martes, 25 de noviembre de 2025

A CADA MINUTO QUE PASA

 

MINUTO A MINUTO, QUEDAN AL DESNUDO LAS VERDADERAS RAZONES DEL IMPRESIONANTE DESPLIEGUE MILITAR EN EL CARIBE

 

En nuestro anterior artículo de EL FARO SOCIAL, decíamos que la cacería de narcotraficantes en el Caribe y Pacífico no era más que el pretexto para ocultar otros objetivos económicos, políticos y estratégicos, y señalamos algunos de ellos, como el de la disputa global por las zonas donde existen minerales indispensables para la tecnología digital actual, para la exploración espacial y el de tratar de recomponer el control sobre “el patio trasero”, bastante resquebrajado, como se encuentra hoy a los propósitos de dominación continental que mantuvo el imperio norteamericano, prácticamente desde comienzos del siglo XX, hasta los inicios del XXI.

Todos los demás hechos que van apareciendo en el transcurso de los minutos, los días y las semanas, han demostrado con creses que no estábamos equivocados al señalar que lo que estaba detrás de esa cacería, de los insultos y ofensas, en primer lugar contra Petro, y con ello, a nuestro pueblo colombiano y a su dignidad nacional, que éste sí conserva, ha defendido y defiende, muy a pesar y en contra de esa inveterada conducta entreguista y cobarde de esa oligarquía que ha gobernado hasta hoy en Colombia, incluso desde antes que existieran eso que hemos llamado “Independencia”, “República” y “Estado Social de Derecho”, no era una simple cacería de narcotraficantes.

Cualquier persona con una mediana formación política, pero observador inteligente, puede entender con facilidad que es absolutamente absurdo un despliegue militar de la envergadura que ha puesto en acción el pistolero del Oeste para cercar a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, a quienes han etiquetado como los cabecillas del “Cartel de los Soles”, rodeando a Venezuela y de paso a Colombia. Solo desde el punto de vista puramente financiero, de los costos que implica toda esa impresionante movilización de fuerzas simplemente para atacar a unos narcos, es absolutamente absurda. Cualquier persona con un mínimo de racionalidad y sentido común que, como dice la gente, a la larga es el menos común de los sentidos, sabe que para aplastar una pulga no se necesita la pata de un elefante. ¿De qué explosión de locura se trata en este caso? ¿De un arrebato de locura senil? Puede serlo; pero no de locura senil del pistolero, sino del imperio. Porque todos los imperios conocidos en la Historia, en su decadencia y decrepitud, han terminado haciendo locuras, incluso algunas de ellas, inexplicables.

Sin embargo, para poder entender un poco este tipo de locuras, se necesita algo más que el simple sentido común, por muy poco común que éste sea. Para esto necesitamos algo de conocimientos de Historia, de Economía Política y Ciencia filosófica, puesto que ya no se trata solamente de emitir opiniones sobre el comportamiento de una u otra persona loca o no, de uno u otro grupo, o de una u otra fuerza política con sus hazañas y conquistas en sus momentos lucidos, o sus desenfrenos en sus momentos de locura senil. Y decimos esto porque todo el aparato expansionista y guerrerista del imperio presume, o mejor, en pleno apogeo de la peor decadencia, se le agolpan los delirios de grandeza y “sus hazañas” de expansión, conquista y afirmación de “su misión civilizadora del mundo” que vivió a comienzos del siglo XX, poniendo a América Latina bajo su control, o sus delirios hegemónicos después de las dos Guerras Mundiales, en las cuales aportó e invirtió muy poco y obtuvo mucho, mucho más de lo que esperaba.

Pero además del desfase histórico en que funda sus delirios decrépitos, éste va cuesta abajo con la carga a sus espaldas de la quiebra general del modelo neoliberal que impusieron precisamente este aparato expansionista y guerrerista desde la década de los años 70 del siglo XX muy de la mano con sus congéneres ingleses. Es decir, ya no es solo ese aparato expansionista y guerrerista el que se encuentra en retroceso, decadencia y desmoronamiento general, sino también su principal sustento, el modelo neoliberal que le permitió respirar luego del retroceso y pérdida del Sistema Socialista y montar su hegemonía mundial unipolar, como se le ha denominado. Después de la crisis financiera de 2.008, la bala de oxígeno comenzó a agotársele, y las otras potencias imperialistas actuales que también se disputan el dominio del mundo, no van a acudir presurosas a llenársela, como lo hizo China en esa década de los años 70 y la siguiente de los años 80.

Ese dominio mundial unipolar ya no puede recomponerlo como pretenden el pistolero y el imperio norteamericanos; esa supremacía mundial ya la perdió. Prueba de ello son las actuales guerras que libra en Ucrania y Oriente Medio. Después del primer año, la guerra en Ucrania dejó de ser de Ucrania contra la invasión rusa y se convirtió en la guerra de Rusia contra la OTAN, es decir, dejó de ser una guerra local, modalidad en que se habían mantenido ese tipo de conflictos que eran conflictos apoyados de uno y otro lado por intereses imperialistas externos, y se internacionalizó para medir fuerzas entre la OTAN y Rusia, como una de las cabezas principales del otro bloque. En Oriente Medio, el bloque imperialista norteamericano con sus secuaces en Europa y de manera especial, con el carnicero de Gaza en Israel y otros de la región, tal carnicería se centró, ya no en eliminar a un “grupo terrorista”, según sus pretextos, sino en ensañarse y arrasar al pueblo palestino que durante siglos ha resistido el despojo de su territorio y su cultura. Y aún así, no ha logrado recomponer su dominio total. Allí hay otras fuerzas políticas y países apoyados por el otro bloque imperialista sobre los cuales perdió definitivamente su dominio.

En América Latina, su patio trasero, siempre ha existido la resistencia; ayer contra el imperio español y otros de Europa; a partir de comienzos del Siglo XX, contra el imperio norteamericano; en 1.960, irrumpió Cuba con su posición independiente de este imperio. Esta aspiración y lucha de nuestros pueblos por liberarse de ese domino continúo en delante de una o de otra manera. Después de la recolonización que hicieran a partir de la década de los años 90 del XX con la imposición de su modelo neoliberal, sus tratados de libre comercio y los cambios económicos que sobrevinieron en las economías internas de estos países, resurgió ya en otras modalidades, el mismo deseo de nuestros pueblos de romper la coyunda de ese imperio. Vinieron los procesos independentistas en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil y en cierta forma en Centro América. Si bien es cierto, estos procesos no han tenido la consolidación y estabilidad que deseamos todos, y el imperio ha logrado recuperar temporalmente sus fuerzas y sus adeptos en Ecuador y Bolivia, tampoco logrará la estabilidad que igualmente desean, así lo rehagan con las fuerzas más reaccionarias a las que normalmente acuden.

Así lo demuestran los últimos acontecimientos políticos de la región El pueblo ecuatoriano respondió con un contundente NO a su consulta para obtener la autorización para volver a montar las bases de las fuerzas militares invasoras norteamericanas en suelo ecuatoriano que Rafael Correa había levantado. El pueblo venezolano no se amedrenta frente al monstruoso despliegue militar en el Caribe y se prepara para defender su territorio, su patria y sus recursos. Esta es la verdadera razón de ese despliegue militar. En primer lugar, mostrarle a las extremas derechas en estos países que esas fuerzas están y estarán de su lado y envalentonarlas para que recuperen los gobiernos o los fortalezcan  donde muestran debilidades y riesgos; en segundo lugar, generar dudas y desconfianza en las fuerzas políticas democráticas sobre las posibilidades reales de enfrentar esa descomunal fuerza; y en tercer lugar, amenazar, amedrentar y aterrorizar a nuestros pueblos para después, barajar propuestas de diálogo para que desistan de sus propósitos de sacudirse el yugo al que se encuentran sometidos; es decir, diálogo con el fusil apuntándole en la nuca o los misiles listos para ser disparados con toda la destrucción que podemos ver en la Tv., en otros casos donde están promoviendo las guerras por desplazarse los unos a los otros.

Estamos suficientemente informados que la violencia y las guerras que se libran actualmente en los campos  Colombianos y Venezolanos, entre sí o con el Estado colombiano, especialmente las que continuaron después de la negociación y los acuerdos de La Habana con las FARC-EP en 2.016, con el Clan del Golfo, el ELN y las llamadas disidencias de Iván Márquez, Gentil Duarte e Iván Mordisco, son o hacen parte integral de la guerra global que se libra por el control de territorios, rutas del narcotráfico y la gran minería ilegal con la explotación de oro y minerales estratégicos indispensables para la tecnología digital actual y la exploración espacial, actividades que ya no pertenecen a carteles locales como los conocimos antes, sino que hacen parte de redes internacionales del crimen cuyos propietarios, accionantes y beneficiarios se encuentran en Europa, Estados Unidos, México, Oriente Medio y en gran parte Brasil, y que son dueños no solo del negocio, de la infraestructura para operar y de los beneficios resultantes, sino también de los ejércitos que operan en nuestro territorio y Venezuela, encargados de promover y custodiar los cultivos de la hoja de coca, de operar las explotaciones mineras y mantener las rutas de exportación de los productos que fabrican y extraen.

Lo anterior es una muestra fehaciente de que, el entronque del narcotráfico y demás actividades ilegales con el modelo neoliberal a través de las transmultinacionales, pasó a otro nivel, se profundizó y se fundieron para un solo objetivo: mantener el sistema imperialista como sea y al costo que sea, apuntalándolo con el crimen, mantener la movilidad de capitales en el mercado mundial y viabilizar la disputa y control de territorios. Esta fusión ya no la hacen las transmultinacionales ubicadas en las actividades económicas productivas o comerciales que operan negocios lícitos y legales, sino las que se ubican en el crimen y las actividades delincuenciales. A su vez, esto muestra la nueva fase de decadencia y descomposición múltiple que vive, no solo el modelo neoliberal, sino todo el sistema capitalista-imperialista. Este camino a la degradación total de paso, nos indica también la reanimación y relativo fortalecimiento de las fuerzas políticas de la extrema derecha a nivel mundial y el resurgimiento de los grupos neonazifascistas, principalmente en Europa, Oriente Medio, Norteamérica y América Latina, y las brutales guerras y violencia que ocurren actualmente en gran parte de África.

Todo esto nos ha permitido apreciar cómo se están moviendo estos ejércitos incrustados en la nueva fase de fusión del narcotráfico y demás actividades económicas ilícitas e ilegales con el modelo neoliberal, particularmente en Colombia, Venezuela y de manera inmediata, en nuestra comarca: el Cauca. Hemos visto cómo, uno de los resultados más condenables y preocupantes del crecimiento y desborde de las actividades de estos grupos, ha sido el reclutamiento forzado y no forzado de menores de edad, incluso niños, para enrolarlos en sus ejércitos,  contemplando, con no poca indignación, el cinismo y perversa actitud de toda la manada anti-Petrista (extrema derecha, derecha y no pocos centristas), cómo utilizan esa práctica de esos grupos para responsabilizar al gobierno y, en particular a Petro, cuando en un bombardeo obligado, fueron dados de baja menores de edad. Prácticas que nos golpea y duele, en especial, a los demócratas y revolucionarios que, por naturaleza, somos respetuosos de la dignidad individual y colectiva de la gente y no compartimos ni toleramos ese tipo de conductas, aún más delincuenciales que la misma guerra que hacen,

Según la alocución presidencial, informando cómo sucedieron los hechos, de las circunstancias específicas en que ocurrieron, tuvieron que hacerlo de manera obligada. De no hacerlo, era la vida del grupo de soldados la que estaba en jugo y en inminente riesgo por encontrarse en total desventaja. Pero, además, ni el contingente de soldados ni la comandancia general, tenían el tiempo mínimo necesario para hacer la debida inteligencia y determinar la presencia de menores de edad en las filas de ese grupo delincuencial. ¿Y qué hubiera sucedido si las cosas se hubieran dado al contrario? Es decir, ¿si los altos mandos militares y el Presidente hubiesen desistido del bombardeo y los muertos hubiesen sido los integrantes del contingente de soldados? ¿Cuál hubiese sido la respuesta de la pandilla de rabiosos y enfermizos anti-Petristas? No nos cabe la menor duda que la lluvia de rayos y centellas contra el gobierno y contra Petro hubiese sido peor. Investigar y establecer con imparcialidad las condiciones y circunstancias específicas en que fue necesario tomar las decisiones y llevar a cabo las acciones, como corresponde a los órganos del poder público y es, incluso su obligación, no; eso no interesa para nada a esas tribus ávidas por devorar la presa.

Para personas mínimamente sensatas, es absolutamente claro que, en las condiciones del sistema capitalista actual, por su propia naturaleza, lleno de contradicciones y conflictos, es imposible evitar las guerras, salvo pocas excepciones en las cuales, la inminencia de enfrentamientos bélicos, pueden ser evitados mediante acuerdos y negociaciones y, en consecuencia, el Derecho Internacional no las prohíbe. Solo las regula mediante normas de la especialidad del Derecho Internacional Humanitario en sus métodos y medios en los conflictos armados, internacionales o no internacionales en los cuales, ciertas prácticas violatorias de la normatividad humanitaria en sus principios de: distinción, proporcionalidad, precaución y humanidad, obligan a los Estados a cumplirlas, y a las fuerzas beligerantes, a respetarlas, como única forma de poder acceder al status de fuerzas beligerantes que se enfrentan por razones de orden político. Y esta legislación establece de manera expresa, la diferencia entre fuerzas contendientes por razones y motivos políticos, de las que acuden a la violencia y la guerra en grupos y organizaciones armadas mediante prácticas operativas y de combate irregulares por motivos particulares, privados y/o delincuenciales que atañen a delitos comunes.

Este último tipo de conflictos, pueden partir de fundamentos políticos y desarrollarse entre uno o más grupos irregulares contra los Estados en un momento dado y en unas condiciones y situaciones dadas, o pueden ser de organizaciones paramilitares contra esos grupos irregulares (guerrillas beligerantes) y en apoyo a los ejércitos oficiales y al orden estatal existente, modalidad bélica que ha tomado mucho auge en los últimos años en diferentes partes del mundo y en Colombia en la década de los años 90 del siglo XX y principios del siglo XXI, nos consta cómo afectó gravemente a la población civil y, particularmente a los menores de edad. Desde luego que, en este tipo de conflictos, en los que se afecta a los menores y niños por razones del mismo, o porque muchas veces se los involucra en los conflictos en diferentes formas y grados, los protocolos adicionales de 1.977, crean instrumentos del Derecho Internacional que tratan de la defensa y protección de los menores; el protocolo II, de manera expresa prohíbe el reclutamiento de menores de 15 años o su participación directa e indirecta en las hostilidades y obligan a que los Estados tomen todas las medidas para evitar dicho reclutamiento, y en caso de existir, a tomar todas las precauciones para evitar que en los enfrentamientos caigan víctimas estos menores.

Instrumentos que en el artículo 38 de la Convención de 1.989 los derechos de los menores y de los niños en los conflictos no internacionales, si bien no prohíbe la participación de menores entre los 15 y 18 años, amplia las normas de protección general y el Estatuto de la Corte Penal Internacional tipifica con toda precisión el delito de llevar a niños de menos de 15 años, así su participación sea voluntaria, a las hostilidades y enfrentamientos bélicos, como crimen de guerra. Reiteramos una vez más que, a los demócratas y a los revolucionarios nos duele y nos indigna que menores de edad y niños sean arrancados forzosamente o no, de sus hogares, del seno de sus familias y de las posibilidades de un desarrollo social, físico, afectivo y moral, para ser lanzados a una vida de degradación delincuencial al servicio de unos depravados acumuladores de fortunas. Quienes defendemos y mantenemos objetivos políticos nobles, no podemos siquiera guardar silencio ante la podredumbre en la que ha caído este moribundo sistema capitalista-imperialista que agoniza y necesita ser sepultado ya.

Frente a lo sucedido en el bombardeo del Guaviare en que cayeron menores de edad y a todo el agravamiento de este de guerra en nuestro país, categóricamente expresamos nuestra posición y actitud crítica desde el momento en que el Gobierno y particularmente Petro, lanzaron su propuesta de “Paz Total” y de “negociación” con esos grupos armados (Clan del Golfo, Disidencias, ELN y otros). Nuestra percepción inmediata fue la de que esa propuesta era demasiado ambigua y no partía de la caracterización de en qué tipo de conflictos era que estaban esos grupos; si había algo de motivaciones políticas, o si se trataba de actividades puramente delincuenciales. Eso nos generaba muchas dudas, no únicamente en la propuesta, sino también en algunos de los Comisionados de Paz y negociadores. Después, cuando ya era tarde, Petro tuvo que salir a tratar de corregir su inocentada y a dar explicaciones de que esos grupos, lo que hacían era actividades delincuenciales y que los dueños de los negocios no estaban acá, sino fuera de Colombia; pero, al parecer, su Alto Comisionado Paz no corrigió lo que debieron corregir a tiempo, o no iniciar algo que, desde el principio era fallido.

Ante tal desarrollo de los acontecimientos creemos, ahora con mayor razón, que lo que el Estado colombiano, el gobierno y Petro en particular, debieron y deben hacer: una campaña y acciones agresivas políticas y diplomáticas internacionales ante los demás países y gobiernos para congregar apoyos en todos los órdenes para obtener mayor respaldo en la lucha contra las actividades económicas ilícitas e ilegales; ante la Corte Penal Internacional en procura de un apoyo más efectivo en la lucha contra estos grupos y sus prácticas de reclutamiento de menores. Creemos que había que descartar cualquier tipo de negociación y accionar por todos los medios, para obtener su sometimiento a la justicia. No hay más alternativa. Y que los organismos judiciales internacionales, hagan lo que tienen que hacer.

EL FARO SOCIAL

Popayán, nov. 24/2.025

 

lunes, 3 de noviembre de 2025

MAS QUE A LOS INSULTOS Y OFENSAS, PRESTEMOLE ATENCION A LO QUE HAY Y VIENE DETRÁS DE LOS MISMOS

 

 MAS QUE A LOS INSULTOS Y OFENSAS, PRESTEMOLE ATENCION A LO QUE HAY Y VIENE DETRÁS DE LOS MISMOS

En estos últimos días, hemos podido apreciar a plenitud, cómo, después que Mr. “Cara dura”, el “Señor de los Cielos”, o de las pistolas al cinto ordenara movilizar las fuerzas armadas imperiales de intervención hacia el Caribe, además de rodear por agua a Venezuela, con el ya archiconocido pretexto de la cacería de narcotraficantes, ha escalado aún más el bloqueo, ya no solo contra Venezuela, bombardeando lanchas en aguas internacionales del Mar Caribe y del Océano Atlántico, sino contra Colombia, y aparece bombardeando lanchas en aguas internacionales  del Océano Pacífico.

Los insultos y ofensas al presidente de Colombia Gustavo Petro U., que nos guste o no, encarna la unidad nacional del Estado colombiano y de la sociedad colombiana ante el mundo y que, desde luego, son intolerables, inaceptables e inadmisibles, no tienen propósitos distintos a los de:

1)    Demeritar, descalificar, enlodar y ensuciar la reputación de la persona del presidente, y con ello, insultar y ofender; solo que en este caso, no se ofende e insulta solo al Presidente; más que eso, constituyen insultos y ofensas a nuestro pueblo, a nuestro país, por parte de un personaje como estos que siguen actuando como esos emperadores brutales asiáticos o romanos, repartiendo látigo contra sus súbditos esclavos o siervos. Ese es un camino trillado más que suficientemente conocido. Antes, en las décadas de los años 30, 40 y 50 del siglo XX, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que ahora revive este personaje, heredando los mismos métodos y procedimientos nazi-fascistas de enlodar y arruinar la reputación personal de revolucionarios o simples opositores, han intervenido a través de sus secuaces, las extremas derechas, en el mundo entero y, particularmente en nuestro país, de lo cual no se escapó ni el mismo Alfonso López Pumarejo. Así lo hicieron contra Saddam Hussein en Irak y Muamar el Gadafi en Libia, contando con “los buenos servicios” de sus secuaces en Israel, Arabia Saudita y otros en Oriente Medio. Lo insólito es que, en este caso, “los diálogos para no polarizar” no aparezcan dándole lecciones a Trump y a Marco Rubio, como deberían expresarse para “no polarizar”. 

2)    No puede haber la menor duda que otro de los propósitos fundamentales en estas acciones es el ganar audiencia, reforzar y envalentonar a todas las derechas, desde las extremas, hasta las moderadas y, de manera especial, en los llamados progresistas de centro, porque todos, incluida la mayoría de estos últimos, están de acuerdo en que Petro y su gobierno, deben “bajarle el tono” a “la agresividad” con los respetabilísimos gobierno y Señor Trump de EE UU., es decir, hay que doblar la rodilla y bajar la cabeza; pero ese gobierno y su cabecilla, no están obligados a respetar a los gobiernos y  Presidentes de esos pueblos, así sean “tercermundistas” saqueados y arruinados por ellos. Ante el emperador asiático o romano, hay que doblegarse sumiso y pedir excusas por el más mínimo gesto de disgusto. La dignidad nacional de los pueblos y países vale un soberano rábano.

3)    Tampoco debe quedar la menor duda. Detrás de estos arrogantes e insolentes comportamientos del pistolero de Oeste norteamericano, están, ya no solo el bloqueo marítimo con sus fuerzas navales por Mar y Océanos Atlántico y Pacífico a Venezuela, sino también a Colombia. Sus patanerías y bravuconadas no son otra cosa que la cortina para preparar la intervención directa territorial y la invasión a nuestros pueblos. La urgencia y aparente actitud razonable para buscar y proponer soluciones a las guerras en Ucrania y la Franja de Gaza, no tienen otro sentido que el de entregarle la responsabilidad de las mismas a sus secuaces en Europa y Oriente Medio y poderse concentrar en recuperar y recomponer el dominio sobre “el Patio trasero” ya bastante resquebrajado. Pero este juego macabro puede resultarle más macabro de lo que él cree, no solo para nuestros pueblos, que lo es y será, ante la inminente invasión, sino principalmente para los propósitos imperiales del emperador asiático o romano. Muy clara y elocuentemente, lo han expresado altos funcionarios del gobierno de Brasil, incluido Lula Da Silva, al decir que “el más mínimo desliz e intento de invadir Venezuela, puede incendiar a toda Suramérica”. Y nosotros diríamos aquí, que no solo Suramérica puede incendiarse; lo más seguro es que Centroamérica también arderá en llamas y los achicharrados no serán solo los pueblos de estos países. También lo serán los invasores. Que no les quepa la menor duda de esto.

Con el mismo desparpajo con que insulta y ofende gobernantes y pueblos de otros países, insulta y arroja como papel de su sanitario el saber científico, mientras la ciencia no cumpla el borreguil papel de cortesana a su servicio. Él solo entiende y quiere que todo el mundo le obedezca. No quiere saber nada del más mínimo análisis de la realidad en que se encuentra su imperio en el momento actual y solo responde y actúa con la idea fija que aprendió de las décadas de los años 1.960 a 2.010, período durante el cual asumió el papel de principal cabecilla del mundo capitalista de Occidente, de policía del mundo que podía actuar como quisiera y le diera la gana en todo el mundo; es decir, como la superpotencia imperialista con su dominio “unipolar”, como lo denominaban hasta hace poco tiempo. Ahora no puede hacer eso; ahora hay otras potencias imperialistas que pisan fuerte en el escenario de la disputa global por áreas de influencia, mercados, fuerza de trabajo y zonas estratégicas en las perspectivas de los mercados del futuro y de tipo militar, entre ellas, lo que siempre ha considerado como “su Patio trasero”, y por ello, la urgencia, la premura en recomponerlo principalmente con sus secuaces de la extrema derecha.

4)    Detrás de la disputa imperialista global actual está el control de los minerales estratégicos para la alta tecnología digital y para la exploración espacial, como ayer lo estuvo el oro y luego el petróleo. Quien controle los yacimientos de estos minerales y su explotación, puede controlar esa tecnología, su uso y los mercados o, al menos tendrá posibilidades de competir con los rivales. Latinoamérica alberga muchos recursos de estos. Además, es suficientemente conocido que, en el Guaviare y Vichada, en los límites con Venezuela y por supuesto allá, hay abundante mineral Coltán, indispensable hoy para esa tecnología, del cual se han apoderado algunos de los grupos armados que existen en Colombia, estableciendo redes de comercio por ese país. Por eso, la urgencia y premura por “combatir y perseguir narcotraficantes”; que ya no lo harán solo hundiendo lanchas en aguas internacionales del Caribe, Océanos Atlántico y Pacífico. Así fue anunciado el 26 de octubre de 2.025. Realizarán intervenciones terrestres en Colombia y Venezuela. Y será precisamente en esa región. Esta ya comenzó con los preparativos previos: enlodar y ensuciar a Petro, justificación necesaria para poner argumentos en boca y micrófonos de la extrema derecha y todo ese espectro que es el que necesitan fortalecer para garantizar el control político en todos los terrenos.

Si el propósito fuera realmente combatir y acabar con el narcotráfico, como lo han predicado desde las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX, ya deberían, desde hace años atrás, haber declarado el consumo de narcóticos como problema de salud pública. Es la sociedad norteamericana con todos sus desajustes, conflictos y decadencias, la que ha creado la necesidad sicosocial y psicoafectiva que generan el consumo. Y es esa misma sociedad la que debe resolver el problema de los consumidores. Solución que nunca llegará simplemente persiguiendo narcotraficantes. Y además, exigiéndole a nuestros campesinos cultivadores que resuelvan su problema. Se ha hablado mucho de que “esa ha sido, es y seguirá siendo una política fracasada”. Desde nuestro punto de vista, esta no ha “sido, ni es ni seguirá siendo una política fracasada” por la elemental razón de que ellos nunca tuvieron el propósito verdadero y real de combatir y acabar con el narcotráfico, sino perseguirlo para poder sostenerlo y mantenerlo, porque está más que comprobado y claro que esa actividad, les ha proporcionado inmensos beneficios, no solo económicos, sino primordialmente políticos.

Es por eso que hicieron la sencilla operación de invertir el problema, es decir, “ponerlo cabeza abajo” y de paso invertirle la cabeza, la mente, a mucha gente en todo el mundo, especialmente en el mundo de la política y las relaciones oficiales de las sociedades. Es de una elemental lógica en las relaciones mercantiles existentes en la sociedad capitalista en que vivimos, que mientras haya consumo y demanda de una mercancía, cualesquiera que ella sea, habrá quienes la produzcan y ofrezcan, es decir, habrá oferta. Si no hay consumo y demanda, nadie, absolutamente nadie, ni curas ni evangélicos, fabricarán productos simplemente para verlos o para prenderles velas y venerarlos. Los estupefacientes se fabrican porque hay consumo y demanda. Y esos consumidores y esa demanda están, en su gran mayoría, allá, en EE. UU. Y es este el problema que sus principales beneficiarios nunca hay tenido el propósito de resolver porque los réditos que les ha dejado y les sigue dejando, son muchos; hasta para justificar intervenciones directas, como en este caso, les sirve.

Para los revolucionarios, demócratas y todos quienes estamos comprometidos con la defensa de nuestros pueblos, nuestros derechos y nuestra dignidad nacional, debemos tener suficientemente claro que Venezuela no es solo Maduro y Diosdado Cabello, como tampoco Colombia es solo Petro, o solo narcotráfico, a lo cual groseramente se le trata de vincular. En Venezuela existe una fuerza revolucionaria independiente que no está al lado de una u otra potencia imperialista de las que se disputan el dominio mundial ahora; que está luchando en defensa de su pueblo, se fortalece, fortalecerá y cada día más ganará el apoyo mayoritario de su pueblo y hará de Venezuela un pueblo verdaderamente independiente, libre y soberano. En Colombia, aunque la situación, por ahora, es aún más difícil, estamos absolutamente convencidos que no todos o la mayoría, doblaremos la rodilla ni bajaremos la cabeza ante el emperador siguiendo la miserable genuflexión de la extrema derecha y los pusilánimes, que también los hay. Por el contrario, la lista de deudas por cobrar es larga. Y aún sin cobrarlas, tenemos enormes potencialidades, posibilidades y capacidades para construir una nación grande, próspera, independiente y soberana. Los revolucionarios, demócratas y luchadores sociales no nos llenaremos de pánico ante la intervención imperialista gringa, en este caso. Lucharemos y defenderemos nuestro país.

Así lo ha demostrado nuestro pueblo en múltiples ocasiones. El Movimiento de Los Comuneros que surgió en España en 1.522, cuando aún no había terminado la conquista española, se repitió en lo que hoy son los Departamentos de Santander y Norte de Santander en l.781. Y a pesar de haber sido derrotado y descuartizado su máximo dirigente José Antonio Galán, volvió a resurgir en la denominada “Campaña Admirable” que realizara Bolívar sobre Cartagena, convirtiéndose en la principal base combatiente del Ejército patriota. Así lo demuestran las innumerables guerras civiles del siglo XIX en las que los sectores más conscientes de nuestro pueblo lucharon sin desmayo por hacer de este país algo diferente a lo que ha sido bajo el mando de las mismas derechas extremas de la mano con las potencias imperialistas de la época y de la Iglesia Católica. Y así lo demuestran todos los acontecimientos sociales y políticos del siglo XX. Y hoy, frente a amenazas mucho mayores, nuestro pueblo no se doblegará. Nuestros pueblos de Sur y Centroamérica no se doblegarán. Haga lo que haga el emperador romano que puede ser un Trajano o un Bruto, o ambos a la vez, no podrá recomponer el dominio mundial unipolar que tuvo en años pasados. La correlación de fuerzas que existe hoy a nivel global, no le permite hacer eso. Mas posibilidades hay de que esté cavando su propia tumba.

 

EL FARO SOCIAL

Popayán, octubre 30 de 2.025   

 

 

  

 

miércoles, 8 de octubre de 2025

EL ECO DE UN RUIDO EN MEDIO DEL SILENCIO Y LA OSCURIDAD, POR PEQUEÑO QUE SEA, SE ESCUCHA MEJOR

 

 

 EL ECO DE UN RUIDO EN MEDIO DEL SILENCIO Y LA OSCURIDAD, POR PEQUEÑO QUE SEA, SE ESCUCHA MEJOR

Exactamente ésta podría ser la metáfora que mejor se acomoda a lo que sucedió con el discurso del presidente Gustavo Petro en la Asamblea de las Naciones Unidas, particularmente en lo referente al genocidio contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza.

Independientemente de algunos aspectos del discurso que no compartimos, ya era imposible seguir guardando silencio ante ese monstruoso genocidio, la sevicia y el cinismo del matarife Netanyahu y la carnicería que ha provocado contra un pueblo inerme, en absoluta indefensión. Aunque forzoso es reconocer que ya es bastante tarde, que ya ha corrido mucho tiempo y el carnicero de Gaza seguía riéndose y burlándose de la humidad “en medio del silencio y la oscuridad”, ya era hora de que resonara de manera enfática, una voz, con la fuerza y la entereza necesarias para que el eco expansivo retumbara en todo el mundo. Eso era exactamente lo que se necesitaba. Que alguien lanzara el grito en medio de ese silencio y oscuridad que han impuesto los bandidos. Y es eso precisamente lo que les duele a los bandidos, a sus secuaces y a todos sus mercenarios y sicarios que alimentan el bandidaje y se alimentan de él en todas partes.

Si algo hay que reconocerle al presidente Gustavo Petro, entre las buenas acciones que las tiene, es este hecho de haberse atrevido a levantar la voz y romper ese silencio de ocultamiento y complicidad con un genocidio tan indignante, repugnante y aterrador al que está sometido el pueblo palestino en Gaza. El hecho de tener desacuerdos en algunos aspectos del discurso de Petro en la Asamblea de las Naciones Unidas, como el de personalizar asuntos que deben ser tratados como jefe de Estado y de una nación y no como como logros personales, propios más de un jefe de gobierno en campaña electoral, no nos pueden conducir a desconocer, negar o pretender demeritar la importancia y lo altamente positivo que fue haber dado ese paso. El amplísimo respaldo internacional que le ha sido otorgado, no solo por gobiernos y sectores políticos oficiales, sino, y esto es lo más importante, por muchos sectores sociales, es un testimonio claro de lo que estamos afirmando.

Solo el “gringo cara dura”, el “gringo maluco”, al “pistolero del Oeste” en la versión posmoderna neoliberal y todos sus secuaces en Estados Unidos e Inglaterra, y desde luego, sus secuaces en Colombia, les parece que “eso estuvo muy mal”, que “eso fue una ofensa” al gobierno estadounidense, y que al hacerlo, “estaba poniendo en peligro” el futuro del país. Y claro; para esa extrema derecha que no está muy lejos de la conducta del matarife carnicero de gaza, que se ha mantenido y se mantiene en el poder al amparo de los imperios de ayer y de hoy, repartiéndose el sudor, el trabajo y las riquezas del pueblo colombiano, con ellos, hablarles duro a los imperios es un acto de “mala conducta” y hay que “desertificarlo”, decir “descalificarlo”. Para esos amamantados de los imperios de ayer y de hoy, el hablarles duro a los imperios si es “poner en peligro su futuro”, o sea, sus negocios; para el pueblo colombiano que está acostumbrado a sudar mucho trabajando muy duro y a recibir muy poco a cambio, no. Por eso, cuando tenga que reconstruir el país de manera libre e independiente, no estará temblando de miedo por el “peligro de morirse de hambre” si lo gringos “cara dura” o no, se enojan y rompen relaciones diplomáticas.

La resonancia internacional que tuvo el pronunciamiento político de Petro en la Asamblea de las Naciones Unidas, si bien ha contribuido a darle mayor fuerza y aliento a la solidaridad con el pueblo palestino, no es que haya provocado su inicio; ésta ya venía expresándose en varios momentos y países y, que en EL FARO SOCIAL, con todas nuestras limitaciones, hemos registrado e insistido desde hace varios años produciendo y reproduciendo documentos para hacer conciencia al respecto. Y a propósito, recomendamos a los lectores, releer los siguientes documentos producidos y reproducido otro en nuestro blog: LA DESCOLONIZACIÓN DE PALESTINA: LAS CLAVES PARA LA SALIDA DE UN CONFLICTO DE LARGA DATA, de oct. 15/2.023. LAS NACIONES UNIDAS Y LAS PAGINAS ARRANCADAS DE SU HISTORIA, de oct. 26/2.023, y LOS DISCURSOS Y LAS PALABRAS SE AGOTAN, PERO EL HORROR CONTINUA, de junio 26/2.025.

Hoy, nos sentimos inmensamente recompensados y llenos de alegría, al ver las grandiosas marchas y movilizaciones en muchas partes del mundo en apoyo al pueblo palestino, de rechazo y condena el genocidio al que ha sido sometido por el SIONISMO judío y sus patrones en Estados Unidos e Inglaterra y todos sus demás secuaces. Nos hemos sentido profundamente complacidos por las grandes movilizaciones promovidas por los revolucionarios y demócratas en España. Al fin y al cabo, son muchos los lazos de sangre, culturales e ideológicos y políticos que nos unen con los pueblos de España y de ellos con los pueblos árabes y, desde luego con el pueblo palestino. Pero más que eso, en estos momentos, nos unen el rechazo y la condena incondicional a esa afrenta, a ese insulto y ofensa que nos hacen a toda la humanidad el carnicero Netanyahu, su cofradía de criminales que, con su ultrarreaccionaria ideología sionista, lo mantienen y respaldan, financiados por las poderosas empresas capitalistas judías residentes en New York y Londres, fuertemente asociadas a los gigantescos monopolios y oligopolios ingleses, norteamericanos, europeos y de otros países.

Frente a esta descomunal situación y al aislamiento internacional en que han quedado el carnicero de Gaza Netanyahu y su patrón, el gringo “cara dura”, este último, junto con el enviado especial de Estados Unidos a Oriente Medio y su asesor y la participación del Ex-Primer Ministro inglés Tony Blair, se ha visto obligado a configurar una Propuesta de Paz, hacer los “tortuosos” esfuerzos para que el Carnicero de Gaza la aceptara, y luego presentarla a la contraparte, es decir, a la Organización armada palestina Hamas, a la Autoridad Palestina y a la opinión pública internacional. De manera muy sincera, nuestra primera impresión al leer los 20 puntos que contiene, fue considerarla una treta más de los genocidas y sus cómplices y, como tal, de rechazo. Pero al intercambiar algunas opiniones y reflexionar un poco, hemos podido entender que, para el pueblo palestino, la situación a la que ha sido reducido, es demasiado angustiosa y no hay prácticamente margen de espera. Que la solución global y completa, como ya lo digamos antes en anterior documento, no está a la vuelta de la esquina y demorará, no sabemos cuántos años más, y mientras eso, el pueblo palestino y en especial, en Gaza, ya no puede soportar más.

Incluso para la Organización armada Hamas que, contra el querer de los genocidas no ha podido ser eliminada, su situación es muy angustiosa y delicada, no por los golpes que haya podido recibir, sino por el impacto psicológico que causa el ver a sus familias, a su pueblo y a su gente desfallecer del hambre y sometidos a tanto terror. Creemos que éste es el principal motivo por el cual Hamas ha dado respuesta positiva a ese plan de paz, puesto que en este caso, estaban colocados frente a una disyuntiva que había que responderla rápido y de manera inteligente. O, rechazaban la propuesta y se negaban a entrar en las negociaciones, corriendo el riesgo de aislarse definitivamente de su gente, lo que habría significado enterrar buena parte de las aspiraciones del pueblo palestino, o, aceptaban la propuesta, hacían presencia en las negociaciones y abrían las posibilidades de unas soluciones inmediatas que el pueblo palestino, sobre todo en Gaza, las necesita con demasiada urgencia. Esta es una ganancia, no solo para Hamas, sino para todo el pueblo palestino. El tener que aceptar que esté en las negociaciones, es parte de su legitimación ante su pueblo, así no se le quiera reconocer legalidad y legitimidad, por lo menos para representar fuerzas de lucha de su pueblo, esto es parte de esa legitimación.

Sabemos, y esto debemos tenerlo suficientemente claro, que estas negociaciones que permiten resolver necesidades inmediatas al horror que presenciamos a diario, no están configuradas para resolver el conflicto que, en buena medida, fue creado por ellos mismos desde Londres y la Casa Blanca, al poco tiempo de terminada la Segunda Guerra Mundial. Es la presión internacional, las protestas y las grandes movilizaciones y el aislamiento en que quedaron en las propias Naciones Unidas, las que obligaron al “gringo caradura” y su horda de carniceros en Israel y en muchas otras partes, a presentar de manera bastante apresurada, su treta de Propuesta de Paz, cocinada con la sazón que necesitaban oler Netanyahu y Tony Blair. Así la entendemos nosotros y creemos que los propósitos de estos son los de frenar, hasta donde les sea posible, el aislamiento internacional en que quedaron y lanzarle chorros de agua, que puede ser caliente o fría, a la movilización popular en apoyo y solidaridad con el pueblo palestino.

Por ello, los revolucionarios, los demócratas y todos los sectores políticos y sociales conscientes, no podemos ni debemos desmovilizarnos y esperar que los autores intelectuales y ordenadores del genocidio en Gaza, salgan como los magos, con las soluciones a semejante horror, extrayéndolas de debajo del sombrero o de dentro de la manga de la camisa. Creemos que, en vez de dejarnos ilusionar y esperar a que los matarifes nos devuelvan los muertos, hay que mantener y reforzar continuamente el espíritu de lucha política y social contra la violencia ejercida contra nuestros pueblos y contra la barbarie, particularmente en lo que corresponde a la solidaridad con el pueblo palestino.

Por la importancia que este aspecto reviste, nos permitimos reproducir la propuesta de paz presentada por el Señor Trump, tal y como apareció en las publicaciones de la internet y cuyo contenido es el siguiente:

1.  - Gaza será una zona libre de terrorismo y no representará una amenaza para Israel.

2.  - Gaza será reconstruida para beneficio de su pueblo.

3.- Alto el fuego inmediato y repliegue gradual de las fuerzas israelíes para preparar la liberación de los rehenes.

4.   - Liberación en 72 horas de todos los rehenes de Hamas, tanto vivos como muertos

 5. - Israel liberaría a 250 presos palestinos condenados a cadena perpetua y 1.700 gazatiés detenidos tras la los atentados del 7 de octubre de 2.023.

6.   - Hamas se compromete a coexistir pacíficamente y a desarmarse.

7. - Tras la aceptación del acuerdo, se enviará toda la ayuda humanitaria necesaria para Gaza.

8.   - La entrada y distribución de la ayuda humanitaria se realizará sin interferencias y a través de las Agencias de las Naciones Unidas.

9. - Gaza será administrada por un Comité tecnocrático supervisado por una “Junta de Paz” Internacional presidida por el propio Trump y vinculará al Ex- Primer Ministro británico Tony Blair. Una Autoridad Palestina reconstruida tomará el control posteriormente.

10.    -Se creará un Plan de Desarrollo económico para Gaza que atraiga a inversionistas.

11.  -Se creará una zona económica especial en Gaza.

12.  -No habrá desplazamientos forzosos y quienes se vayan voluntariamente tendrán derecho a regresar, aunque “se animará a la gente a quedarse y se les ofrecerá la oportunidad de construir una mejor Gaza”

13. -Hamas y otras facciones no podrán gobernar Gaza “ni directa ni indirectamente” y se desmilitarizará la franja bajo supervisión internacional.

14. -Países de la región garantizarán que Hamas y otros grupos cumplan sus compromisos y que Gaza no represente una “amenaza para sus ciudadanos ni sus vecinos”

15.  -Se desplegará una Fuerza Internacional de Estabilización (I.S. F.) apoyada por Estados Unidos y socios árabes, para entrenar fuerzas policiales palestinas y mantener la seguridad interna y de fronteras, área en la que cooperarán Egipto e Israel.

16.  -Israel no ocupará ni anexará Gaza, se retirará progresivamente para transferir el control a la I. S. F. y mantendrá un perímetro de seguridad que es necesario.

17. -En caso de que Hamas “demore o rechace”, todo lo anterior se implementará en las zonas libres de terrorismo” que Israel haya transferido a la I. S. F.

18. -Se promoverá un diálogo interreligioso para fomentar la tolerancia y la convivencia pacífica entre palestinos e israelíes. SEGUN TRUMP: Reconocer el Estado Palestino es una “Recompensa” para Hamas.

19  -Conforme avance la reconstrucción y se cumplan reformas a la Autoridad Palestina, se abrirá la posibilidad de la autodeterminación y la creación del Estado Palestino.

20.  -Estados Unidos establecerá un diálogo entre Israel y Palestina para acordar un horizonte político que permita una coexistencia pacífica y próspera.

Como los lectores pueden apreciar fácilmente, el plan de paz de Trum le concede todo al victimario, al genocida, al agresor que no lo es solo ahora, sino desde hace muchos años, lo ha estado haciendo y lo seguirá haciendo. Pero, como hemos dicho, entendemos la situación del pueblo palestino, particularmente en Gaza, que merece un respiro y aliviar un poco el horror al que está sometido; y entendemos también la situación de Hamas. Esa treta del plan de paz de Trump no resuelve nada del conflicto histórico que allí existe. En artículos anteriores y en otros documentos, hemos expresado claramente que, el Estado de Israel fue creado en Londres, New York y la Casa Blanca, y puesto allí donde fue puesto como instrumento para la agresión y para el control del Oriente Medio. Ese es el papel que ha cumplido y seguirá cumpliendo, lo cual no nos puede conducir a desconocer y negar los derechos del pueblo judío a tener un territorio que antes de 1.948 no lo tuvo, y organizar su vida económica, política, social y cultural propia e independiente.

Ya desde muchas direcciones y muy diversos puntos de vista, se han emitido pronunciamientos políticos de manera más detallada explicando por qué ese plan no está confeccionado para resolver los problemas del pueblo palestino, sino para legitimar aún más al agresor, al victimario. Por ello, los revolucionarios y demócratas en todo el mundo, debemos redoblar los esfuerzos por mantener y profundizar las exigencias de solución real a los derechos territoriales, económicos y políticos del pueblo palestino. Que sean el victimario y sus patrones de la Casa Blanca y Londres, los que pongan a disposición todos los recursos técnicos y financieros para la reconstrucción de Gaza por una entidad de las Naciones Unidas con la supervisión de un organismo internacional independiente y especializado, no en manos de Trump y Tony Blair. Que se mantenga la movilización social y política en apoyo al pueblo palestino y la fluidez de la ayuda y la asistencia humanitarias a las víctimas de Gaza.

Los revolucionarios y demócratas tenemos la obligación de evaluar y aprovechar lo más amplia y profundamente posible lo sucedido en esta parte del mundo para entender mejor que, lo que allí sucede, es el resultado de la radicalización que han ido asumiendo todos los sectores de la extrema derecha ante la decadencia y el desbarajuste en que se encuentra el modelo neoliberal ya agotado. Esto ha provocado el que se reanimen, reagrupen y reactiven los grupos neo-nazi-fascistas, principalmente en Europa y Estados Unidos. Fuerzas éstas extremo-derechistas, racistas y chovinistas, para quienes los indeseables en este momento, son los palestinos, los migrantes, principalmente latinos y africanos, y en general, los desechados y desechables “del tercer mundo”.

 

EL FARO SOCIAL.

Popayán, oct. 6/2.025

viernes, 8 de agosto de 2025

LO QUE VA DE PALOMA VALENCIA A FRANCIA MARQUEZ

 

 

LO QUE VA DE PALOMA VALENCIA A FRANCIA MARQUEZ

 La Vicepresidenta Francia Márquez, no solo rompió el silencio. Lo peor es que rompió también la lonchera. Y de qué manera. Y en qué momento. Es cierto que a veces, hay que romper hasta la lonchera, si es necesario. Pero no todos nuestros actos ni en todos los momentos, y tratándose de altos funcionarios del Estado, son justificables, y menos, podemos abrogarnos la facultad de ponerlos a la manipulación y que sean magnificados, como se ha hecho en este caso, cuando detrás de cada una de las aseveraciones lanzadas al aire sin sustento ni contexto concreto, se prestan para toda clase de comidillas fermentadas que gustan deglutir, a hocicazo limpio, en los corrales de los círculos mediáticos al servicio de la extrema derecha.

Y eso fue lo que hizo la Señora Francia Márquez. Servirle esas comidillas a Caracol Radio y Tv, a RCN, a Red + Noticias, etc., etc. y, a los sectores políticos de esa extrema derecha que esperaban hambrientos, el plato. El momento no podía ser mejor. Una paz total que no ha funcionado. Una elección de directivas del Congreso que no resultó tan a la medida de lo que esperaba esa extrema derecha. Un juicio penal que podía resultarle no favorable al gran jefe. Una extrema derecha en Estados Unidos que hostiga insistentemente a Gustavo Petro. El carnicero de Gaza, exterminando a un pueblo que ha sido puesto en completa indefensión y agonizando por el hambre, con una saña peor que la de los nazis en Alemania, Polonia y otros lugares. Todos sorbiendo y alimentándose de la comidilla fermentada del anti-Petrismo. Porque no tienen más de qué alimentarse. Exactamente igual que la Señora Francia Márquez, Paloma Valencia y María Fernanda Cabal.

Señora Francia Márquez. Esa sublime pieza literaria que lanzó contra Petro, de esa manera y en ese momento, es muy probable que le pueda significar otra Vice-Presidencia al lado de María Fernanda o de Paloma. En momentos de decadencia tan bárbara como los que estamos viviendo, nada está escrito. Todo es posible. Pero si debe entender que no puede seguir alimentándose de suspiros quejumbrosos y lastimeros. Esos quejidos se los escucharán muchos, pero se los creerán muy pocos. Al menos en los espacios de eso que tanto esgrimen para asustar a los inconformes como “izquierda”, no volverá a cosechar votos. Y no los recibirá porque no ha hecho absolutamente nada, ni siquiera por su tierra. Pero además de no hacer nada, sí elige bien con sus asesores, el momento para echarle la culpa Petro y a los demás.

Y qué hacer es lo que hay en el Cauca, sin necesidad de plata ni Ministerios, ni burocracia estatal. Entre otras razones, porque conquistar la igualdad económica, social y política se logra solo con transformaciones revolucionarias, no con Ministerios y burocracia. Pero a Usted, Señora Francia, lo único que se le ha ocurrido es la ocurrencia (perdón por la redundancia) de crear el Departamento del Pacífico, es decir, acabar de desvertebrar el Cauca. También la Señora Paloma Valencia planteó en algún momento que, aquí en el Cauca, había que crear otro Departamento aparte para los indios. Y el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) con su Decreto ATEA que le aprobó el gobierno actual y le firmó Petro, va por el mismo camino. No se nos escapa, y no se nos puede escapar a los caucanos y al país entero, el subliminal pero evidente sentido racista que encierran esas propuestas y normas. El racismo, esté en los blancos “aristócratas” que siempre se han abrogado el don de la estirpe noble española, o esté en los negros, o esté en los indios, es igual de detestable y siempre lo condenaremos, lo rechazaremos y lo combatiremos.

Desde 1.983, a pocos meses de sucedido el evento sísmico en Popayán, llamamos la atención e insistimos que no era solo Popayán la que necesitaba reconstrucción, sino todo el Cauca. En documento de la época, expusimos el desvertebramiento del Departamento y aislamiento de las diferentes zonas geofísicas y geoecosistémicas que lo componen. Cómo, una de éstas, estaba completamente aislada del resto, y cómo, otras iban en proceso de integrarse a otros Departamentos. Allí propusimos emprender un amplio Plan de integración física del Departamento mediante las vías de comunicación; de integración económica con propuestas de desarrollo productivo industrial, comercial y de servicios; y desde luego, de integración social y política.

Además, la Corporación Autónoma Regional del Cauca, creada en ese entonces, realizó un diagnóstico del Departamento que, en buena medida confirma lo que nosotros estábamos planteando, y propone un derrotero a seguir que también, en cierta medida, coincide con lo que estábamos proponiendo. Hoy, después de más de 40 años, vemos con profunda tristeza, que ese proceso de desvertebramiento del Cauca, continuó agravándose y sin perspectivas de solución; y lo que más produce, no solo tristeza, sino una gran frustración en las comunidades, es presenciar, en ese deprimente espectáculo desgarrador, a unos grupos armados delincuenciales, disputarse territorios en el Cauca a MORDISCOS; a unos llamados movimientos y organizaciones sociales deshechos y perdidos en el clientelismo al menudeo, y unos grupos y actores políticos de mentalidad parroquial, aferrados a la defensa de sus clientelas locales, autoilucionándose candorosamente con la idea de que están haciendo resistencia para enfrentar a los grandes poderes externos, cuando, al menos, algunos de ellos, consciente o inconscientemente, hacen parte de esos poderes. Pero ese proceso de languidecimiento y despedazamiento del Cauca ya está llegando a su fin, sin que ellos quieran verlo, oírlo y sentirlo.

Nada hay más frustrante y desmoralizante para las comunidades, que hablarle, clamarle y porfiarle a una congregación de sordos, no por razones físicas o fisiológicas, sino porque no quieren oír el clamor de amplios sectores políticos y sociales que han insistido y, aún abrigan la esperanza, de poder encontrar eco a sus reclamos, a quienes estén dispuestos a asumir un nuevo liderazgo político que saque al Cauca del despedazamiento a que lo han conducido la politiquería y la desidia. Porque este es el problema central a resolver, el de convocar a un nuevo liderazgo de conjunto, que dote al Departamento y a todos sus componentes físicos, geoecológicos, políticos, sociales y culturales, de una propuesta común, claro está, sin desconocer ni desplazar lo particular y propio de cada cual.

La realidad es que los viejos gamonalatos, para sus propios intereses, claro está, mantenían el vínculo y la unión del Departamento; pero en la medida en que éstos fueron despareciendo y reemplazados por los gamonalitos locales que hoy existen, la dispersión se agravó, y unir el Departamento en esas condiciones, sin superarlas, es prácticamente imposible. Este es un ambiente en el que todos, unos más que otros, pretenden unir al Departamento y que los demás se unan, pero alrededor de lo suyo, de su grupo y su sector, o a lo sumo de su zona. Y eso es totalmente absurdo e imposible. Por eso, nos parece absolutamente absurdas e inaceptables, las propuestas de las Señoras Paloma Valencia y Francia Márquez de, ya no solo acabar de despedazar el Cauca, sino terminar enfrentando unos pedazos contra otros. No será otra cosa lo que se obtiene por ese camino, porque además de las connotaciones racistas que conllevan, su perfil político y social es profundamente reaccionario.

 A finales de la década de los años 90 del siglo pasado, volvimos a insistir sobre el particular, cuando ya los estragos que iba dejando la aplicación del modelo neoliberal y la globalización que impusieron los superpoderes económicos mundiales, eran evidentes. Y desde 2.017, en EL FARO SOCIAL, hemos insistido en este aspecto en particular, ya con mayor conciencia de que, en el Cauca, confluyeron, de manera perversa, decadencia y ruina del poder terrateniente que ya no pudo sostenerse más amamantado en la renta del suelo, en el que había perpetuado unas relaciones de producción del siglo XIX, con la posmodernidad del ¡Bienvenidos al Futuro! Y en esa conjunción perversa, en la que unos actores agónicos van dejando libres los espacios y el “prospero” y “eficiente” modelo neoliberal los va ocupando, en unos casos de manera directa, en otros, permitiendo que sean los mismos autoaurelados héroes que ayer se batieron a muerte contra ese poder terrateniente, y que hoy siguen batiéndose “a muerte”, pero ya no con ese poder real, sino con el fantasma del mismo, a que lo reemplazaran, y de paso, le desbrozaran el camino al modelo. Sin embargo, está todavía por ver, si es a ese poder terrateniente real al que reemplazaron, o es al fantasma del mismo al que los puso el modelo a substituilo, y a cada paso, los despiertan a sobresaltos las pesadillas.

¿O no es cierto que, el Norte del Cauca lo invadieron de caña de azúcar directamente los empresarios de ese renglón de producción por las ventajas que les ofrece la región? ¿Y no es cierto que allí afluyeron empresarios de otros ramos en la década de los años 90 porque, uno de los restos de ese poder terrateniente, ya sin nada que ofrecer, les abrió la puerta con una ley para beneficiarlos? ¿O estamos mintiendo? ¿Y no es cierto que el movimiento indígena todo, que puso una cuota bastante alta para derrumbar ese poder terrateniente, abandonó el Decreto 1811 que les garantizaba la atención gratuita a todos los comuneros con el único requisito de la constancia del cabildo de pertenecer a una comunidad, en la Red Pública Hospitalaria, y se dedicaron a crear empresas de salud, convirtiéndose en los mejores agentes sociales del modelo, no solo en el Cauca, sino en todo el país? ¿Y no es cierto que muchas otras organizaciones de otros sectores sociales hicieron lo mismo, pero con el agravante que buena parte de esos “emprendimientos” fueron a parar a manos de las grandes empresas de salud? ¿O habrá alguien que pueda argumentar que estas son falsas acusaciones? ¿O que es que, a nosotros, como a Petro, nos encanta polarizar?

 Desde nuestro espacio político de EL FARO SOCIAL, y desde mucho antes, hemos planteado los componentes básicos para la integración económica, política, social y cultural del Cauca; además, esos componentes los hemos complementado con otros dos igualmente importantes y, en cierta medida, definitivos para poder avanzar en ese gran objetivo de integrar al Cauca. Se trata, primero, de la propuesta que hiciera otro sector político denominado EL CONGRESO DE PUEBLOS, de crear los Territorios Interétnicos e Interculturales, la cual concuerda mucho con la otra propuesta nuestra que a continuación explicamos; y segundo, hemos planteado que, a la par que vamos reconstruyendo los procesos sociales y políticos y de la integración físico-política del Cauca, debemos avanzar en un proceso de integración Intercultural, no simplemente para sostener y mantener las expresiones culturales existentes, sino principalmente orientado a crear una cultura común que consolide la identidad de todos, sin borrar o excluir las propias existentes.

Como es apenas obvio, esta es una concepción, un método y un procedimiento radicalmente opuestos al de las Señoras Paloma Valencia, Francia Márquez y el CRIC, para quienes la integración del Cauca solo se puede hacer, creando guetos por razones étnicas o de color de piel que, en el ambiente de debilidad política en que nos encontramos las fuerzas políticas democráticas, es posible que tome fuerza y se convierta en un hecho de consecuencias aún más desastrosas de las que ya tenemos de sobra. Con todo el sentido solidario que nos ha animado y nos anima, le hacemos un ferviente llamado a todos las personas, grupos, organizaciones y sectores políticos y sociales conscientes y democráticos, a que hagamos conciencia de que las propuestas de estas Señoras y el CRIC, no son tan “traídas de los pelos”, como aparentemente nos puede parecer; no; esas propuestas son totalmente funcionales al modelo neoliberal que tantas desgracias nos ha traído a los pobres y tantas dichas y bendiciones le ha reportado a esos grandes poderes económicos extranjeros y nacionales. Y lo es así, porque uno de sus procedimientos para imponer sus decisiones y poderes, es destruir, desorganizar, desarticular y desvertebrar todo aquello que le pueda ser incómodo a sus propósitos, y a los que les permite sobrevivir, es porque no le incomodan o son funcionales a sus objetivos. Esto lo viene haciendo no solo en el Cauca, sino en todo el país y en el mundo entero. Solo que nuestras angustias, premuras y penurias, no nos dejan ni nos dan tiempo para observar y pensar sobre lo que está sucediendo.

Nuestro vocero, EL FARO SOCIAL, es un ejemplo claro y palpable de lo que estamos planteando, proponiendo y haciendo. En él compartimos negros, indios, mestizos y, en el momento que lleguemos donde hay predominio de población blanca o de origen blanco, podrá hacer parte de la manera más normal, porque estamos construyendo no solo identidad ideológica y política, sino también cultural Somos de la región. Nos hemos levantado sobre la base de todas las diferencias existentes en la cuna de donde salimos y, con todo ello, no nos hemos quedado alienados y enamorados de esas diferencias. Esa es una riqueza, pero nuestro patrimonio común está por construir. A eso es que estamos dedicados. Seguiremos inflexibles por ese camino, sin dejarnos doblegar por las dificultades ni intimidar por las hostilidades. Tenemos el convencimiento sólido de que la razón está de nuestro lado. Por ello, nuestro lema ha sido, es y será:


¡¡RESISTIR, ¡INSISTIR, PERSISTIR Y RECONSTRUIR HASTA VENCER!!

 

¡¡LLAMAMOS A LOS CAUCANOS A LUCHAR POR LA INTEGRACIÓN FÍSICA, ECONÓMICA, POLÍTICA, SOCIAL Y CULTURAL DEL CAUCA SIN RACISMOS DE NINGUNA ESPECIDE!!

 


EL FARO SOCIAL

Popayán, agosto 5 de 2.025

 

           

 

lunes, 9 de junio de 2025

LOS DISCURSOS Y LAS PALABRAS SE AGOTAN, PERO EL HORROR CONTINUA EN GAZA

 

 

LOS DISCURSOS Y LAS PALABRAS SE AGOTAN, PERO EL HORROR CONTINUA EN GAZA

No hay palabras; ya no quedan recursos lingüísticos ni duros ni suaves. Ya no quedan formas de expresión elegantes y decentes ni brutales que valgan. No hay paciencia ni ira que puedan ser atendidas. Las escenas televisadas que hemos tenido que presenciar, no hay lenguaje que pueda nombrarlas, definirlas ni calificarlas. Del terror al horror y al suplicio y, de éste, al gran grito desesperado que se ahoga en la oscuridad de un mundo harto de sangre, suplicio y terror. De las montoneras de escombros a la agonía y desfallecimiento de cuerpos famélicos. Eso es lo que nos han servido de sobremesa en imágenes indescifrables. ¿Tragedias de la Historia ya idas en el tiempo? ¿Estamos en Auschwitz (Polonia), o en los Campos de Concentración nazis en Alemania? ¿O en las selvas tropicales de Vietnam incendiadas con fósforo blanco para “desinfectarlas” de guerrilleros que defendían su tierra, su patria y su derecho a vivir y ser como son?

No. Estamos en la Franja de Gaza, en lo que fuera territorio palestino, en la segunda década del siglo XXI (2.025). Y decimos en lo que fuera porque el pueblo palestino, un pueblo milenario que no solo es originario de allí, sino que, desde allí, ha contribuido al enriquecimiento de la llamada civilización occidental, está sometido a las modernas guerras de “limpieza étnica” y como no, de “indeseables” guerrilleros que, así sea con las ideologías y justificaciones que sea, defienden su tierra, su patria y su cultura. Estamos en lo que podríamos llamar el “patio trasero de Europa Occidental”, de esa Europa señorial, civilizada y refinada que desde hace miles de años, en nombre de esa civilización, de la raza superior y del progreso, ha invadido, ocupado, maltratado y herido, prácticamente de manera incurable, a los pueblos semitas, árabes y a toda la población negra de África, entre otros.

No hay Jurisdicción Internacional que valga, Derechos Humanos ni Derecho Internacional humanitario. No hay Naciones Unidas ni instancia o institución internacional que se levante y asuma la responsabilidad de detener el brazo genocida de los Carniceros de Gaza. Las imágenes de los palestinos en Gaza, sitiados, perseguidos como si fueran roedores indeseables, bombardeados y destruidos, despojados y desalojados de su territorio, deambulando famélicos por entre las ruinas, agolpándose sobre los camiones cargados de “ayuda humanitaria” de las Naciones Unidas, ante el desespero del hambre, la sed y la desnutrición, es

 

tan impactante, que nos cuesta demasiado  esfuerzo entender y acepar que no se trata de catástrofes o imágenes fantásticas de otras épocas, de otros mundos, sino de realidades que están  sucediendo en este mundo en el que estamos viviendo ahora, no tan lejos de nuestra tierra.

Porque no nos digamos mentiras; no sigamos engañándonos a nosotros mismos o viviendo de nuestro propio engaño; semejante atrocidad a la que está siendo sometido el pueblo palestino, no es un  hecho aislado y ajeno a la gran disputa global de los grupos imperialistas por el reparto y dominio mundial en plena decadencia de este sistema capitalista-imperialista de destrucción y muerte;  es, por el contrario ésta, la que está llevando a tales extremos de vandalismo y barbarie al mundo entero a la situación en que nos encontramos. La geopolítica y la lógica de ese bandolerismo que les es consustancial, es vaciar territorios y llenarlos nuevamente con lo que necesitan y les conviene. La guerra en Ucrania iniciada por un bloque imperialista, a la larga no era en contra de la instalación de un gobierno fascista como el de Zelensky por parte del otro bloque imperialista y para defender al pueblo ucraniano; tanto a los unos como a los otros, en cuanto son grupos imperialistas, les importa un rábano que esos gobiernos sean de derecha o de “izquierda”; lo que les interesa y necesitan, es que les sean funcionales a sus propósitos de arrebatarse espacios del uno al otro; y desde luego, en Ucrania lo que les interesaba era controlar territorios donde están ubicados grandes yacimientos de minerales estratégicos. Por eso, ahora, al ver que esa guerra les está llevando a peligros que ya los puede hundir a ellos mimos y a un desgaste del que no van a obtener nada, dan el giro y buscan negociar, pero eso sí, repartiéndose el territorio, cada uno con su porción de lo que buscan y necesitan.

No tenemos conocimiento si en lo que ha sido el territorio ancestral palestino, existan ese tipo de recursos. Pero lo que si sabemos es que la región del Oriente Medio, ha sido, desde tiempos inmemoriales, una zona estratégica donde han confluido intereses de diferentes imperios, desde la antigüedad. Con mayor razón, a comienzos del siglo XX, cuando se disparó el uso y consumo de los combustibles fósiles, puesto que allí los encontraron en abundancia, de fácil explotación y relativamente cerca a los grandes centros de consumo. Es por esta razón que la región se convirtió en uno de los objetivos más importantes de la disputa imperialista por parte de los ingleses, franceses, alemanes y, en cierta forma de norteamericanos y japoneses, que ya entraban en la disputa, a partir de la Primera Guerra Mundial. Con mayor razón lo fue en la Segunda Guerra Mundial.

 

Y hoy, después de la tan manoseada crisis energética y el desastre ambiental que ha contribuido a agravar de manera muy significativa, el uso y abuso de los combustibles fósiles, la región sigue y seguirá siendo objetivo primordial de disputa imperialista, así se acabe el uso del petróleo, porque no es éste el único motivo que ha convertido a la región en un área estratégica. Con agrupaciones imperialistas diferentes y con algunos nuevos actores en la disputa, la región sigue siendo foco de tensiones mundiales. Y no solo de tensiones, sino bandolerismo y bandidaje imperialista. Así lo hemos presenciado con nuestros propios ojos en las guerras de Irán-Iraq en los años 80 y 90, en la invasión rusa a Afganistán en los 90, en el bombardeo norteamericano a Iraq con el argumento de que éste “poseía armas de destrucción masiva”, la persecución contra Al-Qaeda y el paramilitarismo del Estado Islámico para tratar de controlar Estados, gobiernos e impedir la presencia de los imperialistas rusos en la región,  la invasión norteamericana a Afganistán, el bandolerismo desatado en Túnez y sobre todo en Libia después del derrocamiento de Muamar el Gadafi, y ahora la carnicería desatada por el sionismo israelí contra el pueblo palestino.

De manera específica, al pueblo palestino le llegó la larga noche oscura y la cadena de tragedias que hoy vive, a partir de 1.948, cuando las Naciones Unidas emitieron la Resolución de creación del Estado israelí, asignándole una porción del territorio palestino, principalmente cediendo a las presiones de los gobiernos inglés, norteamericano y de poderosas familias judías que habían acumulado grandes fortunas en Europa y EE. UU., apenas terminada la Segunda Guerra Mundial, momento en el que el imperialismo norteamericano emprende su gran ofensiva política y militar contra la Unión Soviética que había salido fortalecida, al haber derrotado la infernal máquina de guerra del fascismo alemán y haber ampliado el Campo Socialista. Para ese entonces, Palestina seguía siendo colonia bajo el dominio inglés. Por tanto, a estos y a los norteamericanos les interesaba seguir manteniendo el control sobre el territorio, población e instituciones palestinos.

Para esos propósitos, no había mejor aliado que el nuevo Estado de Israel creado y ubicado a propósito donde fue ubicado, a instancias de Inglaterra y EE. UU., portador de viejos resentimientos por haber sido un pueblo nómade, que no tuvo un lugar fijo de asentamiento o territorio en el espacio de origen, esclavizado por imperios europeos y sometido a muchos y variados tipos de exclusión, sin duda alguna, pero además, víctima del horror nazi, lo que indudablemente influyó para

 

que, como mecanismo de defensa y resistencia,  creara esa corriente ideológica y política del sionismo judío, xenófoba, racista y ultra reaccionaria, con la cual justifica los horrores que lleva acabo hoy contra el pueblo palestino. Por ello, ante cualquier respuesta crítica y de rechazo a esas acciones suyas, automáticamente responden calificándolas de antisemitas y antisemitismo, precisamente porque los pueblos de origen árabe y con mayor razón los semitas fueron, durante miles de años, invadidos, ocupados maltratados y heridos por diferentes imperios, pero principalmente por los imperios europeos.

Al poco tiempo de haber sido constituido e instalado el Estado de Israel en la parte de territorio palestino que le asignaron las Naciones Unidas, iniciaron la política expansionista de ir ganando territorio mediante la modalidad de ir colocando colonias judías más y más allá de los límites que le señalaron al principio, y esa política continúo, hasta que hoy ya prácticamente, el pueblo palestino ha sido despojado de todo su territorio. Todo esto promovido, apoyado y acompañado por los imperialistas norteamericanos e ingleses, con la complicidad de las Naciones Unidas y desde luego, contando con el silencio, complicidad y beneplácito la civilizada Europa Occidental.

Ya hoy las acciones criminales del sionismo que es el que decide y gobierna en el Estado de Israel, han llegado a tales extremos inconcebibles que, hasta sectores democráticos y liberales dentro de la sociedad judía y de ese Estado, han comenzado a reaccionar, movilizarse y oponerse a semejante carnicería. Antes y durante 2.024, hubo en diferentes partes del mundo grandes movilizaciones y manifestaciones de rechazo a las atrocidades de los carniceros de Gaza y de apoyo al pueblo palestino. Hemos reconocido la importancia de las decisiones del gobierno colombiano de Gustavo Petro en el sentido de terminar negociaciones comerciales y, en particular de instrumental militar con el Estado de Israel y de asumir, de alguna manera, una posición de apoyo a pueblo palestino. Ahora celebramos con regocijo la reciente decisión que tomó en España el Ayuntamiento de la municipalidad de Barcelona, de terminar el tratado de amistad e intercambio comercial y cultural con el gobierno de Israel, en una clara posición de rechazo a lo que está haciendo en Gaza y en de apoyo del pueblo palestino. Pero consideramos que todo esto es relativamente muy poco, débil y no alcanza a revertir esa monstruosidad.

Como revolucionarios, como demócratas y como personas, grupos, organizaciones o Partidos, tenemos que hacer conciencia que esa disputa global de los bloques

 

imperialistas con todas las implicaciones y consecuencias a que acarrea con el bandidaje que han puesto en marcha, no es asunto solo de Oriente Medio y particularmente del pueblo palestino. Ya estamos suficientemente enterados que la trans-multinacional del narcotráfico es un poderoso sector de la economía mundial, que ya no se reduce a los carteles locales como existieron en Colombia, o las mafias rusas e italianas. Hoy hace parte de los poderosos agrupamientos económicos mundiales con socios en diferentes países de Europa, Asia, EE. UU. y América Latina. Es muy bien sabido ya que esta poderosa fuerza económica no solo mueve los mercados del narcotráfico, sino también los de armas y de la minería ilegal, y es esta la que actualmente financia a las fuerzas políticas de extrema derecha y a los neonazis fascistas. Y para nadie es un secreto que estas poderosas fuerzas tienen una amplia actividad de narcotráfico y minería ilegal en América Latina a través de México, El Salvador, Guatemala, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, principalmente y que una alta proporción de la violencia en estos países, se debe a la presencia y acción de estas fuerzas.

Y como revolucionarios, no podemos desconocer ni promover el desconocimiento del derecho del pueblo judío a tener su territorio, a organizar su vida y sus instituciones de manera autónoma y propia, pero de ninguna manera y bajo ningún pretexto, podemos aceptar y callar su conducta y actuar criminales contra el pueblo palestino. Somos conscientes de que la única salida confiable, viable y duradera que ponga fin a ese horror, es que Estado y pueblo judío vuelvan al Área que les fuera asignada en 1.948 por las Naciones Unidas y devuelvan todo lo que le pertenece al pueblo palestino; que reconozca y acepte la existencia del pueblo palestino y su Estado; que este Estado palestino sea internacionalmente reconocido, y que pueblo y Estado palestinos puedan hacer su vida también de manera libre y autónoma.

Que sean reconocidos internacionalmente los dos Estados y mutuamente se reconozcan y acepten su existencia. No hay más solución posible que pueda poner a andar la solución del conflicto y construir una paz duradera. Y somos conscientes que en la situación actual y en la correlación de fuerzas existente, esta solución no es posible realizarla, puesto que ella necesita una gran fuerza política revolucionaria y democrática capaz de derrotar a esa fuerza ideológica, religiosa y política del sionismo judío, y apoyarse en las fuerzas democráticas de Israel que acepten esa solución; pero esa fuerza no existe ahora. Mientras tanto, hay que créala e ir ganando terreno mediante las acciones que a continuación proponemos.           

 

La anterior solución no está a la vuelta de la esquina, pero como revolucionarios, no podemos quedarnos paralizados esperando que ella llegue por si sola. Creemos que todas las fuerzas políticas revolucionarias, progresistas y democráticas a nivel mundial, podemos y debemos hacer mucho más para denunciar y luchar contra la matanza en Gaza. Podemos hacer mucho más por derrotar el sionismo en Israel encabezado por Netanyahu y sus auspiciadores en Inglaterra y EE. UU. Creemos que el pueblo palestino necesita, ahora más que nunca, un amplio Movimiento Político de apoyo internacional decidido, constante y en ascenso. Nuestra condición de revolucionarios no nos permite permanecer indiferentes y tranquilos ante los horrores que padece el pueblo palestino causados por esa fuerza ultra reaccionaria. Nos parece que es perfectamente posible realizar denuncias, plantones, mítines, marchas, protestas, permanentes ante las embajadas de Israel en todo el mundo, y donde sea posible hacer grandes movilizaciones de condena y rechazo al sionismo israelí y la barbarie a que ha sometido al pueblo palestino en Gaza.

 

EL FARO SOCIAL

Popayán, junio 6 de 2.025        

         

   

 

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