sábado, 2 de marzo de 2024

LA CONFERENCIA DE LAS PARTES (COP16) SOBRE BIODIVERSIDAD A REALIZARSE EN CALI (COLOMBIA).

 


En nuestra condición de expresión política organizada por personas conscientes, preocupados por el deterioro progresivo de nuestros ecosistemas naturales y del planeta en su conjunto; por el agravamiento y aceleración de lo que se ha denominado Calentamiento Global o Cambio Climático, principalmente por el uso intensivo de energías contaminantes; por la acumulación de desechos sólidos (comúnmente denominados basureros), muchos de ellos, productos sin uso alguno, arrojados al desperdicio y dilapidados para poder sostener en movimiento una industria privada que produce sin necesidad y control; por la deforestación que arrasa bosques solo para enriquecer a los grandes propietarios de tierras, y por la contaminación hídrica con subproductos que van desde los plásticos hasta metales altamente tóxicos; la realización de este evento en nuestra tierra, no puede generarnos otra cosa que alegría, optimismo y muchas más esperanzas en que los Gobiernos reunidos en él, por fin decidan pasar de la retórica, del desfile de datos, cifras estadísticas y floridos discursos, a los hechos, a realmente asumir compromisos concretos y, especialmente, a establecer instrumentos de seguimiento y control estricto sobre su ejecución

Expresamos nuestra gran satisfacción por que Colombia, el Suroccidente colombiano y particularmente Cali, hayan tenido ese honor de convertirse en anfitriones de un Evento como este que puede ser definitivo para que los dirigentes de los países de todo el mundo y por supuesto Colombia y esta región que allí van a debatir, asumamos el compromiso de dar pasos mucho más a fondo en la difícil lucha por revertir unos procesos, más que de desarrollo, de crecimiento económico, aumento de producciones, intercambio y consumo, por la vía de la conquista y dominio sobre la naturaleza con un tipo de relaciones eminentemente destructoras, dilapidadoras y depredadoras. Hacemos un ferviente reconocimiento al Gobierno nacional del Presidente Gustavo Petro por su esfuerzo, al lograr que nuestro país entre a jugar un papel de primer orden en una obra tan gigantesca como es la de construir otro modo de progresar sin depredar, de gozar en nuestro planeta embelleciéndolo y de dignificarnos transformando el mundo sin destruirlo. Saludamos complacidos desde luego al pueblo caleño por ese logro y a todas las comunidades del Suroccidente, de las cuales hacemos parte.

Y por tratarse de un Evento de tal magnitud, de la trascendencia de los temas a tratar y de la urgencia de las decisiones y soluciones que se tienen que adoptar, no nos podemos quedar solo en alabanzas y felicitaciones. Nos preocupa mucho, además de los resultados que esperamos arroje el evento y las realizaciones posteriores en dirección a la protección de la biodiversidad de la acción catastrófica de los depredadores con rostro humano, propósito imposible de lograr si no se produce una modificación sustancial de ese tipo de relaciones de posesión y dominio destructores de la naturaleza en aras del beneficio particular, sino también, otras realidades, situaciones y condiciones existentes, sobre todo en el Valle del Cauca y Cali. Está muy bien que uno de los argumentos más fuertes que contribuyó a asignar la sede del Evento a Cali fuera el de que la Región Pacífica es la que alberga la mayor biodiversidad del país. Y a nosotros, como parte que somos de ella, nos complace que así sea.

Sin embargo, no perdamos de vista que, si bien la región pacífica alberga un poco más de biodiversidad, es el país entero el que ocupa el segundo lugar en biodiversidad en el mundo, a pesar de la destrucción que se ha hecho y continúa. Esta inapreciable riqueza no valorada y sí muy despreciada por los depredadores con rostro humano, comenzando por los conquistadores españoles que no sabían a donde era que habían llegado, ha sido y sigue siendo sistemáticamente amenazada y cada día más violentada. Según datos científicos de estudios recientes, entre ellos, del Ecólogo Nicola Clerici, el geógrafo Paulo Murillo y Camilo Correa-Ryram, una vez terminó la tragedia del conflicto armado FARC-Estado colombiano, se inició otra que puede ser más devastadora: “Solo en 2016, la deforestación aumentó en 44% con respecto al año anterior”. La sociedad colombiana y el mundo estamos perdiendo 1.500 klms cuadrados de bosque cada año. De estos, el 65% corresponden a bosques amazónicos.

 


Paramos de alta montaña.   Un páramo invadido hasta por vivienda.

“La mayor parte de esta deforestación está concentrada en las zonas que antes controlaban las FARC y que incluyen una franja de 500 klms de longitud en la que se intersecan y confunden las faldas o piedemontes de la cordillera de los Andes y las tierras bajas de la Amazonía-un sitio que es corredor para miles de especies, una zona de intercambio genético entre distintas poblaciones de la misma especie y una región que soporta una extensa red de ríos que bajan de las montañas para alimentar la cuenca Amazónica-“. En un trabajo publicado en 2.022 en Global Ecology and Conservatión, estos científicos encontraron que entre 2.000 y 2.020, la pérdida de hábitat en la región Andes-Amazonía colombiana fue del 13%, mientras que la pérdida de hábitat conectado fue aún mayor, del 18%, con tendencia a acelerarse desde el 2.016, coincidiendo con la negociación y terminación del conflicto con las FARC. El estudio señala: “Este resultado es preocupante, porque indica que los parches bien conectados están cada vez más fragmentados y aislados afectando a las conexiones naturales de los Andes y la Amazonía y a la capacidad de movimiento de especies”.

 


Imágenes.  Faldas de la cordillera oriental de Colombia

Y teniendo en cuenta esa conexión vital, esa dependencia de la Amazonía de la alta montaña de nuestras cordilleras y sus páramos, que apenas ahora comienza a plantearse y a convertirse en conciencia científica, en especial de sus consecuencias catastróficas, la investigadora de la U. Nacional Daniela P. Rodríguez ha encontrado que: “En Colombia se ha perdido 57% de estos ecosistemas: de los 2,9 millones de hectáreas que existían ahora solo se contabilizan alrededor de 1.120.000. En los páramos afectados por actividades ganaderas o agrícolas la vegetación autóctona desapareció; los suelos se perdieron pues se compactaron y ya no retienen agua, y por lo tanto esta ya no corre hasta llegar a quebradas y ríos. El ecosistema se está fragmentando y cifras e investigaciones lo aseguran”. Y a continuación, el Profesor Conrado de Jesús Tobón Marín, de la U. Nacional (Medellín) afirma: “Aunque los páramos están protegidos desde 2018 por la Corte Constitucional, esta legislación no se aplica, por eso ellos necesitan primeros auxilios urgentes y, desde los mandatarios de pueblos que tengan jurisdicción en estas áreas, hasta el Gobierno nacional, deben tomar decisiones apoyadas en la evidencia científica”. A continuación, agrega: “Aunque los páramos están protegidos desde 2018 por la Corte Constitucional, esta legislación no se aplica, por eso ellos necesitan primeros auxilios urgentes y, desde los mandatarios de pueblos que tengan jurisdicción en estas áreas, hasta el Gobierno nacional, deben tomar decisiones apoyadas en la evidencia científica”. Y al final concluye: “Solo por el servicio hidrológico que prestan deberían conservarse al 100 % e ir más allá: restaurar los páramos degradados”. Solo estos dos casos, nos permiten alcanzar a vislumbrar la gravedad de los daños ya causados y los que están en marcha, si no tomamos medidas drásticas y damos pasos efectivos en la reversión de ese camino a la muerte.     (https://www.agronegocios.co/clima/en-colombia-se-han-perdido-57%-de-las-hectareas-de-los-paramos-de-alta-montaña-3809688).

 


Imágenes.  Amazonia colombiana

Pero volvamos a nuestra región. En el Valle del Cauca y Cali esa biodiversidad que se resiste a morir, cada día está siendo traslapada por otras actividades económicas que no le hacen ningún honor a la biodiversidad. Por ejemplo, en su parte central y sur principalmente fue inundado del monocultivo de caña de azúcar, con el que se han enriquecido unas familias, las cuales, beneficiándose, además con la adopción e imposición del modelo de apertura de mercados, mantienen una numerosa fuerza de trabajo con relaciones laborales precarias. A finales de la década de los años 60 (1.967) del siglo XX,  en Palmira, fue instalado el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), uno de varios de ese tipo que fueron creados en diferentes partes del mundo para promover la tristemente célebre “Revolución Verde” como política, instituciones e instrumentos que llevaron a cabo el más grande y devastador atentado contra la biodiversidad, al apropiase el germoplasma de numerosas especies, acabando semillas nativas de papa, maíz, fríjol, trigo, arroz y reemplazándolas por otras modificadas para enganchar a lo productores en el gigantesco negocio de semillas y agroquímicos.


Imágenes. Monocultivo de la caña de azúcar en el norte del Cauca Colombia

Desde mediados de la década de los años 50 del siglo XX cuando hiciera presencia en el Valle del Cauca, y particularmente en Cali, la trans-multinacional irlandesa Smurfit Carpa y poco después comprara parte de la Empresa Cartón de Colombia S. A., del mismo modo inundaron de pino y eucaliptus diferentes zonas, especialmente en el Cauca y Valle del Cauca, poblando de estas especies introducidas, áreas no propiamente de vocación forestal sino agrícola, desapareciendo muchas especies nativas de flora y fauna, mientras gran parte de la comunidad indígena misak precariamente sobrevive arañando en microfundios de 2.000 m2., y miles de productores de alimentos de consumo inmediato y café lo hacen en minifundios, entre una y dos hectáreas. Esta realidad comprobada y comprobable a simple vista, de manera palpable y sin hacer tantos esfuerzos mentales, tampoco es que le haga muchos méritos a la conservación de la biodiversidad.

 


Imágenes. Monocultivo de Eucaliptus en la meseta central del Cauca Colombia

Por estos y muchos otros motivos, preguntamos a la Señora gobernadora del Valle del Cauca y al Señor Alcalde de Cali actuales: ¿Será mucho motivo de orgullo presentar a los Gobiernos del mundo ese monumento del monocultivo de caña de azúcar y la gran producción azucarera que ni es alimento ni es saludable? Y ¿lo será presentar el otro monumento del monocultivo de pinos y eucaliptus, en especial en la meseta de Popayán, ocupando áreas que en su mayoría son de vocación agrícola?¿Será un gran motivo de orgullo ocultar, porque estamos totalmente seguros que en la Conferencia ocultarán, esa monstruosa realidad de destrucción de especies maderables en áreas del Chocó que llegaban hace muy poco tiempo por los ríos hasta el mar y de allí a los aserraderos ilegales instalados en Buenaventura, sin que ninguna autoridad ambiental ni policiva ni administrativa hiciera nada?

¿Será mucho motivo de orgullo la tenebrosa situación de violencia que han vivido las comunidades en Buenaventura promovida por los grupos armados ilegales, por el narcotráfico, otros grupos mafiosos y en buena medida por el abandono al cual han contribuido Cali y su clase dirigente limitándose a recibir dividendos económicos y políticos de los muchos que ha producido y produce el puerto, sin hacer nada para resolver las inaceptables condiciones de pobreza en que se han debatido sus habitantes? ¿Deberemos revestirnos de orgullo los chocoanos, vallecaucanos, caucanos y nariñenses, sabiendo que en el Pacífico andan los barcos camaroneros, pescadores de otras especies y cazadores de tiburones para cortarles las aletas, como Pedro por su casa en el mar territorial de Colombia llegados hasta del Japón y que nadie haga nada para proteger esa biodiversidad?

¿Será que tenemos tantos motivos de orgullo para inflarnos como el globo cuando los grupos armados ilegales neutralizan al Gobierno nacional pactando “cese el fuego” con él, mientras se dedican a hacerse la guerra entre ellos por reparto de territorios y de rutas del narcotráfico? Y no solo eso. ¿Cuánta contaminación y destrucción de bosques, de biodiversidad y social han ocasionado con esa actividad a las comunidades en la región y del mundo? ¿Cuánta destrucción y contaminación han producido con la gran minería ilegal? ¿Estará esa clase dirigente y gobernante del Valle del Cauca y Cali dispuesta a hacer los cambios económicos y políticos que, por lo menos, mitiguen en parte la angustiosa situación que viven los desplazados de Nariño, Cauca, del mismo Valle y Chocó, y que en su gran mayoría han llegado a Cali?

¿O será que esa clase dirigente y gobernante tradicional está de plácemes por haberse ganado esa lotería sin comprarla y simplemente cree que puede hacer uso de la Conferencia con el propósito de ir a pedir aportes económicos porque se imagina que allí se moverán cuantiosos recursos, sin comprometerse en nada? ¿Será que por fin hace a un lado la oposición solapada que ha mantenido durante muchos años a la construcción de la carretera Popayán-Guapi, ha bloqueado el mejoramiento de las comunicaciones de Pasto con el Pacífico y otras posibilidades en el Chocó porque pretende mantener indefinidamente el monopolio del puerto de Buenaventura?  ¿No será que, frente a estas realidades tan evidentes que a todo momento se eluden y dulcifican, hay que comprometerse a modificarlas sustancialmente, porque a todas luces, no son motivo de orgullo, sino de vergüenza, con el agravante de ser un detonante incontrolable, como lo pudimos apreciar en los estallidos sociales de 2.019 y 2.021?

Dada la magnitud de lo que allí se dirime, además de expresar nuestras preocupaciones, queremos presentar a la opinión pública del Suroccidente y del país unas propuestas básicas que creemos, deberían ser consideradas en el Evento. Estas son:

1.- Que los conocimientos y aportes de los investigadores científicos, intelectuales y profesionales eco-ambientales, sean recepcionados y tenidos en cuenta en la construcción de las soluciones que necesitan la región y el país.

2.- Que, a los investigadores, intelectuales y profesionales de las Ciencias Económicas del Agro, igualmente les sean recibidos y considerados sus conocimientos y aportes en las soluciones.

3.- Que se permita la participación y posibilidades de dar a conocer sus opiniones a representantes de organizaciones sindicales del sector industrial de Cali, el Valle del Cauca, de la región y del país.

4.- Que se le de participación y se escuche lo que piensan los representantes de los trabajadores de la caña de azúcar.

5.- Que haya participación de representantes de comunidades indígenas y campesinas de Nariño, Cauca, Valle del Cauca y Chocó y, de manera especial, se escuche la voz de las comunidades negras del litoral pacífico.

6- Construir una política ambiental con sus correspondientes instrumentos que le den a las comunidades posibilidades reales de hacer parte activa de la protección de sus recursos naturales, de reordenar el uso del suelo y reorganizar ambientalmente los territorios, hacer efectivo el cumplimiento de los acuerdos de paz y promover el desarrollo protegiendo la biodiversidad, como tema esencial.

Cordialmente

 

EL FARO SOCIAL

Popayán, febrero 29 /2.024

 

 

      

 

martes, 20 de febrero de 2024

¿QUE O A QUIENES ES QUE ESTAMOS ESPERANDO? ...

 ¿QUÉ O A QUIÉNES ESTAMOS ESPERANDO?... ¿CUÁL ES EL IDÍLICO FUTURO QUE ESPERAMOS? 

Parte fundamental del tema que tratamos en el anterior artículo para el blog de EL FARO SOCIAL de reconocer la realidad tal como es y llamarla por su nombre, es el ejercicio de identificar, de acuerdo al movimiento de esa realidad, el rumbo que sigue y hacia dónde llevan las acciones de las diferentes fuerzas económicas, políticas y sociales en contienda. Estas fuerzas que se enfrentan, actúan con y por sus objetivos, propósitos, estrategias, tácticas, métodos y procedimientos. Tienen sus Planes a mediano y largo plazos, y sus programaciones operacionales que a diario los están ejecutando. Para esto, han de actuar y moverse, cambiar, evolucionar y desarrollar sus conocimientos y sus prácticas. 

Pues bien. La observación atenta, el estudio y análisis de cómo se están moviendo esas fuerzas, cuáles son los objetivos y propósitos que consciente o inconscientemente persiguen, es lo que nos permite entender y caracterizar qué tipo de fuerzas son; si son ultraderechistas, moderadas, liberales demócratas, alternativas o revolucionarias, y de acuerdo a eso, decidir cuál debe ser nuestra actitud como revolucionarios frente a cada una de ellas, y definir qué debemos hacer y cómo actuar. Este ejercicio es definitivo en nuestro trabajo, pues no podemos meter en un mismo costal a estas diferentes expresiones políticas y tratarlas a todas de la misma manera. Para los revolucionarios, es absolutamente indispensable saber qué tipo de tratamiento le damos a cada una de ellas y cómo podemos cambiar nuestra actitud, de acuerdo a los cambios que puedan darse en ellas, entendiendo que la realidad no permanecerá estática por mucho tiempo y que la confrontación, en la medida que se agudiza y profundiza, indefectiblemente produce cambios, si no en su naturaleza, por lo menos sí los produce en su comportamiento político. 

¿A qué vienen estas consideraciones, aparentemente sin objetivo ni sentido? Precisamente a tratar de dejar lo más claro posible y a entender que no basta ni es suficiente percibir, describir, reconocer y aceptar la realidad tal como es y esperar que ella, por sí sola, produzca los cambios y resultados que deseamos y esperamos. Los cambios sí pueden darse y llegar, pero no a nuestro favor, y la mayor parte de las veces, totalmente en contra nuestra. El papel de los revolucionarios no es sentarse a la vera del camino a esperar que pase el féretro de la vieja sociedad que deseamos cambiar, sino actuar para transformar esa realidad en la dirección, en el sentido que queremos ir. Nuestro actuar tiene que ser consciente, con objetivos y propósitos claros del rumbo a donde queremos llegar. Y este actuar consciente no lo podemos realizar con las manos vacías, sin herramientas, que no pueden ser otras distintas a las fuerzas políticas organizadas, experimentadas en la lucha, muy bien dotadas de conocimientos científicos de esa realidad y disciplinadas. Fuerza política consciente, revolucionaria, no para esperar que los cambios lleguen por sí solos, y ni siquiera, que lleguen de manera fácil, sino para conquistarlos en la lucha. 

En el escenario que presentamos en el artículo anterior, mostramos la confrontación de los dos bloques imperialistas que se disputan el dominio mundial en el momento y cómo esa confrontación se ha intensificado y adquirido características amenazadoras, ya no solo para la paz mundial, sino de manera preocupante, para la supervivencia de la especie humana, y dimos algunas de las razones que han conducido a ese agravamiento. Ahora queremos avanzar un poco más en señalar algunos casos y ejemplos emblemáticos que nos ayudan a entender cómo operan esas fuerzas políticas reaccionarias, ultraderechistas, unas tradicionales y otras surgidas o resurgidas después, que aún hoy, arman y crean todas las falacias que les sea posible, para presentarse como amigos, como defensores de la democracia y de los pobres, y hasta de revolucionarios. 

En consonancia con lo anterior, tenemos que hacer el esfuerzo por comprender que, esta confrontación entre grandes grupos de capitalistas, monopolios, oligopolios y las potencias imperialistas por abarcar y apoderarse de grandes sectores de producción, comercio, capital bancario y otros renglones, comenzó en los albores del siglo XX (1.900). Esa disputa por mercados, fuentes de materias primas, territorios, recursos humanos y naturales, condujo a las dos Guerras Mundiales en 1.914-18 y 1.941-45. La humanidad vivió, sufrió, padeció y sobrevivió a todos los horrores de estas dos guerras, pero principalmente de la segunda. Y claro está, también vivió y disfrutó la gran derrota de la bestia hitleriana y los avances de la Revolución Socialista, la construcción del Sistema Socialista y su ampliación, una vez terminada la guerra, con la Unión Soviética y el Campo Socialista. 

Sin embargo, la terminación de esta II Guerra Mundial, no significó ni podía significar la terminación de todas las guerras en general. La confrontación continuó en otro escenario y con otras características, en la modalidad de guerras locales. Al iniciarse la década de los años 50 del siglo XX sobrevinieron otros fenómenos y cambios drásticos en ese escenario, y esas guerras locales comenzaron a tener otros motivos y otros objetivos, pero tampoco terminaron. La construcción del Sistema Socialista, del Movimiento Comunista Internacional y del Movimiento Revolucionario de Liberación Nacional se vinieron al piso, pero la clase obrera y los pueblos siguieron luchando por su liberación social y nacional. La restauración del sistema capitalista en la Unión Soviética y otros países que siguieron ese camino, echó igualmente a tierra la lucha por la construcción del Sistema Socialista, por la liberación social de la clase obrera y la liberación nacional de los pueblos, pero la confrontación de las superpotencias imperialistas, si bien tuvo cambios de actores, su esencia siguió siendo la misma. Aquí es donde comienza eso que en la época denominaron “guerra fría”, que no fue otra cosa que la confrontación entre las dos superpotencias del momento: EE. UU. de un lado y Rusia del otro. 

Las décadas de los años 60, 70 y 80 del siglo XX fue un período de intensa rivalidad política, económica, militar y sicológica entre estos dos gigantes por el dominio mundial en Asia, África, América y Oceanía. Y es precisamente a partir de allí, desde donde queremos identificar ejemplos que nos permiten, si se quiere, palpar cómo actuaron y siguen actuando estas fuerzas reaccionarias, de extrema derecha para defender el sistema capitalista, la propiedad privada y el poder político, que es lo que les da, si no la legitimidad, por lo menos la facultad para mantener la explotación y dominación dentro y fuera de sus países. Por ello, hemos elegido un ejemplo poco conocido, pero altamente significativo, vivo y elocuente para percibir lo que es el espíritu, la mentalidad y la conducta de las fuerzas políticas ultrarreaccionarias, cuando deciden sepultar cualquier propósito de cambio favorable al pueblo, por muy débil y frágil que sea. Se trata en este caso, del golpe de Estado promovido, asesorado y dirigido por el Gobierno de EE. UU. en Indonesia a finales de 1.965. 

Por obvias razones, solo podemos hacer aquí un breve recuento histórico anterior y luego de este acontecimiento que, en términos generales, tanto en la época y posteriormente pasó, en gran parte desapercibido. En agosto de l.945 se informó al mundo la conformación de un nuevo Estado en la colonia holandesa en el Sudeste asiático. Sukarno, el dirigente que logró unificar hasta cierto punto a unas 350 islas dispersas en un amplio espacio y a una población que, en la época, se estimaba la cuarta más más numerosa del mundo, no le fue fácil estabilizar esta nueva nación y su Estado, y al mismo tiempo alcanzar un desarrollo económico y político que superara las secuelas del colonialismo, y que además de la dispersión poblacional, cargaba con una fuerte fragmentación étnica y cultural con más de 300 lenguas distintas, divisiones políticas, religiosas y de clases sociales que se expresaban como nacionalistas, musulmanas, comunistas y liberales con sus discrepancias en cuanto al régimen político que se debía adoptar y las soluciones a los múltiples problemas heredados y generados en todo el proceso. 

En cierto modo, Holanda (Países Bajos hoy), contribuyó a unificar a las fuerzas que luchaban por la independencia debido a la invasión que sus fuerzas armadas realizaron al territorio, las cuales fueron derrotadas y el Gobierno colonial holandés tuvo que reconocer la independencia y al nuevo Gobierno indonesio. Con todas las dificultades que suponía esa realidad existente, el sector político mayoritario que era el de los nacionalistas, a la cabeza del cual estaba Sukarno, en alianza con los comunistas y los musulmanes, logró una amplia mayoría para la unificación nacional y estatal, que siguieron siendo muy frágiles. Sin poder consolidar unas instituciones democráticas fuertes por esa mayoría, Sukarno hubo de retroceder y buscó fortalecer el Gobierno dándole participación a todas las fuerzas que hacían parte de la alianza, pero se reservó decisiones fundamentales tales como el nombramiento del parlamento, del Consejo asesor y otras que dependían exclusivamente de él; es decir, montó lo que el mismo llamó una “Democracia Dirigida”, o simplemente “dedocracia”, como se le denomina en Colombia. Unas relaciones externas erráticas, un proceso inflacionario fuerte y el manejo personal de asuntos políticos muy sensibles, terminaron desprestigiando a Sukarno, a lo que se agregó otros conflictos políticos igualmente sensibles del momento. 

En 1.965 el naufragio de esta débil democracia se puso en evidencia al producirse un golpe de Estado. En desarrollo de estos acontecimientos sucedieron hechos que hasta hoy no han sido aclarados de manera mínimamente satisfactoria. En un primer momento, el golpe de Estado, supuestamente tenía como objetivo defender a Sukarno de un presunto complot organizado por la facción anticomunista del ejército. Pero, aún hoy, no ha sido esclarecido quién estaba detrás de esa trama. Esta intentona, aparentemente fallida, desató una cadena de acontecimientos terribles y trágicos para los indonesios. Pero lo más significativo es que lo sucedido en Indonesia, ha sido calcado, se ha repetido en muchas otras partes, y de la misma manera, abundan las dudas, las penumbras, las sombras y el desconocimiento, a lo cual se agrega una cosa que sí es cierta, y es que en todas estas amargas experiencias vividas, se evidencia con toda claridad la existencia de una política deliberada de sepultar y condenar al olvido todo los horrores de esos hechos, y de manera especial, que la juventud opte por no querer saber nada de lo que sucedió realmente y como sacar las debidas enseñanzas para el futuro.

Como no hay interés internacional ni nacional de establecer la verdad de lo que sucedió, solo existe una estimación (no alejada de la realidad), de que entre uno y dos (1 y 2) millones de indonesios fueron sacrificados en uno de los genocidios más espantosos de esta llamada civilización democrática capitalista e imperialista, de esta moderna civilización defensora de los Derechos Humanos. De esos uno o dos millones de indonesios lanzados a la hoguera, 300.000 fueron miembros y simpatizantes del Partido Comunista Indonesio (PKI). El olor a chamusquina aún no se había disipado y Sukarno fue cediendo el Gobierno al general Suharto, quien supuestamente había conjurado la intentona de derrocarlo y que efectivamente asumió el Gobierno en 1.965. Como cosa “extraña”, el país fue inundado de inversiones de las trans-multinacionales, del Banco Mundial y de privatizaciones de los recursos naturales. 

Según el lenguaje del zoológico politiquero de nuestro hábitat, lo anterior es “Historia Patria”. Sin embargo, “allí está el detalle”. Como la historia patria no sirve porque es la versión amañada de los mismos de siempre, y la Historia real nos la han ocultado y nosotros no hacemos el esfuerzo por conocerla, quedamos debiéndole al politiquero cuando nos dice: “eso es Historia Patria”. El hoy exgeneral Prabowo Subieanto, yerno del dictador Suharto, quien para la época del golpe de Estado se desempeñaba como comandante de un batallón de fuerzas especiales del ejército indonesio, después de las movilizaciones y revueltas de 1.998 que exigían la salida de Suharto, fue expulsado del ejército por acusaciones de violación de Derechos Humanos. Si bien este hizo todo lo que estuvo a su alcance para evitar la salida de Suharto (su suegro) del Gobierno, no lo logró. En el año 2.000, fundó su propio partido político postulándose dos veces a la Presidencia, siendo derrotado por el gobernante actual Joko “jokowi” Widodo. 

Hasta allí, se puede decir que las cosas han sucedido dentro de lo normal. No obstante, lo verdaderamente interesante es lo que viene en continuación. En una tercera postulación, este exgeneral candidato, ha sufrido una metamorfosis asombrosa. Echó a la hoguera, quizá igual que antes lo hizo con miles de indonesios, sus trajes de militar y reapareció con otros, dando la sensación de un hombre jovial, con lenguaje y maneras contrarias a lo que era antes. De general con sus discursos virulentos, pasó a presentarse como “un tierno abuelito” inofensivo y cariñoso. Para esta campaña, usó intensivamente las redes con su nuevo look, con tono y lenguaje tranquilos y pausados, exactamente igual al de su anterior rival, quien ya en 2.019, lo había colocado como su Ministro de Defensa. 

Ese arte magistral de cosmética, junto con sus “nuevos” modales, le resultaron sumamente “exitosos”. Tanto que, en las pasadas elecciones de febrero de este año, en el preconteo rápido no oficial pero muy aproximado, la estimación le daba un 58% de los votos, suficientes para ganar en primera vuelta en las próximas elecciones. Según REDACCION DE BBC NEWS MUNDO, responsable del artículo que informa sobre la metamorfosis del general, “Mas de la mitad de los 205 millones de electores del país son milennials o miembros de la generación Z, quienes adicionalmente constituyen una parte sustancial de los 167 millones de indonesios que usa redes sociales”. Además, Prabowo asumió la agenda de políticas de Jokowi, y para rematar, designó como fórmula electoral a Gibran Rakabuming Ralka, hijo mayor de Jokowi. Más que la candidatura de ese oscuro personaje, blanqueado por los magos de la cosmética y su vertiginoso ascenso después “del blanqueo”, no puede dejar de despertar preocupaciones, sospechas y alarma. Los autores del artículo señalan que: “En todo caso, el militar retirado realizó su campaña apuntando estratégicamente a una generación que no tiene recuerdos de la era de Suharto,” …Grave, terriblemente grave. No solo en Indonesia crecen los milennials, para quienes la Historia con sus personajes siniestros importa un carajo. Ante esta atroz realidad, dichoso danzaría Gobels en la punta de los dedos gordos de los pies, al ver los prodigios que él no pudo realizar porque la tecnología de los medios de su época no se lo permitía. 

Desde mediados de la década de los años 60 del siglo XX, EE. UU., había entrado en una situación difícil de crisis económica y política por la derrota militar que tuvo que aceptar y cargar por la heroica resistencia del pueblo vietnamita y retirarse con todas las consecuencias que esto le acarreó, y la famosa “guerra fría” con la otra superpotencia, Rusia, había entrado en su apogeo. Teniendo en cuenta estos hechos, de ninguna manera puede ser gratuito que desde 1.973, comenzaran a aparecer en los Barrios de estratos altos en Santiago de Chile, pancartas que anunciaban, sin tapujos, ¡YA VIENE YACARTA! ¡ESPERE YAKARTA! aludiendo a que el golpe militar estilo Yakarta en Indonesia era cuestión de poco tiempo. Y tampoco es gratuito que nosotros hayamos incluido esa imagen como el testimonio más vivo y actual que nos permite percibir el hilo conductor entre los acontecimientos de Yakarta en Indonesia y los de Santiago de Chile, 9 años después y observar toda la cadena de acontecimientos que han sucedido después y siguen sucediendo hoy, en presencia de la confrontación de los dos bloques imperialistas actuales. 



¿A qué conclusiones llega
mos observando someramente estos hechos?  

  • Los acontecimientos de Yakarta y de Santiago de Chile, fueron típicas acciones ocasionadas por la confrontación de las dos superpotencias imperialistas del momento, EE. UU. por defender su dominio y posiciones, y Rusia por ganar influencia, adeptos y mercados, o “guerra fría”, como fue denominada y se le conoce. Una observación superficial simplemente, revela que el patrón, el libreto es el mismo. Naturalmente cambian los personajes, el tipo específico de acciones tácticas y las maneras de actuar, pero la estrategia, es decir los intereses que cada uno persigue y el libreto, en lo esencial son los mismos.  
  • La cadena de acontecimientos posteriores, entre los cuales podemos mencionar los golpes de Estado en Uruguay, Argentina, el bloqueo económico y político a Cuba por parte de EE. UU., la intervención rusa en Afganistán, su manipulación y utilización de movimientos guerrilleros en África como en Angola y el Congo, su nefasta intervención en la Resistencia del pueblo palestino y el bloqueo al dirigente Arafat, etc., etc., todos ellos siguiendo el mismo hilo de la confrontación de las dos superpotencias por dominio del mundo, nos revela con suficiente claridad que, la esencia de la política de las potencias imperialistas es acumular capital y riquezas saqueando, ojalá a todos los pueblos del mundo, y es por eso que indefectiblemente tienen que entrar en colisiones, confrontaciones y guerras para desalojarse el uno al otro. Y esta esencia no cambiará porque se presenten con el nombre que se presenten y se adornen con los discursos más atractivos y engañosos que quieran. Esas potencias no pueden vivir sin extraerle el sudor y la sangre a su propio pueblo y a todos los pueblos del mundo que puedan.  
  • La “guerra fría” no terminó; simplemente cambió de temperatura. Después del colapso de la superpotencia rusa en 1.989, su recuperación a partir del 2.000 y su acercamiento a la nueva potencia en ascenso, China, para conformar el otro de los dos grandes bloques imperialistas actuales, la confrontación entre ellos se ha recalentado. El descenso de la actividad económica mundial y la irreversible decadencia en que está sumido este sistema imperialista, los ha llevado a tratar de mantener la actividad productiva y el comercio principalmente de armamento militar, es decir, a impulsar la economía de guerra y a descargar la crisis y decadencia sobre las espaldas de la clase obrera y los pueblos. Este colapso en que está metido todo el sistema imperialista, no se resuelve con reformitas de los reformistas, lo cual, no significa que estemos en contra de toda reforma, sino que apoyamos las que realmente contribuyan a mejorar las condiciones de vida de las clases populares; o, creyendo que se puede volver atrás al modelo anterior del llamado “Estado de bienestar” o “Estado intervencionista”, que en mucho alimentó la zanganería de la burocracia sindical y de la aristocracia obrera que arruinaron el movimiento sindical de la clase obrera. Atrás, no hay tal “Estado burgués de bienestar” ni retorno a la “democracia” burguesa. Y adelante menos hay tales embelecos. Al frente, lo que está garantizado es que esa confrontación continúe profundizándose mediante la expansión y agravamiento de las guerras locales, pero con el riesgo inminente de pasar a la guerra global que, en el estado actual de armamentismo y rearme nuclear, y sin Movimiento Revolucionario que lidere la lucha por la paz, es una amenaza real para la supervivencia de la especie humana. 
Teniendo en cuanta lo anterior y todo lo que podamos esclarecer de esa realidad, reiteramos nuestros interrogantes del comienzo: 
¿¡QUÉ O A QUIENS ESTAMOS ESPERANDO!? ¿A QUE VENGA YAKARTA? ¿A QUE LLEGUE YAKARTA? ¿AL TANQUETAZO COMO EN SANTIAGO DE CHILE O EN EL PALACIO DE JUSTICIA EN BOGOTA? ¿ESTAMOS ESPERANDO A DON RODOLFO HECHO UN TATARABUELO INOFENSIVO Y TIERNO? O A ¿UN BARBOSA ELEGANTE, JOBIAL Y CARIÑOSO? O A UNA CABAL ADELGAZADA, MUY DECENTE Y AMABLE, ¿ACARICIANDO Y BESANDO TALVES A DOS MUÑECOS, UNO NEGRO Y OTRO DE RASGOS INDÍGENAS? 
No olvidemos que, tanto en Yakarta como en Santiago de Chile, muchos de los reformistas, excepto Allende y unos pocos que lo acompañaron hasta última hora, confiaron de manera insulsa en que una de las superpotencias, EE. UU. respetaría esos procesos dulces, suaves y exentos de esos odiosos extremismos; y que la otra superpotencia, Rusia, que los pedaleaba, estimulaba, apoyaba y empujaba a la candela, hiciera algo por advertirle a la gente del peligro que la amenazaba y contribuir a prepararla para que creara medios de defensa. Nada de eso llegó, y cuando el tendal de muertos, heridos, presos y perseguidos ya estaba en completa indefensión, los abandonaron. 
EN MEDIO DE ESTA BARBARA CONFRONTACIÓN DE LOS DOS BLOQUES IMPERIALISTAS ACTUALES, NO ESPEREMOS IDILICOS FUTUROS. 
Lo que la experiencia histórica nos muestra y nos enseña es que mientras exista este monstruoso sistema imperialista, lo razonable y cuerdo es prepararnos continua y sistemáticamente para enfrentar lo peor. En esta realidad, lo único que seguro que tenemos por delante es el agravamiento continuo y recrudecimiento de las guerras locales y del peligro inminente de una Tercera Guerra Mundial mucho más devastadora que las anteriores. ¿Es inevitable ese desenlace? No. No es que sea inevitable. Se puede evitar. Pero para eso se necesitan fuerzas políticas y sociales muy grandes y fuertes. Y eso no lo tenemos en el momento, con el agravante que hay no pocos sectores políticos y sociales que evaden la solución de este problema, que se niegan, con muy diversos pretextos y argumentos, a avanzar en esa dirección, a comprometerse a consolidar verdaderos procesos de construcción de organización y fuerza política, con la capacidad para poder resistir, en unas condiciones de enfrentamiento mucho más violento de los que están colocados al lado de uno u otro bloque imperialista.

Cordialmente

EL FARO SOCIAL
Popayán, febrero 20 de 2.024 


miércoles, 31 de enero de 2024

DE NADA NOS SERVIRA CAMBIARLE EL NOMBRE...

DE NADA NOS SERVIRA CAMBIARLE EL NOBRE A LOS PROBLEMAS Y A LAS COSAS ESPERANDO RESOLVERLOS, SIN CAMBIAR LA REALIDAD QUE LOS PRODUCE 


POR ESO, NO PERDAMOS EL TIEMPO BUSCANDOLE PELOS A UNA BOTELLA DE VIDRIO, O EN EJERCICIOS INOCUOS DE CREER QUE CAMBIANDOLE EL NOMBRE A LOS PROBLEMAS, MILAGROSAMENTE DESAPARECERAN 


La confrontación entre los dos bloques imperialistas que se disputan el dominio mundial actualmente se agudiza, intensifica, agrava y agravará de manera irreversible. Todos los días y a toda hora lo estamos presenciando. Esta cruenta realidad que promueven los dos bloques imperialistas, los que de uno o de otro modo están involucrados a algún lado, y todos los que consciente o inconscientemente terminan apoyando al uno o al otro bando, pueden pintarla como quieran; pueden adornarla como les parezca, difamarla o adularla; pueden distorsionarla, tergiversarla y generar en torno a ella toda la confusión que puedan; pero lo que no pueden es ocultarla. Tampoco pueden impedir que la gente consciente, cada día vea con mayor claridad y comprenda que esta es una confrontación imperialista más, una guerra reaccionaria de rapiña por reparto de territorios, de recursos humanos, naturales, de mercados y de dominación mundial, ya no por una sola gran potencia, sino también por otras que han ido surgiendo, o se han recuperado. 

A semejante barbarie y brutalidad, los del bloque EE.UU.-Unión Europea-Japón y todos sus aliados, la han denominado “defensa de la civilización occidental”, “defensa del mundo libre” (tradúzcase defensa de los tratados de libre comercio o neoliberalismo), “defensa de la democracia de las tiranías y el terrorismo”. Cabe señalar que, este bloque viene en declive. EE.UU. ya no es la superpotencia que impuso su dominio unipolar por varias décadas. Su poder de gran policía del mundo está lejos de lo que fue y ya no puede decidir a su arbitrio lo que deben hacer los demás. Los del otro bloque Rusia-China-Irán-Corea del Norte y todos los que hacen fila en este bando, la han denominado “lucha contra la hegemonía unipolar de Occidente, por un nuevo orden multipolar”, es decir, con la presencia de dos, tres, cuatro o más potencias por participar en los mercados mundiales de manera “razonable”, “por consenso”, o si eso no es posible, por la fuerza. También en este bloque hay sonoros y atractivos enunciados tales como: por la “no intervención en los asuntos internos de cada país”; “por un nuevo orden mundial multipolar”; por la “defensa de la democracia y hasta del socialismo (claro está, socialismo al estilo Chávez-Maduro y otras variedades), en el que pudieron caber regímenes ultrarreaccionarios como el de Pinochet, la teocracia iraní, y caben por supuesto los reformistas actuales de Chile y el régimen “comunista” de Kim Gong Un. Con tal que se alineen contra el otro bloque, no hay ningún problema. Cabe preguntarles a los cabecillas de este bloque y a sus seguidores: ¿Y de qué les servirá a los millones de hambrientos y miserables del mundo que haya dos, tres, cuatro o más potencias imperialistas disputándose el reparto de la torta, mientras ellos, cada día reciben menos migajas? 

Esta gran confrontación global es la continuación y el resultado de otro período iniciado desde la década de los años 50 del siglo XX en otro escenario y con otras formas, una vez terminada la II Guerra Mundial; que 20 años después tomó cuerpo en las tan estrepitosamente publicitadas “apertura democrática”, “apertura de mercados” y su reluciente luz “vivificadora”: La Globalización, que tantos discursos “esperanzadores” derramó, deleitosos cambios produjo y expectativas alimentó en la fantasía, de los desheredados de siempre, y principalmente, en la inveterada credulidad de quienes esperan que un sistema como éste que ha hecho, hace y hará tantas atrocidades para sostenerse, por su propia voluntad se irá autoreformando hasta convertirse en un idílico paraíso, en el que no habrá ni buenos ni malos sino simplemente seres humanos llenos de bondad. 

Es resultado y remate de un gigantesco y monumental fracaso económico, político, social y cultural, pues esa “vivificadora” luz de la globalización solo encandiló al mundo ofreciendo prosperidad “para todos”, pero lo que la realidad muestra es que el hambre y la pobreza se agigantan en el mundo entero. El progreso para acabar con las desigualdades que prometió, no llegó, y en su lugar encontramos más concentración de riquezas en los círculos dominantes de las pocas potencias que se disputan el dominio mundial y élites que gobiernan los países que orbitan a su lado, es ya sencillamente abismal con respecto a la inmensa mayoría de la población del planeta. Aunque se atragantó de discursos sobre la apertura democrática, lo que los pueblos reciben, es cada vez más látigo y despojo hasta de su capacidad de sentir y pensar, de sus territorios como lo apreciamos a diario en las huestes humanas de migrantes, y la gigantesca expropiación de todas las posibilidades básicas para sobrevivir, como lo vemos en el caso del pueblo palestino. Encendió en la inocencia popular la llama ilusoria sobre las bondades de la apertura de mercados y, simultáneamente, los instintos primarios perversos de los promotores de esa política y en sus aliados y sirvientes; y sí, claro, ésta llegó, no para borrar las desigualdades y generar prosperidad “para todos”, sino para ensanchar y ahondar más esas desigualdades. Petrificó en la fantasía social la idea de que el libre mercado y la apertura de mercados traería crecimiento y abundancia “para todos”, como lo pudimos escuchar de boca del presidente argentino que acaba de posesionarse; y sí, claro, crecimiento económico promovido por este modelo neoliberal hubo en las décadas de los años 70, 80, 90 y primera del siglo XXI, ¿pero los patrimonios y bolcillos de quiénes fueron los que crecieron? El desempleo, la “informalidad”, el hambre y la miseria en la inmensa mayoría del planeta crecen y crecerán de manera alarmante. 

Esta confrontación global que estamos presenciando hoy entre estos dos bloques imperialistas es gigantesca, brutal y muy compleja. A estas alturas, no se reduce ni podemos verla simplemente como episodios aislados de guerras locales, como en cierta forma se dio en las décadas de los años 50, 60 y 70 del siglo XX. Obedece a estrategias políticas y militares globales que cada uno de los dos bloques ha diseñado para mantener el uno el dominio, o forzar el otro, el nuevo reparto de territorios, mercados, zonas de influencia, mano de obra y recursos naturales. 

En este forcejeo de gigantes en el cuadrilátero, el bloque EE. UU.-UE-Japón y sus aliados, buscando mantener a toda costa y a la fuerza su dominio “unipolar” con su cabecilla EE. UU., sin reparar en lo más mínimo en la violación flagrante de normas elementales del Derecho Internacional que tanto dicen defender, después de terminada la II Guerra Mundial, continuó creando fronteras, dividiendo pueblos y creando “Estados” (tradúzcase gobiernos títeres) en Corea del Sur, Vietnam y la Isla de Taiwán separándola de China; en Alemania y en la eurozona de los Balcanes con Yugoeslavia, para después hacer flecos la unión de esos pueblos y masacrarlos en la década de los años 90 del siglo XX, lo mismo que la continuación de su intervención y agresión al pueblo afgano; promoviendo, financiando y realizando, en alianza con fuerzas mercenarias ultraderechistas el golpe de Estado en Indonesia y la matanza de más de 300.000 miembros del Partido Comunista de ese país y luego, en Chile, con lo que ya conocemos ampliamente; imponiendo bloqueos económicos, políticos, militares y sanciones a diestra y siniestra contra diferentes pueblos y Estados en el momento en que estos no obedecieran sus órdenes como en los casos de Cuba y Albania; manteniendo regímenes reaccionarios para asegurar su dominio en África; fortaleciendo económica, política y militarmente instrumentos de agresión como los sionistas de Israel para agredir a los pueblos y Estados árabes como Irak y luego a Libia, Túnez y Siria; promoviendo, financiando, organizando y asesorando fuerzas mercenarias y neofascistas para poner nuevas fichas, controlar el gobierno en Ucrania y luego lanzarlo a la guerra contra uno de los cabecillas del otro bloque; instigando y dándole cobertura política y militar al carnicero de Gaza en las monstruosidades que ha estado cometiendo para mantener el control geopolítico de Oriente Medio. Esto solo para mencionar, al menos, los casos más conocidos en todo este trayecto histórico. 

El otro bloque imperialista Rusia-China-Irán-Corea del Norte, solo comienza a configurarse y actuar en calidad de tal, al iniciarse la segunda década del presente siglo XXI, después de los estragos causados por la crisis financiera de 2.008. Rusia había entrado en franca recuperación, después del colapso de los años 90 y primera década del siglo actual, y China iba en ascenso y expansión con un elevado índice de crecimiento económico. La crisis financiera del momento no afectó a estas economías de la misma manera que a las de Occidente. Como economías capitalistas que ya lo eran y con proyecciones imperialistas, no tenían otra opción que abrirse paso hacia, y, en la economía mundial, en abierta competencia y disputa con las otras economías imperialistas que ya lo eran desde principios del siglo XX, EE.UU.-UE-Japón, y principalmente con EE. UU., en su calidad de gran potencia con su dominio unipolar que había impuesto en buena medida, una vez terminada la II Guerra Mundial. EE. UU. apoyándose en sus aliados en Europa, Japón y todos los demás que hacían fila a su lado, en las élites dominantes tradicionales de los países que secundaban sus políticas, en los ejércitos convencionales y demás fuerzas reaccionarias legales e ilegales, en el gran poder del armamento nuclear que había acumulado desde y después de la II Guerra Mundial, montó todo un cerco militar contra Rusia en los países de Europa Oriental con su principal instrumento, la OTAN; intensificaba la guerra contra el pueblo vietnamita y la amenaza contra China; plagó de bases militares el Asia Suroriental; promovía golpes militares y gobiernos reaccionarios en África, Oriente Medio y América Latina. A todo este conjunto de acciones que eran de carácter político-militar y diplomático, hay que agregar el impulso y despliegue de la llamada “revolución verde” una vez terminada la guerra; luego, la poco conocida revolución tecno-científica, con sus consecuencias y, lo más importante, todo el paquete de políticas del libre comercio, condensado en lo que conocemos como el modelo neoliberal, que continúa dominando el quehacer económico y político a nivel internacional. Con estas dos últimas herramientas, consolidó su superioridad tecnológica, económica, política y militar y, en consecuencia, su dominio mundial, casi como única potencia que podía decidir qué era lo que debían hacer los demás. 

En lo que corresponde particularmente a Rusia, ésta, con el cambio de Dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y, principalmente de orientación política, emprendió el camino de retorno al capitalismo, de restauración del sistema capitalista, apoyándose en todas las conquistas técnicas, de desarrollo económico, político, social, cultural y sicológico alcanzados por el proceso de construcción del sistema socialista, siendo en el momento la otra gran economía, sólida y fuerte con capacidad de competirle a EE. UU., y en el gran prestigio político que alcanzó por su destacada actuación en la II Guerra Mundial, sin perder tiempo, comenzó a perfilarse como otra gran potencia imperialista y a disputarse con los EE. UU., el dominio mundial, en las décadas de los años 50, 60, 70 y 80 del siglo XX, confrontación que en su momento, se le conoció como la “guerra fría” de “las dos superpotencias”. 

Haciendo uso a fondo de ese gran prestigio político por haber derrotado a los nazi-fascistas alemanes y salir victoriosos, impuso ese cambio de la política de construcción del Sistema Socialista a la gran mayoría de Partidos Comunistas a nivel internacional, a excepción de unos muy pocos que no la aceptaron; siguió usando muchas formas literarias, de organización y de trabajo para mantener la imagen ante los Partidos, grupos y sectores progresistas que habían poyado la lucha y el proceso interno, en especial, el nombre de Unión Soviética y Partido Comunista de la Unión Soviética, sin serlo ya; por eso, muchos sectores críticos, a nivel internacional, comenzaron a denominarlo e identificarlo, sin duda de modo incorrecto, como el “social-imperialismo soviético”; simuló y se presentó siempre como el más fiel y leal apoyo al pueblo vietnamita que estaba siendo sometido a intensos bombardeos, incendiando poblaciones, cultivos y bosques tropicales con fósforo blanco en persecución a los combatientes del Viet-con por la otra superpotencia. 

En su desenfrenada y frenética carrera por acabar con la construcción del Sistema Socialista e intensificar y avanzar en la restauración del Capitalismo para sostener la competencia por el dominio mundial en que ya se habían envuelto, renunció al apoyo a las luchas revolucionarias de los pueblos en el ámbito internacional, en unos casos empujando e impulsando a Partidos Comunistas como los de Indonesia y Chile a embarcarse en proyectos políticos electorales reformistas, y cuando las fuerzas reaccionarias en estos países en alianza con la otra superpotencia produjeron las matanzas de revolucionarios y de sectores políticos y sociales que los apoyaron, los abandonaron a su suerte y no hicieron absolutamente nada por proteger a las víctimas. En otros, como en África y América Latina manipulo y puso bajo su control a Movimientos Guerrilleros Revolucionarios al servicio de su política de expansión territorial y de disputa con la otra superpotencia, hasta que, al fin de la década de los años 80 del siglo XX, terminó “rompiéndose por donde se rompen las ollas artesanales de barro” (cerámica), colapsó, o como se decía en la época en lenguaje popular: “se desfondó”. 

En la década de los años 90 del siglo XX hubo de retirarse en gran parte del escenario internacional, lo que de ninguna manera significo el colapso definitivo o la ruina total de su economía y de sus construcciones políticas, sociales, militares, científicas y culturales. Lo dejado por el proceso de la revolución socialista fue grande. En 35-36 años, todos los pueblos que conformaron la Unión Soviética salieron del atraso con respecto al crecimiento y desarrollo de Europa Occidental, de la pobreza y la miseria, en especial de la población campesina numerosa y con un rendimiento de la fuerza de trabajo proverbialmente bajo, mínimo, que no le alcazaba para satisfacer sus necesidades básicas. Con esas bases que habían heredado, se recuperaron y al comenzar la segunda década del siglo XXI, volvió a pisar el escenario internacional, a reactivar la competencia con la otra superpotencia, que durante este lapso había impuesto su dominio único en el mundo. Y para hacerlo ahora, tenía que recuperar, hasta donde fuera posible, viejos aliados, pero, sobre todo, a abrirse paso recuperando y creando nuevos clientes que recepcionaran sus inversiones, comerciaran con sus productos, en algunos de los cuales eran fuertes, pudieran adquirir materias primas, colocar inversiones financiaras, y especialmente promoviendo la venta de equipo militar, renglón en el que se habían fortalecido repotenciando el anterior ya obsoleto, de acuerdo a las nuevas tecnologías. 

Por su lado, China que, a no dudarlo, en términos económicos, es hoy la segunda potencia que está en la disputa por el dominio mundial, hizo algo semejante a lo que hiciera la nueva dirección política en la Unión Soviética al comenzar la década de los años 50 del siglo XX, es decir, desechar, abandonar el proceso de construcción del socialismo, entrar en alianzas con los EE. UU. en 1.979 y emprender la puesta en marcha del programa político de la modernización capitalista de China, o lo que es lo mismo, renunciar a los pocos avances del socialismo y restaurar también el capitalismo. Pero el programa de “modernización de China” como lo pregonaron, no lo reducían solo al desarrollo y crecimiento del capitalismo al interior. Desde ese primer momento ya contenía el perfil básico de expansión para convertir a China en una gran potencia capitalista e imperialista. 

También China, gracias al proceso revolucionario antes y después de la llegada del Partido Comunista chino al poder y al apoyo de todas las fuerzas revolucionarias del mundo, pudo rodearse de un gran prestigio social y político. Entre otras cosas, porque se había labrado, con la ayuda de muchos adeptos en el exterior, la imagen de que “en China se construía un socialismo distinto, hecho con mucha delicadeza, pletórico de lozanía y frescura, tejido con guantes de seda, no como “ese comunismo tosco y burdo que existía en Rusia y la Unión Soviética”. Pero lo más importante es que, también en este caso, con la llegada al poder los comunistas, los revolucionarios y el pueblo organizado, China pudo superar el hambre y las pestes, ponerse en 30 años prácticamente a la altura de las economías de Occidente: Antes de la revolución, en China, el hambre y las pestes diezmaban poblaciones enteras, morían en masa centenares de miles de adultos, niños y ancianos. 

Y tampoco hay que dudar de que, en China, después de 1.979, se ha operado un crecimiento y desarrollo del capitalismo a un ritmo acelerado, llegando en algunos momentos a registrar crecimientos del PIB de hasta el 25% anual. ¿A costa de qué? De que disfruta de una inmensa masa laboral, de una gigantesca fuerza de trabajo, la gran mayoría de la cual ha construido y sigue construyendo ese poder económico, sobreviviendo con dos (2) dólares diarios, y en otros casos, como se sabe, sometida en gigantescas fábricas flotantes que operan en alta mar en condiciones de esclavitud. Así ha sido, es y seguirá siendo el capitalismo mientras exista. Ese no es, como reza el adagio popular, “un cuento chino”, sino un asombroso “milagro” urdido con el sudor y sufrimiento de miles de millones de trabajadores condenados a padecer en el purgatorio sin poder descender más abajo para acabarse de quemar y menos salir de allí, por ahora, para escapar al tormento. 

Muchas personas con algo de información sobre estos procesos, se preguntan: ¿Por qué o cómo ha sido posible que Rusia y China se acerquen y unifiquen cada vez más en otro bloque para disputarse el dominio mundial, después de haber tenido posiciones tan opuestas durante los años 50, 60 y 70 del siglo XX? La razón simple y sencilla es que ambas son economías capitalistas fuertes con proyecciones imperialistas. Ninguna economía capitalista que pretenda consolidarse como potencia imperialista, puede prescindir o renunciar al mercado exterior, a explotar a otros pueblos y extraer grandes riquezas de ellos. Al momento de perfilarse Rusia y China como potencias imperialistas el mundo ya estaba repartido entre las otras potencias tradicionales y en manos de un solo árbitro, EE. UU. La única posibilidad de ir desalojando a estos de diferentes posiciones era conformar otro bloque fuerte, unirse alrededor de ese propósito e ir ganando espacios. 

¿Qué características reviste esta confrontación global de estos dos bloques por el dominio del mundo? a) Obedece a estrategias político-militares y diplomáticas cuidadosamente diseñadas e integrales que van desde la esfera económica en la disputa por mercados, materias primas, espacios geográficos estratégicos, recursos naturales y humanos, disputa financiera y dominio territorial. b) Diseño de políticas específicas, de acuerdo a las condiciones de las diferentes situaciones para aprovechar cualquier oportunidad y/o afinidad para consolidar posiciones, ganar más aliados en la mayoría de países, sobre todo en los dependientes y sus gobiernos para ponerlos a su lado los unos o, mantener esa influencia, los otros. c) Después de la crisis financiera de 2.008 que afectó a toda la economía global, el crecimiento comenzó a descender y detenerse, de manera más acentuada a partir del inicio de esta tercera década del presente siglo, conduciendo a los bloques en contienda a una mayor agudización de su disputa y confrontación, y de hecho, acentuando la carrera armamentista, el rearme de lado y lado y a la militarización de la economía, puesto que ese armamentismo es el que les permite dinamizar el aparato productivo y los mercados. d) En consecuencia se intensifica la preparación militar para pasar a una nueva etapa de confrontación bélica, siguiendo por el momento el libreto táctico de promoción de las guerras locales, según las necesidades y conveniencias, para lo cual han privilegiado el rearme general repotenciando el armamento obsoleto, aumentando desmesuradamente la capacidad de fuego disponible y los presupuestos de guerra, fortaleciendo los ejércitos convencionales, pero de manera especial, los ejércitos irregulares, las bandas de mercenarios y el paramilitarismo como modalidad táctico-operativa, haciéndole el esguince a los controles y conflictos legales, y lo más peligroso: rompiendo los tratados de control de armas nucleares que habían impuesto los EE. UU., lo que llevará, de no haber un cambio significativo, a una nueva carrera por la superioridad nuclear y ya no solo al chantaje de lado y lado, sino al riesgo inminente de aniquilamiento de la humanidad. e) Despliegue de una intensa actividad política y diplomática por parte del bloque ruso-chino en dirección a acercarse, hacer alianzas y establecer nexos de todo tipo con muy diversas fuerzas sociales y políticas, no importa el carácter que tengan, siempre y cuando sean susceptibles de enfrentarlas contra el otro bloque, todo está bien. f) Estas son algunas de las razones por las que hemos planteado que nos encontramos ante el pleno auge de la decadencia en todos los sentidos. En términos políticos, no importan las peores expresiones de regímenes oscurantistas, reaccionarios y carniceros o, progresistas, reformistas y populistas, si son susceptibles de enfrentar al otro bloque, todo está bien. En términos humanísticos, la decadencia es realmente bárbara. Todos los días vemos como el hambre y la miseria desocupa pueblos y territorios, las guerras, por ahora locales, dejan los tendales de muertos y contribuyen a engrosar las huestes de los que huyen, mientras en los campos desolados aparecen las terroríficas escenas de destrucción de la naturaleza. Y en términos culturales, desde la década de los años 50 en adelante, se han venido recuperando y fortaleciendo las formas culturales más obsoletas, retrógradas y reaccionarias, comenzado por los fanatismos religiosos y la irracionalidad. 

En esta gigantesca y compleja confrontación, a menudo los verdaderos enemigos de los cambios que necesitan los pueblos, se nos desaparecen unos, y aparecen otros presentándose como amigos. Caracterizamos y personificamos a unos identificándolos como los “únicos malos”, mientras toda la fuerza que rodea a esos “únicos” se nos diluye y quedamos sin saber dónde reaparecerán. Y no faltan casos en que tomamos como enemigos a los amigos o que pueden ser amigos. Dirigimos nuestras acciones a enfrentar y golpear a los que no son y dejamos a los que sí son, bien tranquilos, agazapados y a buen recaudo por nuestra ceguera política. Gastamos mucho esfuerzo en mostrar fuerza atacando a quienes no son realmente los enemigos, y frente a los que sí son, somos frágiles, y a veces, deliberadamente agrandamos nuestra fragilidad. 

En esta complejidad, sin lugar a dudas, estamos expuestos a equivocarnos y cometer errores, sobre todo, si carecemos de fundamentos teóricos sólidos y de un mínimo de experiencias aprendidas tanto de lo que hemos hecho, como de la Historia del desarrollo social. Nada obtendremos creyendo que, con solo cambiarle el nombre a las cosas, a los problemas y a los hechos, ya hemos logrado deshacernos de ellos. La realidad, por muy dura que se presente, hay que llamarla por su nombre, analizarla como es, como se presenta y enfrentarla como hay que enfrentarla: estudiándola, comprendiéndola y transformándola con las herramientas que nos proporciona el conocimiento objetivo y real de sus características esenciales. No hay más camino para avanzar. 


EL FARO SOCIAL 

Popayán, enero 30/2.024

sábado, 27 de enero de 2024

COLOMBIA ARDE,...

 COLOMBIA ARDE, MIENTRAS LA POLITIQUERIA SIGUE PARALISANDO LA BUROCRACIA Y LA CONGELA 


Así, literalmente. Colombia está ardiendo por los cuatro costados. Qué bueno fuera si el incendio votara llamas de “fuego” revolucionario. Pero no. Son las llamas físicas las que consumen vegetación de páramos, bosques contiguos y de otras áreas, destruyendo, no solo ese recurso ambiental; lo más grave es que destruye cadenas tróficas que son el sustento de la diversidad de especies y de la vida en el planeta. 

Con todo ello, lo más indignante es ver esa burocracia gubernamental paralizada, amodorrada, cabeceando adormilada en la desidia y la ineptitud, sabiendo desde hace meses que estos acontecimientos sucederían, y ese grosero espectáculo de algunos de los llamados organismos de control, de medios y algunos periodistas más interesados en descargar la culpabilidad en uno u otro funcionario, y claro, en el que no podía faltar: Petro. 

Más que la perversidad y perfidia de los voceros y representantes de los sectores de la extrema derecha y la derecha, de los inocuos discursos de los moderados, de los patiamarillos de todos lados, y de las altisonantes arengas de los voceros y representantes de “izquierdas” completamente desteñidas, los incendios han puesto totalmente al descubierto, han desnudado y exhibido a plena luz todas las vergüenzas de la burocracia gubernamental y especialmente de una institucionalidad totalmente inservible, sin más oficio que estorbar, pero de repeso, muy costosa. 

Desde hace meses estaban avisados de lo que se vendría. Sin embargo, ni Municipios, ni Gobernaciones ni el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (DAGRD) que tienen que ver directamente con la prevención de esos acontecimientos u otros semejantes, y como función, estar preparados para estas eventualidades, hicieron nada, si no, por evitar, al menos, prevenir buena parte de lo que está sucediendo. Y este no es un asunto que se pueda resolver, como pretenden ciertos funcionarios de los organismos de control, medios, periodistas y politiqueros que cuando ya el incendio está fuera de control, salen a lavarse las manos, descargando la responsabilidad en uno u otro funcionario, es decir, individualizando y personificando los problemas, como si los individuos pudieran determinar por sí y de por sí, lo que solo es facultad de la institucionalidad en su conjunto. Que el país, la institucionalidad en su conjunto, el aparato gubernamental, y particularmente las entidades que tienen que ver directamente con esos asuntos no estaban preparados para atender lo que se sabía que iba a suceder, es una verdad de apuño. Pero decir eso, tampoco resuelve nada. 

Sin pretender restarle importancia a lo que está sucediendo en el páramo de San Turban en Santander, dado que ese es un sostén fundamental de la cadena de páramos de la región, lo mismo podemos decir de lo que ya está ocurriendo en un sector de la cadena de páramos del macizo colombiano en el Cauca, pues ésta, recarga y alimenta las cuatro grandes cuencas hidrográficas del país; y es el mismo caso del páramo de Sumapaz y el resto de esa cadena que alimenta nada más ni nada menos que la gran cuenca amazónica. ¿Nos parece poco lo que está en juego y en fuego para Colombia y el mundo? 

Sin embargo, esa institucionalidad en su conjunto, ese aparato gubernamental y el régimen politiquero que los sustenta, están como los osos polares, solo esperando que asomen la foca o la morsa para devorarlas. Están congelados por la politiquería. Y para colmo de males, son extremadamente costosos, porque fuera de lo que normal y legalmente cuesta mantenerlos, hay que costearles toda la corrupción que allí abunda. ¿Qué han hecho esas pomposamente llamadas “autoridades ambientales” de las Corporaciones Autónomas Regionales? Autónomas para consumir gruesos recursos, cobrar impuestos, multas y no hacer nada. Porque los empleados y trabajadores de estas entidades están, por el momento, a la espera de que los nuevos gobernadores, la mayoría de los que llegaron, fueron puestos por la politiquería tradicional para recuperar los gobiernos locales, les renueven los contratos de prestación de servicios. Es decir, paralizados. 

El Cuerpo de Bomberos, la Defensa Civil, la Fuerza Pública en todos sus componentes, pueden y deben ayudar en estos casos de emergencia, a conjurar mayores daños en emergencias como la que se está presentando. Pero el problema fundamental es que las comunidades que son las que deben tomar en sus manos y asumir el manejo de ese tipo de situaciones, no pueden hacerlo porque se les ha despojado del poder que tienen o deberían tener para resolver esos asuntos, no tienen un real apoyo institucional y gubernamental y porque están desorganizadas o fragmentadas en multitud de organizaciones en donde ninguna sirve tampoco, porque la politiquería de todos los sabores y colores, las diezmó y aniquiló.

Hemos podido apreciar perfectamente por los noticieros a personas de las comunidades haciendo increíbles esfuerzos por conjurar los riesgos o detener los incendios con ramas de la misma vegetación, totalmente desprovistos de instrumentos, de medios técnicos, de apoyo de las mismas comunidades e institucional y, sobre todo de organización. Allí es donde se requiere y salta a la vista, la enorme importancia de la gran movilización social organizada que se necesita para enfrentar esas situaciones y desarrollar la capacidad creativa y la fuerza colectiva para sobreponerse a la adversidad. 

Tanto que hablamos de reformas, de apoyar procesos de reformas democráticas, deberíamos charlatanear menos y hacer más en esa dirección. Este sí sería un verdadero proceso de cambio democrático: Devolverle o si se quiere, recuperarle la capacidad de DECISIÓN POLÍTICA a las comunidades y ellas nos enseñarán y darán lecciones de cómo es que hay que hacer las cosas, en este caso, los planes de prevención del riesgo de desastres. Dejar esa manía de estar creando organizaciones para cuanta chuchería hay, pero para atender los problemas fundamentales ninguna hace nada ni sirve porque, en gran parte, la misma normatividad institucional, hasta se los prohíbe. Sería un gran avance si decidiéramos acabar con tanta vagabundería y le devolviéramos el Poder de decidir a las comunidades. Solo entonces, veríamos florecer la democracia de la que tanto nos gusta discursear, pero no ejercer, aplicar ni respetar; ver y sentir esa enorme capacidad que reside en su seno para resolver los problemas que se le presentan, y que esa burocracia con su mentalidad y espíritu mediocres que a todo momento tratan de ocultar con su actitud arrogante, jamás podrá hacer. 

Pero ese florecer, que de ninguna manera es fantasía ni lo concebimos en forma fantástica porque tenemos experiencias vivas en diferentes aspectos, no surgen como por encanto ni se dan espontáneamente, o si en algunos momentos brotan espontáneamente, de la misma manera desaparecerán. Por eso, es allí donde adquiere el verdadero sentido la insistencia en la obligación que tenemos de la construcción continua, sistemática y constante, de una sólida fuerza política capaz de remover todos esos obstáculos y estorbos que paralizan y aniquilan la capacidad de las comunidades, movilizarlas, organizarlas, orientarlas y poner en acción todas sus fuerzas e iniciativas, proceso en el cual, de nada sirve limitarse a dar órdenes, lanzar mensajes por las redes o a hacer publicidad por radio y televisión. 

He ahí, una de las tantas razones por las cuales no nos hemos dejado ilusionar por las promesas de reformas sin tocar, sin modificar en nada esa estructura institucional burocrática, no solo inservible, sino peor aún, profundamente corroída y que bloquea cualquier propósito político que busque mejorar las condiciones de vida de las comunidades y que implique cambios que nos les garanticen los privilegios de que disfrutan y la permanencia en el mando sobre ellas. 

Y en medio del ardor de las quemaduras por las llamas de los incendios, nos ha caído un baldado de agua fresca que nos reconforta, mitiga el dolor y nos llena de optimismo. Así hemos recibido la noticia de las decisiones tomadas por el Presidente Petro desde el Gobierno nacional de echar a andar la terminación de la carretera, la Central Hidroeléctrica del rio Micay y el puerto de aguas profundas para el Pacífico caucano. Esperamos que el Gobierno nacional y personalmente el Presidente, pongan en acción estas decisiones cuanto antes. Que remuevan, donde haya que remover, esa burocracia encomendada por los encomenderos de la politiquería tradicional y los caucanos podamos ver, por fin, que nuestros sueños, comienzan a hacerse realidad. Apoyamos y llamamos a todos los caucanos, a quienes nos ha dolido tanto y nos duele la situación lamentable en que se ha debatido el Departamento, a poyar con todas nuestras fuerzas, esas decisiones. 

Algunos de los que hoy conformamos EL FARO SOCIAL, desde la década de los años 80 del siglo XX, hemos insistido en la imperiosa necesidad de vincularnos y vincular al Pacífico, desde las dimensiones económica, política, social y cultural en un resurgir de integración y progreso colectivos. Desde luego, que en el Pacífico se puede y se debe hacer eso y mucho más. El potencial humano, energético y de riquezas marítimas que allí existe, son incalculables, y con la ejecución de esas decisiones para comenzar, se creará una dinámica de gran importancia para el Cauca. Solo que, a los gamonales aristócratas de Popayán, nunca les interesó integrarse e integrar al Pacífico para que “la ciudad culta”, “la ciudad universitaria” y ahora “blanca”, “no se les llenara de negros”. Estos eran útiles y necesarios en el Patía o en el Norte del Cauca para el trabajo en las minas en la Colonia y buena parte de la República, pero lejos o bien lejos, en el Pacífico, fuera de Popayán. 

¡Definitivamente sí! ¡Por eso y para eso, necesitamos incendiar el país con “fuego” revolucionario! ¡No hacerlo, significa dejar que otros fuegos físicos nos consuman! 


EL FARO SOCIAL 

Popayán, enero 26/2.024

martes, 23 de enero de 2024

A PIEDAD CORDOBA. ...

 A PIEDAD CORDOBA. IN MEMORIAN 


Pocas mujeres en Colombia han podido o han querido destacarse, superando obstáculos y barreras, rompiendo hábitos y costumbres más que conservadores, ultrarreaccionarios de una sociedad patriarcal, tenazmente aferrada a las creencias religiosas de las jerarquías Católicas, resumidas en la defensa de Tradición, Familia y Propiedad, en el dominio de la gran propiedad territorial y de todos los preceptos religiosos, en particular, los relacionados con el papel de la mujer en la sociedad moderna, su sumisión y reclusión a la vida hogareña y la consecuente exclusión de su participación en la vida pública que dominaron todo el siglo XIX, hasta bien entrado el siglo XX. 

Y muy a pesar de que a partir de los años 30 del siglo XX vinieran significativos avances en el fortalecimiento de fuerzas políticas y cambios institucionales que consolidaron el ejercicio de derechos democráticos, esas fuerzas ultramontanas se han mantenido y, aún hoy, siguen acudiendo a procedimientos violentos, prácticas y comportamientos políticos, sociales y culturales absolutamente intolerables de oposición y rechazo a todo intento de modificar ese statu quo para avanzar a una sociedad en la que impere la democracia liberal en evolución y cambio, rumbo a normatividades más conscientes y libres de convivencia. 

Lo vivido por Piedad Córdoba en su lucha por avanzar hacia la consolidación de un ambiente político y social de conquista y ejercicio de reivindicaciones y derechos democráticos, y en particular, por la solución negociada del conflicto armado en Colombia, son el monumento y testimonio imperecedero de lo que le acontece a personas, y sobre todo a mujeres como ella que se atreven a desafiar y pasar por encima de símbolos y simbolismos mantenidos, sostenidos y adornados por esas jerarquías político-religiosas para reforzar a diario el dominio ideológico sobre la servidumbre; que se atreven a pensar y luchar contra una legalidad impuesta para someter a los mismos que la legitiman cada cuatro años; a proponer el cambio de un orden que solo ha beneficiado y beneficia a esas jerarquías. 

Al caminar por ese tortuoso camino de propender, procurar, ayudar y hacer todo lo que estuvo a su alcance para lograr la solución negociada del conflicto armado interno en Colombia, en una situación política y social tan radicalizada y compleja por la intervención de fuerzas político-militares internas y externas, ultrarreaccionarias unas, supuestamente revolucionarias otras, con intereses económicos y políticos inmediatos tan opuestos, convenidos y concertados unos y encontrados otros; en unas condiciones en que no había libreto preparado que sirviera, en que no había camino y había que hacerlo al andar, Piedad, como toda persona que no solo habla sino que actúa en situaciones semejantes, tuvo que cometer errores, tal vez voluntarios unos e involuntarios otros. 

Pero la Negra (como cariñosamente le decían), caminó. Caminó bien e hizo lo que había que hacer. Fue consecuente con su posición de liberal demócrata. Demostró su gran carácter, su gran voluntad política para enfrentarse a las adversidades, sin dejarse doblegar por los grotescos ataques de que fue víctima. Siempre asumió ante esa conducta de sus detractores, gestos y respuestas con altura, con generosidad. Porque la verdad es que adversarios no tuvo. Lo que no le faltó fue detractores y verdugos. 

La opinión pública progresista nacional, de América Latina y quienes hemos estado atentos a todos estos acontecimientos, pudimos presenciar la gran campaña sucia, asquerosa, digna solo de quienes acuden a los métodos más reprobables para descalificar, demeritar, difamar, destruir y aniquilar, no solo a la persona como persona, sino principalmente a lo que ella representa, a la validez y grandeza de su lucha, a lo que significan los motivos de lucha por acabar privilegios a los que se aferran y defienden, no importa los medios a los que deciden acudir. 

Desde antes de existir nuestro sector político organizado EL FARO SOCIAL, estuvimos muy atentos a sus acciones políticas en pro de llegar a la solución política del conflicto armado en Colombia y en algún momento intentamos establecer comunicación con ella para compartir nuestras opiniones sobre el particular y apoyar el proceso, pero no tuvimos éxito en nuestros propósitos. Sin embargo, siempre estuvimos atentos a la evolución del mismo y mantuvimos nuestra posición de apoyo para lograrlo. Ahora, EL FARO SOCIAL se une a todas las voces de reconocimiento a una personalidad tan valiosa como ella. 

Hacemos este sencillo pero sentido homenaje para resaltar su obra, su lucha y su aporte a un proceso tan necesario en un momento crucial, pero que esas fuerzas ultraderechistas han hecho todo lo que ha estado a su alcance por “volverlo trizas” como dijeron, y siguen empeñadas en demeritarlo y enterrarlo. 

¡Querida Piedad! ¡No te despedimos! ¡Te sentimos y sentiremos siempre al lado nuestro! 


EL FARO SOCIAL. 

Popayán, enero 22/2.024

EL "COROLARIO DE TRUMP" ESTÁ EN MARCHA

  Compañeros de EL FARO SOCIAL, simpatizantes, amigos y lectores; por la trascendencia de los acontecimientos sucedidos en Venezuela el 3 de...