viernes, 8 de agosto de 2025

LO QUE VA DE PALOMA VALENCIA A FRANCIA MARQUEZ

 

 

LO QUE VA DE PALOMA VALENCIA A FRANCIA MARQUEZ

 La Vicepresidenta Francia Márquez, no solo rompió el silencio. Lo peor es que rompió también la lonchera. Y de qué manera. Y en qué momento. Es cierto que a veces, hay que romper hasta la lonchera, si es necesario. Pero no todos nuestros actos ni en todos los momentos, y tratándose de altos funcionarios del Estado, son justificables, y menos, podemos abrogarnos la facultad de ponerlos a la manipulación y que sean magnificados, como se ha hecho en este caso, cuando detrás de cada una de las aseveraciones lanzadas al aire sin sustento ni contexto concreto, se prestan para toda clase de comidillas fermentadas que gustan deglutir, a hocicazo limpio, en los corrales de los círculos mediáticos al servicio de la extrema derecha.

Y eso fue lo que hizo la Señora Francia Márquez. Servirle esas comidillas a Caracol Radio y Tv, a RCN, a Red + Noticias, etc., etc. y, a los sectores políticos de esa extrema derecha que esperaban hambrientos, el plato. El momento no podía ser mejor. Una paz total que no ha funcionado. Una elección de directivas del Congreso que no resultó tan a la medida de lo que esperaba esa extrema derecha. Un juicio penal que podía resultarle no favorable al gran jefe. Una extrema derecha en Estados Unidos que hostiga insistentemente a Gustavo Petro. El carnicero de Gaza, exterminando a un pueblo que ha sido puesto en completa indefensión y agonizando por el hambre, con una saña peor que la de los nazis en Alemania, Polonia y otros lugares. Todos sorbiendo y alimentándose de la comidilla fermentada del anti-Petrismo. Porque no tienen más de qué alimentarse. Exactamente igual que la Señora Francia Márquez, Paloma Valencia y María Fernanda Cabal.

Señora Francia Márquez. Esa sublime pieza literaria que lanzó contra Petro, de esa manera y en ese momento, es muy probable que le pueda significar otra Vice-Presidencia al lado de María Fernanda o de Paloma. En momentos de decadencia tan bárbara como los que estamos viviendo, nada está escrito. Todo es posible. Pero si debe entender que no puede seguir alimentándose de suspiros quejumbrosos y lastimeros. Esos quejidos se los escucharán muchos, pero se los creerán muy pocos. Al menos en los espacios de eso que tanto esgrimen para asustar a los inconformes como “izquierda”, no volverá a cosechar votos. Y no los recibirá porque no ha hecho absolutamente nada, ni siquiera por su tierra. Pero además de no hacer nada, sí elige bien con sus asesores, el momento para echarle la culpa Petro y a los demás.

Y qué hacer es lo que hay en el Cauca, sin necesidad de plata ni Ministerios, ni burocracia estatal. Entre otras razones, porque conquistar la igualdad económica, social y política se logra solo con transformaciones revolucionarias, no con Ministerios y burocracia. Pero a Usted, Señora Francia, lo único que se le ha ocurrido es la ocurrencia (perdón por la redundancia) de crear el Departamento del Pacífico, es decir, acabar de desvertebrar el Cauca. También la Señora Paloma Valencia planteó en algún momento que, aquí en el Cauca, había que crear otro Departamento aparte para los indios. Y el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) con su Decreto ATEA que le aprobó el gobierno actual y le firmó Petro, va por el mismo camino. No se nos escapa, y no se nos puede escapar a los caucanos y al país entero, el subliminal pero evidente sentido racista que encierran esas propuestas y normas. El racismo, esté en los blancos “aristócratas” que siempre se han abrogado el don de la estirpe noble española, o esté en los negros, o esté en los indios, es igual de detestable y siempre lo condenaremos, lo rechazaremos y lo combatiremos.

Desde 1.983, a pocos meses de sucedido el evento sísmico en Popayán, llamamos la atención e insistimos que no era solo Popayán la que necesitaba reconstrucción, sino todo el Cauca. En documento de la época, expusimos el desvertebramiento del Departamento y aislamiento de las diferentes zonas geofísicas y geoecosistémicas que lo componen. Cómo, una de éstas, estaba completamente aislada del resto, y cómo, otras iban en proceso de integrarse a otros Departamentos. Allí propusimos emprender un amplio Plan de integración física del Departamento mediante las vías de comunicación; de integración económica con propuestas de desarrollo productivo industrial, comercial y de servicios; y desde luego, de integración social y política.

Además, la Corporación Autónoma Regional del Cauca, creada en ese entonces, realizó un diagnóstico del Departamento que, en buena medida confirma lo que nosotros estábamos planteando, y propone un derrotero a seguir que también, en cierta medida, coincide con lo que estábamos proponiendo. Hoy, después de más de 40 años, vemos con profunda tristeza, que ese proceso de desvertebramiento del Cauca, continuó agravándose y sin perspectivas de solución; y lo que más produce, no solo tristeza, sino una gran frustración en las comunidades, es presenciar, en ese deprimente espectáculo desgarrador, a unos grupos armados delincuenciales, disputarse territorios en el Cauca a MORDISCOS; a unos llamados movimientos y organizaciones sociales deshechos y perdidos en el clientelismo al menudeo, y unos grupos y actores políticos de mentalidad parroquial, aferrados a la defensa de sus clientelas locales, autoilucionándose candorosamente con la idea de que están haciendo resistencia para enfrentar a los grandes poderes externos, cuando, al menos, algunos de ellos, consciente o inconscientemente, hacen parte de esos poderes. Pero ese proceso de languidecimiento y despedazamiento del Cauca ya está llegando a su fin, sin que ellos quieran verlo, oírlo y sentirlo.

Nada hay más frustrante y desmoralizante para las comunidades, que hablarle, clamarle y porfiarle a una congregación de sordos, no por razones físicas o fisiológicas, sino porque no quieren oír el clamor de amplios sectores políticos y sociales que han insistido y, aún abrigan la esperanza, de poder encontrar eco a sus reclamos, a quienes estén dispuestos a asumir un nuevo liderazgo político que saque al Cauca del despedazamiento a que lo han conducido la politiquería y la desidia. Porque este es el problema central a resolver, el de convocar a un nuevo liderazgo de conjunto, que dote al Departamento y a todos sus componentes físicos, geoecológicos, políticos, sociales y culturales, de una propuesta común, claro está, sin desconocer ni desplazar lo particular y propio de cada cual.

La realidad es que los viejos gamonalatos, para sus propios intereses, claro está, mantenían el vínculo y la unión del Departamento; pero en la medida en que éstos fueron despareciendo y reemplazados por los gamonalitos locales que hoy existen, la dispersión se agravó, y unir el Departamento en esas condiciones, sin superarlas, es prácticamente imposible. Este es un ambiente en el que todos, unos más que otros, pretenden unir al Departamento y que los demás se unan, pero alrededor de lo suyo, de su grupo y su sector, o a lo sumo de su zona. Y eso es totalmente absurdo e imposible. Por eso, nos parece absolutamente absurdas e inaceptables, las propuestas de las Señoras Paloma Valencia y Francia Márquez de, ya no solo acabar de despedazar el Cauca, sino terminar enfrentando unos pedazos contra otros. No será otra cosa lo que se obtiene por ese camino, porque además de las connotaciones racistas que conllevan, su perfil político y social es profundamente reaccionario.

 A finales de la década de los años 90 del siglo pasado, volvimos a insistir sobre el particular, cuando ya los estragos que iba dejando la aplicación del modelo neoliberal y la globalización que impusieron los superpoderes económicos mundiales, eran evidentes. Y desde 2.017, en EL FARO SOCIAL, hemos insistido en este aspecto en particular, ya con mayor conciencia de que, en el Cauca, confluyeron, de manera perversa, decadencia y ruina del poder terrateniente que ya no pudo sostenerse más amamantado en la renta del suelo, en el que había perpetuado unas relaciones de producción del siglo XIX, con la posmodernidad del ¡Bienvenidos al Futuro! Y en esa conjunción perversa, en la que unos actores agónicos van dejando libres los espacios y el “prospero” y “eficiente” modelo neoliberal los va ocupando, en unos casos de manera directa, en otros, permitiendo que sean los mismos autoaurelados héroes que ayer se batieron a muerte contra ese poder terrateniente, y que hoy siguen batiéndose “a muerte”, pero ya no con ese poder real, sino con el fantasma del mismo, a que lo reemplazaran, y de paso, le desbrozaran el camino al modelo. Sin embargo, está todavía por ver, si es a ese poder terrateniente real al que reemplazaron, o es al fantasma del mismo al que los puso el modelo a substituilo, y a cada paso, los despiertan a sobresaltos las pesadillas.

¿O no es cierto que, el Norte del Cauca lo invadieron de caña de azúcar directamente los empresarios de ese renglón de producción por las ventajas que les ofrece la región? ¿Y no es cierto que allí afluyeron empresarios de otros ramos en la década de los años 90 porque, uno de los restos de ese poder terrateniente, ya sin nada que ofrecer, les abrió la puerta con una ley para beneficiarlos? ¿O estamos mintiendo? ¿Y no es cierto que el movimiento indígena todo, que puso una cuota bastante alta para derrumbar ese poder terrateniente, abandonó el Decreto 1811 que les garantizaba la atención gratuita a todos los comuneros con el único requisito de la constancia del cabildo de pertenecer a una comunidad, en la Red Pública Hospitalaria, y se dedicaron a crear empresas de salud, convirtiéndose en los mejores agentes sociales del modelo, no solo en el Cauca, sino en todo el país? ¿Y no es cierto que muchas otras organizaciones de otros sectores sociales hicieron lo mismo, pero con el agravante que buena parte de esos “emprendimientos” fueron a parar a manos de las grandes empresas de salud? ¿O habrá alguien que pueda argumentar que estas son falsas acusaciones? ¿O que es que, a nosotros, como a Petro, nos encanta polarizar?

 Desde nuestro espacio político de EL FARO SOCIAL, y desde mucho antes, hemos planteado los componentes básicos para la integración económica, política, social y cultural del Cauca; además, esos componentes los hemos complementado con otros dos igualmente importantes y, en cierta medida, definitivos para poder avanzar en ese gran objetivo de integrar al Cauca. Se trata, primero, de la propuesta que hiciera otro sector político denominado EL CONGRESO DE PUEBLOS, de crear los Territorios Interétnicos e Interculturales, la cual concuerda mucho con la otra propuesta nuestra que a continuación explicamos; y segundo, hemos planteado que, a la par que vamos reconstruyendo los procesos sociales y políticos y de la integración físico-política del Cauca, debemos avanzar en un proceso de integración Intercultural, no simplemente para sostener y mantener las expresiones culturales existentes, sino principalmente orientado a crear una cultura común que consolide la identidad de todos, sin borrar o excluir las propias existentes.

Como es apenas obvio, esta es una concepción, un método y un procedimiento radicalmente opuestos al de las Señoras Paloma Valencia, Francia Márquez y el CRIC, para quienes la integración del Cauca solo se puede hacer, creando guetos por razones étnicas o de color de piel que, en el ambiente de debilidad política en que nos encontramos las fuerzas políticas democráticas, es posible que tome fuerza y se convierta en un hecho de consecuencias aún más desastrosas de las que ya tenemos de sobra. Con todo el sentido solidario que nos ha animado y nos anima, le hacemos un ferviente llamado a todos las personas, grupos, organizaciones y sectores políticos y sociales conscientes y democráticos, a que hagamos conciencia de que las propuestas de estas Señoras y el CRIC, no son tan “traídas de los pelos”, como aparentemente nos puede parecer; no; esas propuestas son totalmente funcionales al modelo neoliberal que tantas desgracias nos ha traído a los pobres y tantas dichas y bendiciones le ha reportado a esos grandes poderes económicos extranjeros y nacionales. Y lo es así, porque uno de sus procedimientos para imponer sus decisiones y poderes, es destruir, desorganizar, desarticular y desvertebrar todo aquello que le pueda ser incómodo a sus propósitos, y a los que les permite sobrevivir, es porque no le incomodan o son funcionales a sus objetivos. Esto lo viene haciendo no solo en el Cauca, sino en todo el país y en el mundo entero. Solo que nuestras angustias, premuras y penurias, no nos dejan ni nos dan tiempo para observar y pensar sobre lo que está sucediendo.

Nuestro vocero, EL FARO SOCIAL, es un ejemplo claro y palpable de lo que estamos planteando, proponiendo y haciendo. En él compartimos negros, indios, mestizos y, en el momento que lleguemos donde hay predominio de población blanca o de origen blanco, podrá hacer parte de la manera más normal, porque estamos construyendo no solo identidad ideológica y política, sino también cultural Somos de la región. Nos hemos levantado sobre la base de todas las diferencias existentes en la cuna de donde salimos y, con todo ello, no nos hemos quedado alienados y enamorados de esas diferencias. Esa es una riqueza, pero nuestro patrimonio común está por construir. A eso es que estamos dedicados. Seguiremos inflexibles por ese camino, sin dejarnos doblegar por las dificultades ni intimidar por las hostilidades. Tenemos el convencimiento sólido de que la razón está de nuestro lado. Por ello, nuestro lema ha sido, es y será:


¡¡RESISTIR, ¡INSISTIR, PERSISTIR Y RECONSTRUIR HASTA VENCER!!

 

¡¡LLAMAMOS A LOS CAUCANOS A LUCHAR POR LA INTEGRACIÓN FÍSICA, ECONÓMICA, POLÍTICA, SOCIAL Y CULTURAL DEL CAUCA SIN RACISMOS DE NINGUNA ESPECIDE!!

 


EL FARO SOCIAL

Popayán, agosto 5 de 2.025

 

           

 

lunes, 9 de junio de 2025

LOS DISCURSOS Y LAS PALABRAS SE AGOTAN, PERO EL HORROR CONTINUA EN GAZA

 

 

LOS DISCURSOS Y LAS PALABRAS SE AGOTAN, PERO EL HORROR CONTINUA EN GAZA

No hay palabras; ya no quedan recursos lingüísticos ni duros ni suaves. Ya no quedan formas de expresión elegantes y decentes ni brutales que valgan. No hay paciencia ni ira que puedan ser atendidas. Las escenas televisadas que hemos tenido que presenciar, no hay lenguaje que pueda nombrarlas, definirlas ni calificarlas. Del terror al horror y al suplicio y, de éste, al gran grito desesperado que se ahoga en la oscuridad de un mundo harto de sangre, suplicio y terror. De las montoneras de escombros a la agonía y desfallecimiento de cuerpos famélicos. Eso es lo que nos han servido de sobremesa en imágenes indescifrables. ¿Tragedias de la Historia ya idas en el tiempo? ¿Estamos en Auschwitz (Polonia), o en los Campos de Concentración nazis en Alemania? ¿O en las selvas tropicales de Vietnam incendiadas con fósforo blanco para “desinfectarlas” de guerrilleros que defendían su tierra, su patria y su derecho a vivir y ser como son?

No. Estamos en la Franja de Gaza, en lo que fuera territorio palestino, en la segunda década del siglo XXI (2.025). Y decimos en lo que fuera porque el pueblo palestino, un pueblo milenario que no solo es originario de allí, sino que, desde allí, ha contribuido al enriquecimiento de la llamada civilización occidental, está sometido a las modernas guerras de “limpieza étnica” y como no, de “indeseables” guerrilleros que, así sea con las ideologías y justificaciones que sea, defienden su tierra, su patria y su cultura. Estamos en lo que podríamos llamar el “patio trasero de Europa Occidental”, de esa Europa señorial, civilizada y refinada que desde hace miles de años, en nombre de esa civilización, de la raza superior y del progreso, ha invadido, ocupado, maltratado y herido, prácticamente de manera incurable, a los pueblos semitas, árabes y a toda la población negra de África, entre otros.

No hay Jurisdicción Internacional que valga, Derechos Humanos ni Derecho Internacional humanitario. No hay Naciones Unidas ni instancia o institución internacional que se levante y asuma la responsabilidad de detener el brazo genocida de los Carniceros de Gaza. Las imágenes de los palestinos en Gaza, sitiados, perseguidos como si fueran roedores indeseables, bombardeados y destruidos, despojados y desalojados de su territorio, deambulando famélicos por entre las ruinas, agolpándose sobre los camiones cargados de “ayuda humanitaria” de las Naciones Unidas, ante el desespero del hambre, la sed y la desnutrición, es

 

tan impactante, que nos cuesta demasiado  esfuerzo entender y acepar que no se trata de catástrofes o imágenes fantásticas de otras épocas, de otros mundos, sino de realidades que están  sucediendo en este mundo en el que estamos viviendo ahora, no tan lejos de nuestra tierra.

Porque no nos digamos mentiras; no sigamos engañándonos a nosotros mismos o viviendo de nuestro propio engaño; semejante atrocidad a la que está siendo sometido el pueblo palestino, no es un  hecho aislado y ajeno a la gran disputa global de los grupos imperialistas por el reparto y dominio mundial en plena decadencia de este sistema capitalista-imperialista de destrucción y muerte;  es, por el contrario ésta, la que está llevando a tales extremos de vandalismo y barbarie al mundo entero a la situación en que nos encontramos. La geopolítica y la lógica de ese bandolerismo que les es consustancial, es vaciar territorios y llenarlos nuevamente con lo que necesitan y les conviene. La guerra en Ucrania iniciada por un bloque imperialista, a la larga no era en contra de la instalación de un gobierno fascista como el de Zelensky por parte del otro bloque imperialista y para defender al pueblo ucraniano; tanto a los unos como a los otros, en cuanto son grupos imperialistas, les importa un rábano que esos gobiernos sean de derecha o de “izquierda”; lo que les interesa y necesitan, es que les sean funcionales a sus propósitos de arrebatarse espacios del uno al otro; y desde luego, en Ucrania lo que les interesaba era controlar territorios donde están ubicados grandes yacimientos de minerales estratégicos. Por eso, ahora, al ver que esa guerra les está llevando a peligros que ya los puede hundir a ellos mimos y a un desgaste del que no van a obtener nada, dan el giro y buscan negociar, pero eso sí, repartiéndose el territorio, cada uno con su porción de lo que buscan y necesitan.

No tenemos conocimiento si en lo que ha sido el territorio ancestral palestino, existan ese tipo de recursos. Pero lo que si sabemos es que la región del Oriente Medio, ha sido, desde tiempos inmemoriales, una zona estratégica donde han confluido intereses de diferentes imperios, desde la antigüedad. Con mayor razón, a comienzos del siglo XX, cuando se disparó el uso y consumo de los combustibles fósiles, puesto que allí los encontraron en abundancia, de fácil explotación y relativamente cerca a los grandes centros de consumo. Es por esta razón que la región se convirtió en uno de los objetivos más importantes de la disputa imperialista por parte de los ingleses, franceses, alemanes y, en cierta forma de norteamericanos y japoneses, que ya entraban en la disputa, a partir de la Primera Guerra Mundial. Con mayor razón lo fue en la Segunda Guerra Mundial.

 

Y hoy, después de la tan manoseada crisis energética y el desastre ambiental que ha contribuido a agravar de manera muy significativa, el uso y abuso de los combustibles fósiles, la región sigue y seguirá siendo objetivo primordial de disputa imperialista, así se acabe el uso del petróleo, porque no es éste el único motivo que ha convertido a la región en un área estratégica. Con agrupaciones imperialistas diferentes y con algunos nuevos actores en la disputa, la región sigue siendo foco de tensiones mundiales. Y no solo de tensiones, sino bandolerismo y bandidaje imperialista. Así lo hemos presenciado con nuestros propios ojos en las guerras de Irán-Iraq en los años 80 y 90, en la invasión rusa a Afganistán en los 90, en el bombardeo norteamericano a Iraq con el argumento de que éste “poseía armas de destrucción masiva”, la persecución contra Al-Qaeda y el paramilitarismo del Estado Islámico para tratar de controlar Estados, gobiernos e impedir la presencia de los imperialistas rusos en la región,  la invasión norteamericana a Afganistán, el bandolerismo desatado en Túnez y sobre todo en Libia después del derrocamiento de Muamar el Gadafi, y ahora la carnicería desatada por el sionismo israelí contra el pueblo palestino.

De manera específica, al pueblo palestino le llegó la larga noche oscura y la cadena de tragedias que hoy vive, a partir de 1.948, cuando las Naciones Unidas emitieron la Resolución de creación del Estado israelí, asignándole una porción del territorio palestino, principalmente cediendo a las presiones de los gobiernos inglés, norteamericano y de poderosas familias judías que habían acumulado grandes fortunas en Europa y EE. UU., apenas terminada la Segunda Guerra Mundial, momento en el que el imperialismo norteamericano emprende su gran ofensiva política y militar contra la Unión Soviética que había salido fortalecida, al haber derrotado la infernal máquina de guerra del fascismo alemán y haber ampliado el Campo Socialista. Para ese entonces, Palestina seguía siendo colonia bajo el dominio inglés. Por tanto, a estos y a los norteamericanos les interesaba seguir manteniendo el control sobre el territorio, población e instituciones palestinos.

Para esos propósitos, no había mejor aliado que el nuevo Estado de Israel creado y ubicado a propósito donde fue ubicado, a instancias de Inglaterra y EE. UU., portador de viejos resentimientos por haber sido un pueblo nómade, que no tuvo un lugar fijo de asentamiento o territorio en el espacio de origen, esclavizado por imperios europeos y sometido a muchos y variados tipos de exclusión, sin duda alguna, pero además, víctima del horror nazi, lo que indudablemente influyó para

 

que, como mecanismo de defensa y resistencia,  creara esa corriente ideológica y política del sionismo judío, xenófoba, racista y ultra reaccionaria, con la cual justifica los horrores que lleva acabo hoy contra el pueblo palestino. Por ello, ante cualquier respuesta crítica y de rechazo a esas acciones suyas, automáticamente responden calificándolas de antisemitas y antisemitismo, precisamente porque los pueblos de origen árabe y con mayor razón los semitas fueron, durante miles de años, invadidos, ocupados maltratados y heridos por diferentes imperios, pero principalmente por los imperios europeos.

Al poco tiempo de haber sido constituido e instalado el Estado de Israel en la parte de territorio palestino que le asignaron las Naciones Unidas, iniciaron la política expansionista de ir ganando territorio mediante la modalidad de ir colocando colonias judías más y más allá de los límites que le señalaron al principio, y esa política continúo, hasta que hoy ya prácticamente, el pueblo palestino ha sido despojado de todo su territorio. Todo esto promovido, apoyado y acompañado por los imperialistas norteamericanos e ingleses, con la complicidad de las Naciones Unidas y desde luego, contando con el silencio, complicidad y beneplácito la civilizada Europa Occidental.

Ya hoy las acciones criminales del sionismo que es el que decide y gobierna en el Estado de Israel, han llegado a tales extremos inconcebibles que, hasta sectores democráticos y liberales dentro de la sociedad judía y de ese Estado, han comenzado a reaccionar, movilizarse y oponerse a semejante carnicería. Antes y durante 2.024, hubo en diferentes partes del mundo grandes movilizaciones y manifestaciones de rechazo a las atrocidades de los carniceros de Gaza y de apoyo al pueblo palestino. Hemos reconocido la importancia de las decisiones del gobierno colombiano de Gustavo Petro en el sentido de terminar negociaciones comerciales y, en particular de instrumental militar con el Estado de Israel y de asumir, de alguna manera, una posición de apoyo a pueblo palestino. Ahora celebramos con regocijo la reciente decisión que tomó en España el Ayuntamiento de la municipalidad de Barcelona, de terminar el tratado de amistad e intercambio comercial y cultural con el gobierno de Israel, en una clara posición de rechazo a lo que está haciendo en Gaza y en de apoyo del pueblo palestino. Pero consideramos que todo esto es relativamente muy poco, débil y no alcanza a revertir esa monstruosidad.

Como revolucionarios, como demócratas y como personas, grupos, organizaciones o Partidos, tenemos que hacer conciencia que esa disputa global de los bloques

 

imperialistas con todas las implicaciones y consecuencias a que acarrea con el bandidaje que han puesto en marcha, no es asunto solo de Oriente Medio y particularmente del pueblo palestino. Ya estamos suficientemente enterados que la trans-multinacional del narcotráfico es un poderoso sector de la economía mundial, que ya no se reduce a los carteles locales como existieron en Colombia, o las mafias rusas e italianas. Hoy hace parte de los poderosos agrupamientos económicos mundiales con socios en diferentes países de Europa, Asia, EE. UU. y América Latina. Es muy bien sabido ya que esta poderosa fuerza económica no solo mueve los mercados del narcotráfico, sino también los de armas y de la minería ilegal, y es esta la que actualmente financia a las fuerzas políticas de extrema derecha y a los neonazis fascistas. Y para nadie es un secreto que estas poderosas fuerzas tienen una amplia actividad de narcotráfico y minería ilegal en América Latina a través de México, El Salvador, Guatemala, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, principalmente y que una alta proporción de la violencia en estos países, se debe a la presencia y acción de estas fuerzas.

Y como revolucionarios, no podemos desconocer ni promover el desconocimiento del derecho del pueblo judío a tener su territorio, a organizar su vida y sus instituciones de manera autónoma y propia, pero de ninguna manera y bajo ningún pretexto, podemos aceptar y callar su conducta y actuar criminales contra el pueblo palestino. Somos conscientes de que la única salida confiable, viable y duradera que ponga fin a ese horror, es que Estado y pueblo judío vuelvan al Área que les fuera asignada en 1.948 por las Naciones Unidas y devuelvan todo lo que le pertenece al pueblo palestino; que reconozca y acepte la existencia del pueblo palestino y su Estado; que este Estado palestino sea internacionalmente reconocido, y que pueblo y Estado palestinos puedan hacer su vida también de manera libre y autónoma.

Que sean reconocidos internacionalmente los dos Estados y mutuamente se reconozcan y acepten su existencia. No hay más solución posible que pueda poner a andar la solución del conflicto y construir una paz duradera. Y somos conscientes que en la situación actual y en la correlación de fuerzas existente, esta solución no es posible realizarla, puesto que ella necesita una gran fuerza política revolucionaria y democrática capaz de derrotar a esa fuerza ideológica, religiosa y política del sionismo judío, y apoyarse en las fuerzas democráticas de Israel que acepten esa solución; pero esa fuerza no existe ahora. Mientras tanto, hay que créala e ir ganando terreno mediante las acciones que a continuación proponemos.           

 

La anterior solución no está a la vuelta de la esquina, pero como revolucionarios, no podemos quedarnos paralizados esperando que ella llegue por si sola. Creemos que todas las fuerzas políticas revolucionarias, progresistas y democráticas a nivel mundial, podemos y debemos hacer mucho más para denunciar y luchar contra la matanza en Gaza. Podemos hacer mucho más por derrotar el sionismo en Israel encabezado por Netanyahu y sus auspiciadores en Inglaterra y EE. UU. Creemos que el pueblo palestino necesita, ahora más que nunca, un amplio Movimiento Político de apoyo internacional decidido, constante y en ascenso. Nuestra condición de revolucionarios no nos permite permanecer indiferentes y tranquilos ante los horrores que padece el pueblo palestino causados por esa fuerza ultra reaccionaria. Nos parece que es perfectamente posible realizar denuncias, plantones, mítines, marchas, protestas, permanentes ante las embajadas de Israel en todo el mundo, y donde sea posible hacer grandes movilizaciones de condena y rechazo al sionismo israelí y la barbarie a que ha sometido al pueblo palestino en Gaza.

 

EL FARO SOCIAL

Popayán, junio 6 de 2.025        

         

   

 

viernes, 30 de mayo de 2025

APRECIACIONES CRITICAS SOBRE LA PROPUESTA DE REFORMA AL SISTEMA DE SALUD Y LA CONSULTA

 

 APRECIACIONES CRITICAS SOBRE LA PROPUESTA DE REFORMA AL SISTEMA DE SALUD Y LA CONSULTA

Con base en el documento emitido desde la Presidencia de la Central General del Trabajo (CGT)-Seccional Cauca, “Consideraciones sobre la Propuesta de Reforma a la Salud”, EL FARO SOCIAL se permite contribuir a desarrollar más ese enfoque de lo que se necesita realizar, en cuanto es en el momento, la posición más acertada que existe y amerita ser apoyada no solo aceptándola y “dándole la bendición”, sino principalmente, convirtiéndola en herramienta de trabajo y contribuyendo a desarrollarla.

El sistema de salud que tenemos actualmente, no llegó a la situación en que se encuentra por un proceso evolutivo espontáneo del sistema que existió hasta la década de los años 70 del siglo XX. Hasta esos años, en el sistema existente, había un amplio predominio de la Red Pública de Hospitales, Clínicas y Puestos de Salud. En la década siguiente, que podemos llamarlo, período de transición al sistema actual que tenemos, lo fue de crisis progresiva en la medida en que cada día contaba con menos recursos para operar, es decir, que se trató de una crisis inducida, desde los niveles de decisión política, administrativa y jurídica nacionales.

Así se llegó al año 1.994 en que, con la Ley 100, se diseñó el actual Sistema de Salud que tenemos.  Por eso, nosotros decimos que el actual Sistema de Salud es, desde el punto de vista jurídico, fruto, hijo de la Ley 100; y desde el punto de vista político, de la gran ofensiva del Modelo Neoliberal a nivel mundial y que, en Colombia, tomó fuerza después de la Constituyente y la Constitución Política de 1.991, a la que tanto se le adora, se le rinde culto, y aún más, se llama a la gente a rezarle, venerarla y santificarla. De esta manera, se trasformó totalmente, no solo la prestación del servicio, sino principalmente la finalidad y los objetivos de la oferta de servicios de salud, la organización, el modo, hasta el comportamiento social y político del personal científico, profesional de diferentes áreas de la salud, auxiliar y trabajadores en general. 

Como lo hemos anotando antes, hasta la década de los años 70 del siglo XX, la atención en salud estaba a cargo de la Red Pública, mediante la cual el Estado, bien, regular o mal, cumplía con la responsabilidad de garantizar el servicio y el derecho de los ciudadanos. Red que en buena medida fue construida con el esfuerzo colectivo de las comunidades, al menos en el nivel primario. En este caso, el presupuesto nacional para atender la salud pública estaba destinado a proveer de recursos, a financiar esta Red Pública. O como se dijo a partir de la Ley 100, el Estado “subsidiaba” la oferta de los servicios de salud que los ciudadanos necesitaban.

La imposición del Modelo Neoliberal en todas las actividades económicas, invirtió esa lógica. En lugar de mantener y fortalecer ese “subsidio” a la oferta, es decir, de continuar atendiendo por medio de esa Red Pública a los ciudadanos en los momentos de necesidades de salud, esos recursos del presupuesto nacional, se dirigieron a financiar la demanda, trasladándolos a las empresas privadas de salud que se crearon para que fuera a estas a donde el ciudadano tuviera que dirigirse en demanda de esas necesidades. Es la típica trampa del bobo, en la que el bobo “muerde el anzuelo”, hace el “trabajo sucio” y el vivo simplemente espera que el bobo termine asado en la parrilla para recoger los beneficios de la “pesca milagrosa”. Nada gratuito es, que no pocas organizaciones sociales, dirigidas por personajes que habían levantado aureola de luchadores sociales y revolucionarios, cayeran en la trampa y ayudaran a legitimar el Modelo Neoliberal, que es el verdadero causante de la decadencia y degradación en que se encuentran, no solo el sistema de salud, sino toda la sociedad colombiana y las colectividades humanas en el mundo entero.

Antes de continuar es, para nosotros, obligatorio hacer dos aclaraciones de mucha importancia, en lo que al análisis político del sistema de salud respecta. La una es sobre el concepto del derecho del individuo a poder cumplir con sus funciones y obligaciones de trabajo, de actividades sociales y culturales y de hacer todo lo que tiene que hacer en condiciones de bienestar físico, ambiental y sicológico. Desde que surgió el sistema capitalista, se realizaron las primeras revoluciones burguesas que establecieron el correspondiente Estado de Derecho (o Estado burgués), fue consagrado ese derecho del individuo como una conquista social de los ciudadanos con carácter universal, como responsabilidad y obligación del Estado. En ese sentido, más que un derecho de los ciudadanos con carácter universal, es decir, igual para todos, es una responsabilidad del Estado, garantizar a todos sus súbditos la satisfacción de ese derecho, por la elemental razón de que todos los ellos contribuyen con su trabajo a crear la riqueza social con la cual ha de ser dotado el sistema de los recursos necesarios para mantenerlo en operación constante.

La otra aclaración importante, es sobre el concepto de subsidio. Desde nuestro punto de vista actual, los subsidios son recursos adicionales que los Estados le asignan a determinados sectores sociales, de la producción, del consumo o de actividades sociales, artísticas y/o culturales. Por ejemplo: el subsidio al transporte que los gobiernos asignaban a los ciudadanos, al hacer uso de los medios de transporte urbano; o el subsidio que actualmente se les asigna a los ciudadanos de los estratos 0, 1, 2 y 3, en el consumo de la energía eléctrica; o los subsidios que los gobiernos de los países ricos a su interior, asignan a sectores de la producción agroindustrial para mantener los precios relativamente bajos dentro y fuera de los mismos. En este sentido, los subsidios, en términos generales, no pueden ser de carácter permanente, o lo que es lo mismo, son transitorios; y tampoco son el único medio con el cual se sostiene tal o cual actividad. Estos son una ayuda, un apoyo del Estado, no la fuente fundamental y única de financiación.

Desde que cambiaron el sistema de salud que teníamos por el que existe actualmente, se hizo permanente el uso de ese término, de esa palabra, que más que palabra es un concepto económico y político. Se introdujo la idea del subsidio a la oferta, como existía anteriormente mediante la Red Pública, al contrario de lo que hay ahora, como subsidio a la demanda con las empresas privadas de salud. Allí, y en ese momento, se hizo de uso popular y corriente, la idea del subsidio en relación con el servicio de salud y, en alguna medida, de otros servicios públicos. Consideramos que, en este caso, no se trata de subsidiar la oferta o la demanda del servicio de salud. En términos sociales, políticos y jurídicos, esta es una responsabilidad y obligación del Estado, garantizar la satisfacción de ese derecho a los ciudadanos, de manera igual para todos.  Y a su lado está el concepto, también económico y político, de servicio. En la sociedad capitalista, los servicios son un área, un renglón entre todos los demás renglones de la producción de un país y del mundo, y como tal son también mercancías como cualquiera otra que se valoran según los costos de producción y la ganancia del empresario.

Por lo tanto, al identificar el acceso del ciudadano a la salud como un servicio y denominarlo como la prestación del servicio de salud, automáticamente se está asimilando la obligación del Estado de garantizarles la salud a sus ciudadanos, como otra de las tantas mercancías que existen en el mundo del capital, en el mundo de la economía capitalista. Y vemos en las protestas, marchas y movilizaciones las inscripciones en las pancartas: “La Salud no es una Mercancía; es un Derecho”; y oímos gritar en las mismas: “La Salud no es un Negocio; es un Derecho”. Y hasta al propio Presidente Petro lo hemos oído expresar en sus discursos que “La Salud no es una Mercancía y que el Servicio de Salud no es un Negocio”. Pero mientras la salud se siga considerando e identificando como Servicio y se mantenga la estructura económica y organizacional actual, seguirá siendo de hecho, una Mercancía que se compra y se vende como cualquiera otra, en el mercado de la salud y se valoriza según los costos de producción y la ganancia de los empresarios. Y para el caso que nos ocupa, esta ganancia es bien alta.

Y no sobra agregar que a las anteriores aclaraciones que acabamos de enunciar, hemos podido llegar gracias al ya largo esfuerzo que hemos hecho por estudiar, analizar y confrontar los discursos con la desconcertante realidad que a todo momento nos atropella y abruma, y son fruto de nuestra inquebrantable decisión de profundizar el proceso de conocimiento de la realidad que nos rodea y de replantear, tanto lo que hemos concebido y concebimos de esa realidad, como todo lo que hemos hecho y hacemos, supuestamente para transformar esa realidad, de nuestro férreo compromiso de someter a crítica implacable, tanto las burradas que hacen los demás, como las que hemos hecho y hacemos nosotros mismos. Por eso, nos propusimos replantear todo: las interpretaciones y comprensiones de la realidad, criterios de acción y de trabajo, de organización y de construcción del pensamiento y de la fuerza política que tanto necesitamos, y que todo esto se vea reflejado en lo que hacemos. 

Hechas estas aclaraciones, podemos continuar con los interrogantes que la CGT-Cauca formula en su documento y que apuntan a colocar el debate y la toma de decisiones sociales y políticas sobre el particular, en el sitio que hay que colocarlo y en el plano en que hay que actuar: ¿Cuál es el problema a resolver a mediano y largo plazos? ¿Y cuál es el problema a resolver a corto plazo? ¿Estamos en condiciones de garantizar una salud pública universal? ¿Qué es lo que tenemos que hacer en términos inmediatos?

Es claro que el objetivo a mediano y largo plazos es transformar el actual sistema en un sistema de salud pública con carácter universal. ¿Que implica esto y que se requiere para lograrlo? Para alcanzar este propósito se necesita:

a)    Construir, Reunir y Conformar una Gran Fuerza Social y Política desde ahora, capaz de obligar a este Estado burgués que está al servicio de los capitalistas, no de las clases y sectores sociales trabajadores, a que recupere la propiedad y gestión de la red pública de salud.

b)    Con el actual sistema que tenemos, ampliar y mejorar la atención exige más y más plata. Por eso hoy lo que existe es una amplia Red de alta complejidad en Salud, demasiado costosa y a la cual, la mayoría de la población trabajadora no tiene acceso. Si cambiamos la actual atención al enfermo y a la enfermedad por la consecución de un individuo vigoroso y sano, progresivamente se reducirán los costos financieros en salud, además de muchas otras ventajas que con ello se obtienen. Metámonos en la cabeza, con inyector, si es necesario, que el individuo sano, deja de ser negocio para los depravados negociantes de la salud. En este sentido, la solución de los problemas de salud no es solo de dinero, como lo veremos a continuación.

c)    Terminar el aseguramiento del Riesgo en Salud que, en el actual modelo lo hacen las EPS, para que esa función vuelva a ser pública; con ello, se elimina la intermediación financiera que hacen esas EPS y los recursos fluirían a la Red Pública de Hospitales, Clínicas y Puestos de Salud de manera directa; aunque, hay que aclarar que, con el modelo actual, el negocio grueso y fabuloso, no está tanto en las EPS, sino en las IPS y en las tras-multinacionales productoras de fármacos. Las EPS son solo eso, intermediarias financieras que, al despojarlas de esa facultad que les dio la Ley 100, no tendrían razón de ser y desaparecerían. Sin embargo, eso no es más que una mínima parte del problema; puede ser una conquista importante, pero no resuelve todo el problema. Como hemos dicho ya, es en esa Red de Alta Complejidad, a la cual no tiene acceso la gran mayoría del pueblo colombiano, donde está el verdadero problema.

d)    Una institucionalidad lo suficientemente fuerte y dinámica capaz de ejecutar políticas de Estado estables y duraderas que no dependan de los gobiernos de turno.

e)    Construcción de un Plan General de mejoramiento de las condiciones de trabajo y salariales de todo el personal científico, profesional, técnico, tecnológico y de trabajadores en general del Sistema de Salud, con apoyo económico a su formación profesional, a su capacitación científica  permanente, a su capacitación técnica; reduciendo progresivamente la carga laboral haciéndola menos fatigosa y onerosa, con mejoramiento igualmente progresivo de la remuneración salarial y eliminación sin atenuación ni justificaciones de ningún tipo, de la retención de los pagos al personal de salud.  

Es claro que no contamos con esos requisitos. ¿Qué hacer entonces? ¿Seguir en el rincón arrumados y abrumados por el desconcierto? O lo que es peor: ¿seguir desde la montonera de pequeños sindicatos en una misma entidad de salud haciéndose una competencia sorda y salvaje entre sí, en vez de enfilar la lucha contra los depravados negociantes de la salud, dueños de las grandes empresas privadas de la salud y de la producción de fármacos? Tampoco podemos llegar al fatalismo de argumentar que la situación está tan difícil que ya no hay nada qué hacer, que todo está perdido.

En términos de corto plazo, qué hacer, es lo que hay. Lo que no podemos es pretender recuperar de un momento a otro, lo que dejamos perder en todos estos años, y si reiniciamos por donde hay que reiniciar, encontraremos muchas cosas que las podemos ir haciendo, ir construyendo para recobrar fuerza, capacidad política, conocimientos, destrezas para movilizar las pequeñas reservas que tenemos e ir revirtiendo la debilidad en fuerza. Por ejemplo: la construcción de esa gran fuerza social y política de la que hemos hablado antes y proponemos como uno de los instrumentos fundamentales para lograr los propósitos de transformar el actual sistema de salud, no la podemos hacer de la noche a la mañana, con un decreto o con una propuesta de reforma que en el fondo no reforma nada. Entre otras razones, porque ella solo se puede construir en la lucha, en la acción por recuperar lo que hemos perdido, estudiando, capacitándonos, aprendiendo y corrigiendo errores, no solo, los que cometamos hora, sino los que hemos cometido desde hace ya muchos años. Pretender dotarnos de una gran fuerza social y política primero para después ponerla a luchar, sería tan absurdo como pretender construir una casa de arriba para abajo.

Es en la confrontación permanente por pequeños logros y pequeñas conquistas que vamos alcanzando, en ese aprendizaje constante como podemos ir construyendo tal fuerza. Tampoco se puede seguir esperando que otros grupos o personas desde fuera del sistema de salud, mesiánicamente la construyan y vayan a salvarlo porque allá lo que a menudo abundan, son demagogos que andan a la caza de cualquier oportunidad. Entonces ¿dónde y con quienes hay que construir esta gran fuerza? No de manera exclusiva pero sí fundamentalmente con los mismos trabajadores de la salud; trabajadores científicos, profesionales de otras especialidades pero que trabajan allí, profesionales de las diferentes especialidades médicas, personal auxiliar y trabajadores en general. Esta fuerza que se construya allí no debe pretender actuar sola, aislada de otras fuerzas políticas que se construyan en otras áreas de trabajo y de la economía nacional.

Desde nuestro punto vista creemos y proponemos que, lo más apropiado, de acuerdo a la situación en que nos encontramos, es enfilar lo mejor de nuestros esfuerzos a unificar pensamiento y acción en torno: a) Retomar la Recuperación de la Red Pública de Salud; b) Promover la Discusión y Formación amplias sobre los Determinantes Económicos, Ambientales, Sociales y Culturales de la Salud o de la Enfermedad, como el trabajo en condiciones óptimas, alimentación, vivienda, recreación, uso del tiempo libre; c) Cómo Retomar y Fortalecer la Salud Preventiva como Eje Central de todo el Sistema de Salud, en el que es menester darle un mejor tratamiento y ubicación a lo que pueden aportar las Terapias Alternativas; d) Una Gran Acción Política y Social para Promover el Ejercicio Físico Obligatorio, el Deporte Social, Danzas y Bailes Deportivos.

¿Movilizarse en lucha, aunque sea por pequeñas conquistas con la clara intención de ir construyendo las propuestas que estamos planteando y otras que se considere necesario aportar?, incuestionablemente sí, hay que hacerlo  Pero movilizarse por pequeñas migajas, sin una estrategia, sin criterio de conjunto y cada uno por su lado, como se ha venido haciendo y se sigue repitiendo, ya es demasiado abuso con la pobreza y necesidades de la gente que incluso puede ser hasta peor que lo que hacen los depravados mercaderes de la salud, porque eso destruye la confianza de todos los que luchan en sus propias fuerzas. Y creer que, con unas jornadas de movilización, que más tienen tintes, olores y sabores electorales que de propósitos fundamentales y fundamentados de solución de los problemas de la salud del pueblo, así lograran retomar y aprobar la Reforma a la Salud, en el fondo no cambiaría nada. Y ni siquiera suponiendo que, eso permitiera un nuevo triunfo electoral y la continuación del gobierno, podemos esperar soluciones de fondo a la situación existente en salud y en todo lo demás.

La más contundente evidencia de lo que acabamos de plantear, son las preguntas de la Consulta y las que le agregaron que escasamente podrían servir de Consignas para las pancartas de una marcha de protesta o de slogans de una campaña electoral. Preguntarles a los usuarios de Sistema de Salud actual que, si “Quiere que se cambie ese Sistema”, pues claro que todos lo queremos. El problema es Cómo, Qué otro Sistema mejor se va a adoptar, Qué otros Instrumentos Institucionales se van a Crear y Cuáles serían exactamente los Cambios que se van a Introducir y, Cómo van a Beneficiar a la mayoría del Pueblo Colombiano. Esto es tan ingenuo, por decir lo menos, que sería como preguntarle a una persona con hipotermia, si el gua moja.

EL FARO SOCIAL

Popayán, mayo 29 /2.025  

martes, 25 de febrero de 2025

EL FARO SOCIAL SE APAGA POR MOMENTOS, PERO “EL MUNDO SIGUE ANDANDO”

 

 

EL FARO SOCIAL SE APAGA POR MOMENTOS, PERO “EL MUNDO SIGUE ANDANDO”.

Hemos tenido una pausa en EL FARO SOCIAL. Diferentes causas han incidido en ella. Dificultades que no faltan, nuevos trabajos políticos y sociales que hemos emprendido, edición y publicación de algunos documentos en los cuales hemos hecho alguna contribución, situaciones que nos han consumido esfuerzo y tiempo, pero principalmente, el cambio de imagen que hemos considerado necesario hacer en su presentación. La que adoptamos en 2.017 ya no corresponde a lo que éste es ahora. EL FARO SOCIAL en estos 7 años ha experimentado cambios profundos, definiendo cada vez más el carácter de su propuesta política, el rumbo que debe seguir, su composición social se fortalece cada día más en la clase obrera, en sectores sociales de pequeños y medianos productores del campo, indígenas, trabajadores de la cultura, intelectuales y profesionales que sí están dispuestos a asumir compromisos de lucha y, en consecuencia, su imagen debe corresponder más a estas realidades, expresar lo que somos ahora y lo que pretendemos ser. Hasta este momento no hemos podido llegar a la solución deseada por dificultades técnicas, pero continuamos trabajando en la tarea. Por eso, tuvimos que publicar este artículo con la imagen que hemos tenido.  

Desde antes de terminar el año 2.024, teníamos presupuestado publicar, por lo menos otros dos artículos, uno sobre las nuevas perspectivas políticas internacionales que se abrirían con el regreso de Donald Trump al gobierno norteamericano y otro sobre los presagios poco halagadores que asomaban en el horizonte político del gobierno Petro en Colombia. Sobre el primero, habíamos iniciado su redacción, pero tuvimos que suspenderla y concentrar nuestros esfuerzos en otras actividades; y el segundo, solo estaba en mente, en la idea y en la programación y se quedó allí. Lo sucedido en estos meses posteriores, nos ha comprobado y comprueba que esos artículos eran absolutamente necesarios y que los análisis que debíamos hacer, evidenciar en su contenido y publicar, no estaban lejos de lo que hemos visto.

Han sucedió muchas cosas en este lapso de tiempo tan corto, pero desafortunadamente ahora no nos queda más remedio que limitarnos a mencionar los hechos cumplidos y emitir un lacónico rechazo a actuaciones que a todas luces son peligrosas y ponen más al descubierto la decadencia por la que vamos cuesta

 

abajo. Los nubarrones que tenemos en el cielo encapotado y las tempestades que anuncian son bastante amenazadores. Y no son solo las crudas realidades que vivimos en las veredas perdidas en el mapa y que amenazan agravarse. Es en el país y en el mundo, es en la aldea global que los riesgos se acrecientan. Los grandes grupos y corporaciones financieras internacionales, sus dueños y agentes promotores y usufructuarios del modelo neoliberal que nos impusieron, globalizaron la producción de bienes y servicios, el comercio y las finanzas. Ahora, y cada día más, somos más dependientes de los circuitos productivos, comerciales y financieros; cada día más, somos más dependientes unos de otros. Dependencia que, por supuesto, no beneficia ni perjudica a todos por igual. La globalización de los conflictos por repartición del mundo y las guerras, devoran a los que soportaos el modelo, no a sus promotores y usufructuarios, por ahora. Sin embargo, llegará el momento en que tendrán que cosechar lo que sembraron.

En la aldea global y en lo que respecta al retorno de Trump al gobierno norteamericano, de ninguna manera podía sorprendernos, pero si ha puesto a tambalear a sus propios seguidores en Europa y muchos otros rincones del mundo con su aplanadora con la que ha convertido en piltrafa plana a ciertos personajes y sus actuaciones que ya no le son útiles. Arrancó desafiando y amenazando retomar el control de Canal de Panamá; imponiendo aranceles (impuestos) a la entrada de productos extranjeros a EE. UU. a diestra y siniestra, pero tuvo que retroceder en relación con los productos provenientes de China y pactar acuerdos con ellos; continúo haciendo acuerdos y arreglos (cosa aparentemente insólita) con el gobierno ruso sobre la guerra en Ucrania, arrojando a Zelenski a los lobos como algo ya completamente inservible; amenaza y no solo de palabra, sino que estamos seguros, lo hará, de tomar el control de la Franja de Gaza con el carnicero de Gaza y su gobierno, porque con éstos van, sin ningún escrúpulo, tras el jugoso negocio de la reconstrucción de las ruinas que dejaron, después de haber asesinado a cerca de 50.000 personas, entre ellos más de 17.000 niños, miles de ancianos y haber destruido físicamente toda esa parte del territorio palestino, es decir, completar el despojo al pueblo palestino de los últimos metros cuadrados de territorio que le habían dejado. Son problemas de negocios, así son los negocios.

El Señor Trump que es hombre de negocios y piensa como hombre de negocios, fue llevado nuevamente al gobierno de EE. UU., no solo por ser gringo “cara dura” ni por la gracia de Dios, sino porque, además de eso, es el representante más caracterizado del Ku klux klan (KKK) que “es un grupo de odio supremacista blanco

 

estadounidense de extrema derecha, conocido por promover por medios violentos y propagandísticos el racismo, la xenofobia y el antisemitismo, así como la homofobia, el anticatolicismo y el anticomunismo” (caracterización de Google), que personifica y expresa de la manera más simple todo lo más oscuro de la ideología (aunque Fukuyama diga que ésta ya no existe) y del pensamiento reaccionario en la política imperial norteamericana.

Junto a lo anterior y por lo anterior, sintetiza y simboliza la profunda e irreversible decadencia en que se hunde la sociedad norteamericana y en particular su supremacía económica mundial que ostentó durante décadas, su dominio político mundial y su hegemonismo unipolar como lo denominan hoy. Los factores que le permitieron retomar la iniciativa y rehacer ese maltrecho hegemonismo a partir de la década de los años 70 del siglo XX e imponer, junto a Inglaterra, el modelo neoliberal con el cual estrangularon muchas economías en el mundo y acumular ingentes cantidades de riquezas extraídas a los demás, ya no existen hoy. Este corto período de orgía del saqueo a los más débiles y de amortiguamiento de las crisis que ya venían desde antes, se acabó. Este modelo ya rindió a sus promotores lo poco que podía rendir y camina, sin poderlo evitar, al desfonde total. Nuevos tahúres con los mismos apetitos han levantado cabeza en estos años y han entrado en el gran Casino del mercado mundial, y ese “dominio unipolar” de EE. UU. terminó. Ahora tiene que entendérselas con esos nuevos apostadores, los cuales ya no se someten a su arbitrio porque son competidores fuertes que se han hecho sentir y duro en esta última década. Rusia con su enorme capacidad bélica y China con su potencial económico. La propuesta ahora de esos nuevos actores es que “existe un mundo multipolar”, es decir, que hay otros competidores fuertes que han regresado o entran en el juego y que hay que aceptar que ellos también tienen “derecho” a competir, o lo que es lo mismo, a sacar tajada y lo más grande posible en la repartición.

Así es que esa sociedad norteamericana que se acostumbró a imponerle sus reglas, su modo de vida y, sobre todo, a exigirle a sus gobiernos que pisoteara a los pueblos en todo el mundo para obligarlos a seguir sus reglas, se encuentra con que ya son cada día menos los que le obedecen. Que hasta Nicolás Maduro se burla de ellos, y que ese mundo de dominio en el que cabalgaron por décadas, se está desmoronando. Por eso, acude a todo lo más turbio de su ideología y pensamiento político reaccionario, esperando a que un personaje como Trump le haga el milagro de rehacerle ese mundo perdido. Y Trump, como hombre de negocios, prefiere

 

ponerse de acuerdo con rusos y chinos para tratar de salvar negocios, porque confía en que, si puede salvar ese mundo de los negocios, puede recomponer la supremacía perdida, sin contar con que la economía norteamericana hoy, es una de las más endeudadas y que el comercio internacional ya no lo controla como antes, pero eso sí, manteniendo a como dé lugar su cofradía con el carnicero de Gaza.          

Esa es la conducta, el comportamiento de los bandidos, Señor Zelenski. Hoy te halagan y te usan. Mañana te arrojan como perro sarnoso que no mereces vivir. Eso les ha sucedido a muchos y les seguirá sucediendo a quienes no quieran entender que los bandidos son así. Y eso sucede no solo allá en las mega-plataformas de negocios. También aquí, abajo, en los micropoderes establecidos hasta en los rincones miserables. El bandidaje desafía, hace de las suyas y se burla de los inocuos “poderes democráticos legales” y, sobre todo, de los aterrorizados pobladores doblegados e impotentes ante el terror. Es la disputa global por el reparto del mundo. Es la disputa por el control de lo que se ha tenido y aún se tiene, y por arrebatarle partes de lo que tienen los competidores.

Sobre los nubarrones poco halagadores de los cuales ya detectábamos señales preocupantes en nuestro país, también desde el fin del año anterior, nuestra gran pregunta ahora es: ¿Cuantas Franjas de Gaza más vamos a soportar en Colombia? Ya no es solo el Catatumbo. Es todo el Dpto. de Norte de Santander el que está convertido en una Franja de Gaza, con riesgos catastróficos que se nos cruzan por la mente. El Depto. del Chocó está en las mismas condiciones. El Cauca va para lo mismo, con la sola diferencia que éste no se extiende a lo largo, sino al través.

La Amazonía, ese último refugio de vida que, junto con el gran ecosistema de la cordillera de los Andes, desde Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y su remate en Venezuela, es la última esperanza de pervivencia del género humano, y posiblemente de la vida en este planeta, en el año pasado la deforestación avanzó en un 35%, los cultivos de coca y la minería ilegal han invadido grandes extensiones, las gigantescas corporaciones agroindustriales extranjeras y nacionales se apoderan de esta región; una sola empresa de estas de propiedad de un grupo religioso extranjero, ha adquirido 45.000 hectáreas en el Depto. del Meta. Los grupos armados ilegales andan a sus anchas controlando todo, menos a esos nuevos invasores de la Amazonía que van detrás de los cultivos de coca

 

incentivando, promoviendo y comprando las ganaderías que brotan como si las vacas las produjera la tierra, lo mismo que sucede con las retroexcavadoras y demás maquinarias de la gran minería ilegal.

Colombia ha sido, es y seguirá siendo un gran Casino en el que siguen existiendo muchas riquezas para subastarlas y meterlas al juego, en el que los jugadores y apostadores, han impuesto su ley y su control. El Estado “Social de Derecho” que el mismo bandidaje defiende a muerte, no es más que una fachada en la que se camuflan y ocultan gran parte de sus diferentes grupos y modalidades. Con entera claridad pudimos ver que en el momento en que Petro indicó con todo acierto que en el sector del transporte abundan los hechos de corrupción y exigió a la Ministra recién nombrada que debía vigilar muy de cerca los convenios y contratos, primordialmente los que se hacen con el Estado, automáticamente, como cauchitos de juguete y sin ningún escrúpulo, saltaron los políticos alcahuetas, los abogados defensores y los beneficiarios a rasgarse las vestiduras defendiendo la “honorabilidad” del gremio, como si en Colombia fuera un gran secreto, la descomposición y corrupción que allí se mueven.

Un Estado que se doblega ante el bandidaje y se deja arrinconar por él, es un Estado fallido porque sus súbditos, sus ciudadanos no confían en él, porque perdieron la credibilidad en sus instituciones y las mafias de todo orden solo lo necesitan para camuflarse en él y oficializar el delito. Por eso, hemos insistido y reiteramos una y otra vez que, esa institucionalidad, así como está, no sirve apara hacer ningún cambio, por leve que sea; que no confiamos en ella, y que nada en común tenemos con ese tipo de instrumentos que solo son funcionales a los grandes intereses capitalistas que coexisten, conviven o cohonestan con todas las modalidades del delito. Menos confiamos en sus tres agrupaciones partidistas tradicionales, extrema derecha, centro, “izquierda” y/o alternativos, porque los hechos han demostrado con toda contundencia que, sobre todo, las dos últimas expresiones políticas, no fueron sino llamarada de hoja seca que relumbró mucho, pero las nueces no llegaron.

La Salud hoy está peor que antes, después de hacer tanto ruido con esa Reforma; la laboral ya comienza a hacer los estragos que era de esperar, pues ya está poniendo y pondrá contra las cuerdas a muchos pequeños y medianos empresarios de la industria, el comercio y los servicios; la de la Educación tampoco ha dado ni dará los resultados que esperaba la gente. Ya se pasaron 3 años y al carro de paletas, hasta las campanillas se le están enmudeciendo. Y el remate sí que

 

provocó el soponcio, como decía el humorista Eber Castro.  Un Consejo de ministros mandado a transmitir por Televisión a última hora. Ese deprimente espectáculo sí “fue la tapa” y le “puso el moño” a las fruslerías del gobierno Petro. Todos, por lo menos los que intervinieron, lo hicieron para salvar su pellejo, o para disculparse por no haber hecho lo que debían haber hecho, y para echarle la culpa al mismo Petro por tener en el gobierno a Laura Sarabia y Benedetti. Y la Señora vicepresidenta, para escozor y vergüenza, sobre todo de los caucanos, enfrascada en una pelea de cocina con Laura, al poner ese “gran debate político” en el plano de un infantilismo increíble, algo así como que Laura “lo que hacía a toda hora en Palacio, era sacarle la lengua”.

Por último, en cuanto a la edición y publicación de algunos documentos en los cuales hemos hecho alguna contribución, le informamos, en particular a EL FARO SOCIAL, que fue publicado recientemente un pequeño libro bajo la autoría del Dr. Orlando Noguera Q. y Marino Ausecha C., que titula: MEMORIAS DE VENCIDOS Y OLOVIDADOS. Importante documento histórico, político y cultural, soportado en una excelente documentación de memoria oral y archivos, cuyo objetivo es rescatar del olvido a tres grandes personajes que actuaron principalmente en el Cauca, dos de ellos de esta región, y recrear una experiencia, sin duda alguna, valiosa.    

 

EL FARO SOCIAL

Popayán, febrero 22/2.025

 

 

          

  

 

 

 

martes, 6 de agosto de 2024

LO QUE SUCEDIO EL 28 DE JULIO DE 2.024 EN VENEZUELA: UNA GRAN LECCION PARA LOS REVOLUCIONARIOS

 

LO QUE SUCEDIO EL 28 DE JULIO DE 2.024 EN VENEZUELA: UNA GRAN LECCION PARA LOS REVOLUCIONARIOS.

 

En 1.964, el gran poeta revolucionario Jorge Zalamea, en su atormentada convocatoria, a modo de inventario, a todos los desposeídos y humillados del mundo, pero especialmente de nuestra América Latina, al referirse a Venezuela exclamaba:

… “de Venezuela la rica, la más rica, la mil veces rica, la riquísima – inesperado centro de musicalia, sede de la más audaz arquitectura, lonja de artistas, mecenas estrellado (¡oh antifaz, oh máscara, oh irrisión) -, de Venezuela humeante de petróleo, husmeante de pan, han venido cinco millones de pobres venezolanos y los millares de sombras que toman aquí, entre vosotros, vacaciones de los penales, presidios y cárceles en que pagan el planteamiento de un pleito: el vuestro, el nuestro”. (ZALAMEA J. EL SUEÑO DE LAS ESCALINATAS).

¿Qué ha quedado y qué queda de esa Venezuela “humeante de petróleo” pero paradójicamente “husmeante de pan”? Ruinas, escombros, más despojo, más desalojo, más miseria y degradación humana. Progreso y enriquecimiento fácil para unos pocos; hambre y miseria para muchos. Esa Venezuela aristocrática tradicional que derrochó y despilfarró el mucho humo de petróleo; que como el hijo calavera, no supo que hacer con una renta heredada; que amamantó, amaestró y adiestró a su “clase media” de la burocracia estatal, en el arte de vender y traicionar a su país y a su pueblo, que la acostumbró a la vida muelle y cómoda, a acomodarse a la venalidad y el robo de los bienes públicos, mientras los explotadores extranjeros y criollos a manos llenas apañaban los beneficios de la renta petrolera, dejando solo el tendal de míseros en las calles y campos venezolanos. Lo mismo que ha sucedido y sigue sucediendo en Oriente Medio. Allí la miseria y humillación a los pueblos de Irán, Irak, Siria, Yemen, El Líbano y, especialmente al pueblo palestino, son escalofriantes. No importa que en algunos de ellos hagan presencia unos extranjeros u otros, esa inmensa riqueza ha dado y da para todo; para engordar las arcas de los explotadores extranjeros, para mantener unas castas gobernantes rodeadas de matones legales e ilegales, y para financiar carniceros como Hetanyahu.

Y la Venezuela “husmeante de pan” implorando en esa época ese mendrugo, y hoy no solo implorándolo, sino desfilando en las caravanas de la muere y la deshonra, la peor vergüenza de América Latina. Eso es lo que deja el imperio de lo privado por encima de lo público, de lo común y colectivo, la supremacía de la propiedad privada, y sobre todo en la modalidad actual del capitalismo imperialista en su peor decadencia que, como la célula cancerosa, muere devorándolo todo.

Los aristócratas tradicionales pervertidos en y con la renta petrolera perdieron el poder, y éste cayó en manos de esa “clase media” igualmente pervertida por la misma razón y, además, sin perspectiva de país, de nación y de Estado nacional, sin propuesta política de real liberación del pueblo venezolano e incorporación a la vida activa económica, política y social de la gran mayoría de excluidos de los beneficios de esas riquezas naturales y el trabajo a los que siguen siendo sometidos. La política con la que impusieron su nuevo régimen peor que el de los aristócratas tradicionales, no pasó de ser un populismo castrense, más que empenachado en el uniforme militar, emplumado con el agorero traje del “Socialismo del siglo XX”, zurcido con los adornos de la santería, mucho más elitista, jerarquizado y excluyente que somete todo al arbitrio de la conducta cuartelera, e inspirado en el espíritu de venalidad de esa “clase media” revanchista y reforzado por los detritus de la delincuencia de todo orden que desde dentro y desde fuera, han invadido todo lo grandioso y glorioso que pudo dar el pueblo venezolano en épocas pasadas.

En 1998, año de acceso del nuevo régimen al poder, ni resurgió ni revivió la Patria bolivariana. Ese fue el instante de su último suspiro. Los descendientes de las comunidades indígenas después de la invasión europea sometidos a la servidumbre, los descendientes de las poblaciones negras esclavizados y la población mestiza pobre que integraron posteriormente la clase obrera, los campesinos y sectores populares urbanos, nunca tuvieron patria. La que quiso construir Bolívar, a fuerza de decretos de “guerra a muerte” y constituciones “aéreas”, como él mismo lo dijera, no pudo ser ni construirse, porque las bases económicas, políticas, sociales y las relaciones de tipo capitalista concordantes, aún no existían para ese propósito. Y cuando esas condiciones comenzaron a existir, ya la élite “patriota” criolla había moldeado, modelado e implantado unas instituciones “republicanas” a su manera, a su amaño y totalmente funcionales a sus intereses y propósitos de mantener el dominio colonial interior, con el beneplácito y apoyo de los nuevos amos extranjeros.

Estos han sido sobre poco más o menos, los rieles por donde ha transcurrido la historia de esta amada “patria bolivariana” de Venezuela. Después de todas las peripecias de Bolívar y todos los luminosos destellos de la insurgencia de América Latina en su tiempo, Venezuela no conoce sino tiranos y dictadores de todos los colores y de las peores especies al servicio, ayer de los ingleses con los que Bolívar tuvo que negociar para poder sostener sus propósitos independentistas; después los amos norteamericanos que se apoderaron del grueso de los beneficios de la renta petrolera; y hoy, cada vez más atrapados en las redes de los nuevos amos rusos y chinos. Nada gratuito que esos dos nuevos patrones que se disputan el dominio del mundo con la potencia norteamericana y sus aliados, fueran en forma automática, los primeros en salir a refrendar y reconocer el “·triunfo” electoral de Nicolás Maduro. Venezuela es, desde la década pasada y lo que va corrido de ésta, un campo en el que la disputa de los dos bloques imperialistas actuales, se agudiza a marchas forzadas. Es en América Latina, el centro de convergencia de esa disputa. Los unos (Rusia- China) por consolidar sus posiciones y ganarlo como nuevo “socio”; los otros (EE. UU. y sus aliados) por no perder esa posición y conservarla.

Hasta ahora esa disputa se ha librado primordialmente en los terrenos económico y político, pero estas vías usadas por los patrones de ambos lados, parecen estar llegando a su fin. Ninguno se resigna a perder. Por tanto, en las condiciones en que están planteadas las cosas, Venezuela está al borde de una gran confrontación armada interna entre dos bandos reaccionarios, uno de parte de la extrema derecha tradicional venezolana proyanqui, y el otro en defensa del régimen que fue derrotado en las urnas con toda la cola de los llamados “colectivos chavistas”, la “guardia bolivariana” creada por el mismo Chávez y todos los que se sumen al un lado y al otro. Y la intervención extranjera no se hará esperar, en la cual acudirán de un lado, las fuerzas militares de la OTAN, y del otro los ejércitos del expansionismo ruso-chino, cada uno con sus aliados. Y el pueblo venezolano seguirá enfrentado consigo mismo, siguiendo unos a un bando, y otros al otro. Pero más allá de eso, será el que pone la sangre, los muertos y cargará con las ruinas.

No perdamos de vista que lo más significativo en este caso, es que no será únicamente el pueblo venezolano el que padecerá las consecuencias, al llegarse a presentar esta eventualidad. Lo más probable y a lo que tenemos que prestarle la mayor atención, en especial nosotros los colombianos en esa perspectiva que comienza a perfilarse, es que una tal guerra no se quedará encerrada dentro de las fronteras venezolanas, como ha sucedido en Ucrania. Esta, rápidamente puede convertirse en una conflagración continental en cuanto acudirán otras fuerzas a colocarse de un lado y del otro. Advertimos esto apoyados en la observación de los hechos publicitados hasta la saciedad, en los que se ha mostrado cómo, no fueron ni la policía ni el ejército los que ejercieron la represión contra los opositores que reclamaban el triunfo. Fueron los llamados “colectivos chavistas” y la “guardia bolivariana” los encargados de cometer todos esos atropellos. Sobre todo, esa “guardia bolivariana” creada por el mismo Chávez que era ya, desde ese momento, un tremendo aparato paramilitar, fabricado para defender un régimen político y un gobierno sí, pero que hoy es una fuerza mercenaria al servicio de un grupo con toda la ilegitimidad que carga a sus espaldas, el que acude a todo con ella para tratar de perpetuarse en el poder y continuar esquilmando a Venezuela.

Y nosotros los colombianos sí que tenemos razones para ponernos alerta con respecto a situaciones y hechos como éstos. Conocemos muy bien y sabemos de toda la crueldad de lo que hicieron “los pájaros” en la Violencia de los años 50 del siglo XX (paramilitares de entonces); conocemos y sabemos muy bien de toda la barbarie y atrocidades que cometieron los paramilitares en la década de los años 90 del siglo anterior e inicios del presente. Estos, de manera un poco semejante a lo que sucede en Venezuela, fueron una fuerza al servicio de unos gobiernos y de un proyecto político de extrema derecha, pero los que continúan hoy no son más que ejércitos privados al servicio de grupos que se han apoderado y defienden las economías ilegales. Y no nos hagamos los locos y los sordos. A nuestro alrededor, han proliferado las llamadas “guardias indígenas” y “campesinas” y bien enterados estamos de cómo han ido evolucionando y el carácter que ido adoptando. La teoría revolucionaria, la formación política revolucionaria y la abundante experiencia internacional nos ha enseñado y nos enseña, que esos aparatos sin una sólida dirección política revolucionaria, aun cuando sean creados con buenas intenciones y propósitos, terminan en todo, menos al servicio de la revolución.         

Es totalmente claro que, ante esta eventualidad que es muy probable, a los revolucionarios, no solo en Venezuela, sino en todo el continente, nos coloca ante la obligación de definir nuestra actitud política, si no la hemos definido. Quienes la tenemos definida, junto con algunas fuerzas revolucionarias venezolanas que sabemos que la tienen, aunque débiles todos, debemos esforzarnos por fortalecernos, continuar la lucha por la liberación social y nacional de nuestros pueblos; por reconstruir las organizaciones revolucionarias de la clase obrera; ampliar y consolidar los lazos de solidaridad política con todos los sectores, grupos y organizaciones que son o pueden ser aliados para extender y consolidar el Movimiento Político Revolucionario en general, capaz de ponerse al frente en la lucha por la liberación total de nuestros pueblos.

¿Con quién o con quienes luchar? ¿Contra quién o quiénes luchar? ¿Apoyar y ponerse del lado del uno o del otro bloque imperialista y sus aliados dentro y fuera de Venezuela? ¿O ponerse del lado del pueblo venezolano en este caso, apoyar su lucha contra los amos de los bloques imperialistas que se disputan el dominio del mundo? ¡That is the question! (Esta es la cuestión). Los revolucionarios no podemos acudir a malabarismos podridos, pretendiendo ocultar ésta que es la cuestión fundamental. O apoyamos y nos colocamos del lado del uno o del otro bloque imperialista y sus aliados internos y externos en Venezuela; o apoyamos y nos colocamos del lado del pueblo venezolano y su derecho a la autodeterminación nacional, a resistir y luchar por su liberación social y nacional, sacudiéndose de sus espaldas a esos patrones externos, a los lacayos internos que los apoyan, y a todo enemigo que interfiera su camino.

El que la confrontación de los dos bloques imperialistas del momento haya llevado a la situación que vive en este momento el pueblo venezolano, no es más que el testimonio vivo de que esa dinámica que siguen los dos bandos, ya entró en una fase sin retorno; seguirán encendiendo guerras locales en otros escenarios en donde ya no puedan maniobrar solo por los medios económicos y políticos. El modelo neoliberal que impusieron en todo el mundo ya agotó su ciclo de recuperación que tuvo en estas décadas pasadas y ha profundizado no solo la crisis crónica en la que entró el sistema capitalista-imperialista desde comienzos del siglo XX, sino que entró en la etapa de absoluta decadencia, en medio de la cual, lo único que le queda para mantener algún dinamismo de la producción y los mercados en su conjunto, es la producción armamentista y su comercio, los cuales solo funcionan con guerras; en consecuencia, el único camino que les queda es promover las guerras, por ahora locales, pero que más temprano que tarde, éstas pueden convertirse en confrontación global.

Este ha sido y es el camino de los imperialistas, grandes o pequeños, viejos o nuevos y se presenten como se presenten. Este es el camino de todos los reaccionarios sin excepción, sea en sus expresiones políticas ultraderechistas, moderadas o socialimperialistas es decir, socialistas de palabra e imperialistas de hecho. Por el contrario, el camino de los revolucionarios es hoy rehacer, reconstruir el pensamiento revolucionario y las organizaciones revolucionarias, recuperarse a sí mismos ideológica y sicológicamente de todos los reveces que han causado tanta confusión y desánimo, continuar la lucha y la resistencia por reasumir el papel que nos corresponde de dirigir a los pueblos en su misión de liberarse social y nacionalmente, fortalecer los vínculos con todos los aliados por débiles e inseguros que puedan estar. En esta dirección, es imprescindible fortalecer la posición política independiente de esos bloques imperialistas que se disputan el dominio del mundo y de todos sus aliados, se disfracen con todos los ropajes que se disfracen.

En este propósito de rehacer, reconstruir el pensamiento revolucionario y las organizaciones revolucionarias y recuperarnos ideológica y sicológicamente, es parte esencial, el ser conscientes de la situación real en que nos encontramos. Por un lado, de la debilidad de las fuerzas revolucionarias a nivel general, y por el otro, de la decadencia en que se encuentra el sistema capitalista en su fase imperialista y el modelo neoliberal agotado que no pueden prescindir de la confrontación de los dos bloques imperialistas y de las guerras para tratar de amortiguar la quiebra a costa de sobreponerse el uno al otro y del desangre de los pueblos. Es en este estado real de las cosas en que adquiere validez, proyección política e importancia nuestra lucha por la paz, como un medio de acumulación de fuerzas, sabiendo que ésta no se convertirá en realidad mientras exista esta situación, pero que nuestros pueblos la quieren, demandan y luchan por ella, y de alguna manera contribuye a ponerle algo de contención a esa conducta y mentalidad guerreristas. Y lo más importante es que contribuye a que nuestros pueblos puedan percibir de manera directa y comprender mejor quienes y por qué están interesados en promover las guerras, pasando por encima y pisoteando los más elementales derechos de las comunidades y pueblos por todas partes. Por eso hemos apoyado y continuamos apoyando todo esfuerzo por la solución negociada con los grupos armados en nuestro país y la lucha por la paz en todo el mundo.    

Por todas esas razones y muchas más, no basta con pedir y exigir la publicación de las Actas de las elecciones y el reconteo de los votos en el evento electoral pasado de Venezuela. Suponiendo que dichas Actas hayan sido conservadas tal como fueron emanadas de la votación o que no hayan “extraviado” algunas de ellas, esto no hace más que darles legitimidad a las fuerzas políticas de la extrema derecha venezolana. Que el fraude electoral al que acudió el régimen cuando ya se sintió perdido, fue monumental, no hay la menor duda y, con mayor razón para los mismos perdedores. Que la extrema derecha venezolana se levante exigiendo que se le respete ese triunfo, está en su derecho. Y que muchos sectores populares del pueblo venezolano hartos, hastiados y desesperados ante tanta insolencia e ignominia se hayan sumado y se sumen a ese carruaje, es entendible. Sin embargo, aunque dolorosamente esto sea así, los revolucionarios no podemos caer también en el estercolero podrido y nauseabundo en que naufragan los unos y los otros, sumándonos a la algarabía del triunfo de la extrema derecha, o a la defensa de un régimen que ya estaba caído por sí solo. Ni Corina ni mucho menos Maduro pueden sacar al pueblo venezolano del callejón al que lo arrojaron. Ni la una ni el otro pueden resolver la irreversible decadencia del sistema capitalista-imperialista que es la causa real y verdadera de su naufragio.

El pueblo venezolano y todos los pueblos del mundo necesitamos es sacudirnos de nuestras espaldas los amos que cabalgan sobre ellas; necesitamos es liberarnos de todos los amos y sus lacayos internos. Necesitamos independencia y libertad, la liberación social y nacional; necesitamos autodeterminación nacional. Es hora de recuperarnos y volver a la lucha por la autodeterminación nacional de nuestros pueblos. Es el momento de acentuar toda manifestación de lucha, resistencia y protesta contra toda intervención externa, las cuales son imposibles si no cuentan con apoyos internos.

Es el momento de que la clase obrera se levante y reasuma su papel histórico de transformar esta sociedad capitalista que, en su frenesí de locura y decadencia, ha llevado a la humanidad entera a tanta barbarie, de la cual, de por sí y ante sí, está incapacitada para salir.

Es hora de apoyar con todas nuestras fuerzas a los revolucionarios venezolanos y a su pueblo a consolidar una Gran Fuerza Política Revolucionaria Independiente de esos bloques imperialistas que los han sumido en la situación en que se encuentran y de los aliados internos de cada uno de ellos. No será hoy ni será mañana. Tampoco será fácil lograrlo, pero lo real es que no hay más camino que conduzca a la liberación completa y cabal del pueblo venezolano y los pueblos del mundo.

Fraternalmente

 

EL FARO SOCIAL.

Popayán, 6 agosto de 2.024  

 

 

 

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