martes, 12 de abril de 2022

PRECISEMOS AÚN MÁS NUESTRA POSICIÓN FRENTE A LA GUERRA EN UCRANIA.

 

PRECISEMOS AÚN MÁS NUESTRA POSICIÓN FRENTE A LA GUERRA EN UCRANIA.

EL ENFRENTAMIENTO DE LOS DOS BLOQUES IMPERIALISTAS ACTUALES EN UCRANIA, CAUSA FUNDAMENTAL DEL CONFLICTO BÉLICO, PUEDE ESTAR TAN LEJOS O TAN CERCA DE NOSOTROS.

 

No tenemos necesidad de hacer tantos esfuerzos ni de torturarnos tanto el cerebro para enterarnos y darnos cuenta de la gigantesca campaña mediática desplegada por el bloque imperialista conformado por Estados Unidos, Unión Europea, Japón y todos sus aliados para manipular, aderezar y enderezar la opinión pública a su favor y en contra de “los agresores de Ucrania”, desde el momento en que comenzó la invasión militar rusa a su territorio. A partir de ese momento, todos los días, mañana, medio día, tarde y noche, tenemos el bombardeo continuo por la gran mayoría de medios de comunicación, cumpliendo la sagrada misión de “informarnos” acerca de los acontecimientos en Ucrania. La “información veraz” llueve a cántaros; las imágenes de los destrozos físicos y de los horrores contra la población civil van y vienen; las dramáticas escenas de los refugiados agigantan la tragedia; los analistas expertos en asuntos de conflictos geopolíticos, debutan haciendo las sustentaciones que convienen al uno o al otro bloque; y la parcialización grosera se erige en un burdo insulto a la inteligencia y la dignidad de quienes recibimos toda esa basura.

Es la misma función y los roles que debieron jugar los medios de comunicación en su momento y con el grado de desarrollo alcanzado, controlados y manejados por los nazi-fascistas, antes y durante la Segunda Guerra Mundial de mentir, engañar, intrigar, lanzar insultos y ofender para provocar a quienes no estén de acuerdo y a los adversarios, enlodar y destruir política y moralmente a quienes no comparten o tengan su posición crítica, así no estén con los adversarios, y sobre todo, de ocultar y silenciar todo lo que no convenga o ponga al descubierto sus patrañas, aun tratándose de verdades simples y elementales.  

De otra manera no podríamos entender por qué Estados Unidos con la Unión Europea, venían desde 2.014, en incluso antes, organizando, creando y armando bandas nazi-fascistas en Ucrania para desestabilizar los Gobiernos que bien o mal y de alguna manera, tenían una cierta legitimidad, para colocar en su reemplazo a Gobiernos y personajes títeres, como lo es el actual presidente, con el expreso y claro propósito de anexar a Ucrania a la Unión Europea y a la OTAN, es decir, colocarla del lado de su bloque imperialista. Esto no es más que la misma táctica y los mismos métodos que han venido empleando desde hace años atrás, como lo hicieron en Nicaragua, El Salvador y Guatemala creando, financiando y apoyando militarmente a los paramilitares o “contras”, como los denominaron; sucedió en Yugoeslavia con las bandas de “limpieza étnica”; en Siria e Irak, con los bandoleros del Estado Islámico; y lo hemos presenciado con horror y profundo dolor en nuestra propia tierra. Naturalmente, hacemos estas menciones como las más conocidas y recientes.

“¡Oh delirante confusión” de la perfidia y la perversidad! ¡Oh demencial circo romano! en el que la sangre de los gladiadores en la arena irritaba el hambre de pan de la plebe y saciaba los placeres de los Césares. De eso no se ocupan los medios de comunicación, ni los analistas expertos, ni los políticos, y menos si están en campaña electoral. Ahora “el único malo de la película” es Putin, y hay que hacerle creer a “los hambrientos de pan del circo …” que Putin y los invasores de Ucrania son “socialistas”, “revolucionarios”, que quieren acabar con la democracia. Ahora Macrón y Ángela Merkel, a la que tanto alabaron cuando se retiró del mando en el Gobierno de Alemania, otros Gobiernos de Europa Occidental y Central y sus mandarines estadounidenses, no han tenido nada que ver en lo que sucede en Ucrania y hay que pintarlos color de rosa y de abanderados de la defensa de los ucranianos, de los “derechos humanos”, de “la democracia” y “las libertades”.

Es decir, para estos genios del embuste, la salvaje guerra que se libra en este momento en Ucrania, es simplemente producto de los apetitos expansionistas de Putin y de los invasores rusos. La desaforada pugna de los dos bloques imperialistas¸ de un lado, Estados Unidos, Unión Europea, Japón y todos los aliados, y de otro, Rusia, China, Corea del Norte, Irán, Venezuela y demás aliados, bloque éste que comenzó a reconfigurarse desde la primera década del presente siglo, hay que lanzarla a la penumbra, hay que ocultarla, silenciarla y desaparecerla, pues eso es lo que verdaderamente pone al descubierto el origen de los apetitos, no solo de Putin y los invasores rusos, sino de ambos bloques imperialistas de dominar el mundo y esquilmarlo hasta la saciedad, o hasta que los pueblos decidan levantarse, liberarse y acabarlos a ambos. Así es que la estafa del llamado “conflicto ruso-ucraniano” no es otra cosa que un eslabón más en la cadena de tropelías, atropellos y criminales acciones de invasión y desangre de los pueblos llevadas a cabo por ambos bloques imperialistas disputándose el dominio del mundo. Lo han venido haciendo en Afganistán; en Siria, Irak y todo el Medio Oriente; en África y en América Latina; y aunque muchos no lo crean, lo han venido haciendo en Colombia. Esto, sin referirnos a muchos otros casos semejantes o peores antes y después de terminada la Segunda Guerra Mundial.

En resumen, lo que sucede en este momento en Ucrania no es otra cosa que una brutal guerra de rapiña de los dos bloques imperialistas por un nuevo reparto del mundo, por un nuevo reparto de territorios, recursos naturales y humanos, fuentes de materias primas y mercados. Es, por lo tanto, una guerra reaccionaria por la dominación, en este caso del pueblo ucraniano. Ambos son fuerzas imperialistas que no persiguen propósito distinto al de someter a los pueblos, explotarlos y oprimirlos, para tratar de salvar su irremediable agonía en que se encuentran. Es por esto que los revolucionarios no podemos caer ingenuamente en la peligrosa trampa de justificar a un grupo de bandidos imperialistas y condenar al otro; de embellecer y adornar la propaganda fascista de los unos y condenar a los otros; de caer víctimas de las imágenes horrorizantes y terminar apoyando a los que dicen estar defendiendo al pueblo (ucraniano en este caso). Esta es una guerra de bandidos y entre bandidos, y la víctima y el que pierde es el pueblo ucraniano. Pierden los pueblos de los países imperialistas agresores, y pierden nuestros campesinos pagando insumos agrícolas más caros y nuestro pueblo comprando productos alimenticios más costosos.  

Hay quienes pueden argumentar que en las peleas entre bandidos no debemos meternos. Por supuesto que aquí no se trata de peleas de dos bandidos o de dos grupos de bandidos de barrio que tanto abundan en Colombia, sino de dos grandes bloques imperialistas por la dominación mundial que se enfrentan por repartirse pedazos de presa, en cuyo caso, son los pueblos los perjudicados económica, política, social, física, moral y sicológicamente. Como revolucionarios no podemos asumir la posición de simples espectadores indiferentes que poco o nada les importa las tragedias en que se debaten los pueblos a causa de la arbitrariedad de los poderosos imperialistas pisoteando a los débiles. En este caso concreto, es el pueblo ucraniano el que está siendo sometido a una brutal destrucción en todos los sentidos. Por el momento, no sabemos cuándo pueda terminar esa pesadilla a que está sometido. Tampoco podemos decir con exactitud cuál de los dos bloques que se disputan la presa, podrá declararse vencedor, o si ambos se declaren vencedores descuartizando y repartiéndose la presa.

Pero sí está más que claro, que es el pueblo ucraniano el que terminará descuartizado en todos los sentidos e incluso en el sentido territorial. Al buen estilo de los antiguos zares, los imperialistas rusos de hoy, ocuparon desde 2.014 la península de Crimea que ha sido y es parte del territorio ucraniano, con el pretexto de que esa área hacía parte del territorio ruso y que Rusia necesita una salida al Mar Negro y por ahí al Mar Mediterráneo. De igual manera en la región de Dombask (Lugansk y Donetsk), promovió, lo mismo que los imperialistas del otro bloque, fuerzas paramilitares en dos provincias separatistas y “plebiscitos democráticos” para crear dos “Repúblicas” nuevas anexadas a la Federación rusa actual, con el pretexto de que esa es población de origen ruso y son ruso-parlantes. Así de cínicos, pero estúpidos son los argumentos de los imperialistas, cuando necesitan justificar sus actuaciones. Con ese “sabio” argumento, el Gobierno colombiano del Señor Duque podría, con toda la frescura del caso, pedir que dos Estados venezolanos, pasen a su jurisdicción porque allá hay más de tres millones de colombianos; o al contrario, Venezuela y/o el Gobierno de Nicolás Maduro podrían reclamar a Norte de Santander y Arauca por estar infestados de guerrillas y paramilitares y paso obligado de venezolanos hacia el resto del continente; o pedir que en Chile, una parte de su territorio pase a jurisdicción colombiana porque allá hay población colombiana, e incluso reclamar que un Estado de Estados Unidos haga parte del territorio colombiano porque allá vive mucho colombiano.

Es posible que, después de todas estas fechorías de ambos bloques imperialistas, lleguen a un “arreglo diplomático” para ponerle término a la invasión rusa al territorio ucraniano, pero Ucrania quedará destrozada y su territorio despedazado. O también es posible que la guerra se prolongue y pueda terminar en enfrentamiento bélico directo entre las potencias de los dos bloques y que, en ese caso, indudablemente llegarían al uso de armamento nuclear. Este riesgo no lo podemos descartar, puesto que los invasores rusos exigen para cualquier arreglo, que Ucrania no haga parte de la OTAN, cosa no tan fácil de resolver, puesto que ellos ya anexaron parte del territorio ucraniano a la Federación rusa actual. En estas condiciones, es en primer término a la clase obrera europea a quien le corresponde levantarse y exigirle a los imperialistas de ambos bloques, ponerle término a esa invasión, y nos corresponde a todos los revolucionarios y los pueblos del mundo levantarnos en lucha contra las guerras imperialistas y por la paz mundial, detener, al menos por ahora, las acciones de las manos ensangrentadas de los imperialistas y prepararnos ideológica, política y organizativamente, porque llegará el momento en que los pueblos transformarán esas guerras reaccionarias de los imperialistas, en guerras revolucionarias de liberación nacional y social, como ya lo han hecho en tantas ocasiones.

Por nuestra parte, consideramos que el único arreglo para resolver definitivamente la situación en Ucrania es que ambos bloques imperialistas, reconozcan y respeten la integridad territorial del pueblo ucraniano; que los territorios que están siendo anexados por los invasores rusos, sean reintegrados a su territorio sin ningún condicionamiento; y que los imperialistas del otro bloque se retiren de Ucrania de igual forma, sin condicionamientos. Permitir que el pueblo ucraniano ejerza su soberanía nacional y decida libre y voluntariamente, su propio camino. Que ambos bloques imperialistas se comprometan a indemnizar al pueblo ucraniano por todos los daños causados y que su reconstrucción y reparación la haga sin ninguna injerencia externa. Condenamos ésta y todas las guerras imperialistas reaccionarias de rapiña, de saqueo e invasión a los pueblos más débiles y apoyamos por ahora, la movilización cívica masiva de los pueblos del mundo contra esas guerras y por la paz mundial. No basta decir no al imperialismo y no a las guerras imperialistas. Es necesario señalar claramente qué es lo que debemos hacer los revolucionarios y los pueblos.

No podemos estar de acuerdo y ni siquiera ayudar a ocultar lo que han estado haciendo. los sectores económicos, políticos y sociales pro-occidentales en Ucrania, y menos embellecer a los invasores rusos, cabeza principal del otro bloque imperialista y las bandas que han creado y organizado para anexarse, por lo menos parte de su territorio. Estamos contra todos los imperialistas y sus bandidajes, sean de donde sean; sean de oriente o de occidente, del norte o del sur; sean grandes o pequeños, grandes capos o peones de brega. El enfrentamiento de estos dos bloques imperialistas no va a terminar con y en la guerra en Ucrania, sean cuales sean sus resultados. Por eso, es ineludible que los revolucionarios entendamos la imperiosa necesidad de retomar e impulsar la lucha por la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos. Que ni el sistema capitalista en general ni el sistema imperialista en particular con sus bloques actuales, y menos el modelo neoliberal que implantaron, el cual ha ahondado aun más las desigualdades entre potencias imperialistas y pueblos débiles y ha agudizado a extremos insoportables las crisis económicas, políticas y sociales en todo el mundo, podrán resolver los conflictos y las guerras en que están enfrascados ambos bloques, y que, en consecuencia, las tempestades revolucionarias se acercan cada día más; lentamente los pueblos van retomando la iniciativa, van recuperando su conciencia revolucionaria y barrerán con todo lo que se les atraviese, incluidos nosotros mismos, si no nos preparamos para jugar el papel que nos corresponde.  

 

MARINO AUSECHA CERON

Abril 8/2.022.

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