo destruyendo todo lo que había sido construido del Sistema Socialista. Conservó el nombre de Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS); de la Unión Soviética (U S) o unión de todos los pueblos que hicieron parte de ella; del Estado Soviético y toda la simbología creada por los comunistas y los pueblos en el proceso revolucionario, pero ya no eran ni comunistas, ni revolucionarios ni soviéticos ni nada de eso. Simplemente usaban el nombre de Unión Soviética, pero en los hechos se habían convertido en otra superpotencia, cuya aspiración era desplazar a Estados Unidos de todos lados. De allí en adelante se inició lo que los políticos de Occidente, periodistas y comentaristas denominaron la época de “la Guerra Fría”, que por cierto, no fue tan “fría” como se cree, consistente en el enfrentamiento de Rusia con la otra superpotencia, los Estados Unidos de Norteamérica por ganar nuevas influencias la una, y conservar su dominación mundial que habían alcanzado los Estados Unidos, después de la Segunda Guerra Mundial. China, donde ya se había desarrollado un proceso revolucionario accediendo al poder político la burguesía nacional con los campesinos, obreros y otros sectores populares, no tenía en esa época, ni la fuerza ni la capacidad, económica, política y militar para entrar en ese forcejeo, como lo está haciendo hoy, por la hegemonía mundial con las otras dos superpotencias, Rusia-Estados Unidos, como se les denominó en ese momento. 

En su contenido, las instituciones soviéticas acordes con el Sistema Socialista, que por pura y simple conveniencia había decidido mantener esa nueva dirigencia en Rusia, no podían servir de manera indefinida a esa economía capitalista que realmente iba en rápido ascenso y si, ni siquiera en la forma, podían acoplarse a una economía capitalista normal, menos podían mantenerse en un sistema y Estado imperialista como lo era Rusia ya, a partir de la década de los años 60 del siglo XX. Esta es una de las razones fundamentales por las cuales, esa “Unión Soviética”, ese “Estado soviético”, que de Soviéticos no tenían absolutamente nada, colapsaron, se derrumbaron, porque el capitalismo en su modalidad neoliberal globalizante, que ya se había impuesto desde la década de los años 70 del siglo XX en Europa Occidental y Norteamérica, empujaba por todo el mundo exigiendo apertura de fronteras, de mercados, del comercio, con todos los cambios que propició en las economías y legislaciones internas de la gran mayoría de países a nivel mundial. En 1.990 se desfondó ese caparazón que ya no le servía al sistema capitalista que había sido reinstaurado en Rusia, con el nombre de soviético. Con toda la razón, Partidos, grupos y sectores políticos críticos de lo que sucedía en Rusia, lo denominaron Socialimperiasmo soviético, que, si bien no se arruinó totalmente, si tuvo un descenso grande de su presencia en el escenario mundial. Allí no termina, como se cree, la “Guerra Fría”; se apacigua por toda la década de los años 90 del siglo XX, pero con la particularidad que la superpotencia norteamericana, pasó a convertirse prácticamente en el árbitro único del mundo y a ejercer “la hegemonía unipolar”, como se acostumbra a decir ahora. 

Mientras tanto, durante la primera década del siglo XXI (2.000-2.010), el repliegue forzado ruso, le sirve para reconstruir su resquebrajada economía, rehacer las instituciones burguesas, de acuerdo a como realmente era: una economía capitalista con aspiraciones y propósitos claros de volver a la escena internacional con una coraza mucho más sólida (o un pelambre más elegante de Oso siberiano, diríamos nosotros). Pero volver a pisar la escena internacional y abrirse paso, ya no lo podía hacer, como lo intentó en las décadas de los años 60, 70 y 80 del siglo XX. Ahora ya ponía los pies en ella otro competidor que se habría camino con muchos bríos: China, que había hecho, si no exactamente lo mismo, si algo igual: arrojar al cesto de la basura lo poco que había hecho por la construcción del Sistema Socialista e iniciar su Programa de Modernización (retroceso) al sistema capitalista desde 1.979. En la siguiente década (2.010-2.020), Rusia y China continúan su expansión hacia los mercados internacionales, puesto que la economía rusa iba en recuperación y la de China en ascenso y, como potencias con aspiraciones y propósitos de dominación mundial, tenían que abrirse paso en un mundo que se encontraba bajo la “hegemonía unipolar” de Estados Unidos y sus principales aliados, Unión Europea y Japón. 

¿Qué hacer ante esa realidad? ¿Seguir lidiando con enormes esfuerzos para abrirse paso cada uno por su lado, a sabiendas de las desventajas que los separaban de la otra superpotencia, Estados Unidos y sus aliados? He aquí el factor fundamental económico y político que une a Rusia y China y los obliga a actuar juntos e ir conformando el bloque que ya hoy, es una realidad en consolidación ascendente. Para poder disputarle el dominio a Estados Unidos en todos los continentes con posibilidades de éxito, les era necesario actuar de manera coordinada, hacer acuerdos conjuntos, en lo posible, unificar políticas generales, sin sacrificar intereses y objetivos propios de cada uno. Por su puesto que el bloque no surgió ni se ha consolidado de manera espontánea, de un momento a otro; ha sido, por el contrario, el fruto de un proceso largo de enfrentamiento con “la hegemonía unipolar” de la otra superpotencia; proceso en el que poco a poco, le han ido ganando influencias, espacios y aliados en sectores políticos de poder, gubernamentales, institucionales, de inversión y de incidencia fuerte en las actividades económicas de muchos países en todo el mundo. 

Bloque que no ha estado, no está ni estará exento de choques, a veces fuertes, con peligro de rompimiento pues, al fin y al cabo, ambas son potencias imperialistas con sus intereses y apetitos propios, que compiten entre sí por ganar supremacía el uno o el otro, pero también con objetivos comunes. Tampoco se puede asegurar que ese bloque haya de permanecer inalterable indefinidamente. Puede romperse en algún momento, como también puede romperse el otro bloque, y de hecho, esto ya se está operando, desde que comenzaron a reventarse los hilos más débiles en los países menos desarrollados, dependientes o neocoloniales en Europa, Asia, África, América Latina y Oceanía, y que amenaza con ir ascendiendo hasta la cúpula de los pocos países más desarrollados (G 7), pues al G 20 ya llegó y produjo la separación de Brasil, India y otros países de ese grupo que giraban bajo la órbita de Estados Unidos y sus aliados. En la gran inestabilidad de la economía mundial, en el ambiente de máxima pérdida de credibilidad en la política y en los Estados burgueses que estamos presenciando a toda hora, todo es posible; no hay nada fijo e inmutable. En la última década del siglo XX y la primera del XXI, muy pocas personas se atrevían a poner en duda el dominio total (“hegemonía unipolar”) de Estados Unidos y sus aliados en el mundo. Hoy, no hay la menor duda de que ese dominio total está resquebrajado, y que Estados Unidos y su cola, perdieron ese poder de ordenarle a todo el mundo lo que debía o no debía hacer. 

Por su parte China hizo presencia y fortaleció sus lazos políticos con Latinoamérica a partir de la década de los años 60 del siglo XX, en cierta medida, aprovechando el impacto de la revolución cubana en sectores políticos democráticos, juveniles y revolucionarios. Igual que en el caso de la Unión Soviética en los años 30 del siglo XX, aquí también se trataba de vínculos políticos, pero en este caso, con una diferencia específica que no se puede pasar por alto. Si bien la dirigencia china del momento hacía parte del Movimiento Comunista Internacional, estos vínculos no los estableció esa dirigencia con los Partidos Comunistas oficiales existentes ya en toda América Latina, es decir, los que habían sido reconocidos desde tiempo atrás por la Unión Soviética y por la Organización Internacional de los Trabajadores, sino por fuera de ellos. Ello se debió a que el cambio de la política por parte de la dirigencia en la Unión Soviética en 1.953, originó inmediatamente enfrentamientos ideológicos y políticos entre los Partidos Comunistas respectivos y luego, la ruptura total. En adelante, la dirigencia china promovió y apoyó la creación de otros Partidos y grupos comunistas que estuvieran de acuerdo con sus orientaciones ideológicas y políticas, hasta que en 1.977-1.979, decidió establecer alianzas con los Gobiernos de Estados Unidos y de otros países latinoamericanos, como en el caso específico de Chile, en cabeza de Augusto Pinochet, tendencia que continuó y se ha ido ampliando y fortaleciendo en el trascurrir de las décadas siguientes, pero ahora ya no como relaciones políticas, sino comerciales, de inversión de capitales y competencia con los Estados Unidos, y en cierta forma, también con Rusia. Actualmente, las relaciones comerciales y de inversión de capitales de China con Latinoamérica, son muchísimo más cuantiosas que las de Rusia para esta parte del mundo. Sin embargo, es conveniente señalar que, las relaciones chinas con la región, son más de carácter comercial y de inversión de capitales, mientras que las de Rusia, están más dirigidas a la venta de armamento militar convencional, equipamiento de ejércitos, logística militar y asesoría, proyectos de generación de energía atómica y minero-energéticos, aunque este renglón, ha ido en disminución. 

¿¡Sobre qué presupuestos estratégicos, coincidencias y aspiraciones mutuas ha sido reorientado el avance de las relaciones comerciales, de inversión de capitales, de apoyo político y de consolidación de la presencia del bloque imperialista Rusia-China, a partir de la segunda década del siglo XXI en esta disputa global!? 

1 Los propósitos de sometimiento y dominación de Europa Occidental a Rusia y todos los demás pueblos y nacionalidades pequeños europeos y asiáticos vecinos mediante invasiones, amenazas y presiones de todo orden, han permanecido activos y/o latentes durante siglos. Con mayor razón, después de la Revolución Socialista de Octubre de 1.917 en Rusia y la posterior conformación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la agresión tomó características brutales con la invasión alemana nazi-fascista en 1.941. Terminada la guerra, el liderato de la amenaza lo asumieron los Estados Unidos como principal potencia que salió favorecida de la confrontación, hasta 1,953. Sin importar para nada que la dirigencia rusa hubiera cambiado la política revolucionaria y comenzara a restaurar el capitalismo, la amenaza continúo como “la Guerra Fría”, o enfrentamiento de las dos superpotencias, Estados Unidos y Rusia que seguía usando el nombre de “Unión Soviética”. Este hecho, expone con entera claridad, que a la otra gran potencia no le molestaba solo el hecho de que allá se estuviera construyendo el Sistema Socialista, sino también la existencia de cualquier competidor, y menos, si se consolidaban uniones fuertes que pudieran amenazarle su dominio mundial. Así es la naturaleza, el carácter de la economía y políticas imperialistas, cualesquiera que sean; sus aspiraciones de dominio no tienen reversa ni límites; procura dominar y someter todo bajo su mando o bajo su bota militar, si es necesario. Esa y otras uniones, había que acabarlas, drama que tuvo uno de sus momentos álgidos, como hemos visto, en 1.990. Con todo ello, el depredador por apetito, quería recoger todos los escombros y establecer sobre ellos, su globalización. Así lo hemos presenciado en el conflicto actual en Ucrania y todo el cerco militar que la OTAN ha tendido en las fronteras con Rusia. 

2 A su vez Rusia y China, ya desde la primera década del siglo XXI, respondieron consolidando su influencia geoestratégica comercial, de inversión de capitales, fortalecimiento de fuerzas políticas y militares, influyendo y/o ganando gobiernos a su favor en Asia, Oriente Medio, África, América Latina, Oceanía y, en buena medida, en Europa, es decir, ganando posiciones en la retaguardia de Estados Unidos y sus aliados. A la sazón, en América Latina encontraron los suculentos platos, con postre incluido, prácticamente servidos en la mesa. A las condiciones de explotación y dominación política y pobreza a que las oligarquías latinoamericanas han sometido a nuestros pueblos y que el modelo neoliberal impuesto desde la década de los años 70 del siglo XX contribuyó a ahondar y agravar, causantes de la gran inestabilidad política e institucional que vivimos, produjeron el ascenso de sectores de las burguesías reformistas que no alcanzan a ser siquiera burguesías nacionalistas capaces de, no solo hacer reformas al modelo, sino también cambios más radicales económicos y políticos, y a su vez esto, aunado a la ausencia de fuerzas políticas revolucionarias, la única salida que encuentran esas burguesías reformistas es arrimarse al paraguas de una u otra potencia imperialista que les prometa posibilidades de negocios y apoyo político. Y allí han estado prestos los nuevos amos del mundo que necesitan expandir su poder. Poco a poco fueron unificando un Programa Político común que hoy es la guía que unifica sus acciones, sin desconocer los propósitos e intereses que cada cual tiene como potencias imperialistas en ascenso, es decir, persiste la competencia entre ambos, pero sin lesionar su programa común. Tal Programa está basado en: 

I; Puesto que el enfrentamiento Rusia-Estados unidos como superpotencias entre 1.960-1990, con su pausa en esta década, para luego reactivarse en la primera década del siglo XXI, se llevó a cabo entre esos dos gigantes, y luego con los dos nuevos actores, Rusia y China contra “la hegemonía unipolar” de Estados Unidos en el mundo, Rusia como potencia imperialista en recuperación, plantea como objetivo general central de su nueva presencia en el mundo, la lucha por romper esa “hegemonía unipolar” de Estados Unidos y establecer “un nuevo orden mundial” con la presencia de 2, 3 o más potencias en disputa, o “multipolar”. Obvio; de una potencia imperialista en recuperación, no podemos esperar que tenga como programa político, acabar con el dominio imperialista si no, cómo repartirlo con las otras potencias existentes. Este es uno de los objetivos claves que une al bloque Rusia-China, sobre todo, a partir de la segunda década del siglo XXI. Según Jacaranda Guillén AIDA, analista del Senado de México, “el paso de una política defensiva de Rusia en el plano internacional a una política ofensiva, se inició con el discurso de Putin en la conferencia de seguridad en Múnich (Alemania), en 2.007. Allí cuestionó y atacó la intervención unipolar de Estados Unidos y Europa Occidental en todo el mundo y lanzó su estrategia política de la multipolaridad, y que, a partir de ese momento, América Latina pasa a ser uno de sus objetivos centrales de expansión de Rusia” (BBC NRWS MUNDO. Julio 2/2.020). Otro analista, Milosevich MIRA, Investigador del Real Instituto El Cano. Madrid, dice que Rusia y China “son socios estratégicos que tienen muchas cosas en común y la principal es que ambos quieren compartir con Estados Unidos y que quieren un mundo libre de lo que ellos llaman la hegemonía de Estados Unidos. Quieren un mundo multipolar” (Ídem). 

II; Davydov VLADIMIR M. (NUSO. Marzo-abril de 2.010) estima que para 2.010, el comercio chino con América Latina ya había sobrepasado los 100 mil millones de dólares. Y para Villar SANTIAGO, (diciembre de 2.014) … “las relaciones rusas en su política exterior, se han establecido de acuerdo a los siguientes principios: a) libre ejercicio de la soberanía y autodeterminación de los pueblos; b) no injerencia ni intervención en los asuntos internos; c) respeto a la soberanía nacional; d) necesidad de recuperación y fortalecimiento del papel de las Naciones Unidas en la solución de los conflictos internacionales”. También estima que la venta de armamento ruso a países latinoamericanos se incrementó en un 900%, entre 2.004 y 2.008, respecto de 1.999-2.003. Y Zapata SANDRA expresa: “La puja de los actores globales por ganar peso e influencia ha marcado el devenir reciente de América Latina, con China como protagonista absoluta. Con Rusia en guerra, los países latinoamericanos comienzan a plantearse de manera pragmática sus vínculos, en busca de mercados para sus exportaciones”. (abril 19/2.022). 

En vista de todo lo anterior, concluimos: 

1; Esta feroz competencia entre los dos gigantes bloques imperialistas que se diputan el dominio del mundo en la actualidad es un hecho incontrovertible, que solo ciegos, sordos, mudos, sin olfato e insensibles, lo niegan u otros pretenden ignorarlo. 

2; Es de suma importancia anotar que, para América Latina, este macabro juego, por ahora, se está llevando a cabo en los terrenos económico, político y social; aún no ha llegado al enfrentamiento militar como en otras regiones del mundo; sin embargo, ningún genio, por muy genial que sea, puede predecir hasta cuándo durará ese desarrollo relativamente pacífico de todos estos acontecimientos. Pero no nos debe caber la menor duda que la agudización de esa disputa traerá las guerras a América Latina. 

3; En este espacio no podemos detenernos en el análisis de cada uno de esos slogans que está utilizando el bloque Rusia-China y sus aliados como quisiéramos, de su “multipolaridad”, “libre ejercicio de la soberanía y autodeterminación”, “no injerencia en los asuntos internos”, “respeto a la soberanía nacional”, “recuperación del papel de la ONU” y la “defensa” de los Derechos Humanos, como bandera para disfrazar, justificar y engañar a los pueblos en todo el mundo y en particular, a los latinoamericanos. Por el momento solo podemos expresar que esa demagogia queda al descubierto cuando observamos con qué clase de fuerzas políticas se aliaron antes y han establecido ahora sus plataformas de negocios. A los señores NIkita Krushov, Briesnev y Kosiguin ayer, a sus fuerzas políticas de las que dependían y sus aparatos estatales, no les importó aliarse con cuanto granuja hubiera, con tal de oponerse a las fuerzas revolucionarias que no estaban de acuerdo con la destrucción del Sistema Socialista en Rusia, y después en China sucedió lo mismo, y tampoco titubearon para aliarse con Richard Nixon de Estados Unidos, Pinochet y el Shah Mohammd Reza Pavhlevi de Irán. Como no les importa en lo más mínimo la cordialidad y el buen gusto actuales de Vladimir Putin y Xi Yin Pin compartidos con Bolsonaro o Lula en Brasil, con la figura angelical de la nueva “izquierda” en Chile o los Kishner de Argentina, con Evo Morales o con la criminal y ultraderechista dirigencia peruana, con los dirigentes cubanos o con el nuevo Somoza de Nicaragua. Con tal que haya oportunidad de negocios y, si no de apoyo, por lo menos de neutralidad política en los Foros internacionales, todo está maravillosamente bien. A veces la cara de ingenuos bien administrada frente a los adversarios, sirve, pero la de bobalicones, no. Frente al instinto y el espíritu burgueses propios de las potencias imperialistas viejas o nuevas en felices nupcias con los reformistas latinoamericanos, esa limitación se vuelve más perjudicial que lo que hacen esos mismos monstruos, a los cuales, por desgracia, muchos les siguen dando crédito como si se tratara de revolucionarios. 

4; Ante la amenaza que representa esa disputa imperialista global por la explotación, dominio y sometimiento de nuestros pueblos, no nos queda otra alternativa que disponernos, especialmente los revolucionarios, a recuperar y fortalecer nuestra preparación teórica, política y organizativa con una política independiente, construida por nosotros mismos en la lucha, evaluando con toda la profundidad posible la cadena de desastres y errores que hemos cometido antes, y los que seguimos cometiendo ahora. 

5; A esta disputa de gigantes no podemos escapar, pero tampoco podemos someternos pasiva, dócil y/o cobardemente. Las reservas que existen en nuestros pueblos para hacer la revolución, son inmensas e inagotables. Si no las vemos, o no las queremos ver, o no confiamos en ellas por la catarata que nos han metido en los ojos, es otra cosa. 


EL FARO SOCIAL. 

Popayán, febrero 10/2.023 

lunes, 30 de enero de 2023

A LA MOVILIZACION POPULAR ESTE 14 DE FEBRERO

 Hemos sido suficientemente claros y explícitos al expresar que, por el hecho de tener una posición política independiente frente al Pacto Histórico, a Colombia Humana y en particular, frente al hoy Presidente Gustavo Petro, eso, de ninguna manera significa que asumamos posiciones en contra de todas las propuestas políticas, soluciones programáticas planteadas por ellos y las realizaciones que lleven a cabo. Hemos expresado con entera claridad, que apoyamos todas las reformas que contribuyan a profundizar y consolidar el proceso de democratización política del país, como la reforma agraria, en especial, para hacer justicia con todas las víctimas del despojo, desplazamiento forzado y la violencia; las reformas laboral, pensional, a la salud y la reforma política para mejorar la acción de los partidos y grupos políticos populares y democráticos, lo mismo que las medidas y cambios políticos que consideremos urgentes, necesarios y beneficiosos para las comunidades, de acuerdo a la situación política concreta que estamos viviendo. 

Nos parece sumamente importante en este momento, la reforma política, en la cual se redefina con la mayor claridad posible, el papel, la acción y la responsabilidad de los partidos y grupos políticos interesados en las transformaciones estructurales que necesita el país. En Colombia, cargamos con una deuda histórica con la sociedad, debido a que hemos aplazado indefinidamente un debate trascendental, alrededor del manejo, ya secular de los gremios económicos (ANDI, FENALCO, ASOBANCARIA, FNC, FEDEGAN y grupos financieros como SARMIETO ANGULO, SINDICATO ANTIOQUEÑO, SANTO DOMINGO), sobre el Estado y las políticas que este debe realizar para la solución de los problemas nacionales. Este es uno de los aspectos esenciales causantes de la desaparición prácticamente de los partidos tradicionales, incluidos algunos de izquierda. Estos fueron totalmente reemplazados por los gremios económicos, y las alianzas, que más que alianzas, son aglomeraciones coyunturales y accidentales que tanto hemos ensayado, así, con la rapidez y facilidad con que aparecen, desaparecen. En síntesis, ésta no puede reducirse a una reforma simplemente electoral, a quitarle, aumentarle o redactar de otro modo, unos cuantos artículos del Código Electoral y a cambiar unas cuantas butacas del Consejo Electoral. 

Pedir que el Presidente Petro haga presencia en cuanto derrumbe se presenta y en cuanto bloqueo de carreteras hagan comunidades, con razón o sin ella, no es el camino para consolidar realmente procesos democráticos que tanto hemos esperado. Por un Estado democrático que clamamos y reclamamos, con instituciones completamente democratizadas y al servicio de los intereses nacionales, es con lo que realmente tienen que comprometerse los partidos y grupos políticos que dicen apoyar las reformas. En una reforma política realmente democrática, estos no pueden limitarse a pedir derechos, sino principalmente, asumir responsabilidades y deberes frente los intereses nacionales de conjunto y de manera especial, con el pueblo colombiano. La transición energética, alrededor de la cual han levantado tanto polvo para ensuciarle los ojos a la gente e impedirle que vea a quienes es que realmente están defendiendo y con quienes es que están comprometidos, está íntimamente ligada al control de la deforestación y defensa de la Amazonía. De nada o muy poco serviría reducir las emisiones de CO2, si la destrucción de la Amazonía y la deforestación en general continúa. Esgrimir argumentos como el de que Colombia no aporta a la emisión de CO2 sino un mínimo de 0.66% en el global (ONU, datos de 2.018) y que por lo tanto el Gobierno no tiene por qué precipitarse en la transición, o que Petro asume compromisos internacionales porque “quiere figurar y convertirse en héroe de la redención del planeta”, solo revelan la poca inteligencia de quienes acuden a ese “rebusque” de argumentos. 

Al respecto, estos genios de la “genialidad” no tienen en cuenta que Petro lo que simplemente está haciendo es sumarse a una corriente universal que no solo está protestando y luchando por la descarbonización de la economía y sus emisiones al planeta, sino que en muchos casos ya están haciendo la transición energética, como Vietnam, con resultados maravillosos; y por otra parte, que con esos argumentos, lo que sencilla y llanamente están haciendo, es ponerse totalmente al lado de las gigantescas corporaciones petroleras, del carbón, de los Gobiernos a su servicio y de las ONG(s) que lagartean proyectos “ecológicos” y “ambientales”, quienes se la han pasado y se la pasan, ya casi por un siglo en el bla, bla, bla…, produciendo basura física y digital en todas las reuniones y foros mundiales sobre la crisis energética, la crisis ambiental y el calentamiento global, pero no han hecho absolutamente nada, y cuando alguien propone algo y comienza a hacerlo, entonces eso es “precipitado”; tampoco dicen nada de los recursos financieros que Petro logró conseguir con su Presencia en Davos (Suiza), y por último, lo que buscan es sembrarle la idea a la gente de que esa propuesta está condenada (¿por quienes?) al fracaso, que con eso va acabar con la inversión extranjera, con la propiedad privada, el veneradísimo, sacrosantísimo y eterno sistema capitalista, como si en las fuentes alternativas de generación de energía, por ahora, solar y eólica, no fueran las mismas grandes corporaciones explotadoras de ese recurso, las que van a invertir. 

Estamos presenciando cómo, esos gremios y grupos financieros que hace muchos años se adueñaron del país, con sus voceros en los partidos y grupos políticos de la extrema derecha, liberales “patiamarillos”, algunos encumbrados jefes de “izquierda” que pisan más cerca del uribismo que de los reclamamos de los colombianos, sus altoparlantes en TV y Radio, sus escuadrones armados oficiales y no oficiales, sus redes y todos los voz a voz que cuchichean en los oídos de las comunidades, abierta y concertadamente, han montado una altisonante campaña para oponerse, bloquear y, si se lo permitimos, echar abajo todo el proceso de reformas por las que se movilizaron las grandes mayorías del país en 2.019 y 2.021 y se expresaron en los resultados electorales de 2.022. …” Creemos que es el momento de pasar a la acción, de convocar a la movilización general del pueblo en apoyo y exigencia de que las reformas que ya han sido trasquiladas y debilitadas aún más, se retomen y se lleven adelante.” (EL FARO SOCIAL. Nov. 21/2.022). … “Pero para esto, antes que cualquier otra cosa, hay que romper la inercia que nos imponen el estilo, los métodos, hábitos, costumbres y marrullas de la politiquería tradicional. Tenemos primero, que desbloquear nuestro pensamiento y nuestras actitudes políticas, todas las fuerzas que estamos interesadas y necesitamos que las reformas democráticas prosperen y ojalá avancen mucho más. Una cosa son las reformas democráticas que logremos realizar y profundizar con el empuje de las fuerzas políticas populares desde abajo, y otra cosa es que nos quedemos como el pajarillo pichón chillando y abriendo el pico para que los papás nos lo llenen, que nos quedemos esperando que los beneficios de las reformas nos lleguen desde arriba” (EL FARO SOCIAL. Nov. 21/2.022. El subrayado es del texto). 

Las razones para exigir la ejecución de las reformas que están planteadas, por algunas de las cuales se ha derramado tanta sangre en el país, y para luchar porque se realicen, son imprescindibles, pero además, nos sobran. Sin embargo, esas razones, sin fuerza política y social adecuadamente orientadas, por muy brillantes que sean, no podrán realizarse o no tendrán efectividad. Si no queremos que este intento de avanzar en los procesos de democratización del país, sea una frustración más, debemos pasar a la movilización general del pueblo, sin titubeos, sin cobardías, y sobre todo, despojándonos del grupismo y sectorialismo que tanto daño hacen a la unificación y concentración de fuerzas en un momento crucial como este en que necesitamos romper el cerco que ha montado toda la reacción en contra de lo que el pueblo ha pedido y exigido durante tantos años. 

Desde cada barrio, cada vereda, cada rincón del país: ESTE 14 DE FEBRERO, A LEVANTAR UN SOLO PUÑO, UNA SOLA FUERZA Y UN SOLO GRITO: ¡¡¡NO MAS!!! ¡¡¡NO MAS MARRULLAS POLITIQUERAS!!! 

ESTE 14 DE FEBRERO SALGAMOS MASIVAMENTE DECIDIDOS A NO PERMITIR QUE NOS SIGAN MUTILANDO Y BLOQUEANDO LAS REFORMAS QUE NECESITAMOS.

¡VAMOS POR DEMOCRACIA POLITICA Y SOLUCIONES PUNTUALES A LAS NECESIDADES QUE TENEMOS! VAMOS POR LA DEFENSA DE LAS REFORMAS: POLÍTICA, LABORAL, PENSIONAL, DE LA SALUD, AGRARIA Y LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA.

 EL FARO SOCIAL 

Popayán, enero 30/2.023

viernes, 20 de enero de 2023

 

SEGUIMOS CON EL MISMO SONSONETE DESGASTADO QUE LO SUCEDIDO EN ROSAS ES “UNA TRAGEDIA ANUNCIADA”, ¿O NOS ATREVEMOS A LEVANTARNOS CONTRA LA MALDITA POLITIQUERIA QUE ES LA VERDADERA RESPONSABLE DE ESTE Y TANTOS DESASTRES MAS?

 

Terrible. Sencillamente la tragedia llevada hasta el horror. Esto es lo que nos sucede en nuestras queridas y amadas tierras del Cauca. El narcotráfico y la violencia de los grupos armados a él asociados, se pasean por los cuatro costados “como Pedro por su casa”; las condiciones de pobreza crónica en que se debate la inmensa mayoría de la población del Depto. son ya insoportables; la desarticulación, desbertebramiento y desintegración del Cauca en zonas prácticamente sin conexión de unas con otras, sigue agravándose; los mal llamados conflictos interétnicos, que más que reales, han sido creados y promovidos por determinados sectores reaccionarios empotrados en organizaciones indígenas para justificar sus posiciones racistas y expansionistas, aprovechando la anarquía reinante y la situación de debilidad política e institucional de unos actores de la politiquería tradicional y alternativa en ruina porque no pudieron ni ofrecer y darle salida a los problemas más sentidos, ya cruzó la línea roja hasta donde se les puede considerar  conflicto político y se ha convertido en una fuerza y posición ideológica que amenaza con hacer estallar las ruinas en que nos encontramos; la deprimente situación en que se debate la frágil economía caucana por el impacto de todas esas adversidades y gravada por la incidencia de la pandemia, de los bloqueos de la panamericana por grupos infiltrados en las justas protestas sociales de 2.019, 2.021 y de la guerra en Ucrania, continúa ese fatigoso curso, sin ninguna perspectiva de solución a corto o, siquiera a mediano plazos.

Y como si todo lo anterior fuera poco, a estas tragedias ha venido a sumarse el deslizamiento de grandes masas de capas terrestres superficiales en el Municipio de Rosas, destruyendo y bloqueando completamente la vía panamericana, y con ello, la comunicación terrestre del Sur Occidente del país y gran parte del centro con Ecuador.

Que este evento esté o no asociado directa o indirectamente a la falla geológica que cruza el Depto. por ese corredor, no es, en este momento, el problema central a discutir y no podemos enredarnos en esa discusión, a pesar de la importancia que reviste; ese es un asunto que se tiene que despejar desde el punto de vista técnico y científico. Lo que el movimiento económico de la región y las comunidades necesitan con urgencia, es que se habiliten cuanto antes, las vías alternas de comunicación terrestre que, como es obvio, han permanecido y permanecen en estado lamentable. Otra cosa muy distinta es la evaluación crítica de las responsabilidades políticas de quienes han estado al mando de las instituciones oficiales y de las decisiones gubernamentales locales, regionales y nacionales y la manía de utilizar las palabrejas “falla geológica” por parte de esos mismos actores, o bien para justificar que cuanto derrumbe se presenta en el país, es ocasionado por “la falla geológica”, o bien para ocultar la responsabilidad de los mismos, como lo hicieron en el vecino Municipio de La Sierra. Por eso, no basta con ir a solidarizarse con los damnificados en los albergues y promover la recolección de alimentos y otros elementos que ellos necesitan. Con toda la importancia que estas formas de solidaridad revisten, es necesario hacer conciencia que, ante muchos de estos desastres, que ya se sabía que podían suceder, no se tuvieron en cuenta las recomendaciones y soluciones formuladas, por la simple y llana irresponsabilidad de la politiquería con que se ha gobernado el país y en especial, el Cauca, amén de la ausencia de mecanismos efectivos de control ciudadano y de la pasividad general que ha reinado, cuando se trata de resolver problemas que van más allá de los beneficios grupales, sectoriales y clientelares.

Es sabido hasta la saciedad en el Cauca que, hace 44 años, fueron entregados al Gobierno nacional de entonces, los diseños  para la construcción de la variante, por parte de la firma Pablo Emilio Bravo, de reconocida trayectoria e idoneidad profesional en esta especialidad del diseño de vías, y mucho antes existía la conciencia de que no había más alternativa que desviarse al llegar a la población de Timbío hacia el lado de El Tambo, bajar al corregimiento de Quilcasé (El Tambo), para conectarse nuevamente con la panamericana después de la población de El Bordo, porque el tramo desde el corregimiento de Párraga (Rosas) hasta el corregimiento de El Ensenillo (Timbío), continuamente presentó daños en la banca, algunos pequeños hundimientos y deslizamientos. Fueron ingentes los recursos que demandaron los arreglos de la vía en ese tramo para mantenerla en condiciones de transpirabilidad. Con la introducción de los tractocamiones, el problema se agravó, precisamente por la inestabilidad de los terrenos asociada a la falla, lo cual convenció a los ingenieros civiles de que no había alternativa distinta a la de salvar ese tramo con la variante que propusieron en el momento.  

Y aún más. No solo en el Cauca, sino en el país y hasta en el exterior, es conocido hasta la saciedad, la vulnerabilidad de esta como la única vía de comunicación terrestre del Sur Occidente y con Ecuador, por los continuos taponamientos, en algunos casos, por organizaciones campesinas, pero principalmente por parte de algunos sectores de una de las organizaciones indígenas que aquí existen, con todos los traumatismos que esto ha causado a la precaria economía caucana. Sin embargo, hasta hoy no ha sido posible que se aboque en serio la construcción de esa variante, y menos la búsqueda y realización de la integración vial del Depto. que ayudaría a romper esa dependencia convertida ya en negocio para unos y fatalidad para toda la región y para la inmensa mayoría de la población.

Además de las pérdidas en animales y cultivos en las parcelas de las familias afectadas, el tiempo en que tendrán que permanecer cesantes, los traumatismos sicológicos y morales ocasionados a estas familias, los costos de la reubicación de las mismas, ¿a cuantos miles de millones ascenderán las pérdidas por la interrupción del transporte, en especial, el de carga pesada, la adecuación de algunas vías alternas que debe hacerse cuanto antes?, ¿cuánto tiempo se extenderá, no la rehabilitación de la vía por ese sitio porque eso ya es imposible, sino la construcción de la variante?, y ¿cuánto será el costo de la misma? ¿Todo esto se pudo haber prevenido y evitado? ¡¡¡Claro que sí!!! La prevención ya estaba formula, puesto que se sabía que la única solución era hacer la variante. Pero ésta fue engavetada y en vez de evitar la tragedia, llegó lo que ya conocemos.

Ahora, después de este desastre, ¿cómo y de qué manera pretenden justificarse la caterva de parlamentarios caucanos con sus asesores, tanto de los tradicionales como alternativos y hasta de los de “izquierda” que han desfilado por la pantalla de los cajeros de los Bancos, recibiendo los voluminosos fajos de billetes? ¿Cómo y de qué manera intentarán justificarse la chorrera de altos funcionarios del Estado como Ministros de Transporte, de Comercio, de Agricultura y otras Instituciones gubernamentales que tienen que ver más directamente con la prevención de lo que allí ha ocurrido? ¿Cómo y de qué manera pretenderán justificarse Gobernadores y Alcaldes del Sur Occidente colombiano, algunos de los cuales continuaron en la caterva de parlamentarios y otros andan haciendo cola para ir a ella, cuando no hicieron más que dedicarse a la baja tarea de alimentar las pequeñas clientelas con el propósito de escalar a más altos cargos, sin importarles para nada los tantos y tan graves problemas que, de manera recurrente, han afectado al Cauca?  

Lo que ha sucedido en Rosas no es tanto el efecto causado por la falla geológica o consecuencia de la ola invernal intensificada por el cambio climático que ha contribuido a desestabilizar aún más las capas terrestres superficiales. Lo que ha sucedido, con todas las consecuencias que de ello se derivan, es el producto, el resultado de la irresponsabilidad y los estragos causados por esa plaga endémica de la politiquería, pero de esa politiquería miserable, mezquina y paupérrima, porque todo el país ha estado plagado de lo mismo, pero en otras regiones han sabido sacarle provecho, no solo como grupos y familias, sino de una manera más social y colectiva.

Desde el momento en que se conoció la propuesta de la variante, los politiqueros principalmente de El Bordo, Rosas y Timbío, pusieron el grito en el cielo, diciendo que se los iba a dejar aislados e iniciaron las “gestiones” ante los gamonales de Popayán, y con éstos, ante “los jefes naturales” de los partidos tradicionales en Bogotá, para oponerse a la solución planteada, todo esto contando desde luego, con el silencio, complicidad, tolerancia y pasividad de los demás sectores sociales y políticos del Cauca, porque aquí no ha existido ni existe, aún hoy, conciencia colectiva de región, sino de grupos y familias, al estilo de las épocas doradas del feudalismo.  

Alguien decía que toda gran crisis o, aunque sea un rompimiento brusco de la normalidad (decimos nosotros), obliga a que salga a la superficie todo lo ruin y mezquino que se oculta tras los floridos discursos, la charlatanería y palabrería huera, sean estos del carácter y la tonalidad que sean, o a que brote el espíritu humanitario, solidario, de ayuda y colaboración a quienes padecen las inclemencias de los desastres naturales o sociales. Ahora, quienes han tenido que ver con estos hechos desde esa maldita politiquería, se esconden, huyen o agazapados guardan silencio. Otros que pretenden copar los espacios que han dejado la politiquería tradicional y alternativa, saltan al ruedo haciendo actividades que rayan ya en lo puramente delincuencial. Nos referimos en este caso, a lo que hicieron cabildos indígenas yanaconas de La Sierra (C), asociados al Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), que salieron a poner y cobrar peajes por la variante Rosas-La Sierra-Piedrasentada, en un momento tan crítico como este; actitud que contrasta totalmente con la asumida por los campesinos en estos trayectos, los cuales han expresado su solidaridad con los viajeros afectados por el derrumbe.

Y para colmo de los colmos, el Ministro de Transporte acaba de denunciar que estos sectores indígenas se oponen a la construcción de la variante que tanto tiempo ha sido encaletada y aplazada por la acción de la politiquería. Esto ya es sencillamente inaceptable e intolerable. Simple y llanamente el 97.5% de la población colombiana que somos los mestizos, blancos y negros, tenemos que doblegar el espinazo y someternos sin chistar nada a lo que le dé la gana hacer a cualquiera de estos grupos, parapetados en “el Derecho Mayor”, la “Ley de Origen” y “los Derechos ancestrales”.  Y decimos esto de manera explícita y con toda la fuerza, la convicción y la autoridad que nos concede el haber sido actores de “primera línea” (como se dice ahora), en el movimiento indígena desde la década de los años 70 del siglo XX y el seguir acompañando hasta hoy, a algunas comunidades en su lucha por su reconstrucción económica, social y cultural, claro está, que con otra política completamente distinta a esa.

Y para que quede aún más explícito, desde aquí, le expresamos nuestro reconocimiento a la Senadora Aida Quilcué por su gesto al ir hasta los albergues de los damnificados a expresarles su solidaridad, no exento de clientelismo electoral tal vez, pero al fin y al cabo un gesto que merece la atención, y eso marca diferencia. Jamás se nos ha ocurrido culpar a las comunidades indígenas de estos comportamientos reprobables. Para nosotros está fuera de toda duda que en el CRIC se mueven diferentes grupos y fuerzas con intereses distintos, pero que algunos de estos, han venido adoptando posiciones ideológicas, políticas y prácticas etnocentristas, reaccionarias, revanchistas y racistas, sumamente peligrosas en este momento de tanta debilidad del Movimiento Político Revolucionario y del movimiento social y popular en general.

Siempre hemos sostenido y dicho con claridad que esos desmanes son responsabilidad política y penal de algunas personas, grupos y sectores asociados la CRIC. Penal porque el desalojo violento mediante la fuerza a una comunidad misak en Caldono e incendiarles una escuela, es un delito, aquí y en la cochinchina (como reza el proverbio popular), y ante lo cual, la justicia depravada que tenemos no hizo nada. Pero no es ese el único hecho delincuencial que han cometido. Ya es larga la lista de desmanes, atropellos y delitos que vienen cometiendo estos grupos y personas, con la complicidad y pasividad de la gran mayoría de sectores populares del pueblo colombiano, porque supuestamente son “hermanos luchadores”.

A quienes han sostenido que estos son “hermanos luchadores”, que el CRIC es “una organización hermana”, que las demás organizaciones indígenas “son electoreras y politiqueras”, como si el CRIC no hubiera hecho politiquería y electorerismo de la peor especie, y a quienes se inventaron el cuento, según el cual, había que adoptar “una posición neutral frente al CRIC” en el momento más álgido en que estaban cometiendo delitos contra un grupo de comuneros misak en Caldono, les preguntamos ahora: ¿De qué les ha servido a ustedes mismos la bonachona y bondadosa actitud política de considerarlos “hermanos luchadores” y la de reclamar “neutralidad” con ese tipo de sectores y sus actuaciones? Por supuesto que, al mismo movimiento indígena, a los campesinos, a los docentes que vienen siendo atropellados y muchos otros sectores que han sido y siguen siendo víctimas de estas conductas, lo que han recibido son enormes perjuicios, decepciones, muertos, heridos y cicatrices físicas, sicológicas y políticas muy difíciles de sanar. A ese tipo de revanchismos y comportamientos racistas agresivos, no queda más remedio que enfrentarlos, organizando la lucha política en todos los sectores sociales del pueblo colombiano, estén directamente afectados o no.

Con respecto al desastre en Rosas planteamos:

1)    Es indispensable y urgente concentrarse en este momento, no solo en habilitar las vías alternas para resolver, aunque sea parcialmente, el problema del transporte terrestre, sino principalmente, acometer el mejoramiento de las mismas, en especial las de Piedrasentada- Los Uvos- Santa Bárbara- Altamira- La Sierra; la de La Depresión- La Sierra, y la de Piedrasentada- Quilcacé- El Tambo, puesto que la construcción de la variante demorará un buen tiempo.

2)    Es superurgente poner a funcionar los buques de la armada nacional para aliviar, por lo menos, el abastecimiento de combustible entre Buenaventura-Tumaco-Pasto. En este caso en particular, imaginémonos todo lo que serviría la comunicación vial terrestre Guapi-Popayán. E imaginémonos todo lo que serviría la comunicación vial terrestre entre San Pablo (Nariño)-Florencia (Cauca)-San Lorenzo (Bolívar)-Bolívar-Almaguer-La Vega; la vía Popayán-Santa Rosa-Piamonte-Mocoa (Putumayo).

3)    Es absolutamente necesario el control por parte del Gobierno nacional, del transporte aéreo Bogotá-Pasto, Cali-Popayán-Pasto, a sabiendas de los abusos que estaban cometiendo las aerolíneas en el cobro de tiquetes.

4)    Y definitivamente hay que acometer cuanto antes, la construcción de la variante. Pero aquí queremos llamar la atención. Hay que definir con claridad y de acuerdo a la situación de emergencia, si se acomete como construcción de la doble calzada, o de una sola, mientras se sale de la emergencia. Luego, con más calma, se definirá si la doble calzada puede ser construida por ese mismo corredor.

5)    Consideramos de suma importancia la solidaridad social y la atención oficial que se está haciendo a las familias damnificadas. Sin embargo, su permanencia en los albergues no puede prolongarse mucho tiempo. Por ello, es necesario que el Gobierno nacional y las entidades oficiales que tienen que ver con el asunto, agilicen al máximo, la reubicación de las mismas, en las mejores condiciones posibles para que puedan recuperarse y emprender su nueva vida.

6)    Creemos que es necesaria la declaratoria de Emergencia Económica, Ecológica y Ambiental, herramienta jurídica y política que permite la apropiación rápida de presupuestos y recursos para agilizar los trámites y acciones gubernamentales de atención a la situación que, ya de por sí, es muy delicada y puede agravarse aún más.

Por último, nos preguntamos nosotros y le extendemos la pregunta a la inmensa mayoría de caucanos: ¿Cuantos desastres más de estos necesitaremos para que nos atrevamos a sacudirnos y deshacernos de la mugre y de los escombros de la politiquería y de los abusos de cuanto granuja se le ocurre pisotearnos?     

        

     Marino Ausecha Cerón

     Especial para El Faro Social

     Popayán, enero 20 de 2.023

Nota.  Cuando ya habíamos terminado la redacción del presente escrito, recibimos, vía redes, un audio de un periodista de BLU Radio, en el que se hace una severa denuncia sobre el mismo tema de los estragos de la politiquería en el Cauca con respecto a lo sucedido en Rosas y la construcción de la variante. Lo planteado allí, es mucho más contundente que lo que estamos expresando nosotros. Solo que el periodista se queda en el asunto específico de la variante. En cambio, nosotros que miramos las cosas desde dentro, tenemos que tratar de abarcar toda la compleja situación y las diferentes fuerzas que se mueven.

domingo, 25 de diciembre de 2022

PROPUESTA CULTURAL PARA CONTRIBUIR EN LOS PROCESOS DE DEMOCRATIZACIÓN DEL PAIS Y DEL CAUCA EN PARTICULAR.

Estimados compañeros y amigos de EL FARO SOCIAL. Como pueden apreciar, el documento que adjuntamos aquí para su publicación, está elaborado desde sept. 15/2.022, pero la propuesta cultural de la que se habla en él, ha tenido un largo proceso de maduración, el cual viene de mucho antes. En estos últimos meses, hemos intentado poner en práctica dicha propuesta y hemos avanzado, es cierto; sin embargo, aún nos falta mucho camino por recorrer, tanto en los mecanismos organizativos e institucionales que nos permitan su ejecución, como también en el debate, la discusión, análisis y desarrollo del conocimiento en un campo tan amplio, complejo y sensible como es la creación artística y cultural y su papel en la vida social y política de los pueblos. Con la relativa comprensión de su magnitud, creemos que podemos avanzar en su realización porque estamos convencidos que, en las circunstancias en que nos encontramos, particularmente en el Cauca y en general en todo el país, la cultura puede ser el bálsamo que ayude a cicatrizar muchas heridas en nuestro cuerpo social y jugar un papel trascendental en los procesos de Reconstrucción económica, política, social y cultural del Cauca y Colombia, siempre y cuando se mantenga fiel a la creación auténtica de nuestros pueblos, les ayude a ellos a liberarse de todo lo nocivo que los perjudica y cree unas más sólidas y diáfanas relaciones de comunicación, entendimiento mutuo y solución de sus múltiples contradicciones, conflictos y desacuerdos. 

 

EL CAUCA NECESITA EL FRESCO “DIVINO” DE LOS VIENTOS DE DEMOCRATIZACIÓN DEL PAIS, PERO MAS QUE ESO, NECESITA RECORRER NUEVOS CAMINOS DE RECONSTRUCCION CULTURAL, SOCIAL Y ECONOMICA.

 

Con toda la importancia y significación histórica que tuvieron las luchas campesinas, democráticas y del Movimiento Indígena liderado por Manuel Quintín Lame y José Gonzalo Sánchez en los años 20. 30 y 40 del siglo XX en Colombia y  el Cauca, el poder y la fuerza de los terratenientes caucanos siguió siendo muy superior, puesto que contaban con el apoyo, no solo de los demás integrantes de su clase, sino de la Iglesia Católica, de todos los sectores políticos más reaccionarios presentes en los Gobiernos nacionales, con lo cual podían seguir sosteniendo el dominio sobre amplias extensiones de tierra o haciendas de las que se habían apropiado dentro de los resguardos, de manera especial,  en los Municipios de Puracé, Totoró, Silvia, Caldono, y al amparo de la derrota de la propuesta de Reforma Agraria planteada por López Pumarejo y de la violencia desatada por la reacción terrateniente y la oligarquía en los años 40 y 50, igualmente continuaron apoderándose de tierras de los resguardos en los Municipios de Jambaló,Toribío, Santander de Quilichao y Caloto.

Mientras tanto, muchas comunidades campesinas, indígenas y negras se fueron asentando a lado y lado y a lo largo de los afluentes del rio Cauca, desde muy cerca de sus nacimientos hasta su entrada al Valle del Cauca, que aún en esa época, era utilizado para la navegación. En particular, en toda la zona del Norte del Cauca y Noroccidental, el desarrollo económico estaba sustentado en una producción agrícola muy variada con cultivos de caña panelera, plátano, maíz, fríjol, café, frutales y el fique, producción ésta que abastecía los mercados locales, a Cali y otras poblaciones. De manera muy significativa existió la producción de cacao en los Municipios de Puerto Tejada y Padilla, destacándose por su calidad y volumen a nivel nacional y mundial. A esta importante y variada producción agrícola, hay que agregar el papel jugado por la vía férrea entre Popayán y Cali que se sostuvo hasta los años 50 y, por último, en los años 60, solo llegó hasta Suarez, medio de transporte que facilitaba el movimiento de pasajeros y de productos agropecuarios entre estas dos capitales y un amplio conjunto de cabeceras municipales, corregimientos y verdes, a lo largo de la red vial.

A esta diversidad productiva correspondía una gran diversidad cultural, comenzado por su riqueza gastronómica en panes, dulces, la multiplicidad de formas y maneras de preparar platos, la pesca deportiva en ríos y madreviejas, el juego y campeonatos de esgrima, organización y presentación de bandas de música de viento, chirimías, conjuntos de cuerdas, fabricación de instrumentos musicales, carnavales de blancos y negros, fiestas de adoraciones y de reyes magos, como las más representativas. 

Esta importantísima modalidad de desarrollo agropecuario que, al menos temporalmente permitió la consolidación de una economía campesina fuerte y tuvo sus expresiones en amplias fuerzas democráticas en las luchas agrarias en los años 30 y 40, de manera abrupta y acelerada, va a cambiar en los años 60, con la arrolladora invasión en toda la zona plana del Norte del Cauca de los cultivos de caña de azúcar, la cual trajo como resultado, una gran concentración de la propiedad territorial en manos de agroindustriales descendientes de familias tradicionales mediante el despojo y desalojo de sus parcelas, principalmente a la población negra del sector, la instalación de nuevos ingenios azucareros y/o la ampliación de otros, y de otros cultivos como el arroz, sorgo, soja, etc., hechos que atrajeron mano de obra principalmente del Sur del Cauca, Norte de Nariño  y la costa pacífica; la producción intensiva  en las laderas y montañas vecinas, y el cultivo del fique para la obtención de fibra para la fabricación empaques, responsables en buena medida del deterioro de la fertilidad natural de los suelos y la pauperización de los productores del campo. A estos procesos violentos vino a sumarse la irrupción en todo el Suroccidente del país, la siembra, procesamiento y tráfico de cultivos de uso ilícito a fines delos años 60, y más adelante, de la instalación de muchos cristalizaderos de pasta del alcaloide en el Norte del Cauca y la minería ilegal, financiada con los dineros provenientes de esas actividades.

Todos estos fenómenos trajeron nuevos conflictos que vinieron a sumarse a los que habían sido heredados y que no habían sido resueltos. Vinieron nuevas formas de despojo, desalojo y desplazamiento de las comunidades campesinas, nuevas formas de violencia y, por consiguiente, la destrucción de los tejidos sociales, el empeoramiento de las fracturas sociales, la desarticulación y desintegración del Cauca y su progresiva integración hacia otras entidades territoriales, como lo veremos en adelante. 

Ya desde la década de los años 70 del siglo XX, aparecieron en el Diario EL ESPECTADOR, una serie de artículos en los cuales se daba cuenta del proceso de desintegración económica, política y social del Departamento del Cauca y del aislamiento de sus diferentes zonas geográficas; de su desarticulación como unidad político-administrativa y territorial del país, y al mismo tiempo, de su integración progresiva hacia otras regiones y entidades territoriales vecinas. Allí se exponía de manera muy certera, como el Norte del Cauca, con la invasión de los cultivos de caña de azúcar, se iba integrando económica y socialmente al Valle del Cauca; la Costa pacífica que formalmente ha hecho parte del Cauca, se iba integrando también al Valle del Cauca, vía Buenaventura; el Oriente (Inzá y Benalcázar) hacia el Huila; y el Sur hacia Nariño.

Con toda la importancia que revestía, ya desde esa época, ese campanazo de alerta, nadie le prestó atención. Ni la clase dirigente local, ni la academia y demás intelectuales, ni organizaciones de izquierda y revolucionarias que ya existían; y, por el contrario, algunas de ellas, lo que han hecho es ayudar a que esa deprimente realidad se siga ahondando.

Sin reclamar méritos ni reconocimientos, sí debo decir que, en 1.983, inmediatamente después del terremoto del 31 de marzo, cuando se estiló tanta palabrería sobre el movimiento telúrico geofísico, se acuño el aforismo del “terremoto social” que sería peor que el otro, y se cacareó tanto sobre “la reconstrucción de Popayán”, elaboré un artículo que fuera publicado por directivos del sindicato de docentes del Cauca, expresando de manera clara y enfática, que no era solo Popayán la que necesitaba ser reconstruida, si no todo el Cauca. Retomando el proceso de desintegración y desarticulación del Cauca ya expuesto antes, pero analizándolo desde dentro, forzoso era identificar cuáles y dónde estaban las causas económicas, políticas y sociales que habían conducido a esa situación, y quiénes eran los principales responsables de la misma. Valga la pena recordar que, especialmente un sector político de la clase dirigente caucana, hizo todo lo que estuvo a su alcance para encaletar, secuestrar y aprovechar en su exclusivo beneficio, los Actos Legislativos y las decisiones del Gobierno central para apoyar la reconstrucción del llamado Centro Histórico de Popayán. Maniobra que no pudieron consumar gracias a que un grupo de líderes sociales, entre ellos nuestro entrañable amigo, compañero y solidario Alonso Muñoz Sánchez, logramos destapárselas y extender los beneficios (Ley de Alivio y otros), a todos los damnificados por el terremoto.

En los años 90 del siglo pasado volví a editar y publicar el documento de la desintegración y desarticulación del Cauca, después de 10 años más o menos del lanzamiento de un gordo y enjundioso PLAN DE DESARROLLO DEL CAUCA, presentado al Gobierno Nacional por el Señor José Arquímedes de Angulo, a cargo en el momento, de la CORPORACIÓN PARA LA RECONSTRUCCIÓN Y EL DESARROLLO DEL DEPARTAMENTO DEL CAUCA (C. R. C.), en el cual, en carta de fecha 11 de marzo de 1.984 dirigida al Señor Presidente del República de Colombia, Dr. Belisario Betancourt C. dice:

“Señor Presidente:

La Corporación para la Reconstrucción y el Desarrollo del Cauca (C. R. C.) presenta a usted y por su digno conducto, a todos los estamentos políticos, técnicos y administrativos del Departamento y del país, la versión definitiva del Plan que le fue confiado por mandato expreso de la Ley 11 de octubre de 1.983. Es este el primer Plan que sobre el Cauca se elabora en toda la historia del Departamento. A pesar del corto plazo de 180 días para su formulación, creemos haberlo concebido y realizado para responder a una necesidad sentida del pueblo caucano que, de tiempo atrás, deseaba despejar sus horizontes a fin de alcanzar unas mejores condiciones de vida y seguir aportando su contribución al desarrollo económico del país, como antes lo hiciera al forjar gran parte de la historia política y democrática de la Nación”.

El desfile de datos, cifras estadísticas, buenas intenciones y propósitos fue largo, aunque como siempre, de muy escasos resultados porque en la clase dirigente caucana, no había en el momento, como no la hubo antes ni la ha habido después, voluntad política para emprender otros caminos que condujeran al crecimiento y desarrollo de las fuerzas productivas del Departamento, sino para medrar, vivir y languidecer lentamente al abrigo de la renta del suelo y de la burocracia estatal.  Y si bien fue cierto que, con la ayuda del Gobierno Nacional, de la solidaridad internacional y nacional y con la lucha y el esfuerzo de las comunidades de Popayán, se reconstruyó la ciudad, en particular, de la parte institucional, el progreso y desarrollo para Cauca siguieron desdeñosamente sonrientes desde lejos, sin la tan esperada disposición a ir en auxilio de los rezagados a la cola de la competencia. Con mayor razón, aquello de que el Plan había sido, en tiempo record, concebido y realizado “para responder a una necesidad sentida del pueblo caucano que, de tiempo atrás, deseaba despejar sus horizontes a fin de alcanzar unas mejores condiciones de vida y seguir aportando su contribución al desarrollo económico del país, como antes lo hiciera al forjar gran parte de la historia política y democrática de la Nación”, no podía quedar en el momento, y de acuerdo a la mirada retrospectiva actual, más que en un lánguido ditirambo a ese crecimiento y prosperidad capitalista burlona desde la distancia y a la nostalgia de lo que fuera “el Estado soberano del Cauca”, “el Gran Cauca”, ese “Cauca de los próceres” y de los “constructores de la Patria” en, y después de las Guerras de Independencia.

Ese “Gran Cauca” fue, y solo pudo ser, en cuanto heredó no solo física, sino económica e institucionalmente, el legado de las Encomiendas coloniales y que a partir de la Independencia cambió sí, pero no más que el nombre de Encomienda por el de Hacienda, ya con título de propiedad. Haciendas en las cuales sus poseedores, herederos de los encomenderos coloniales acreditados con falsos títulos de nobleza y con títulos de concesión dados por la Corona española, y después de la Independencia ya con títulos de propiedad, continuaron sometiendo a los indígenas a las mismas relaciones de servidumbre y al pago de terraje, con mayor razón en el Cauca, donde estas condiciones permanecieron inalterables hasta la década de los años 70 del siglo XX, y los negros continuaron siendo esclavos hasta más de la mitad del siglo XIX. ¿A qué “historia política y democrática de la Nación” … que “antes ayudara a forjar el pueblo caucano”, será que se refiere el Señor José A. de Angulo, cuando ellos tenían excluidos de toda decisión política a los blancos y mestizos pobres y con mayor razón a los indígenas y a los negros, quienes no tenían otra función que cumplir, sino trabajar para sobrevivir en condiciones misérrimas y pagar terraje unos, para trabajar sometidos a esclavitud los otros, y ser reclutados por igual en las mismas haciendas para llevarlos de carne de cañón a sus tantas guerras civiles?

Lo que sí es verdaderamente asombroso y admirable, es que esas comunidades indígenas sobrevivientes a la conquista y el coloniaje, lograran conservar muchos de sus fundamentos culturales en las condiciones a que fueron sometidas. Que esos fundamentos culturales sigan vivos y que puedan ser no solo conservados, sino, y esto es lo más importante, que puedan ser, en una buena medida, recuperados, reconstruidos y desarrollados. Que los afrocolombianos de hoy, hayan logrado imprimirle al patrimonio cultural colombiano y caucano, muchos de sus rasgos específicos, a pesar del desarraigo, del sometimiento y exclusión racial y cultural a que fueron sometidos.   

Posteriormente, el 6 de junio de 1.994, sobrevino el terremoto de Tierradentro que originó la avalancha del rio Páez con un saldo de 1.100 muertos y alrededor de 500 desaparecidos. Este evento que sacudió al Suroccidente del país, al Cauca y especialmente la zona del Oriente caucano (Municipios de Inzá y Benalcázar), removió estructuras geológicas, causó la avalancha del rio Páez que arrasó con muchas vidas humanas, animales domésticos, viviendas e infraestructura institucional y de comunicaciones, pero no pudo remover la superestructura politiquera del Departamento. De hecho, el mismo sector político tradicional mayoritario en el momento que tratara en l.983 de encaletar y secuestrar para el beneficio de los mismos la legislación y las decisiones del Gobierno central para apoyar la reconstrucción de Popayán, fue el que ahora, en 1.994, promoviera y tramitara la Ley de Páez, confeccionada, no para resolver la postración de la zona afectada y del Cauca, sino para premiar a empresarios vallecaucanos y extranjeros con un Zona Franca en la que pueden eludir el cumplimiento de la normatividad nacional laboral, exonerarlos de impuestos y conferirles toda clase de ventajas.

Igual que en Popayán en 1.983, fue reconstruida la infraestructura institucional, de vías, las viviendas destruidas y surgieron nuevos barrios, ahora en Tierradentro en 1.994, se hizo lo mismo; fue reconstruida la infraestructura institucional, la vivienda, las vías terrestres de comunicación, pero los beneficios gordos los han obtenido los empresarios que se instalaron en el Norte del Cauca, al amparo de la Ley de Páez.

El Cauca continúa como enfermo sin dolientes, moribundo y sin nadie quien le ayude a calmar sus dolores, pero sí asediado por visitantes avaros nacionales y extranjeros que lo aguijonean por todos los costados para ruñirse el patrimonio natural que aún le queda. Continúa cada día más descuartizado, desarticulado y desintegrado, como si la resignación se hubiese apoderado del alma de muchos de sus moradores; otros ya impacientes, esperan recoger algunos despojos, y los más aviesos, frotándose las manos y con maléficas sonrisas a flor de labios, solo esperan la partida de defunción, última barrera que les ha impedido repartirse los recursos que, de hecho, ya vienen usufructuando.

El Cauca hoy se disputa, en lúgubre competencia, el último lugar en la jerarquía creada de acuerdo al desarrollo de sus fuerzas productivas y su aporte al PIB nacional. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, para el año 2.020, con una población de 1.491.937 habitantes, solo aporta al PIB nacional, $18.245 millones, equivalentes al 1.8%. (Fuente: Datos tomados de Wikipedia, de acuerdo al DANE). Si tenemos en cuenta que el Norte del Cuaca, que es la zona donde hay mayor desarrollo industrial y agroindustrial, allí se genera algo más, algo menos del 1.2% de ese 1.8% total; el resto del Departamento solo genera algo más, algo menos del 0.6% de ese aporte al PIB nacional. Y, además, no es toda la zona norte la que genera ese aporte, sino unos Municipios de la misma, que son: Santander, Puerto Tejada, Villa Rica, Padilla, Guachené (nuevo), Caloto, Corinto y Miranda. Es decir que, mucho menos de un quinto (1/5) del territorio, aporta ese algo más, algo menos del 1.2% al PIB nacional.

Lo anterior son apenas pálidos reflejos de la deshonrosa y afrentosa situación que padece el Cauca, y sigue deteriorándose lenta pero progresivamente por los conflictos, heredados unos, agregados recientemente otros, por la proverbial desidia de su clase dirigente y por la decadencia y crisis crónica ya de la actividad intelectual y espiritual de sus gentes. Todo en el cauca ha sido saqueo de recursos, sobre todo naturales y de mano de obra. En la Colonia fue la metrópoli colonial la que saqueó el oro. En la república, los hacendados criollos acumularon riqueza para llevársela a otros lugares del país. La mano de obra no calificada y calificada constituida principalmente por trabajadoras domésticas, trabajadores no calificados y profesionales, ha sido y es confeccionada para que salga a producir riqueza en otras partes. La producción industrial y agroindustrial actual del Norte del Cauca, le genera riquezas, pero a sus propietarios extranjeros, nacionales y vallecaucanos. La producción de agua, una de sus más grandes y valiosas riquezas al día de hoy, es aprovechada por otros en otras regiones. La producción de narcóticos (base de coca y cannabis), llena los bolcillos de dólares, pero a los carteles mexicanos y a los narcos de otras regiones del país. A nosotros solo nos quedan los conflictos, la violencia, los muertos y la pobreza. Ya ni siquiera su población crece al ritmo que debía crecer.

Y para rematar, desde el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), ahora Consejo Nacional Indígena de Colombia, se ha promovido y se está promoviendo el enfrentamiento de indígenas contra los trabajadores de los Ingenios Azucareros del Norte del Cauca que es principalmente población afrocolombiana. Con el propósito de recuperar tierras en manos de esos Ingenios en la parte plana del Norte del Cauca, lo que han propiciado es el enfrentamiento contra los trabajadores, usados como escudos por los propietarios, sin reparar ni reflexionar sobre las implicaciones económicas, políticas y sociales que conllevan y generan tales acciones, además de reclamarle al nuevo Presidente que, en sus propósitos de Reforma Agraria, entregue tierras en ese sector, a comunidades indígenas nasa cercanas, creyendo que eso es cosa muy simple y sencilla, debido al  triunfalismo que se les ha subido a la cabeza con la elección de Gustavo Petro. Y ya lo verdaderamente preocupante, es que, en el Pacto Histórico, se esté acariciando por parte de la Vice-Presidenta Francia Márquez, la propuesta de crear un nuevo Departamento en la Costa Pacífica, uniendo lo que pertenece hoy a Nariño, Cauca y Valle del Cauca, porque el Chocó no creemos que desista de su categoría para unirse a otro. El solo presentar esa propuesta, sería darle un arsenal político a los politiqueros tradicionales y a la ultraderecha para atacar y enredar lo poco que pueda hacer este sector político en sus propuestas de contribuir a solucionar el cúmulo de conflictos existentes, y por lo demás, crearle más complicaciones al Gobierno que ha sido elegido.

Creemos que lo anterior, de continuar por ese camino, es ayudar a agregar y agudizar más conflictos destructivos, en vez de contribuir a resolver los muchos y graves que ya tenemos. Estamos lejos, bien lejos de oponernos a que todas las comunidades, no solo los indígenas, resuelvan los déficits de tierras que aún siguen cargando. El problema es cómo, dónde, y por qué procedimientos hacerlo. Por eso, planteamos que lo que el Cauca necesita con urgente urgencia (perdón por la redundancia), es un proceso de RECONSTRUCCIÓN CULTURAL, ECONÓMICA Y SOCIAL. Necesita ir más allá del simple reconocimiento de las tan manoseadas “multiculturalidad”, “pluriculturalidad” y “diversidad cultural”, avanzando con paso firme y sin pausa, en la construcción de una INTEGRACIÓN CULTURAL positiva, es decir, de una interculturalidad capaz de reflejar lo que cada cual aporta e identifique a todos, sin que eso implique despojarse de lo propio, de lo que cada uno es. Esta interculturalidad debe ser el aporte más importante en el momento para ayudar a resolver los conflictos étnicos, políticos y sociales existentes, para ayudar a crear un ambiente más apropiado a la unión de comunidades, no para separarlas y dividirlas y menos para enfrentarlas.

En esta dirección, en actividades recientes de algunas comunidades indígenas, negras y campesinas, ha surgido la propuesta de “la Creación de los Territorios de Vida, Interétnicos e Interculturales” que nos ha parecido muy importante y que puede ser, si la manejamos con el suficiente cuidado, un camino más apropiado para avanzar, en los terrenos económico, productivo y de organización social, en la propuesta que estamos planteando de la Interculturalidad, válidas no solo para el Cauca, sino para muchas otras regiones del país.              

Por eso, en el terreno propiamente cultural que es lo que más nos interesa en este caso, es de suma importancia recordar que, hasta los primeros años de la década de los 60 del siglo XX, en Popayán, y en cierta medida en el Suroccidente colombiano, se celebraba cada fin de año, las Festividades de Blancos y Negros. Es más, estas festividades tuvieron su origen en las tradiciones culturales de esta región del país, pero con el correr de los años, fueron degradándose por la incidencia negativa de diferentes causas y factores que no han sido hasta ahora, objeto de evaluación, análisis y ponderación debida para extraer las consecuentes conclusiones que ayuden a dar una explicación satisfactoria de lo sucedido. Posteriormente, tales eventos culturales fueron retomados en Nariño y especialmente en Pasto, donde han tenido un importante desarrollo, así sea solo por el lado turístico y de diversión.

La otra actividad cultural de cierta consideración que continúa desarrollándose en Popayán y se sostiene, es la Semana Mayor o Semana Santa; sin embargo, con los procesos de modernización del país, también ha ido perdiendo peso y significación para muchos sectores sociales del Cauca, Popayán y el país, hasta tal punto que fue necesario que le introdujeran la exposición de artesanías para reforzar el interés de turistas y creyentes, y aun así, continúa perdiendo el atractivo religioso que tenía. Por lo demás, ésta ha sido, es y continuará siendo una expresión de la imposición cultural dominante, y hoy, con los cambios operados en la legislación y las prácticas de la libertad de cultos religiosos, con el tránsito de muchos sectores sociales y políticos hacia otras sectas, tendencias ideológicas y grupos que reclaman libertad para ejercer sus cultos, esta imposición religiosa y cultural dominante irá perdiendo más y más fuerza en las comunidades creyentes.

Lo real es que, desde este punto de vista cultural y espiritual, las comunidades caucanas no cuentan con una propuesta diferente construida desde sus propias tradiciones, desde sus vínculos con sus entornos físico-naturales, desde las precarias condiciones de vida en que subsisten y que cada día se deterioran, en vez de mejorar; y, sobre todo, desde las insoslayables potencialidades que subyacen en nuestro Departamento del Cauca. Se ha creído que la multiculturalidad reconocida hoy jurídica y en gran medida socialmente en Colombia, es suficiente para superar las barreras y obstáculos que se interponen en los procesos de integración cultural positiva que ayude a crear y fortalecer una cultura común en donde todos aporten, unos más otros menos, pero que los identifique en un ambiente social más favorable. Esa multiculturalidad o existencia de diferentes culturas, allí está; ha existido, existe y seguirá existiendo, pero no ha sido, no es ni será suficiente para que surja, como si pudiera darse por generación espontánea, una creación cultural común que los identifique a todos, sin que ello implique despojarse cada uno de lo que le es propio.

Por el contrario, el no haber avanzado en ese proceso de integración cultural positiva o interculturalidad consciente y democrática,  debido al mal tratamiento político que se le ha dado y se le está dando por parte de sectores políticos a algunas de estas diferentes culturas, lo que está ocurriendo es que se está contribuyendo a acentuar los roces y fricciones entre esas diferentes culturas, a generar nuevos conflictos, a reactivar los choques económicos, políticos y culturales,  aislamiento entre unas culturas y otras y de unas zonas geográficas y otras, y a ahondar más las fracturas ya existentes, unas heredadas históricamente, otras por añadidura nuestra. Más allá de esto, se necesita con urgencia, y en el Cauca más que en ningún otra parte del país, unos procesos de construcción intercultural, de mutuos reconocimientos y aprendizajes interculturales que desarrollen y profundicen la construcción de esa cultura común en la cual puedan seguir diferenciándose sus actores y creadores, pero al mismo tiempo, compartan lo que cada uno es y aporten a ese patrimonio común.

Por todos estos motivos y razones, hemos llegado desde hace varios años, a la conclusión de que en el Cauca necesitamos de manera apremiante, una política de RECONSTRUCCION ECONÓMICA, POLÍTICA, SOCIAL E INTERCULTURAL que ayude a superar los graves conflictos existentes, que comience a cerrar las fracturas en vez de abrirlas y ahondarlas más, que emprenda estos procesos de reconstrucción desde las diferentes zonas del Departamento y desde las diferentes culturas existentes, en los cuales es indispensable el fortalecimiento de esas culturas sí, pero también y con mayor razón, el fortalecimiento de la integración cultural positiva o interculturalidad con el propósito de la construcción de ese patrimonio cultural común que nos identifique a todos, que juegue el papel de nexo profundo, de vínculo, de pegante, si se nos permite el término, en la perspectiva de una sociedad moderna, pero consciente y consecuentemente democrática, respetuosa de los derechos y las  culturas que han sido sometidas y excluidas tradicionalmente, pero también, que esas culturas que fueron sometidas y excluidas, luchen dentro de sí mismas contra las posiciones y actitudes de rechazo y prepotencia que se están expresando hoy, frente a todos los portadores de la cultura dominante, sin tener en cuenta realmente quienes fueron los causantes de ese sometimiento y exclusión, porque de otra manera, no tendría sentido hablar de integración cultural positiva o interculturalidad.

Hoy, cuando “hay ya silbos de llama en la barza” porque soplan nuevos vientos de democratización en nuestro país, urge y nos fustiga el apremio, sobre todo a quienes hemos recorrido los caminos no solo físicos, sino políticos y sociales del Cauca y del país, a que reflexionemos sobre el escenario económico, político, social y cultural que tenemos ahora; sobre las inmensas potencialidades que graciosas nos sonríen, pero también sobre los graves conflictos que nos están carcomiendo y los aún más graves riesgos que nos amenazan si se siguen agudizando; sobre la propuesta política de RECONSTRUCCIÓN ECONOMICA, POLÍTICA, SOCIAL E INTERCULTURAL del Cauca que necesita materializarse en guías y propuestas concretas e inmediatas de acción, y de la cual es parte esencial y prioritaria ahora, la INTEGRACIÓN CULTURAL POSITIVA O INTERCULTURALIDAD. A su vez, esta INTERCULTURALIDAD, igualmente deberá materializarse en una propuesta concreta con acciones, mecanismos organizativos y operativos, logísticos, actores iniciales y potenciales a exponer en otro documento adjunto.

 

Marino Ausecha Cerón

Popayán, Sept. 15/2.022

 

Nota. El presente documento es apenas un intento por presentar algunas de las características y situaciones que conforman la realidad caucana en la cual estamos planteando la propuesta cultural en la que estamos interesados en llevar adelante. No constituye, por tanto, una posición con la que necesariamente hay que estar de acuerdo para poder hacer parte del esfuerzo que creemos, tenemos que hacer todos. Se puede estar de acuerdo en todo o en parte con lo que allí se dice, o incluso no estar de acuerdo. Sin embargo, eso no es impedimento para participar en la realización de la propuesta. De lo que se trata es que sirva para desatrancar y reactivar la discusión, el debate y la construcción de propósitos y objetivos comunes que nos ayuden a todos a salir de la difícil situación por la que atravesamos en nuestro Depto.

 

PROPUESTA DE INTEGRACIÓN CULTURAL POSITIVA O INTERCULTURALIDAD PARA EL CAUCA.

 

De acuerdo a lo planteado en el documento anterior, hemos llegado a concluir que en el Cauca, más que en ninguna otra parte del país, necesitamos con urgente urgencia (valga la pena repetir la redundancia), construir una propuesta de INTEGRACIÓN CULTURAL POSITIVA O INTERCULTURALID, que nos ayude a superar los retrasos que penosamente arrastramos en lo económico, político y social; a superar los recurrentes conflictos crónicos unos, añadidos otros por quienes actuamos hoy; que contribuya a recomponer y curar las fracturas que cada día se ensanchan y ahondan más, en vez de curarse; que nos permita, ojalá de una vez por todas, salir de la desintegración, desarticulación y aislamiento de las diferentes zonas geográficas, sectores sociales, grupos étnicos y diferentes expresiones culturales; que nos aporte un nuevo escenario social, cultural e intelectual con nuevas posibilidades de un verdadero crecimiento y desarrollo; y sobre todo, que en ese proceso, podamos construir una cultura común con la que nos identifiquemos y que todos crezcan, de acuerdo a lo que cada uno es.

Ante la acumulación, agravamiento y recurrencia de los conflictos existentes y la ausencia de propósitos y propuestas comunes con capacidad y posibilidades de interesar a la gran mayoría de la población que espera soluciones y los bloqueos resultantes y sus secuelas de radicalización de los comportamientos políticos,  generadores de ambientes sociales y políticos de desconfianza entre dirigentes, grupos, sectores políticos y organizaciones a todos los niveles, creciente pérdida de credibilidad en los liderazgos sociales y políticos, el consecuente deterioro progresivo de la situación económica y social que esto ocasiona en las comunidades que pierden o dejan de aprovechar mejor las posibilidades que han existido y  existen y las potencialidades que tenemos, hemos llegado igualmente a la conclusión de que, en el momento en que nos encontramos, es principalmente a la cultura a quien le toca entrar a jugar un papel protagónico en la exploración de nuevos caminos para salir de la poco honrosa situación en que nos encontramos.

Creemos que hace muchos años, han existido y siguen existiendo fuerzas económicas y políticas que, por razones diferentes sí, pero con igual resultado, se han opuesto al crecimiento y desarrollo del Departamento del Cauca, llevándolo a donde está. Hemos dicho ya que no podemos esperar a que alguien venga en forma auxiliadora a sacarnos del purgatorio, mientras nosotros mismos no cambiemos el ambiente social y político al que nos hemos dejado reducir. Así es que no acariciemos la falsa expectativa de “un gran salto” en lo económico, en un crecimiento espectacular de los índices económicos, sin antes remover las trabas que nos impiden avanzar. Por eso decimos que es a la cultura a la que le corresponde jugar ese gran papel de unir al Cauca, ayudar a integrarlo, crear y desarrollar esa interculturalidad, esa cultura común que la podamos enarbolar orgullosamente todos, sin que eso implique borrar y desaparecer lo que cada cual es, en ese nuevo escenario. Tampoco creemos que, dadas las circunstancias ya anotadas, pueda surgir a corto y mediano plazos, como por encanto, un movimiento político con la fuerza y capacidad suficientes para recomponer todos los liderazgos y remover los obstáculos y barreras levantas que tanto se resisten a ceder el paso a quienes insistimos en modificar el escenario existente.     

Por ello, lo que estamos proponiendo es la realización de Encuentros Culturales a realizarse anualmente en Popayán, entre los meses de julio y agosto en los que se expongan creaciones culturales de artistas, gestores culturales e investigadores de la cultura de las 5 zonas geo-culturales que conforman el Departamento, en las especialidades de: música popular y folclórica, danza, teatro, poesía y declamación, saberes ancestrales, tradicionales y cosmogónicos; la creación de un escenario donde se encuentren los artistas, creadores, gestores e investigadores de la  cultural, compartan sus saberes y sus creaciones; aprendan los unos de los otros; que realicen un verdadero intercambio constructivo y productivo de la diversidad cultural existente; y en especial, que esta actividad, en la medida que adquiera consistencia y permanencia, pueda dar su aporte fundamental a la construcción de esa integración positiva social y cultural o interculturalidad, a esa cultura común que tano necesitamos.

Tales Encuentros adquirirán su verdadera contextura, si se realizan, no tanto, o no principalmente para “hablar de cultura, de culturas o de la diversidad cultural”, sino para exponer, socializar y compartir las culturas existentes, para conocerlas y extraer de ellas, todo aquello que sea común, o que, no siendo común, puede ser adoptado y compartido por los demás para construir, a partir de allí, esa cultura común que nos identifique a todos; y pueden constituirse en un gigantesco paso adelante si parten del respeto a los creadores, gestores e investigadores culturales, a las culturas y creaciones culturales existentes, si modestamente las apreciamos, las escuchamos, si sabemos encontrar e identificar sus aportes positivos y aprender de ellos. Más allá de las creaciones artísticas y exposiciones culturales, con toda la trascendencia que la sola realización de un Encuentro así tiene, nada fantasioso es aspirar, a que de allí surja, un gran Movimiento Cultural e Intelectual que ayude a superar unas condiciones ya de por sí insoportables, pero que con mayor razón, nos ayude a crear otro escenario económico, político, social e intercultural con un espíritu renovado y renovador Si esos Encuentros y sus resultados culturales nos ayudan a esa integración social e intercultural del Cauca que tanto necesitamos, habrá valido la pena promoverlos. Sus frutos serán la mejor recompensa a los esfuerzos que hagamos por su consolidación. Solo entonces el Cauca dejará de ser un cúmulo de intentos fallidos y de esfuerzos perdidos.

Lo que vendría a continuación, sería la formulación del Proyecto de Integración Cultural Positiva o Interculturalidad para el Cauca, con antecedentes, justificaciones, objetivos generales y particulares, propuesta de organización y responsables, criterios básicos de participación, presupuesto y financiación, plan operativo de convocatoria y realización.   





EL "COROLARIO DE TRUMP" ESTÁ EN MARCHA

  Compañeros de EL FARO SOCIAL, simpatizantes, amigos y lectores; por la trascendencia de los acontecimientos sucedidos en Venezuela el 3 de...